DE LUIS FELIPE A NAPOLEÓN III (1ª Parte). Por Cristófol Miró Fernández

 

 

1El año 1848 el rey que había derribado a Carlos X el año 1830 mediante un revolución, Luis Felipe de Orleans (arriba) caía bajo los signos de otra revolución, fácilmente evitable, para tres años más tarde volver a ver Francia como surgía otra dinastía real en la persona del sobrino del célebre Napoleón Bonaparte, Napoleón III, pero empecemos por el principio…

 

La caída evitable de un monarca

 

El año 1848 Europa ardía en un fuego revolucionario, se daba la Primavera de los Pueblos…hasta en Francia, la cuna de la Revolución Francesa del año 1789. En Francia el monarca, salido de la revolución de 1830, y su ministro Guizot se habían vuelto completamente sordos y ciegos al mundo que los rodeaba, mientras los republicanos se volvían poco a poco socialistas…el socialismo se convertía en fuerza social, y la prueba de ello es que Marx este año hubiera escrito su Manifiesto Comunista, el credo de todo obrero…pero mientras estos progresos iban sucediendo en el terreno de la política, los socialistas iban siendo reprimidos por el gobierno de Luis Felipe de Orleans, que con su ministro Guizot, se negaban a cualquier reforma social al mismo tiempo que en el Parlamento se discutían cada vez menos cuestiones importantes para la ciudadanía francesa. Gobierno y sociedad vivían en mundos completamente diferentes…

Francia era un mundo donde la mayor parte de la burguesía carecía de representación en la Cámara de los Diputados, como sucedía antes del 1789 en el gobierno de Luis XVI, mientras esa misma burguesía era propensa a prácticas poco honradas, como el fraude o el soborno, en un mundo donde cada vez había más industria y más población obrera con deseos de poder dejar oír su voz. La unión políticos-industriales creaban un enorme red de corrupción, y la gente presionó para que se concediera el voto a más personas en vez de dárselo a uno de cada treinta, como se hacía entonces. Asimismo el gobierno se dividía en radicales, jacobinos, y liberales, girondinos. Los radicales pedían el sufragio universal y una república, mientras los liberales, por su unión con el gobierno a causa de representar la industria, deseaban sólo una ampliación de derecho de voto…era en esencia la lucha del pueblo contra la burguesía, y Luis Felipe, y Guizot, bastante cortos de vista, debieran haber apoyado la burguesía contra los radicales, en vez de no apoyar a nadie.

 

El estallido de la revolución en Francia el año 1848.

 

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Los radicales decidieron provocar al rey organizando un banquete el 22 de febrero del año 1848 en París, acompañado de manifestaciones por las calles…y el rey picó el anzuelo de lleno. Los radicales esperaban levantar la población y traer una república a Francia tras la prohibición del rey de tales actos, que sucedió el 21 de febrero, un día antes de la fecha elegida para el día del banquete.  Encendida la mecha, el incendio se escampó solo, empezando por las barriadas obreras. Había estallado la revolución (arriba, gravado del año 1848).

El rey optó por intentar calmar los ánimos aceptando  la reforma electoral exigida por los radicales mientras en esta partida de ajedrez los radicales movieron ficha organizando una manifestación ante la casa de Guizot. La manifestación provocó una respuesta que acabó de encender el gran incendio. Alguien disparó sobre los guardias que guardaban la casa y estos en defensa propia respondieron al ataque, matando a veinte personas…jaque mate.

Los radicales cargaron los cadáveres de los muertos en carros y los pasearon como mártires ante los obreros de las barriadas obreras, que se enfurecieron y se levantaron en armas. El rey Luis Felipe había perdido la partida y optó por huir de un París que ardía el día 24 de febrero del año 1848…huía al exilio a Inglaterra para salvar la vida ante la furiosa revolución francesa del año 1848. Su miopía política le había impedido llevar a cabo cambios políticos y sociales que hubieran salvado su gobierno en tiempos de paz…

 

El futuro incierto de una Francia sin norte.

