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EN BUSCA DE UN ÁGORA, III: Causas de la priorización en la elección de objetivos. Por Manuel Álvarez Machado.

Manuel Álvarez Machado

Causas de la priorización en la elección de objetivos.

  

Las causas o factores que contribuyen a la priorización de los objetivos que nos vamos marcando a lo largo de la vida, y por lo tanto que inciden en la toma de decisiones, actuaciones y actividades que desarrollamos en ella, son muchas y diversas, no solo por su naturaleza sino también por sus orígenes.

Todas tienen su importancia, unas son más influyentes que otras y algunas alcanzan el rango de decisivas. Estas últimas suelen tener, para una mayoría de personas, un origen externo, y varían según las características del periodo histórico que analicemos, incluso según zonas o ámbitos geográficos. Entre ellas estarían las que podríamos agrupar como derivadas o generadas por los poderes establecidos y dominantes en cada momento, y son las que ahora nos interesa considerar.

Estas causas o factores externos, transmitidos a los habitantes de un espacio más o menos concreto por diferentes procedimientos, podríamos dividirlos en los que generan “distracción o entretenimiento” y los que generan o informan inequívocamente de “quien tiene el poder y los medios de los que dispone para mantenerlo y hacer cumplir sus decisiones”.

Ambos grupos forman parte, como pinzas, del sistema de control del poder.

El primero crea una aparente imagen y sensación de libertad individual, entretiene y, mientras, aparta a las gentes de las actividades de cuya participación se les pretende excluir. ¡Elija entre cine o futbol – nos dicen hoy – !, y ya existe libertad individual.

El segundo, directa o indirectamente coercitivo, crea la base para una obediencia incontestable.

Estos segundos factores han ido evolucionando con los tiempos, pero en el fondo siempre han sido los mismos si atendemos a sus objetivos: control y dominio sobre el pueblo a través de la angustia y el miedo, cara y cruz de la misma moneda.

En los tiempos más recientes, en los que los incrementos demográficos y, a pesar de algunos, las mejoras y avances sociales conseguidos dificultan la utilización de factores determinantes como los “garrotes” o medios similares de fuerza, éstos han ido concretándose y transformándose en procedimientos sicológicos más sutiles.

No es que se hayan abandonado los más primitivos, que frecuentemente violentos siguen siendo utilizados, es que se han desarrollados otros, que, aunque siempre han existido, ahora son de aplicación silenciosa, masiva y tremendamente efectiva.

Nos referimos a todos aquellos que provocan o pretenden provocar “incertidumbre”, “inseguridad” y “desprotección” entre los ciudadanos. Factores que no solo son impedimentos para adoptar remedios individuales frente a los problemas que detecten y planteen, sino que resultan poderosos impedimentos para instrumentar remedios colectivos. Como dice Zigmunt Bauman (1) “las personas que se sienten inseguras, las personas preocupadas por lo que puede deparar el futuro y que temen por su seguridad, no son verdaderamente libres para enfrentar los riesgos que exige una acción colectiva; carecen del valor necesario para intentarlo y del tiempo necesario para imaginar alternativas de convivencia; y están demasiado preocupadas con tareas que no pueden pensar en conjunto, a las que no pueden dedicar su energía y que solo pueden emprenderse colectivamente”.

Obviamente, en un mundo muy globalizado, en el que gran parte del poder político, y del económico, queda fuera del poder de las instituciones políticas existentes, sean de países democráticos como si no lo son, éstas últimas poco pueden hacer para colaborar en la lucha ciudadana contra la inseguridad, agotándose, por lo tanto, con facilidad y rapidez los esfuerzos que las gentes realicen. Bueno, poco pueden hacer, y parece que poco podrán hacer, al ser cada vez más poderosas esas fuerzas políticas que detentan, desde espacios muy distantes del espacio público políticamente institucionalizado (mercados financieros, medios de comunicación, entidades de crédito y de seguros, grandes fortunas,….), el verdadero poder.

Y con la angustia de la inseguridad, de la no certeza y de la sensación de desprotección ante la eventual manifestación de la no seguridad, es relativamente normal que se produzcan creencias de que “no hay alternativas”, el miedo presiona en silencio, avanzando el número de personas que manifiestan una creciente apatía política, “ya que no es necesario buscar más allá”, y se desarrolle un oscuro y lamentable conformismo. La puerta hacia los “usos cínicos” esta abierta, y entrecerrada la de acceso a los “usos clínicos”. Mientras las desigualdades avanzan en el mundo.

En consecuencia podríamos decir que la política, tal y como la conocemos en estos momentos históricos en los países llamados democráticos (en los demás más claramente), será impotente para hacer lo que se espera de ella: “exigir a todas y cada una de las formas de asociación humana una justificación en términos de libertad humana de pensar y actuar, y pedirles que salgan de escena si se niegan a hacerlo”, (nuevamente palabras de Zigmunt Bauman), pues el verdadero poder siempre mantendrá una distancia segura de la política institucional, a la que domina e impone sus decisiones.

