ALS POC ENTESOS EN FISCALITAT. Per Joan Feve

Durant l’entrevista que sé li va fer a Antena 3 ara fa un parell de setmanes, l’expresident Aznar va presumir de que, durant el seu mandat, no s’havien apujat els impostos.

Jo entenc que només uns pocs saben de fiscalitat en aquest país i que, la immensa majoria ignoren els detalls dels impostos. Quedeu-vos amb aquesta frase: Abaixar impostos no vol dir, necessariament, disminuir la pressió fiscal.

Quan es va produir la primera reforma de l’IRPF del govern d’Aznar, allà pel any 1999, vaig escriure un article que va tenir gran repercussió i que vaig titular com Els paranys fiscals del PP. En aquell article vaig explicar totes les mesures que va prendre el PP amb la finalitat de poder incrementar els ingressos via renda. Al cap dels anys segurament no me’n recordaré de totes, però us enumeraré les més importants.

-Tributació de la invalidesa en grau de total. Només l’absoluta i la gran invalidesa van quedar excloses.

-Tributació de l’atur. Fins llavors estava exempt. Després de la bombolla immobiliària, quan les llistes d’aturats es van incrementar ostensiblement, la suma dels ingressos obtinguts de l’empresa on treballaven, més els provinents de l’atur, obligaven a fer la renda i, normalment, amb el resultat de pagar.

-Si els pares estaven a càrrec dels fills i feien la declaració de la renda, els fills no se’ls podien deduir a la seva. Fins llavors, els pares podien fer la declaració de renda (normalment no n’estaven obligats però els retornaven les retencions que els havien fet les entitats financeres) i els fills se’ls podien deduir. A partir d’aquella reforma va deixar de ser així i, per tant, les retencions efectuades pels bancs anaven a parar directament a les arques de l’estat.

-Es va suprimir la possibilitat de poder partir el període impositiu en cas de matrimoni. Els joves, quan es casaven, tenien la possibilitat de fer dues rendes individuals fins al dia de la boda i una conjunta a partir d’aquell dia. Popularment es coneixia con la dot fiscal, ja que el resultat els hi era molt beneficiós.

-Mentre les tarifes es modificaven segons l’IPC, els límits a efectes de deduccions no. Què s’aconseguia? Que cada vegada fossin menys els que es podien incloure dintre dels paràmetres establerts. Avui en dia quasi ningú es pot deduir els ascendents a càrrec.

-En contrapartida, es van rebaixar els tipus màxims a les escales impositives. Qui van ser els beneficiats? Evidentment els que més guanyaven o sigui, les classes més afavorides. En canvi, a les classes mitjanes no els va afectar pràcticament res i, les classes baixes no solen fer la renda.

La majoria d’aquestes mesures van afectar els treballadors assalariats amb rendes baixes i els petits autònoms, que solen ser els que tenen al seu càrrec ascendents amb pensions mínimes o els assalariats que alternaven èpoques de treball amb períodes a l’atur.

Quan el PSOE va retornar al govern l’any 2004 no va modificar res del que el PP havia canviat, per tant, encara avui segueixen vigent totes les mesures enumerades anteriorment malgrat les campanyes de sensibilització que he fet al llarg de tots aquests anys. És com predicar al desert…

MANUEL DE GODOY (3ª Parte). Por Cristófol Miró Fernández

Poco después le tocó a la Inquisición, pasar por la piedra de Carlos III en su determinación de doblegar a la iglesia a su poder absolutista, pues la Inquisición igualaba en su poder al rey y se permitió juzgar a ministros borbónicos como Campomanes en la lucha entre reformadores y tradicionalistas por el poder. El caso más espectacular de juicio a un ministro borbónico fue el Pablo de Olavide, el año 1776. Hay que decir que este era un hombre muy valiente, que durante su carrera como funcionario real, intendente de Sevilla y administrador de las colonias de Sierra Morena tuvo el valor de espetarle a los nobles andaluces que más que decorar iglesias

 

Sería más devoto gastar vuestro dinero en el desarrollo de la agricultura y en la mejora de vuestras propiedades, ayudando así a vuestros vecinos y a los pobres e indigentes

 

Marcelin Defourneaux, Pablo de Olavide ou l’Afrancesado (1725-1803), París, 1959, pp. 293, 294-305, 309-326 y 352-365.

