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¿Existió realmente William Shakespeare? Existe realmente un hombre llamado William Shakespeare, nacido en Stratford, nacido el 26 de abril de 1564.

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¿Quién fue William Shakespeare (su casa natal en Stratford en la foto lateral) existió realmente? ¿Escribió sus obras o bajo su nombre se ocultaba otra persona? ¿Existió realmente William Shakespeare? Existe realmente un hombre llamado William Shakespeare, nacido en Stratford, nacido el 26 de abril de 1564. De familia humilde, su padre hizo fortuna en el negocio de los guantes. Casó el mes de noviembre del año 1584 con Anne Hatahway. Tuvo tres hijos y al parecer no se llevaban muy bien, pues en su testamento le llega a su esposa “su segunda mejor cama”, y nada más. Lo próximo que sabemos de él viene de unos años adelante, el año 1592, en Londres, donde trabaja de dramaturgo y actor. Y lo cierto es que compró una propiedad en Londres y otra en su ciudad natal, Stratford. Volvió a Stratford hacia el 1611 donde se convirtió en inversor inmobiliario exitoso del negocio de la malta y como prestamista. Lo próximo que sabemos es cuando muere: el 23 de abril de 1616, un día después de la muerte del gran Miguel de Cervantes en Madrid. Y de Shakespeare no se sabe con seguridad nada más que estos pocos datos biográficos.
Lo cierto es que la muerte de Shakespeare no fue muy traumática para sus nacionales, pasó casi inadvertida, y no fue hasta el siglo XVIII que Shakespeare adquirió la talla que ahora posee en el mundo cultural anglosajón y mundial. El año 1737 se descubrió el testamento de Shakespeare y otro importante documento: Richard Quiney, vecino de Stratford, le reclamaba una deuda de 30 libras. Aparte de esta escasa documentación, de la vida literaria de Shakespeare no se conoce absolutamente nada salvo las obras que firmó como suyas, pero no hay carta alguna a ningún otro literato que se haya encontrado escrita por William Shakespeare.
El año 1795 ocurrió el “milagro”. William Henry Ireland, un literato de escaso talento halló, tras años de búsqueda infructuosa del enlace definitivo entre el William Shakespeare de Stratford y el genio literario, varios documentos de capital importancia: la profesión de fe protestante del dramaturgo, una carta a su esposa, varios libros anotados por el mismo Shakespeare y una misiva de agradecimiento por unos poemas de la misma Elizabeth I, uniendo a todo esto el manuscrito perdido de “El Rey Lear”. Toda esta documentación surgida de la nada fue recopilada bajo el título “Miscellaneous Papers”…pero la gente culta empezó a sospechar que eran un fraude. Al final el propio Ireland admitió que lo eran totalmente, pero abrió la caja de los truenos a la hora de buscar quien fue realmente Shakespeare con multitud de teorías al respecto. Se había iniciado una “caza de Shakespeare”…y mientras tanto su figura crecía y crecía en importancia hasta el punto de convertirse Stratfotd en el siglo XIX en un lugar de peregrinación de los seguidores de la teoría positivista de la Religión de la Humanidad, muy arraigada en Inglaterra. Y al mismo tiempo la “caza de Shakespeare” estaba cada vez a niveles más altos. Si fuera actualmente, podríamos hallarnos como en el caso de Elvis Prestley, con una peregrinación de admiradores suyos a Memphis y con los rumores de que el Rey aún está vivo…

Shakespeare era Francis Bacon.

