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ESTUDIOS LITERARIOS. DESHACIENDO NUDOS DE GEORGINA ROSADO ROSADO por Raquel Viejobueno

Deshaciendo Nudos.

De Georgina Rosado Rosado

Exquisita, es la palabra correcta para definir la lectura del último libro de Georgina Rosado Rosado (profesora- investigadora). El lector,  se adentrará en el conocimiento de la diversidad cultural, como es el caso de México, pero no sólo en su lectura  encontrará esta vertiente, sino  en el mensaje que es acunado a través de la literatura, juntando el ayer con el hoy. Podremos hallar  el reflejo social de muchas de las costumbres y hábitos de un mundo ya pasado, pero que aún, hoy en día, subyacen en nuestros momentos.

No tener memoria es estar anclado en el olvido perpetuo, en la extravagante y loca idea que el mundo comienza en mismo día que uno pisa la tierra. Muy lejos de la realidad, como Georgina expresa con ágil literatura, envuelta en giros emocionales, donde las vidas se cruzan, donde la muerte es protagonista importante, donde las leyes patriarcales hacen que la mujer sea un mero personaje de  supervivencia. Donde no pueden desempeñar, hacer, ser y llegar a puestos, situaciones e incluso contraer matrimonio con aquel que consideran su amor, por el siempre hecho de ser mujer, de no tener decisión, de no poder expresar y desarrollar. Todo esto, y más, mucho más se encuentra en esta narración de la autora, que de una forma sosegada, como si el dolor que narra hubiera ido convirtiéndose paulatinamente en perdón, en comprensión por aquellos que no supieron hacer. De este modo,  nos va brindando un final esperanzador, lleno de lucha, de sueños, de caminos donde hay que recorrer. Caminos repletos de libertades e igualdad.

Nosotras, nosotros, aquellos que deseen tener memoria histórica para ser conocedores de dónde vienen, del escalón o escalones que les queda por subir en la afortunada escalera de la vida, todos ellos sacaran de esta fabulosa historia un boceto claro de las enormes dificultades que la mujer ha tenido, y tiene que pasar para despojarse de las cadenas que le pusieron sin consideración. Somos historia, no me cabe duda, a Georgina le brota como manantiales de agua clara, y lo deja con su pluma, escrito en cada línea, entre líneas, al final de las mismas.

Somos un conjunto, pertenecemos a la arquitectura de los sueños, cada ladrillo puesto en este templo es obra y fruto de los errores y los aciertos, que tras nuestra historia, han dejado los otros.  Y somos los otros en un presente confundido. La autora viaja, desde sus ancestros, ascendiendo por los sentimientos de sus antepasados, con dulzura, y esculpiendo esos ladrillos que muchos no quisieron poner, pero que eran imprescindibles para ver el puzle acabado, terminado.

Georgina termina la novela con un maravilloso final abierto, donde no sólo los puntos suspensivos se dejan ver, hay más escrito en esas frases invisibles, que muestran los silencios tras la acentuación. Un final donde podemos zanjarlo, entre  multitud de reflexiones y pensamientos, sin duda, los lectores serán  conquistados por esta fabulosa novela testimonial.

Es deber del escritor comprometerse con su tiempo, dejar no sólo una semilla, sino un bosque de retoños para que otros puedan continuar su labor. Georgina nos deja todo un inmenso mundo de sensaciones, un sabor a continuidad en la lucha, de cambio en los errores, una brillante selva de realidades y pasados, que han revivido con su narración al ser ficcionadas.

Mi agradecimiento por tan fabuloso regalo, y mi admiración por su esfuerzo, dedicación, tesón y trabajo a Georgina Rosado Rosado.

Que nunca se apaguen los ecos, nuestras voces.  

 

 

Raquel Viejobueno

31 de agosto de 2014

 

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