ESTUDIOS LITERARIOS: LA ISOTOPÍA por Raquel Viejobueno

LA  ISOTOPÍA

Es imprescindible antes de tocar otros aspectos importantes, desempolvar los rincones ocultos de la narrativa. Comencemos con una de las figuras retóricas, quizá no muy conocida, pero importantísima para la comprensión de los textos narrativos, y del propósito del autor.

No podemos pasar sin señalar que el escritor debe dominar los campos necesarios del lenguaje, para la creación de textos literarios, ya sean estos en prosa o en verso. Campos como la ortografía, la morfología, la sintaxis y la semántica se hacen necesarios para dicho oficio.

La isotopía es una figura retórica, que si apuntamos a su origen etimológico, nos ayudará a comprender su significado y su función dentro de la escritura. Iso= igual y topía= lugar, dícese, esta figura retórica consiste en la agrupación de campos semánticos. Nos encontramos con apariciones o concordancias sucesivas del mismo sema (sema, lo denominamos, significado básico). Forman redes de coherencia semántica en un texto, que partiendo del nivel semántico, se refleja en el nivel léxico y en el sintáctico. Como consecuencia tenemos la homogeneidad de las expresiones y de la modulación del texto literario.

Así pues, la isotopía,  es uno de los elementos de la lingüística textual que más directamente se conecta con la interpretación. Evidentemente estas relaciones son personales del lector. Estas asociaciones pueden estar muy lejos de la lógica, y depender tan sólo de los valores connotativos. El sentido afectivo de las palabras, que difícilmente se ve reflejado en ningún diccionario, distorsiona la lectura de un texto. De ahí nuestra sorpresa al comprobar cómo personas diferentes dan sentidos muy diversos a un mismo escrito.

Esto sólo es el inicio, de una paleta de figuras retóricas que nos ayudaran a desenmascarar los textos para una buena comprensión de ellos, y sobre todo para poder, más adelante, explicar las funciones de cambios temporales y espaciales, tanto de los personajes, como del entorno en la literatura, como puede ser el contrapunto y el “tempo lento”.

Raquel Viejobueno