 

Cabe decir que esta muestra de valor fue mal acogida por los acaudalados andaluces y aun más cuando evitó que en las colonias de Sierra Morena, un excelentemente llevado a cabo experimento borbónico de colonización de zonas vacías de población y con riesgo de ser semillero de bandidos, similar al que se llevó a cabo en la zona sur de las Tierras del Ebro en Cataluña con el proyecto inconcluso por la muerte del monarca el año 1788 de la creación de la gran ciudad portuaria de San Carlos de la Rápita, de la que quedan grandes obras como la Iglesia Nueva de estilo neoclásico, coronado con un gran éxito por su magnífico modo de llevarse a cabo y que merece todo tipo de elogios , que los capuchinos se implantaran allí.

Fue juzgado por la inquisición el año 1778 acusado de herejía, ante la vista de 46 invitados, miembros de la sociedad acaudalada que él había retado con tanto valor y que ahora se tomaban la venganza por haberse enfrentado a ellos. Pero no fue condenado, pues huyó a Francia, donde vivió hasta su muerte, donde quedó estremecido del poder de la Revolución francesa, más poderosa aun que la Inquisición.

Por extraño que parezca, la Inquisición dio jaque mate al rey Carlos III, quien no defendió a su ministro, y a sus colegas ilustrados, que tampoco movieron un dedo por ayudarlo.

Carlos III no se atrevió a tocar la Inquisición, era un instrumento muy útil si se lo favorecía, como cuando el año 1792 Floridablanca la usó para que incluyera en su lista negra a libros revolucionarios que cuestionaban el poder real de Carlos IV. De hecho, la política de Carlos III era muy tímida y en la lucha por modernizar el país que gobernaba entre el sector reformista y el tradicionalista el rey mantuvo un equilibrio entre ambas posturas que conllevaba que cuando era presionado por los tradicionalistas renegaba de aquella política para adecuarse a los designios de los tradicionalistas, haciendo desandar todo el camino andado hasta entonces, como sucedió en el Motín de Esquilache mientras en otros casos como el de Pablo de Olavide permitía que sus enemigos juzgaran a los ministros reales derrotando al rey sin que éste hiciera nada por defender a Olavide de la Inquisición. Y así, entre camino andado y desandado, sus medidas fueron mediocres, al mismo tiempo que belicistas y destructivas para su obra final, haciendo la final que los que tenían privilegios a su llegada al trono siguieran teniéndolos al final del mismo. Obviamente un reinado tan largo que duró entre el año 1759 y 1788 tuvo que presenciar muchas más reformas que las que aquí se describen de un modo sumamente resumido, pero al no ser el tema de este trabajo el reinado de este monarca Borbón ni su política interior ni exterior el resumen de estos hechos es necesariamente breve, al servir de prólogo para hablar del futuro reinado de su hijo y heredero, Carlos IV. Y ese fue el legado de Carlos IV, un hombre que podría haber seguido con las reformas si hubiera sido capaz de hacerlo, pero por desgracia no tenía ni las aptitudes de su padre que, a fin de cuentas, fracasó de un modo casi total en su intento de reformar el Estado borbónico, siendo él el mismo ejemplo de la frase que le dijo a su hijo Carlos IV donde le dice que “un navío con velas encontradas no camina”, pues una vela llevaba el nombre de reformistas, la otra de aragoneses o tradicionalistas y entre ambas estaba el barco de la España borbónica que un día avanzaba hacia puerto, el otro retrocedía el paso andado el anterior, y entre avanzar y retroceder el navío sólo avistó el puerto, pero nunca llegó a fondear en el mismo.

