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LO DIJO CERVANTES EN EL QUIJOTE. Por Víctor Donamaría

 

Hace unos días, hubo un caso de posible violación en la feria de Málaga a resultas de la cual, fueron internados dos menores en un centro adecuado y encarcelados tres mayores. Al día siguiente o a los dos días, a la jueza le presentan las pruebas aportadas por los inculpados, de unos videos realizados horas antes de la presunta violación en el que se ve como los jóvenes bailan y beben juntos y al parecer lo pasaban bien.
Entre las pruebas aportadas por el abogado defensor de los inculpados, también figuraba el video grabado con la presunta violación y a la vista del mismo y de otras pruebas, la jueza de acuerdo con el fiscal, deciden cerrar el caso y ordenar la liberación de los cinco inculpados. Estos al salir de la comisaria o cárcel, declaran, que pondrán una denuncia a la señorita supuestamente violada, por denuncia falsa.
Hasta aquí los hechos reales.
Con motivo de este hecho lamentable, se produce un debate en FACEBOOK y supongo que en otras redes, acerca de la denuncia falsa, sí o no, o de la presunta violación.
Incluso yo mismo, pongo un comentario en el que digo más o menos, que dado que hay una resolución judicial, expresaba mis respetos a la misma y deploraba que hubiese este tipo de denuncias falsas.
El debate se llevó a extremos indeseables, por unos y otros (yo no intervine mas), pero a mí, que soy un gran aficionado a las películas policiacas, de juicios y de CSI, o Policía Científica o Forensics que dicen los americanos y estoy bastante al día en este tipo de investigaciones (incluso he escrito algunos cuentos policiacos -”Crimen en Malasaña” -”Muerte en el metro”.) me quedé asombrado de las manifestaciones de algunos/as , que si la resolución había sido muy apresurada, que faltaban pruebas, que la jueza no estuvo bien, que se dio mucha prisa etc. etc., (decían que faltaban pruebas pero no decían cuales, y olvidaban que sí, había dos películas de videos en las que se veían y oían a los jóvenes fiesteros disfrutando de la vida y del placer carnal).
Yo, que en una peli de la serie CSI Las Vegas, me quedé asombrado de que habían descubierto que el asesinado era natural de Sumatra, porque en la autopsia habían hallado restos de un pistacho, que solo se cría allí.
En otra peli de esta serie, los científicos forenses William Patterson y Madge Helderberg, son avisados de que en el desierto de Nevada han hallado un “hombre rana” con aletas y gafas de bucear colgado de un cactus (?).
¿Creen que cerraron el caso por imposible? No, no lo cerraron no siquiera tuvieron que llamar a un comentarista de Facebook. Descubrieron que había habido un incendio y que el avión cisterna que debe llenar sus tanques en un lago cercano, había hecho esta operación cuando un aficionado a la pesca submarina, se encontraba en mitad de su afición y fue absorbido por la panza del avión, depositado con el agua recogida en el lago y arrojado al desierto de Nevada. No cayó encima del incendio, cayó en u n cactus, dando motivo a este curioso episodio.
¿Serian estas averiguaciones las que lamentaban algunos sesudos comentaristas, debían haber avisado a la Policía Científica, para tratar de hallar vello púbico donde debiera, se le hizo una analítica general a los interfectos/a, debían haberle hecho un TAC, quizás una prueba de ADN?
No lo sé. Pero me quedé sorprendido de la severidad de juicio de algunos, bueno algunos no, algunas. Sin hacer ni puñetero caso a la resolución de la jueza y del fiscal.
! Señora España y yo somos así! Le dijo el galán a la guiri que pretendía ligarse..
Y un comentario que estaba firmado con un seudónimo inglés dijo solamente esta lapidaria frase, muy british:
“En España hay presunción de culpabilidad” dio un sorbo a su pinta de cerveza y a mí me dejó patidifuso, al comprobar que un inglés con solo seis palabras había terminado el debate.
Ello dio lugar a que por mi cuenta y apelando al orgullo patrio descubriera que en nuestro libro por excelencia: “EL QUIJOTE”, trata este tema tan difícil con su natural maestría.
En el capítulo o capítulos que trata del viaje que el Ingenioso Hidalgo y su fiel escudero, llevan a cabo a la provincia de Zaragoza, se relata como unos marqueses y su corte de aduladores en su excelsa estupidez y conociendo ya las “hazañas” del Caballero Andante, deciden burlarse de ellos de diversas formas.
Sabían que Sancho, el buen Sancho, aspiraba a gobernar una “ínsula” y deciden hacerle creer que efectivamente gobernará la Ínsula Barataria y entre sus atribuciones como gobernador, estaba la de impartir justicia.
Después de muchas burlas, negándole la posibilidad de probar bocado y mostrándole los manjares más exquisitos, ya que “un juez no debe caer en estas tentaciones mundanas”, le presentan un caso para juzgar.
El caso que le presentan se asemeja bastante a la aventura de los jóvenes de la feria de Málaga.
Sancho está sentado en la mesa del Juez, rodeado de alguaciles y de los marqueses que ríen, esperando las ocurrencias del bruto aldeano Sancho.
Un alguacil se presenta con una mujer de aspecto desagradable, rudo y no agraciada especialmente. La mujer pide justicia al Gobernador D. Sancho, porque alega que dos hombres han tratado de violarla y señala a dos campesinos que al final de la sala están custodiados por otros alguaciles. Dice la mujer que pasaba por el puente del pueblo, y que dos campesinos agazapados se arrojaron sobre ella, quitándole su bien más preciado, su virginidad.
Sancho manda llamar a los campesinos y les ordena que se manifiesten. Estos dos dicen que es una mujerona de la vida, prostituta de la región que desarrolla su trabajo en el puente y que habían acordado un pago de dos reales y que a la hora de pagarle les pidió el doble, negándose ellos, porque eso no era lo acordado y además los servicios prestados no se correspondían en calidad ni intensidad con lo contratado verbalmente y la verdad no era nada del otro mundo. De ahí la denuncia falsa de la mujer.
Sancho les ordena que se retiren al final de la sala y llama a la mujer. Esta se acerca y Sancho le da una bolsa de monedas y le dice:
“Toma mujer como pago por tus servicios y vete libre”. La mujer le besa a las manos a Sancho y se dirige a la salida.
Sancho hace una seña a los dos campesinos, denunciados y les comunica al oído:
“Id a por la mujer a la que he dado una bolsita de monedas, quitadle la bolsita y quedaros con el dinero, si lo conseguís”.
Los dos aldeanos se arrojan sobre la mujer, y se enzarzan en una pelea entre ellos, tratando de quitarle las monedas y la mujer tratando de evitarlo. Después de un buen rato de lucha infructuosa, Sancho ordena a los alguaciles que traigan a los tres a su presencia:
-“Mujer entrega la bolsa a estos hombres, pues si en el puente cuando dices que te agredieron te hubieses defendido como aquí has defendido las monedas, no hubieses perdido tu honra, que dudo que jamás la hayas habido”
Ordenó a los dos campesinos que se marchasen y se olvidasen de ir detrás de busconas, pues ello acarrea estos problemas y se dediquen a la holganza en su hogar.
Esta fue la justicia de Sancho, en un caso que los aburridos marqueses le presentaron tratando de burlarse de él y de su señor D. Quijote.
Y este es el fin de la historia,. Tomen nota, y si encuentran algún parecido con lo acontecido en nuestra ciudad andaluza de Málaga bien, y si no lo encuentran al menos han conocido o recordado si lo conocían, un curioso pasaje de nuestra Novela Inmortal.
26-08-2014

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