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FRANCIA: SU GOBIERNO Y SOCIEDAD BAJO EL SEGUNDO IMPERIO ( y 3ª). Por Cristófol Miró Fernández

 

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No todo va a ser banca y ferrocarril.

 


Rue des capucins, año 1913, París. Oficina del Crédit Foncier, creado en los años 1850 bajo el régimen imperial bonapartista.

La base de toda economía son los trabajadores de clase humilde, y Francia no era diferente en esto al resto del mundo, sobre todo teniendo un “emperador socialista” que era tan amigo suyo y los deseaba proteger. El crédit foncier (arriba) fue beneficioso para los campesinos con recursos, pues les daba créditos que los ayudaban a modernizar sus campos, y con sus campos abasteciendo a las industrias, obviamente se necesitaban trabajadores para los mismos, y los salarios eran buenos para la época hasta la depresión del 1857, por lo pronto. Pero también el emperador deseaba crear su particular versión de los Talleres Nacionales del 1848, y siguiendo a sus fieles sansimonianos que tan bien hacían su trabajo, ideó unas unidades de trabajo de tipo militar para roturar tierras yermas y así expandir la agricultura, pero no fueron excesivamente tenidas en cuenta…pero sus proyectos para crear asilos y hospitales sí tuvo éxito, y las medicinas fueron repartidas de un modo gratuito por el gobierno a los necesitados. Se creaba un estado incipiente donde el welfare state era una vaga realidad, pero dio unos inmejorables resultados para el emperador, asistido por los sansimonianos, que lo convertían en amigo del pueblo sin ninguna duda.

Otra cosa eran los sindicatos, y la ley Le Chapelier del 1791 seguía vigente. Radical como era, socialista como era Napoleón III, decidió hacer algo al respecto. El año 1864 se declaró legal el derecho a la huelga de los trabajadores y se permitieron crear sindicatos, que por otra parte se creaban igual, fueran o no legales, lo que constituía aceptar un hecho consumado por parte del emperador, al mismo tiempo que las grandes sociedades de empresarios. El Imperio nacionalizador se teñía de un ligero barniz liberal y socialista sin ceder un ápice en su control nacionalizador de la economía.

La cuestión es que Napoleón no era un dictador al uso de los dictadores posteriores. Él no era proteccionista, sino que deseaba introducir a Francia en el mundo del libre comercio a escala internacional. Y esto era por una razón muy sencilla: las fábricas e industrias sin materias primas no producen, no pueden funcionar, y si n funcionar no producen riqueza para el estado ni trabajo para sus obreros, y sin fábricas que produjeran tampoco podía granjearse el apoyo de banqueros ni burgueses, ni crear sociedades…en definitiva, necesitaba el libre comercio para hacer tratos comerciales con otros estados que tuvieran las materias primas que él necesitaba para hacer funcionar Francia y generar riqueza y asegurarse la lealtad a su persona. No podía evitar apoyar el libre comercio, era un asunto vital para Francia.

En este contexto conviene recordar como los estados del sur de los futuros Estados Unidos de América surtían a Francia de algodón o como Francia asimismo prestaba dinero al México de mediados del siglo XIX, entre otros muchos factores. El libre comercio era vital para Francia…y no sólo en el continente americano. Europa también era cortejada por Francia. Bélgica estaba ya muy industrializada y tenía productivas minas de carbón que podían surtir a Francia de este material, muy necesario para sus fábricas y sus ferrocarriles en expansión, y es que Francia no tenía carbón…la unión comercial con Bélgica más que ser importante para Francia era vital para su economía. Incluso los belgas deseaban esta unión comercial, pues Francia tenía un mercado internacional que podría ir muy bien a la economía belga…pero no pudo ser. Los ingleses y el Zollverein alemán se opusieron a Francia y salió derrotada en esta batalla económica. Pero pronto volvió a la carga, golpeando a Inglaterra en su corazón: su comercio.