Y llegó el año 1789, un año después de la llegada al poder de Carlos IV, tras la muerte de su padre Carlos III, junto con la muerte de gran parte de sus ministros ilustrados, excelentes ministros que dejaban una Corte huérfana de talento, en la que el mayor talento lo representaba Godoy, un joven advenedizo. El año 1783 moría Roda, Múzquiz lo siguió el año 1785 y Gálvez los siguió a ambos el año 1787. Estos seguían al pueblo que tras años de malas cosechas y hambres, moría en gran número entre 1785 y 1787. Y ahí no acabó todo: la infanta Mariana Victoria murió el 2 de noviembre de 1788, su hijito recién nacido poco después, y más tarde el infante Gabriel, el 23 de noviembre, siguió a su esposa y su hijo a la tumba. El propio rey moriría de fiebres el 14 de diciembre del mismo año 1788. Mala herencia para un futuro rey, sin buenos ministros y un país en crisis de hambre, mientras los herederos ilustrados de Carlos III y los aragoneses tradicionalistas luchaban dominar al ahora rey Carlos IV, un hombre débil e incapaz de gobernar.

Mientras en Francia estallaba la Revolución Francesa, el movimiento popular más radical que cambió la faz de la tierra en varios aspectos y prefiguró el comunismo moderno, el feminismo actual, el socialismo político, los derechos a sanidad pública y demás derechos humanos, llegando más lejos que la independencia norteamericana en sus Derechos del Hombre (1776-1783)…pero esto también significó que España, como todas las potencias europeas reaccionarias padeció la cercanía a este formidable estallido social  que representó la Revolución Francesa iniciada el año 1789. Y quizá España padeció más que el resto de Europa por la existencia de los Pactos de Familia entre los Borbones franceses y los españoles, ambos familia, en efecto, desde Felipe V, ya que el rey Luis XV era sobrino del rey español. Esto significó que ambas potencias se unían militarmente para combatir a los ingleses, como sucedió la guerra del 1776, aunque ello significara que tanto Francia como España acabaran arruinadas y en números rojos y con deudas incapaces de soportar sus economías propias del Antiguo Régimen.

Hubo tres Pactos de Familia firmados y establecidos entre la monarquía gala y la ibérica. El primero se firmó en el año 1733, el segundo se firmó diez años más tarde, en el año 1743, y el tercero el año 1761, en la época de Fernando VI, hermano de Carlos III, hijos ambos de Felipe V. Estos Pactos de Familia imposibilitaban la lucha entre Francia y España, lo que a la larga fue algo que animó a los revolucionarios, caída la monarquía tras la ejecución del rey Luis XIV el 23 de enero del 1793 en la guillotina, seguida poco después por la de su esposa María Antonieta, la Gallina Austríaca como la llamaba el pueblo francés, que la odiaba. Cabe decir que tenían razones para hacerlo, y de peso. Mostraba una incomprensión completa al sufrimiento del pueblo, lo que la llevó a decir en una ocasión que “si no podían comer pan que comieran pasteles”, incomprensión típica de toda la Corte de Versalles, la auténtica capital francesa situada a 14 kilómetros de París, pero el pueblo esperaba que si bien el rey no los comprendía, al menos la reina los ayudaría y mostraría piedad por ellos, a invadir España en la Guerra Grande del 1793 y 1795, en la cual un inepto Godoy ganó el título de Príncipe de la Paz, un título que era más importante que el de Conde Duque de Olivares, impuesto a Don Gaspar de Guzmán por Felipe IV y aun en época de napoleón llevó a la desastrosa batalla de Trafalgar donde Lord Nelson, vencedor de la batalla de Aboukir (1798) contra Napoleón, derrotó a las flotas hispano-francesa aniquilándolas casi por completo, tanto a los barcos como a sus tripulaciones, entre ellos a parte de los 6.000 soldados españoles de la fuerza naval, dato ya referido anteriormente. Pero en aspectos relativos a algunos de estos datos aquí explicados volveremos más adelante para explicarlos mejor y con más precisión de datos explícitos.