¿Solución?, Difícil pero nunca imposible. Hay que recuperar altas cotas de certeza, de seguridad y de protección, para favorecer el regreso al “tablero social” de los “usos clínicos”, abandonando los “cínicos”, y para ello habrá que desmontar la desregularización y la privatización de los medios de asegurar y garantizar la libertad individual, que solo puede ser conseguida y garantizada con actuaciones que se adopten, “aglomeren” y cultiven colectivamente, haciendo posible el paso de los problemas privados a problemas públicos.

La cuestión, llegado este punto, es ¿desde donde?. Y decimos, desde una nueva Ágora. Ahora hay que definirla y localizar los sitios donde instalarla.

Nota: (1) Zigmunt Bauman: “In Search of Polities”.

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MONOGRAFÍA SOBRE AGUSTÍN GARCÍA CALVO

MONOGRAFÍA SOBRE AGUSTÍN GARCÍA CALVO

 POR JESÚS GARCÍA MORENO

 

 

Fuente de información Wikipedia.- Realizó estudios de Filología Clásica en la Universidad de Salamanca, donde estudió con la primera promoción de alumnos del maestro de la filología clásica española, Antonio Tovar. Se doctoró en Madrid a los 22 años con una tesis titulada Prosodia y métrica antiguas. En 1951 ejerció como profesor catedrático de instituto.1En 1953 ocupó una cátedra de lenguas clásicas en Sevilla y en 1964 en Madrid, en la Universidad Complutense (UCM), hasta que la dictadura franquista lo separó de la cátedra madrileña en 1965 junto a Enrique Tierno GalvánJosé Luis López-Aranguren y Santiago Montero Díaz por prestar su apoyo a las protestas estudiantiles.2 José María Valverde y Antonio Tovar renunciaron a sus cátedras voluntariamente como protesta contra esta medida. A García Calvo su exilio lo llevó durante varios años a París, donde fue profesor en la Universidad de Lille y en el Collège de France. También trabajó como traductor para la editorial Ruedo Ibérico. En la capital francesa coordinó una Tertulia Política en el café La boule d’or del Barrio Latino. En 1976 fue restablecido en su cátedra, en la que permaneció hasta su jubilación en 1992. Es profesor emérito de la UCM.

Formó parte del Círculo Lingüístico de Madrid junto con Rafael Sánchez Ferlosio y Carlos Piera.

Agustín García Calvo en los Cursos de Verano de la Universidad de La Rioja

 

Como filólogo ha hecho importantes contribuciones a la lingüística, la prehistórica o indoeuropea, la grecolatina y la del espofcont (“español oficial contemporáneo”). Su teoría general sobre el lenguaje aparece desarrollada en la trilogía formada por Del lenguajeDe la construcción (Del lenguaje II) y Del aparato (Del lenguaje III) y en los artículos recopilados en el volumen Hablando de lo que habla. Estudios de lenguaje (Premio Nacional de Ensayo de 1990). En 2009 se publicó su trilogía Elementos gramaticales, concebida como libro de texto para iniciar en la gramática a adolescentes.

Sus obras más destacadas en el ámbito del pensamiento son: Lecturas presocráticasLecturas presocráticas II. Razón común. Edición crítica, ordenación, traducción y comentario de los restos del libro de HeráclitoContra el tiempoDe Dios y Contra la Realidad.

Como poeta ha publicado, entre otras: Canciones y soliloquiosMás canciones y soliloquiosDel tren (83 notas o canciones)Libro de conjurosRamo de romances y baladasSermón de ser y no serValorio 42 vecesRelato de amor o 4 canciones de amor perdido y el cínife. Es autor de varias piezas dramáticas como IsmenaRey de una horaBaraja del rey don Pedro (por la que recibió el Premio Nacional de Literatura Dramática de 1999).

También ha editado varias series de artículos y colaboraciones periodísticas que recogen diversos ataques contra aspectos de la sociedad actual, tales como Contra la FamiliaContra la ParejaContra la PazContra la Democracia, Análisis de la Sociedad del BienestarNoticias desde abajo y Que no, que no.

 

Pensamiento político

En sus obras e intervenciones, García Calvo trata de dar voz a un sentir anónimo, popular, que rechaza los manejos del Poder. Esencial a esa lucha es la denuncia de la Realidad, una idea que se presenta como reflejo fiel de «lo que hay», cuando de hecho es una construcción abstracta, en la que las cosas son reducidas por la fuerza a ideas. De ese modo se mata cuanto pueda haber en las cosas de impredecible e infinito, y resulta posible someterlas a planes, esquemas y manejos. La gente, un caso más de cosa, queda organizada de este modo en Individuos, sometidos a una doble exigencia contradictoria: cada uno tiene que ser individual, y sin embargo todos han de ser sumables en una Masa numérica. Por fortuna, esta organización deja siempre cabos sueltos: a lo que pueda quedar en la gente de ocurrencias imprevisibles, no sometidas a plan ni cálculo, se refiere García Calvo como «el pueblo».