Atacó a Inglaterra reduciendo los derechos de importación y en Inglaterra, que desde la derogación de la Ley de Cereales de 1846 se estaban imponiendo los que apoyaban el libre comercio, se encendieron todas las alarmas. Desbaban ser amigos de Francia, poder importar productos ingleses a Europa a través de Francia, y Napoleón III había golpeado justo en ese blanco de un modo más preciso que lo hiciera Guillermo Tell en la manzana sobre la cabeza de su hijo. Inglaterra estaba deseosa de firmar un tratado de libre comercio con Francia y Napoleón III, que cometió un error, superó las reticencias del Cuerpo Legislativo, firmó un tratado de libre comercio con la Gran Bretaña en 1860. Digo que fue un error porque hizo que perdiera el apoyo de muchos industriales en un momento complicado para Francia, pues aún no había superado la crisis del 1857 y la importación de productos ingleses competía con la industria francesa en crisis, lo que hacía más difícil la recuperación económica de Francia…

Pero no abandonó a los industriales franceses a su suerte. Aportó 40 millones de las arcas públicas para que estos industriales modernizaran sus maquinarias de producción y así poder competir con Inglaterra en igualdad de condiciones. Francia no podía quedar tras Inglaterra en la carrera industrial, pero fracasó. No pudiendo invertir todo el dinero deseado en la modernización de Francia y su industria, se demostró que Inglaterra era incapaz de ser superada por ningún otro país europeo. A este tratado anglo-francés lesucedieron otros tratados con otros países europeos y Europa se adentraba por la senda del libre comercio de mano de una Inglaterra muy mecanizada y una Francia incapaz de seguirle el ritmo.

 

El Imperio cojea.

 

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Fotografía de la Guerra de Crimea (1854-1856) en la que Francia intervino al lado de Inglaterra (y Cerdeña) contra Rusia.

El año 1860 el Imperio entraba en dificultades. La crisis del 1857 no había acabado de sacudir Francia y como ya dije antes, el tratado de libre comercio con Inglaterra descontentó a muchos industriales. Para seguir con la sucesión de contrariedades conviene volver atrás en el tiempo, y recordar la Ley Falloux del año 1850, cuando, como presidente de la República Napoleón III, ubicó bajo supervisión religiosa toda la enseñanza francesa. Eso unido a que desde el 1849 tropas francesas protegían Roma de los revolucionarios italianos que desde Cerdeña querían crear un reino unido, eso convertía a Napoleón III en un paladín de la religión católica, pero con su apoyo a estos mismos revolucionarios contra la católica y conservadora Austria, se enajenó el apoyo de muchos religiosos que lo consideraban un traidor (sobre todo si tenemos en cuenta que los sansimonianos lo llamaban su emperador socialista, y Roma, tras el año 1848, era antiliberal y anti socialista). A partir del año 1860 todas estas presiones y contradicciones internas irían socavando el Imperio lentamente. Napoleón III, consciente de estos hechos, dio más libertad de acción al Cuerpo Legislativo, lo que hizo que la oposición tuviera más campo de acción para criticar al Emperador, por otra parte, lo que hizo que creciera más la presión sobre el gobierno imperial. El Imperio evolucionaba de un modo natural y nada podía hacerse para evitarlo, así que entre el 1860 y el año 1870 el Imperio fue conocido con Imperio Liberal (siempre con muchas reservas este término), mientras el propio Imperio entraba en guerra consigo mismo en un proceso evolutivo interno que nadie sabría cómo habría culminado de no haber caído en Sedan en 1870.

El Imperio es la paz, pero la guerra es el fausto supremo, decía Napoleón III en sus discursos el año 1852…y no se puede negar que esto es así. De hecho el término latino Imperium designa un gobierno militar, y que se sepa hasta ahora, ningún imperio, que no sea comercial, se ha fundamentado sobre bases pacíficas, y los imperios comerciales hasta cierto punto (recordemos la expansión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial hecha para fundar una esfera de co-prosperidad económica asiática era en cierto modo un imperio comercial con sede en Tokyo conquistado a base de las armas de sus soldados y tampoco olvidemos la United Fruit Company de inicios de siglo XX que consistió en un imperio comercial norteamericano en Sudamérica basado sobre la supremacía de los Estados Unidos en los países con un régimen político derechista dominados por la Guardia Nacional, un cuerpo policial militarizado hecho por instigación norteamericana…y así muchos ejemplos más a recordar). Las guerras de Napoleón III lo fueron haciendo conocido en Europa como emperador belicoso y comprometido con los intereses europeos y las independencias nacionales, pero su propio éxito causó su caída. De la lucha en Crimea (foto superior) en 1854 pasó a luchar contra los austríacos junto a los sardos (era un favor por ayudarlo contra Rusia en Crimea), de ahí fue a México y de México (entre 1863 y 1867) a Sedan (el 1870), donde aislado políticamente cayó víctima de un nuevo imperio, el alemán…