 

 

 

Quizá otra reina que fue lo bastante torpe y arrogante para granjearse el odio popular con sus palabras fue la última zarina Romanov, prima del Kaiser Guillermo II de Alemania que dijo sin ambages que “una gota de mi sangre vale más que la de un millón de la de mis súbditos”. Imposible demostrar un desprecio más notable y manifiesto hacia el pueblo que se gobierna.

La revolución francesa representaba un desafío a los regímenes absolutistas que había en Europa. Era una llamada al alzamiento del Tercer Estado en armas para conquistar el poder que el Primer Estado y el Segundo Estado les negaba con sus arcaicas prerrogativas nobiliarias y su negativa a pagar impuestos. Pero el Tercer Estado no era en absoluto homogéneo, pues dentro de él se podían hallar desde los más ricos burgueses, de hecho el Club Jacobino era el Club de la alta burguesía francesa y sus tasas y cuotas eran tan elevadas que muy poca gente podía formar parte de él, hasta el más mísero campesino o mendigo que vivía en las calles francesas. Una nobleza que veía como perdía poder en los cambios sociales que se operaban en la sociedad francesa, la más moderna de la época y por lo tanto la más inconformista ante el hecho de vivir en un estado que aun tenía grandes contenidos de sociedad feudal en su seno, y la burguesía, que añoraba la época de Luis XIV cuando era realmente poderosa por ser sus miembros los ministros reales y que veían a su vez como su fuerza social y económica crecía y se veían marginados del poder por el propio rey, que siempre había sido su apoyo para contrarestar el poder de la nobleza, fueron los protagonistas de la magna lucha que fue la Revolución Francesa. La Revolución Francesa fue, en efecto, la lucha entre una nobleza decadente que no quería ceder poder y una burguesía que añoraba tiempos pasados de poder político y que veía frustradas sus expectativas de progreso social dentro de este régimen feudal que era la Francia de Luis XV y Luis XVI, que como Carlos IV, era un rey lo bastante torpe e inexperto para no ver los peligros que venían por delante y que vivía literalmente apartado del mundo en Versalles, la auténtica capital de Francia, situada a 14 kilómetros de París, mediatizado por una nobleza que lo predisponía contra sus aliados tradicionales: la burguesía, que con su experiencia y conocimientos, eran la fuerza económica, política y social real en Francia, y un pueblo que, creyendo que el rey hacía milagros por ser un enviado y ungido por Dios, le era fiel hasta el extremo.

La Revolución Francesa era la heredera de Luis XIV por varias razones la primera de las cuales sería su voluntad conquistadora, lo que la enlazaba con la creación de un imperio a escala europea y la creación de un mercado donde las mercancías francesas tuvieran un mercado seguro, en un ambiente de guerra colonial con Inglaterra, ya desde los inicios de la Edad Moderna. Por otra razón este hecho se puede considerar en relación a la expansión de los ideales revolucionarios entre las clases populares, que en general fueron entusiastas de esta revolución de ideas. Se puede situar a la misma escala que la Revolución Soviética del año 1917, por la fuerza que la ideología y entusiasmo popular tenían en su expansión a nivel mundial. De hecho la Guerra Fría se podría pensar como un enfrentamiento girondino-jacobino a nivel mundial, pues América representaba la fuerza de la burguesía, mientras los soviéticos representaban la fuerza del pueblo, un enfrentamiento que aun dura en la actualidad y que no extinguirá nunca, pues siempre habrá miembros opresores de la sociedad y miembros oprimidos de la misma.