El progreso del Poder llega a su cúspide en las sociedades democráticas, compuestas por Masas de Individuos. Dado que el plan del Progreso es introducir este sistema en todas partes, la lucha popular debe dirigirse contra la Democracia, por ser ésta el régimen que administra la muerte (dado que lo único cierto del futuro es la muerte, anticipar éste —como hace el Poder— con planes o propósitos constantes es acercar la muerte para desvivir la vida) del pueblo en las sociedades más avanzadas. La pervivencia de formas más atrasadas de dominio (como las dictaduras comunistas o las de los países musulmanes) sirve para legitimar, por comparación, la Democracia burguesa, y debe considerarse por tanto un trampantojo.

Esencial para el Poder y la Realidad es la figura de Dios; que, tras tomar muchos nombres, como el de Hombre, en su forma más moderna o progresada se presenta con el nombre de Dinero: una idea omnipresente a la que todas las cosas son reductibles (todo tiene un precio). La religión de este nuevo Dios es la Ciencia, cuya misión esencial es mantener actualizada la idea de Realidad y convencer a los Individuos de que todo está bajo control: hay conocimiento seguro de todo, o lo habrá con el tiempo. Sin embargo, la investigación de los científicos, en especial la de los físicos, en la medida en que es honesta, no deja de presentar indicios de la resistencia de las cosas a su reducción a ideas.

En la Democracia, el Estado y el Capital son dos rostros de la misma cosa. La lucha popular debe dirigirse contra ambos, sin convertirse nunca en una reivindicación (que supone reconocer legitimidad al Poder) ni una alternativa de gobierno (que no haría sino contribuir al progreso del Poder). Esta lucha no es individual (pues el Individuo, construido a imagen y semejanza del Estado, es esencialmente reaccionario y constituye el primer enemigo del pueblo), sino de la gente, de lo que quede de pueblo, por debajo de los Individuos y en contradicción con éstos.

Respecto a los nacionalismos, señala García Calvo que parten de la conversión del pueblo indefinido e inmanejable en una idea (los pueblos) manejable y sumisa al Poder.

El lenguaje tiene un papel destacado en la opresión del pueblo, pero también en su rebelión. Las palabras con significado de las lenguas configuran la Realidad, distinta para cada tribu. En la medida en que el lenguaje contribuye a crear la ilusión de que sabemos todo lo que hay y cómo llamarlo y manipularlo, constituye un arma contra el pueblo. Sin embargo, en el uso común de las palabras se producen continuamente vislumbres que apuntan a lo contrario (a que no sabemos lo que hay, ni la Realidad cubre todo lo que se da), y en ese sentido el lenguaje, que cualquiera puede usar pero que no es de nadie, es la expresión popular por excelencia.

Ejemplos concretos de la lucha contra la Realidad los podemos encontrar en el ataque al automóvil (vehículo individual por excelencia) y la defensa del tren; en la lucha contra la concepción de que “Hacienda somos todos”; o en la decisión de “escribir como se habla”, frente al uso pedante del lenguaje por parte de eruditos, funcionarios y periodistas.

 

 

Selección de poemas

 

Libre te quiero

 

 

 

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.

Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.

Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.

Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.

Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.

Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
Agustín García Calvo
(Canciones y soliloquios, 1976)

 

 

 

Tú, cuya mano.

 

 

Tú, cuya mano me ha bañado

de un fuego transparente las espaldas,

cuyos ojos en claros naufragios hundieron

algunos principios elementales de mi alma,

tú eres mi patria.

 

Tú, que no tienes apellido,

que no sé si eres pájaro o si alcándara,

que de todos tus brazos las letras de plomo

cayéndose han ido, como si fueran nueces vanas,

tú eres mis padres

y mi patria.

 

Tú, que ni tú te acuerdas dónde

tendiste a orear las nubes blancas,

que de tantos amores que tienes confundes

el nombre de todos los días de cada semana,

tú eres mi Dios

y mis padres

y mi patria.

 

Tú, que tan dulcemente besas

que el cielo bocabajo se volcaba,

y que no se sabía de quién ya la lengua,

de quién la saliva, de puro sabrosa y templada,

tú eres mis leyes

y mi Dios

y mis padres

y mi patria.

 

Tú, que apacientas calaveras

por las praderas de la verde África

y a los rojos leones les echas de pasto

las rosas de leche de aquella luna de Sumatra,

tú eres mi ejército

y mis leyes

y mi Dios

y mis padres

y mi patria.

 

Eres mi ejército y mis leyes

y mi Dios y mis padres y mi patria,

y el ejército y Dios y las leyes y todas

los padres y patrias se creen que tú no eres nada:

que no eres nada.

 

 

Agustín García Calvo

“Canciones y soliloquios”