Hacia la “Tierra Prometida”. Por Cristófol Miró Fernández

emigrantes

 

Muchas veces vemos imágenes de inmigrantes rescatados por barcos, inmigrantes que muchas veces son engañados por mafias de la inmigración, que traen mujeres a trabajar de prostitutas engañadas, y ejemplos de enriquecimiento de unos pocos a base de aprovechar la pobreza y miseria de otros muchos.
En el siglo XIX, los inmigrantes que huían de la pobreza hacia América muchas veces caían en las mismas redes mafiosas que ahora engañan a otros desgraciados como ellos, un siglo después. Se conserva una carta, enviada al diario sueco Kristianstadsbladet, el 13 de junio del año 1881, desde Ohio, América del Norte, que describe con enorme realismo como un grupo de desgraciados inmigrantes suecos fueron engañados por una mafia de la inmigración sueca para llevarlos a América del Norte, abandonarlos a su suerte y robarles todos sus míseros ahorros. Aquí les reproduzco algunos de sus fragmentos:

Willoughby, Ohio, América del Norte.
13 de junio de 1881.

Nosotros, los abajo firmantes, junto con muchas más personas, nos embarcamos el 6 de abril de este año para hacer el viaje de Gothenberg a la Tierra Prometida, como se suele llamar, es decir, América del Norte. Teníamos la esperanza de conseguir allá una vida más fácil de la habríamos podido tener en Suecia (…).
Todos nos sentíamos alegres y contentos porque teníamos la esperanza que al otro lado del océano podríamos tener una casa cómoda y hermosa para nosotros y nuestras familias que se habían quedado en la patria, además de una situación de independencia que todos nosotros echábamos de menos en Suecia.
Pero, queridos compatriotas, estas esperanzas tan bonitas pronto se esfumaron tristemente al llegar al lugar donde esperábamos hallar una recompensa a nuestros sufrimientos.
Después de un viaje largo y extenuante llagamos a nuestro destino el 27 de abril, pero allá encontramos una situación completamente diferente de la que nos habían explicado.
En aquel lugar no había trabajo de ningún tipo y nos dijeron que la compañía no había encargado al agente Odell reclutar gente en Suecia.
Todo lo que nos habían dicho en nuestra tierra no era verdad. Lo habían hecho sólo con la finalidad de atraer inmigrantes, o, más bien dicho, el dinero que estos habían reunido en su tierra natal con su trabajo duro y su sudor. Y una gran parte que no tenía medios propios debe haber pedido prestado el dinero a familiares y amigos. (…) Con compasión asistimos al espectáculo de muchas familias sin dinero y con lágrimas en los ojos, mientras dejábamos aquel lugar a pie (…).

Temps. Història contemporània. Margarita García-Cristina Gatell. Editorial Vicens Vives. La Segona Revolució industrial, pàg 153, doc. 3

Autor: Cristóbal Miró Fernández

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