Otra razón de esta expansión militar de la Revolución francesa se puede considerar como la mera supervivencia de la misma, en claro paralelismo con la soviética del año 1917 acaecida en Rusia. La huída del rey a Varennes, en junio del 1791, para huir hacia Austria, de donde era originaria su esposa, y reunirse con los nobles exiliados para comandar un ejército en conjunción con su hermano y reconquistar Francia y eliminar la revolución de raíz, tras escribir la célebre carta donde la repudiaba fue un hecho demostrativo de que el rey, con derecho a veto en la Asamblea Constituyente, nunca iba a ayudar a que la Revolución se asentara sobre cauces constitucionales y sí a torpedearla para hacerla inviable, como más tarde haría el año 1823 Fernando VII tras la caída del Trienio Liberal y la entrada de los Cien Mil Hijos de San Luis para devolverle el trono absolutista y derribar a los liberales, lo que daría en la década ominosa (1823-1833), pero eso es otra historia que aquí no se trata. Su célebre frase de “vayamos todos y yo el primero por el camino de la Constitución” fue un mero modo de salvar el cuello y el trono, como hizo Luis XVI el año 1789 tras el Juramento del Juego de la Pelota. Su posterior encarcelamiento tras el asalto a la Tullerías en 1792 por un pueblo que ya no podía de ningún modo confiar en él, fue un signo de que la Revolución no había fracasado y que todos los poderes absolutistas de Europa se lanzarían sobre Fancia para destruir la Revolución. De este modo la expansión militar revolucionaria se podría ver como una mera invasión defensiva de Europa, para establecer regímenes afines y que les sirvieran de colchón protector ante los taques de Rusia e Inglaterra, y de los miembros de las diversas coaliciones absolutistas para invadir Francia y arrasar la obra revolucionaria.

He aquí una de las razones que impulsaban a los revolucionarios a atacar la España borbónica, de hecho podemos ver aquí a las tres razones que impulsan a atacar a la España borbónica de Carlos IV. Primero de todo vemos aquí los Pactos de Familia, que enlazaban a los Borbones con la monarquía francesa traidora a la nación francesa. Este hecho ya explica por sí mismo el odio francés a España y da una razón más que obvia para la posterior Guerra Grande del año 1792-1795, con un intento de invadir España desde los Pirineos por parte de Francia, de cuyos detalles se hablará llegado el momento. Posteriormente España era un estado que podía servir de colchón a la Francia revolucionaria para evitar los ataques directos contra ella de Inglaterra, también podía servir de mercado para sus productos en un imperio francés europeo a nivel mundial, pues tener colonias en América posibilitaba la expansión revolucionaria por las colonias americanas españolas, como realmente pasó a partir del 1808, y un nuevo campo de batalla donde batir a los ingleses, mientras también era un semillero de soldados para los ejércitos revolucionarios para batir a sus enemigos absolutistas. España era todo eso para Francia a la vez, y eso la convertía en un objetivo seguro de conquista para la Francia surgida de la revolución. De nuevo se había vuelto a la vieja Francia de Luis XIV, a la Francia de “vicinus galli, nos amicus” del siglo XVII, pero esta vez no a escala europea, sino a escala mundial, y por razones completamente diferentes a las del siglo XVII, o quizá no tanto, en el fondo…

Y volvamos a España, donde la situación política era ciertamente complicada. Ya se ha descrito como gran parte de los ministros borbónicos de Carlos III habían muerto poco antes o el mismo año que su soberano, y estos mismos políticos, que destacaban por su profesionalidad, no habían dejado herederos para seguir sus planes políticos…que debían cambiar pues la historia europea cambiaba a marchas forzadas producto del estallido de la Revolución Francesa el año 1789. Godoy, comparado con los mediocres sucesores de los brillantes ministros borbónicos, podía ser considerado como un genio político, y eso teniendo en cuenta que era un hombre no excesivamente sabio, aunque no estúpido, ciertamente. Si Godoy era ya por sí mismo un político mediocre, conviene llegar a pensar como serían los restantes políticos españoles.