Sedan, Sedan fue su perdición, pero todas sus guerras anteriores fueron cimentando su derrota poco a poco. Tras Crimea, la unión con Inglaterra auguraba felices futuros, pero Cerdeña lo torció todo. Este pequeño aliado hizo el favor a Francia de luchar contra Rusia, a cambio de otro favor posterior, que era luchar contra Austria-Hungría para crear un reino de Italia, lo que conllevó que Austria se enemistase con Francia y desease la destrucción del Segundo Imperio. Pero Italia quería una capital, y Roma era la capital deseada para el nuevo país una vez creado…el problema era que desde el año 1849 era protegido el Papa por Francia y sólo había un modo de conquistar Roma y concluir la consecución el Estado, que Francia evacuara Roma, y sólo se podía conseguir de una manera, derribando a Napoleón III del poder. Otro aliado en contra de Napoleón III antes de Sedán, y si a ello sumamos que tras Solferino Napoleón III traicionó a los italianos haciendo la paz unilateralmente con Austria, los italianos no confiaban en Napoleón III…y llegó la toma de Veracruz el año 1863. Ingleses y españoles se retiraron de México, pero los franceses no lo hicieron, pues quería Napoleón III crear un imperio al estilo del americano de su tío Napoleón I…una señal de alarma para los ingleses, que deseaban dominar toda Sudamérica económicamente como ya dominaban Brasil…Napoleón III pretendía crear un nuevo imperio con centro en México y los Estados en guerra del sur de Estados Unidos como base de partida y quitarle el poder a los ingleses…sólo había una solución: adiós Napoleón III del poder y adiós Segundo Imperio. A ello habría que añadir que el Canal de Suez era un plato muy apetitoso para Inglaterra y que Francia era su dueña, y los ingleses hubieran querido ser sus nuevos comensales, como fueron a partir del 1875, de muy buena gana…

Maximiliano de Austria era tío del Emperador de Austria-Hungría y fue hecho emperador de México y ayudado a luchar contra Juárez por los franceses, que en cuanto vieron que el norte ganaba la guerra en los EUA el año 1865 y no podían derrotar a Benito Juárez, abandonaron a Maximiliano a su suerte y volvieron a Francia, quien murió ejecutado en Querétaro el año 1867. Una buena razón para desear la caída de Napoleón III por parte de la Corte austríaca…pero ahí no acaba la cosa. España en 1870 estaba en busca de un rey para el trono español, y Bismarck había conseguido convencer a los españoles para que se le pidiera a un familiar Hohenzollern del trono prusiano para ser nombrado rey. Francia consiguió que el futuro Hohenzollern español renunciara al cargo, desairando a los españoles, que por otra parte estando enredados en la guerra de Cuba del año 1868-1878 y sus propios problemas internos surgidos del caos revolucionario del Sexenio Revolucionario del 1868 tampoco podrían haberlo ayudado aunque hubieran querido…en fin, que estaba aislado completamente tras el reguero de guerras que contra unos y otros había hecho desde el año 1853 hasta el año 1870, rodeado de enemigos que deseaban su caída. Y así fue como solo y aislado políticamente el Segundo Imperio Francés cayó en Sedán el año 1870 frente a un astutísimo personaje llamado Bismarck que había esperado hasta que Francia no tuviera aliado alguno que lo ayudara contra él…

Y en Sedan culminó un régimen de 18 años de duración, consumido por la guerra interna dentro de Francia por su apoyo al mismo tiempo a la iglesia, a los italianos revolucionarios, a los obreros y el socialismo y a los industriales franceses y al libre comercio, y la guerra externa contra Prusia. Y así caía el primer dictador moderno,  en un régimen de gobierno que nadie pudo determinar con exactitud hasta que llegaron Hitler en Alemania, Mussolini en Italia, Carol II en Rumanía, Alejandro II en Yugoslavia, Pilsudski en Polonia, Primo de Rivera en España y gentes como ellos en los años 20 y 30 a lo largo de todo el mundo, aunque sería digno recordar que Alexis de Tocqueville ya lo previó, como previó que en el siglo XX los Estados Unidos de América y Rusia serían grandes potencias…al parecer, Alexis de Tocqueville, como Nostradamus, parecía tener dotes proféticos notables, o una más que notable capacidad de observación del mundo que lo rodeaba. Elijan ustedes lo que prefieran, al fin y al cabo, el don de profetizar y de observar atentamente suelen ser ambas caras de una misma moneda en muchos casos…

 

Autor: Cristóbal Miró Fernández.

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