De la tempestad. Narración corta, por Cristófol Miró Fernández

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2 - RELATOS CORTOS PROSA

Rayos

Retumban los tambores de la tormenta montaña arriba, en el valle. El cielo se prepara a hacer la guerra a la tierra. Los truenos son sus trompas y tambores, las huestes se preparan para avanzar en formación hacia el valle, hasta que se dé la orden de carga, hasta que se lleve a cabo la estampida sobre la hondonada donde viven los seres humanos, donde cuidan de sus cosechas y animales, donde hay granjas, pueblos, caminos y puentes…
¡Ya se ven, ya se observan, las huestes bajan por las montañas que rodean el valle! El cielo, mientras tanto, se va ennegreciendo al compás de su lenta marcha, de sus ingentes pendones de negras nubes que tapan el sol sobre la tierra, y la humanidad se prepara para recibir al invasor, refugiándose donde puede, observando con ojos temerosos tras los vidrios de sus ventanas como avanza la hueste montaña abajo, como el cielo se ennegrece cada vez más…y ya casi no se ve la luz del sol, los negros pendones lo han tapado…¡preparaos, se acerca la tempestad, huir y buscar refugio!
Pero la humanidad no está indefensa ante los rayos que desciendan a la tierra en el momento del ataque…los pararrayos son las baterías defensivas de artillería que los invalidan, que los atraen a su último fin, que los vencen…cierto que son defensas flacas ante la fuerza de los atacantes pero menos es nada…
Y ya el cielo está tapado, ya no se ve un sólo rayo de sol, y los negros pendones cubren el cielo de lado a lado…y por el valle las nubes preñadas de rayos y truenos bajan por sus vertientes empinadas, por sus caminos, por sus cuencas de ríos que llegan hasta las poblaciones. Ambos enemigos están a punto de entrar en combate…el cielo y la tierra están van a colisionar como tantas otras veces antes y después, como pasó y como pasará…
Y ya suenan las trompetas en la tarde antes primaveral, ya el trueno anuncia la llegada de los guerreros ávidos de guerra, ya los rayos abundan por el cielo, como proyectiles lanzados por Zeus el Olímpico, ya la lluvia sacude el valle de este a oeste, de sur a norte…sin descanso, con violencia, mientras humanos y animales miran al cielo y desean que tal combate acabe…cada rayo un reflejo en un vidrio de una ventana, cada ventana…un lugar por donde ojos temerosos los observan sin cesar.
Unos pocos han recibido el saludo de los pararrayos al llegar al valle, y han sido derrotados, pero otros muchos siguen cayendo, sin descanso, sin piedad, sin perdón…y la lluvia sigue golpeando a la tierra bajo el negro cielo convertido en noche siendo todavía claro día…allí ya ha caído un árbol, traspasado por un rayo, partido por su medio, entre la luz azul del eléctrico proyectil veloz y ágil, y ahora descansa muerto, una víctima de la batalla, por allá una persona que no pudo guarecerse a tiempo del ataque de los líquidos proyectiles se nota calado y frío hasta la médula de sus huesos, víctimas ambas del combate entre el cielo y la tierra…y mientras más pararrayos absorben las descargas eléctricas, muchas más caen sin cesar, y la lluvia aumenta su cantidad, cual si fuera un nuevo diluvio universal y el valle fuera una nueva arca de Noé…
¡Pero, oh, milagro, la violencia de la tormenta, sus proyectiles de agua dan vida en vez de muerte! Al final de la batalla todo vuelve a su ser…los pendones negros del cielo se retiran, el sol vuelve a brillar con fuerza y alumbrar la tierra, y los campos que se vieron sacudidos por los soldados de la lluvia reverdecen con más fuerza, con más energía…cayó el viejo olmo, traspasado por el rayo, y yace muerto en el campo, el pobre incauto que no pudo guarecerse del agua tiembla de frío calado hasta los huesos, pero las trompetas de los truenos han callado, los pendones negros del cielo se han retirado dejando brillar el sol de nuevo, y los rayos han cesado…el ejército de la tormenta se ha retirado del valle de nuevo, dejando varias víctimas de la batalla entre el cielo y la tierra, pero también vida donde realizó su ataque…otros días deja incendios que arrasan bosques, hoy dejó campos que brillan de nueva vida…salvo el olmo muerto y el hombre mojado, esta vez la tormenta perdió la batalla…y el valle volvió a descansar de nuevo en paz.

Autor: Cristóbal Miró Fernández

2 comments

    1. Jesús García Moreno Post author

      Traducción del comentario de Adiana:This “free sharing” of information seems too good to be true. Like communism. Este “intercambio libre” de la información parece demasiado bueno para ser verdad. Al igual que el comunismo.

      Answer:Hello Adiana. It’s true! Sometimes we have to rely on the selfless efforts of people and believe that “step by step, great goals can be achieved.”
      Respuesta:Hola Adiana. ¡Pues es cierto! A veces debemos de confiar en el esfuerzo desinteresado de las personas y creer que ” paso a paso, pueden alcanzarse grandes metas”.

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