Pero los sucesos en Francia aun hacían más difícil esa situación española. La Revolución Francesa había empujado a muchos nobles y clérigos reaccionarios a huir de Francia, y muchos, aparte de huir a Austria, como el hermano del rey, huyeron a Inglaterra y a España, y hablaron verdades y mentiras sobre la Revolución Francesa a unas gentes que aunque criticaran a la monarquía estaban muy mediatizadas y controladas por la Iglesia, que les hablaba de lo sacrosanta que era la figura real borbónica, ungido por Dios como monarca, y por lo tanto tocar al rey era como tocar a Dios…y sobre estas gentes los huidos de la Revolución Francesa volcaron su odio hacia los principios revolucionarios, creando en esta gente un odio inextinguible hacia quien en su ideario mental atacaban al elegido de Dios para regir la nación de un modo absolutista. La larga serie de agravios contra Francia ya habida desde antiguo por España, aun a pesar de las firmas de los Pactos de Familia desde hacia 60 años, que incluían guerras y también una continuada inmigración de jornaleros franceses desde mediados del siglo XVI, sobretodo en Cataluña, en una tierra donde pobres y jornaleros autóctonos en busca de trabajo no faltaban, añadió un continente de racismo imbuido de miseria popular que hizo que las ideas revolucionarias no pudieran ser jamás aceptadas por aquellas gentes, sobretodo por la perteneciente a la clase humilde, la que vivía en la pobreza, que veía asimismo a los franceses como mano de obra barata muy apreciada por los campesinos y señores poseedores de tierra y como salvajes revolucionarios que destruían la esencia del Estado, la figura real. Xenofobia, hambre y conservadurismo social, mezclado con injurias mitad verdad y mitad mentiras y exageraciones interesadas, el veneno más potente que puede introducirse en el corazón humano y contra el que es muy difícil ser inmune, mientras el país estaba en una gran crisis de hambre el año 1789 consecuencia de las malas cosechas del año 1788, cosa que originó disturbios a lo largo de todo el reino en una relación de sucesos muy parecida a la sucedida en el motín de Esquilache del 1766, pero ahora Francia estaba en plena revolución, lo que confería mucho más riesgo a este estallido popular, aunque a diferencia de Francia, la población española no era revolucionaria en absoluto, sólo quería mejorar sus condiciones de vida.

P- 26 Joan Panisello 3A (Custom)

ENTREVISTA A JOAN PANISELLO CHAVARRIA. Por Joan Ferré Verge

[wzslider autoplay="true" interval="4000"]

¡Hola Joan! Creo que nos conocimos allá por el año 2000 cuando coincidíamos en las manifestaciones por la defensa de nuestro territorio. Por aquellos tiempos tú siempre ibas con la máquina de fotografiar colgada al cuello inmortalizando aquellos momentos históricos.
Pero tu fama té había precedido. Hacía mucho tiempo que había oído hablar sobre ti y tu cerámica. Creo, amigo Joan que si hubieses vivido durante el renacimientos, ahora mismo te consideraríamos un humanista por lo bien que realizas todas las actividades a las que te dedicas.

P. ¿De dónde viene tu vocación a la cerámica?
R.: Tengo la impresión de que la llevo dentro desde mi concepción. Tenía muy pocos años y aseguran la mujeres más mayores de mi entorno que ya confeccionaba figuritas de barro, juguetes…que mi madre me cocía, en cajas metálicas especiales, en un horno profesional que hacia servir para cocer sus encargos en la pastelería que regentaba en nuestra casa.

P. Supongo que te acuerdas de tu primera pieza que elaboraste, ¿puedes decirnos de que se trataba?
R.: Sí que me acuerdo de mi primera obra, realmente “importante i con futuro” que preparé en la Escuela de Arte de Tortosa. La titulé “nido” i fue el principio de mi mejor aventura cerámica, la colección ASIMÉTRICA

P. ¿Cuántos años hace que te dedicas a la actividad de ceramista?
R.: Hace 45 años que empecé oficialmente en la escuela de arte de Tortosa. Después vino Tarragona, La Bisbal d’Empordá, Gerona…

P. Imagino que durante todo este tiempo, tu obra ha ido evolucionando. ¿Por cuántas etapas crees que has pasado?
R.: De momento por cinco etapas. 1.- Etapa de obras SIMÉTRICAS. 2.- Etapa de obras ASIMÉTRICAS. 3.- Etapa del RAKÚ. 4.- Etapa de la colección BINOMIO ÁRBOL-HOMBRE. 5.- Etapa de OVNIS EN FAMILIA.
6.- En este momento trabajo en mi sexta etapa: ESTELAS DE VIDA