Al igual que William Henry Ireland el año 1795, el año 1857 la escritora norteamericana Delia Bacon creyó descifrar el enigma y escribió también un libro “The Philosophy of the Plays of Shakespeare unfolded (la filosofía de las obras de Shakespeare al descubierto)”, y filtró, a diferencia de William Henry Ireland, dudas razonables sobre la paternidad de sus supuestas obras. Las dudas llegaron a las mismas esferas académicas. Delia Bacon consideraba que el Shakespeare de Stratford no era un hombre con suficiente cultura como para escribir las maravillosas obras que impresionaban al mundo, de hecho se lo calificó como “un estúpido actor iletrado de tercera fila”. Sus obras reflejaban un profundo conocimiento del mundo de la corte, un hombre muy viajero y un hombre con una exquisita educación y cultura. Se consideraba una verdad incontestable que toda obra tenía algo de autobiográfica, que algo de la vida de su autor se había visto reflejado en su obra, partes de su vida. Y para este hecho, el auténtico Shakespeare tuvo que vivir en un ambiente cortesano por obligación.
Delia Bacon (foto lateral) buscó pues un candidato a la medida, y lo halló en Sir Francis Bacon (1561-1626), el eminente 2filósofo y escritor. Su biografía coincidía con las teorías de la época sobre literatura, así que se le adjudicó, por obra y gracia de Delia Bacon, la paternidad de la obra literaria de William Shakespeare, basándose en pruebas circunstanciales y algunas de ellas muy sugestivas. Francis Bacon había vivido una vida cortesana y conocía los usos de la Corte, había recibido una magnífica educación y había viajado a Italia (El mercader de Venecia u Otelo, por ejemplo), por lo que las semejanzas con Shakespeare eran notables. Siguiendo con esta teoría Sir Francis Bacon fue convertido en un rebelde encubierto, un hombre contrario a Isabel I, líder de un grupo de rebeldes republicanos que escribían obras contra su tiranía bajo pseudónimos que escondieran sus nombres reales. El teatro así se convertía en un arma política contra la tiranía real, y esta teoría contó con múltiples apoyos como por ejemplo el mismo Mark Twain o Natahniel Hawthorne, que por otra parte eran profundos admiradores de la obra literaria de Delia Bacon…
La teoría conspiratoria de Delia Bacon fue una fuente de inspiración de nuevos descubrimientos de mensajes secretos en cada obra de William Shakespeare. La teoría de la señora Bacon adquirió más cuerpo al hallarse la firma de Sir Francis Bacon en los últimos versos de la primera edición de La Tempestad. La cosa llegó a su límite impasable cuando el doctor Orville Ward Owen inventó una máquina para descifrar criptogramas ocultos en las obras de Shakespeare. A inicios del siglo XX la teoría de Delia Bacon había perdido ya muchos adeptos en el ámbito académico.

De Sir Francis Bacon al Conde de Oxford

3Shakespeare tuvo que ser un hombre de elevados ideales. La Religión de la Humanidad tenía un referente en el profesor John Thomas Looney (foto lateral), y Shakespeare era un referente filosófico y cultural muy importante para este movimiento. Looney consideraba que un prestamista no podía ser un hombre de elevados ideales y de gran profundidad filosófica, pero no tenía ni idea que candidato proponer para ser Shakespeare…hasta que leyó el poema Venus y Adonis. En este poema identificó como posible candidato a Edward de Vere (1550-1604), 17o Conde de Oxford. Como aristócrata que era, y como en el caso de Sir Francis Bacon, su nivel cultural, sus viajes y su conocimiento de la vida en la Corte lo convertían en el perfecto candidato…y de ser así, la nobleza inglesa de la época en pleno podría ser William Shakespeare…
Edward de Vere era ya un respetado poeta y dramaturgo en la Corte y no le hubiera costado mucho escribir bajo un segundo nombre obras en claves alegóricas críticas con la política y la sociedad inglesa de la época, y en eso a Looney no le faltaba razón.
Como en el caso de Sir Francis Bacon, Edward de Vere se convirtió en un tipo de héroe trágico al que una confabulación de nobles e intelectuales le prohibió ocupar su lugar justo en la Historia. Como en el caso de Sir Francis Bacon, las pruebas eran meramente circunstanciales y los escasos datos biográficos de Shakespeare conocidos daban pie a estas teorías.
El mismo Sigmund Freud se sumó a estas teorías en los EUA. Y el mismo cine de Hollywood ha estrenado la película “Anonymous”, que llega al extremo de lo absurdo no sólo mostrando la teoría oxfordiana sino incluso diciendo que Edward de Vere era al mismo tiempo hijo y amante de Elizabeth I.

