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“SEÑOR SOL” y “SOLDADO DEL PEÑÓN”, poemas escritos por KAILASH NOGUERA, poeta Gibraltareño. (MAM).

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Kailash Noguera

 

Señor sol

 

Buenos días señor sol, dame tu calor

Tuéstame la piel, emprestame tu luz para que los ciegos puedan ver

A través de la oscuridad esta la verdadera libertad.

Solo yo tengo la ciencia para crear mi propia felicidad.

 

Quiero poder gritar, quiero recitar poesía desde lo alto del peñón de Gibraltar,

Mi tierra natal

Que las palabras lleguen a los oídos de los sordos

Al Tíbet y más allá.

 

Buenos días señor sol, dame tu energía por un día.

Quiero tener la fuerza de Samson, derribar los muros de mi propia prisión,

Quiero ser amante de mi amada y tener mil noches de pasión.

 

Quiero enfrentarme a mis pecados y despedirme de la luna

Antes de conocer al salvador

 

 

Soldado del Peñón

 

Sin comandante y sin legión soy un soldado, soldado soy.

No he jurado bandera

Y mi uniforme, las cicatrices son.

Las cicatrices del pasado, cicatrices de mi interior, las cicatrices de mi corazón.

 

Pero en mi corazón apaleado no solo llevo las cicatrices de mí pasado,

Muy adentro se encuentra el recuerdo de mi peñón, ese peñón que me vio nacer,

Ese peñón que me duele odiar y me gusta querer.

 

Me lleve el mar donde me lleve, cabalgue por donde cabalgue, me lleve el viento donde me lleve, siempre llevo el recuerdo.

El recuerdo del patio, el patio grande donde jugaba,

El recuerdo de mis amigos, de mi infancia,

El recuerdo de la inocencia y la sana ignorancia.

Todo era más risas que lagrimas y hasta las noches oscuras eran claras.

 

Recuerdo pero no echo de menos.

Sonrío y me alegro, pero no añoro

Aunque en mi interior lloro.

La madurez quizás me vino muy pronto.

 

Tome el camino equivocado, pero era mi destino.

De nacimiento ya estaba marcado,

Ni siquiera las costumbres religiosas de mi madre pudieron salvarme.

 

El lado oscuro me sedujo, perseguía a la muerte sin darme cuenta,

Entre amores y obsesiones rompí corazones, dejando secuelas en el mío.

Un romance con sustancia casi suicida, esa sustancia dulce y maldita, esclavo del paraíso blanco me convertí.

 

Caminaba por el filo de la navaja y navajazos no solo di, también recibí

En primera fila batalle en las tinieblas, he sido derribado y mal herido,

he luchado y he vencido después de haber perdido, mil y una vez

he escapado de la oscuridad, he sobrevivido.

 

 

Ahora camino bajo la luz.

Soy un superviviente y ahora se perfectamente quien soy, soy un soldado y quiero seguir mi destino.

 

Caiga donde caiga, muera donde muera

Quiero que quemen mi cuerpo y entierren mi corazón en lo más alto de mi peñón, ese peñón que me duele odiar,

Ese peñón que me gusta querer.

De ti escape y a ti volveré,

Peñón que me vio nacer.