 

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¿Qué destino tenía ahora Francia? No tenía gobierno, y había la opción de la república exigida por los radicales, o republicanos, o ceder el trono al joven nieto de Luis Felipe de Orleans…solución sencilla, entrar armados a la Cámara de los Diputados y forzar la formación de una república…justo lo que hicieron los republicanos. Se podría decir que se había dado un anticipo histórico de la revolución rusa del año 1917, y los obreros podían formar su sociedad utópica en un mundo socialista. Los dirigentes republicanos crearon un grupo rector de diez personas, mientras toda Francia elegía una nueva Asamblea Constituyente. Louis Blanc formaba parte de esos diez hombres, junto con Lamartine, poeta y político.

Los obreros se presentaron ante el Ayuntamiento parisino con las exigencias de que Francia adoptara como enseña la bandera roja socialista, pero Lamartine mostró su talento poético y los hizo  desistir convenciéndolos de que Francia tenía que seguir teniendo de enseña la bandera tricolor…una primera muestra de que una república inspirada por el movimiento obrero no era bien aceptada, y una muestra clara de cómo la clase obrera era fácilmente manipulable, ya fuera por los radicales, ya fuera por republicanos tibios como Lamartine, contrarios al poder obrero erigido en ley.

Había dos tipos de socialistas, los “políticos” y los “sociales”…y los “sociales” estaban en franca minoría en el nuevo gobierno revolucionario. Louis Blanc urgía con urgencia al Gobierno Provisional una reforma social y económica, cosa que los “políticos”, como Lamartine, no deseaban hacer. Louis Blanc deseaba un Ministerio de Progreso para crear unos “talleres sociales”, sostenidos por el Estado y colectivistas que el mismo Blanc había proyectado, un fracaso…todo lo conseguido fue una Comisión de Trabajo y unos talleres llamados “nacionales”, que jamás compitieron con la empresa privada para no descoyuntar la economía francesa. Talleres de escasa importancia, eran más que nada un compromiso político para no provocar una auténtica insurrección obrera que derribara el poder de la burguesía. La nueva república francesa, temerosa de los obreros y su poder, no se negaba a escucharlos abiertamente pero los marginaba de un buen principio para que jamás consiguiera dominar en campo alguno de la naciente república francesa…de hecho deseaban ser una muestra palpable de como el socialismo era imposible de aplicarse en la realidad fuera de las utopías socialistas, mientras tanto fue incapaz de conseguir la jornada de diez horas, establecida por Inglaterra el año 1847…

 

Los obreros reaccionan.

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  Louis Blanc, socialista utópico y republicano “social”.

La revolución de febrero estalló en un clima social donde el paro era un hecho innegable en Francia. Los talleres nacionales eran un modo de ayudar a los parados a sobrevivir a este hecho pagándoles dos francos diarios mediante su trabajo en carreteras u otros medios, donde se juntaban los brazos de gentes cualificadas y no cualificadas…sin esta situación de crisis quizá los radicales no hubieran podido excitar los ánimos ya revueltos de las barriadas obreras para derrocar al rey, como en la Holanda del siglo XVI o la Francia del 1789…

El año 1847 había sido un año de crisis y depresión, y la revolución sólo desestabilizó más las cosas de lo que ya estaban, pues impedía que los negocios recobrasen la confianza, pues el clima político no era estable ni propicio para la industria. Los talleres nacionales se quedaron pequeños muy pronto para el aluvión de parados reconocidos que afluyeron en busca de trabajo, de 25.000 parados a mediados de marzo a 200.000 en junio, en una ciudad de un millón de habitantes… ¡una quinta parte de su población total estaba trabajando en los talleres sociales porque estaba en el paro!

La situación era ciertamente explosiva en París y Francia…y los republicanos eran claramente de tendencia anti socialista.

