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COSAS QUE DEBEMOS DECIR, SI QUEREMOS SER DECENTES. Por Víctor Donamaría

 

 

Este artículo, también podría titularse como la segunda parte de otro anterior  que publique´: ¿Quienes son los buenos y quienes son los Malos?

 

1395498879_380795_1395511673_album_normal En el artículo anterior citado, dejé sin tratar, los casos de Ucrania y de Venezuela, ambos porque aun se estaban cociendo a fuego lento y desarrollando en esos instantes, y en este lapsus o impasse, se nos echa encima como un tsunami arrasador, todo el asunto de la Marcha del 22 M y su lema grandioso y que firmé ¡POR LA DIGNIDAD!. Lo suscribí en su día y lo suscribo ahora. ¿No hay mas causa heroica romántica para protestar, que la demanda a defender nuestra DIGNIDAD?, ya que estamos tan seguros que defender otros postulados, paro, salarios, sanidad, trabajo, vivienda digna, educación, cultura. Nos los han arrebatado, los hemos perdido en la cruenta lucha del capital y el hombre, hemos perdido esta guerra y por esa causa  apelamos a lo único que con decretos no pueden quitarnos, que es la DIGNIDAD. Y  si la defensa de la Dignidad, no fuese suficiente para llenar las páginas de papel , las digitales, más las de audio; se anuncia con una precisión de reloj suizo que en cuarenta y ocho horas se producirá la muerte del Primer Presidente que tuvo esta imperfecta democracia. La Dignidad pasó a segundo plano, y lamentablemente no solo por la muerte del dirigente político ex falangista y último Ministro General de Movimiento Nacional, de Franco y primer Ministro de un gobierno supuestamente democrático, ya sin camisa azul y con una sonrisa de oreja a oreja y peinado a navaja. Nunca a la Dignidad le pusieron tantas indignidades de por medio. Nunca le pusieron tantos adoquines de por medio-Adoquines reales y metafóricos (muertes anunciadas, prensa apocalíptica, presagios de que los extremistas del mundo invadirían la capital del Reino (aun es reino), ministras /os estúpidos, que es normal entre la pléyade de ineptos que nos ha caído o que les han votado, quienes despreciaron a los suyos propios y los que votaban al suyo de toda la vida. Y sucedió lo anunciado, lo previsto, lo que unos y otros esperaban.   Como diría, mi madre. Esa ama de casa vasca, de escasos estudios, pero de gran sabiduría, mi musa que ya he mencionado (Soy tan mal escritor que en lugar de tener como musa a Kate Blanchet o Beyoncé, tengo como musa a mi madres y para más inri, ya está muerta y fue enterrada sin honores militares ni salvas de ordenanza, está en el cementerio de La Almudena, llamado del Este por los castizos de la Villa y Corte cerca de las vallas donde fusilaron a las Trece Rosas). Perdonen la digresión pero cuando uno se pone a escribir sobre musas, pasa eso, que salen a relucir los muertos de las cunetas. La verdad es que los muertos en las cunetas salen a relucir siempre, menos donde deberían estar, en los Cementerios Civiles de España. Viene ocurriendo con bastante más asiduidad de lo deseable, que al termino de las manifestaciones legalmente autorizadas, hay grupos de los llamados Radicales o Anti sistemas, que utilizan la ocupación de espacio público previsto para la manifestación legal , para llevar a cabo la  serie de desmanes y destrozos que el manual de la lucha callejera define, y por ello consiguen, lo que quizás iban buscando, el efecto de acción/reacción y los primeros motivos justos por los que empezó la manifestación LA DIGNIDAD NI MAS NI MENIOS, se diluyan en ese maremágnum de alboroto y lucha por la destrucción del Sistema. Aunque en esa lucha a la que nadie les ha llamado, sino ellos mismos y así mismo, destruyan una causa tan noble y tan razonable LA DIGNIDAD. Pero… ¿Qué importa si defraudamos a los verdaderos demócratas, que desde todos los lugares de España, y con un ardor y tenacidad dignos de su causa, han venido de todos pueblos y