Christopher Marlowe, el tercer candidato.4

Christopher Marlowe (imagen lateral) era un conocido dramaturgo y poeta en época de William Shakespeare. Era el célebre autor de obras como “El Doctor Fausto” o “Eduardo II”, y Shakespeare lo admiraba profundamente. Salidos del mismo ambiente social, Marlowe era muy culto, a diferencia de Shakespeare. Estudió seis años en Cambridge y llegó a ser más famoso que el propio William Shakespeare. Murió, se dice, el 30 de mayo del año 1593 en una reyerta de taberna, pero como siempre las cosas se suelen complicar un poco a gusto del consumidor…el año 1895 Wilbur G.Zeigler, abogado y escritor norteamericano publicó la novela titulada “It was Marlowe: a Story of the Secret of three centuries (Fue Marlowe: un Historia del secreto de tres siglos)”. Esta novela hablaba de Marlowe y Shakespeare como de la misma persona, y que no había muerto aquel día 30 de mayo del año 1593, sino que había huido fingiendo su muerte para salvar su vida de las acusaciones de ateísmo que lo habían arruinado profesionalmente y que lo iban a llevar ante la justicia. De nuevo esta teoría estaba basada en puras conjeturas, y a inicios del siglo XX ya había perdido credibilidad ante el empuje de la teoría baconiana y oxfordiana.

William Shakespeare era él mismo…5

William Shakespeare (retrato lateral), el hombre de Stratford, vivía en un pequeño mundo como era el del teatro de la época, y gozaba de la simpatía de muchos admiradores dentro y fuera de este reducido círculo. Uno de ellos, Francis Meres, citaba a Shakespeare como a una gran figura cultural de la época, y al mismo tiempo hablaba de Edward de Vere como de otra persona distinta. Francis Beaumont, escritor como Shakespeare de la Compañía del Chambelán, remitió una carta el año 1608 a Ben Johnson en la que elogiaba a su colega por haber llegado al mundo del teatro con un bagaje tan escaso a sus espaldas y haber conseguido tantas cosas. Es más, en una ocasión expresó su orgullo al decir que había contado con William Shakespeare como actor en una de sus obras de teatro.
Shakespeare era profundamente admirado en el mundo teatral de la época, y muy conocido. Este mundo tan reducido como era el del teatro isabelino tenía por fuerza que carecer de secretos entre sus miembros, y Francis Beaumont y Ben Johnson no dudan en momento alguno de la existencia de Shakespeare como personal real y tangible. La duda es como un actor de tercera consiguió engañar a toda Inglaterra convirtiéndose en un genio teatral y firmando obras que otros escribían…
Edward De Vere murió el año 1604. Por lo pronto diez obras de Shakespeare salieron a la luz diez años después de su muerte. Sus partidarios creen que él escribió estas obras y tras su muerte fueron revisadas de nuevo. ¿Quiénes fueron estos otros?
La Compañía del Chambelán contaba con escritores a sueldo como Thomas Middleton, John Wilkins, John Fletcher o Wiliam Shakespeare entre otros. Y la clave del misterio está aquí. Muchas obras de teatro se escribían a dos manos en vez de a una sola en el Londres de la época. Es muy posible que Shakespeare escribiera parte de sus obras en colaboración con otras insignes plumas de la época.
Pero esta idea cuenta con la animosidad de oxfordianos y baconianos, que consideran que se quiere quitar a sus autores la gloria de un futuro brillante que no tuvieron ya en su época. Shakespeare, el hombre de Stratford, pudo ser perfectamente quien escribió sus propios versos y los firmó, pero el enigma sigue vivo y los partidarios de Sir Francis Bacon y Edward de Vere siguen dando guerra…

Autor: Cristóbal Miró Fernández