P. Tu frenética actividad creativa te ha llevado a exponer en ciudades de los 5 continentes. ¿Cuáles han sido tus principales exposiciones?
R.: De las más de 200 exposiciones en las que he participado, las 24 más importantes, por orden cronológico son: Aviñón, Madrid, Castellón, Andorra la Vella, París, Luxemburgo, Japón, Namur, Havelange, Charleroi y Ciney (Bélgica), Zagreb (Croacia), Ferrara (Italia), Bolivia, Frankfurt (Alemania), Barcelona, Sharjah (Emiratos Árabes), Charente Limousine (Francia), Valencia, Tarragona, Córdoba (Argentina), Abu Dhabi (Emiratos Árabes) , Ordino (Andorra), Calimanesti (Rumania)
Más información en: www.panisello.net y www.panisello.net/blog

P. Creo que tu primera entrevista te la hizo el amigo Jesús Ávila Granados y fue el inicio de una gran relación. ¿Qué nos podrías explicar sobre ella?
R.: Hace más de 25 años que conocí al periodista y escritor, Jesús Ávila Granados. Vino a mi taller para entrevistarme enviado por una revista de contenido médico pero con seis páginas centrales dedicadas a un artista. La verdad es que le interesó mucho mi obra. Me hizo un comentario excelente y desde entonces más de 30 veces ha escrito sobre mi persona y mi obra en muchas de las revistas y libros que le han publicado. Nuestra amistad actualmente es excelente.

P. Volviendo a tu trabajo, ¿Qué nos puedes explicar sobre tu técnica actual -creo que se llama Rakú-?
R.: Efectivamente mis dos exposiciones últimas realizadas en Tortosa y Amposta fueron sobre la técnica del rakú. Estuve 4 años preparándolas. Quedé muy satisfecho con estas obras ya que las pude hacer en plena etapa de jubilación de la docencia, sin prisas y sin estar pendiente del reloj. Cuatro años de auténtico lujo y un catálogo exquisito. Lo podéis ver entero en:

http://joanpanisello.blogspot.com.es/2011/11/exposicio-tresors-del-bosc-amposta.html

P. Ahora mismo, ¿Qué proyecto te llevas entre manos?
R.: Este año 2013 he estado seleccionado en el concurso internacional de cerámica Ciudad de Alcora (Castellón). Las obras estarán expuestas del 21 de junio al 15 de septiembre en el Museo de Cerámica de Alcora. También han sido seleccionadas mis obras para exponerlas en el Museo Nacional de Porcelana de Limoges (Francia) del 25 de mayo al 7 de octubre. Expongo en este momento en la 3ª Bienal de arte de Corbera d’Ebre. Sigo preparando las obras para mi futura exposición: “ESTELAS DE VIDA”. Además estoy preparando unos cursos de cerámica para impartirlos como profesor en Argentina y Sevilla.

P. ¿Qué podemos esperar de ti en el futuro?
R.: Si la salud, la imaginación, la fuerza física y mental, la familia y mi pasión se mantienen en forma… ”Me queda mucha tela que cortar”

P. Y por último, ¿se ha quedado por el camino algún proyecto inacabado y que té hubiese hecho una especial ilusión llevarlo a cabo?
R.: Genial pregunta para acabar. En mi última conferencia en la Escuela de Arte de Sevilla, expliqué a los 200 ceramistas del auditorio que tenía una signatura pendiente: Hacer una exposición que llevaría por título: “VARIACIONES SOBRE UN MISMO TEMA” entorno a mi etapa de obras asimétricas. Al acabar la conferencia me pidieron que les impartiera un curso para que entre ellos y yo pudiéramos acabar mi proyecto pendiente. Su oferta fue uno de los regalos más grandes que me han hecho en mi vida. Ahora son dos los colectivos de ceramistas que me han ofrecido la misma oferta: Sevilla y Argentina. Me encantaría poder compartir con ambos colectivos este proyecto. Podría ser mi mejor herencia compartida con ambos grupos de colegas.