LA EXECRABLE E INSACIABLE VORACIDAD DEL CAPITALISMO, por Victor Donamaría.

El día del Principio del  Fin, un 12 de Septiembre del año 2008, hubo una reunión frenética y a cara de perro en la sede de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) en Nueva York,  a la que asistían el presidente de la Fed, el secretario del Tesoro de EEUU,  Henry Paulson y los principales banqueros del estado federal.

Esta reunión duró, casi cuarenta y ocho horas, y se cerró poco antes de abrir los mercados asiáticos.

Cuarenta y ocho oros sin piedad, como son las reuniones del dinero.

Se tomaron tres decisiones, relacionadas entre sí, como una película de Hollywood, en la que el guionista presenta tres historias, que al parecer no tienen nada que ver entre ellas y al final de la película se demuestra que si tenían que ver.

1.- La quiebra de Lehman Brotehrs, que al fracasar su compra por parte de algunos de los competidores (Bank of America o el británico Barclays (¡como no iban a estar los “primos” británicos!), fracaso que se produjo al anunciar Paulson, que no habría dinero público para salvar a Lehman Brothers.

2.-El acercamiento entre el Bank of America y Merryl Lynch, que poco después daría lugar a su matrimonio, lo que duraría este matrimonio de conveniencia está por ver.

3.-La actuación conjunta del Tesoro y la Fed., (al contrario que Europa de nuestras desdichas) para enchufar la manguera del dinero a la American Internactional Group (AIG), la principal aseguradora del planeta Tierra, que en aquellos nefastos días tenia enormes problemas  de liquidez y cuyos seguros de impagos de los créditos, cubrían a la mitad del sistema financiero internacional.

Este rescate, el mayor de  la Historia, supuso más de 182.000 millones de $ de los contribuyentes estadounidenses. AIG fue nacionalizada en más del 90% de su capital, quedándose la Fed con sus activos tóxicos (me encanta este eufemismo) para limpiar el balance.

Tres años y medio después de aquel fin de semana, que prologaba el principio del fin de las cosas y que algunos políticos, como Sarkozy bautizaron como la “refundación” del capitalismo, cuando debió decir la reafirmación del capitalismo, pese a la  nacionalización de AIG, tres años después esta gran compañía de seguros, ha anunciado la devolución del último tramo del dinero público recibido, con unos beneficios netos para el contribuyente norteamericano de más de 22.000 millones de dólares.

En un Estado supercapitalista, no se ha producido la  socialización de pérdidas a las que tanto estamos acostumbrados por estos lares y la aseguradora AEG ha vuelto al sector privado.

Este caso de AIG debería ser estudiado por las autoridades españolas y comunitarias, que justamente hace unos días, pone en funcionamiento el “banco malo” que siempre negó el gobierno y recibe de Europa miles de millones de euros para su recapitalización y si Dios no lo remedia, que no lo remediará porque Dios hace tiempo que no está ni se le espera, irán contra el déficit y la Deuda española, y las manifestaciones de los miembros del gobierno de que no habría repercusiones contra el sistema financiero, no son creíbles y están siendo tomadas con total escepticismo, cuando no con asombro y cachondeo de los magnates europeos. Porque el PP, ha perdido la escasa confianza que obtuvo hace un año y nadie cree en sus manifestaciones empezando por lo del “banco malo” y por las contradictorias manifestaciones entre el Sr. Montoro y el Sr. de Guindos, la Jefa de Todo, y el BCE.

En España se ha llevado a cabo en estos turbios tiempos tres tipos de nacionalizaciones, las que se han hecho para mitigar la deuda y el déficit, principalmente por gobiernos socialistas. Las privatizaciones ideológicas, que empezaron con el Gobierno de Aznar y están siendo terminadas con la fe del judío converso, por el gobierno neoliberal actual, (sanidad, educación, tasas judiciales etc) y en tercer lugar las nacionalizaciones hipotéticas del futuro (si queda algo que no hayan rapiñado los capitalistas de corbata y tupé) y que provendrá de los bancos nacionalizados, pero ANTES DEBERIA SABERSE hasta el último céntimo el coste de la operación.

Como en AIG,  y debería suponer un beneficio para el contribuyente, si se les cobran los interés correspondientes.

Como en AIG.

Lo que resulta estrambótico, execrable y odioso, es que esta firma aseguradora, la primera mundial, por encima de la Lloyd británica, está estudiando demandar al Gobierno norteamericano, por el “lucro cesante” (otro eufemismo encantador) o perdidas de beneficios que deberían haber tenido en estos tres años y medio,

Les importa un bledo el que gracias a esta nacionalización en forma de manguera de dólares, aun existen y podrán seguir haciendo beneficios, cuando hace tres años y medio, estuvieron a punto de  caer al abismo de la quiebra como Lehman Brothers.

Se salvaron como General Motors, y ahora estudian demandar a sus salvadores, el pueblo yanqui.

¿Hay quien de mas?.

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