rincones, han llenado las radiales nacionales desde La I a la VI, hasta converger en la Plaza de Atocha, conocida también como Glorieta de Carlos V? Parece que los trozos de adoquines almacenados concienzudamente, les quemaban en los bolsillos o en las zamarras, los tirachinas prestos a ser usadas, los tubos lanzacohetes caseros, ocultos, y esperando, los discursos se alargaban. Cañamero decía lo suyo, lo de tantos y tantos dichos y discurso, lo de tantas tierras apropiadas testimonialmente para el pueblo andaluz, tantas paellas campesinas en tierras de los Media Sidonia o los Alba ese pueblo que dicen  los  de allá el Noroeste, que viven de subsidios. La traductora de las palabras a signos, traducía a toda prisa, eran los 20,30 del día 22 de Marzo y los luchadores por la Libertad de ellos, no la de todos, empezaron la algarabía, arrojaron los primeros adoquines a la primera sucursal bancaria que encontraron a mano. Quemaron los primeros contenedores de basura que hallaron en su ruta de Atila. ¡Ya sabéis chicos, cuando el ultimo orador, empezamos nosotros, Por la Revolución, gritaban y se pasaban las consignas y los adoquines troceados debidamente!! En una Clínica de las afueras de Madrid, donde se mueren los pudientes, donde hay salas de espera para cinco personas, no para doscientas hacinadas, el ultimo falangista con camisa blanca, sonrisa de boca a boca y peinado a navaja, daba sus últimos alientos, se aprestaba a morir cuando se había previsto, ni un minuto más ni un minuto menos, parecía que su muerte la había planificado una fábrica de relojes suizos. Los anti sistemas a lo suyo, a desprestigiar la marcha de la Dignidad, a romper la crisma a unos mal pagados y mal organizados antidisturbios, miembros del pueblo como ellos y que también tienen madre y novia y a dar razón al Gobierno para que digan que eso era lo que querían, alborotar Madrid, destrozar las calles y el mobiliario urbano y mandar a los Hospitales a cerca de ciento cincuenta personas entre policías y anti sistemas. Más de los primeros que de los segundos. Dieron la razón a los que dentro del gobierno de extrema derecha que padecemos, den otra vuelta de tuerca a la prohibición de manifestaciones en aras de la paz urbana, que pidan el establecimiento de un manifestodromo en las afueras de Madrid, pero no a las manifestaciones en contra del aborto. Estas no, estas se celebraran en la Plaza de Colon, ya que la violencia de los curas, solo la llevan a cabo con los niños y niñas y estos angelitos no rompen cristales de sucursales bancarias. Los manifestantes del 22 M nunca rompieron, la paz, fue una manifestación pacifica, hasta esa hora fatídica de las 20,30. Pero  los 150 exaltados de siempre, que les importa un carajo la democracia y la libertad, que gozan rompiendo cinco dientes a un policía y patean la cabeza de otro con una saña y dedicación que viendo las imágenes posteriores causan horror en las personas corrientes, que solo querían manifestarse por la DIGNIDAD. llenando las calles del centro de Madrid, que con tanta generosidad acoge a cuantas manifestaciones se organizan en este Centro del Ruedo Ibérico, y que con tanta generosidad paga luego de su bolsillo todos los destrozos que estos equivocados anti sistemas les viene a bien llevar cabo, cada vez que hay una manifestación autorizada y siempre con el mismo método. Al finalizar la manifestación autorizada, leña al mono que es de trapo. Y la Dignidad, la democracia, la paz, por los suelos y el Gobierno pidiendo, nuevas leyes contra la violencia callejera, y restricciones a manifestaciones futuras.- ¡Que era lo que querían, restringir las libertades de los pacíficos y que tan bien secundan los radicales violentos y que al día siguiente no se hablase de la gran manifestación pidiendo DIGNIDAD,! Y si en esa hora se muere un ex presidente, pues miel sobre hojuelas, menos paginas para la mani y más para loa exagerada. 31-3-2014