La Asamblea Constituyente se reunió el día 4 de mayo en París. El Gobierno Provisional cedió su poder a una comisión ejecutiva temporal, hecha por sus propios miembros. Esta comisión había dejado de lado a los republicanos “sociales”…había traicionado a los obreros, los mismos que habían ayudado a derribar el gobierno de Luis Felipe de Orleans meses antes. Ignorar a los republicanos “sociales” era una declaración anti socialista por parte de una sociedad donde la burguesía provinciana y los terratenientes se negaban a llevar a cabo una revolución obrera que destruiría su poder social. Tenía a su cabeza a un grupo de cinco miembros, y su máxima figura era Lamartine, enemigo declarado de Louis Blanc. En definitiva, la burguesía se enfrentaba y excluía a los obreros del gobierno, lo que constituía un error por parte suya, pues estos obreros se habían dado cuenta del alcance de su poder social, pues habían expulsado a un rey de su trono, y temían por su futuro…nadie les garantizaba que se no clausuraran los talleres nacionales…

París volvió al año 1792, junto con Francia entera, entre un país que no deseaba una revolución y un París que la deseaba de un modo ardiente. Los revolucionarios deseaban liberarse de una política lenta y parlamentaria y abogaban por la acción directa y radical, pero había ciertas diferencias…el año 1792 la población obrera no era tan grande como en el París del 1848, un mundo industrial donde los obreros padecían los mismos males de la Inglaterra contemporánea, pero en Inglaterra el gobierno era eficiente mientras Luis Felipe y Guizot vivían desconectados de la realidad que los rodeaba. Francia no pudo aplicar la jornada de diez horas que Inglaterra había aplicado el año 1847 y sus salarios eran más bajos que en Inglaterra, el paro era un mal común a ambos países, como la conciencia clara que la sociedad industrial no ofrecía futuro alguno a los obreros que ayudaban a levantar tal sociedad. Otra diferencia era que el obrero inglés no era propenso a violar los poderes del Parlamento, mientras que en Francia tal violación de la ley no era vista como algo tan terrible, de hecho el ascenso de los jacobinos el año 1792 y el asalto a las Tullerías fue un asalto al poder en toda regla, una violación de toda legalidad vigente, un auténtico golpe de estado contra los girondinos llevado a cabo por el pueblo desesperado encabezado por los jacobinos…se puede decir que en Francia la violencia era también parte intrínseca de la vida política.

Había dos adversarios frente a frente, la Asamblea Constituyente y los hombres de los Talleres Nacionales, burgueses y terratenientes contra obreros, una lucha de clases que estaba a punto de estallar con toda su fuerza, como en la Comuna de París del 1871. Los Talleres Nacionales habían reunido a millares de hombres, los habían reunido para trabajar y lo más importante, para poder llevar a cabo una acción conjunta organizada para conseguir sus objetivos sociales. Los mismos creadores de estos Talleres Nacionales crearon las bases para la guerra que estaba a punto de librarse sin darse cuenta. Los agitadores decidieron aprovechar el descontento común que había surgido entre aquellas gentes al ver que la Asamblea Constituyente los había apuñalado por la espalda y usaron todo este resentimiento para asaltar la Asamblea Constituyente el día 15 de mayo con toda la fuerza de aquellas gentes desesperadas y resentidas. Los miserables volvían a ser las piezas de ajedrez del tablero de la política que llevaban a cabo los ambiciosos que ansiaban llegar a él por cualquier modo.

Pero la Asamblea Constituyente no estaba indefensa como los girondinos, sino que estaba preparada como la Convención ante cualquier contratiempo que los entorpeciera. Ante la amenaza real de llevar a cabo una auténtica revolución al estilo jacobino, la Guardia Nacional hizo frente a los sublevados y restableció la Asamblea Constituyente. Habían ganado una batalla, pero las medidas que siguieron después hicieron que literalmente París estallara…porque no se les ocurrió otra cosa que la que los obreros temían, disolvieron los Talleres Nacionales, condenando al hambre a todos los que trabajaban en ellos…eso sí, les dieron tres alternativas, o unirse al ejército, ir a trabajar a talleres provinciales o ser expulsados de París, siendo idénticas las segunda y tercera opción.

Los obreros se organizaron para resistir. La Asamblea Constituyente había demostrado que sólo los había usado para llegar al poder, pero que no los quería ayudar, sólo utilizar. La respuesta de la Asamblea Constituyente aun hizo crecer más el incendio, pues declaró la ley marcial, la comisión ejecutiva dimitió y se estableció la dictadura militar bajo el mando del general Raviallac y el ejército. No había duda, ahora, de que los obreros eran despreciados e iban a ser reprimidos por u militar, sólo cabía una revuelta abierta, y París ardió en llamas…

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