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CONSEJOS PARA HACER LO CONTRARIO,RELATO CORTO.Por EL Hombre De Tinta

TOma 1

 TOMA 1.

Alguien dice: -estoy oscuro-, tanto que puedo hundir la raíz del pensamiento y, pintar por encima el lila de la voz que no pidió. Puedo enterrar el oscuro de mí, y esperarme un rato en la memoria de otros claros.

Cansada estaba la palabra de llegar tarde, de ser el sol, cuando la nariz de la sombra huele la piel sudada de la luz.

Estaba oscuro: la hierba de su voz dejaba caer los azahares rotos de la ausencia, como copos de melodía azul dudoso.

Estaba oscuro: y su dolor no era plural, el frío y el calor era la gente, la soledad se le caía entre los dedos.

EHDT.

CONSEJOS PARA HACER LO CONTRARIO.

 

Para dejar la calle intacta en el portal cada vez que entramos en casa, es necesario cambiarse de prendas y lavarlas rápidamente, cosa que el desagüe de la misma arrastre por las tuberías, los ecos de semáforos desteñidos en los calcetines, deseos envueltos en escaparates de bolsillos, arenilla de insultos en las solapas, que se ha pasado por su ropa interior –¡Ni hablar del Cupido de ciudad llamado autobusero, que en la primer parada dejar caer a sus brazos al amor de su vida, o no!-

Si lleva sombrero será mejor quitarle los cristales rotos de alguna idea en mal estado.

¡¡¡IMPORTANTE!!! ¡No olvide poner las prisas en el congelador, se echan a perder rapidamente!

Normalmente solemos entrar y dirigirnos rápidamente hacia el salón, con el descuido de habernos traído junto al bolso de la compra alguna cicatriz de acera descartada, algún que otro cigarrillo sosteniendo un individuo, solicitándole a usted, un instante de homo erectus y su descubrimiento, o, en el particular caso de un servidor, un tremendo óleo otoñal en la piel de mi cuerpo, todo eso sin hablar del regalo en vena que me ha dejado el camarero y su biblia para extraterrestres al otro lado de la barra,

Se aconseja dejar la ciudad fuera de casa, bueno, se aconseja… Nada, ¡no se aconseja nada!

¡Saludos!

EHDT.

La espera

LA ESPERA.

Rostro de algún ocaso, portando un combustible carnet entre el humo del sol, emporcando por debajo las uñas del cielo, como verdín en mis voces del año pasado, con un luego al olvido, un ojo sobre la nuca de la luna, y el otro puesto en ayer -porque no me cierre-, las huellas dactilares de la calle se ocultan de los pies, mi corazón, aún no ha llegado.

EHDT.

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