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DEL REINO DE PRUSIA AL IMPERIO ALEMÁN (4ª parte). Por CRistofol Miró Fernández

 

 

 

 

entre un decadente imperio aislado internacionalmente y un maestro de la manipulación como Bismarck, primer ministro de un estado joven y poderoso…

 

Sedan, 1870.

 

 

Francia estaba derrotada de antemano. Inglaterra se había alarmado ante la invasión de México, y temía que Francia deseara restablecer su imperio americano, cosa que era cierta, por lo que deseaban una Francia sin Napoleón al frente, los italianos querían que su capital fuera Roma, pero protegida por tropas francesas, sólo podía ser ocupada si la guerra estallaba y evacuaban la ciudad, lo que hicieron en 1870 y Italia conquistó la ciudad para convertirla en la capital de su país, mientras los rusos esperaban la derrota francesa  para rescindir el tratado del 1856 y poder enviar barcos de guerra al Mar Negro. La única solución era que Napoleón perdiera el poder, que cayera el Imperio, y ello sólo se podía conseguir con la derrota francesa frente a Prusia.

Sedan fue un completo desastre y Francia perdió la guerra. Napoleón III, como Francisco I en el año 1525 fue hecho prisionero en Pavía, cayó prisionero en Sedan de los alemanes. La guerra se había acabado el 2 de septiembre y se había iniciado el 19 de julio… ¿la guerra se había acabado?

París no aceptó la rendición. La gran mayoría de las víctimas francesas eran hijos de obreros franceses, y no concebían, nadie lo haría, como sus vidas eran tenidas en tan poca estima por el gobierno, con lo que estalló la Comuna obrera, una feroz lucha de clases que arrasó París, enfrentó franceses y prusianos y gentes sublevadas de París… ¡el propio ejército francés ayudaba al prusiano a destruir su propia capital y a matar a su propia gente!

Al margen de este hecho de pérdida de vidas de jóvenes obreros, la población se levantó contra la abdicación de su emperador, que los había animado a la guerra contra Prusia y ahora los traicionaba…el pueblo no iba a doblegarse ante los prusianos como había hecho su emperador.

 

De la Comuna de París al Imperio alemán, la culminación final de un proyecto.

 

 


Comunnards parisinos ejecutados tras el aplastamiento de la Comuna en 1873 exhibidos en sus féretros

La Comuna de París duró cuatro meses, en los que París fue asediada por tropas franco-alemanas. Tras su caída la represión contra el movimiento obrero fue terrible.  Los muertos en combate en una semana fueron 3.700, los fusilados sumariamente ascienden a la espantosa cifra de 25.000 personas (véase la terrible foto de inicio de capítulo), los arrestados, incluidos mujeres y niños, fueron 38.500, los condenados a muerte, entre ellos Louis Michel, una de sus promotoras principales, fueron 93, los deportados 4.837, los condenados a prisión fueron 4.606…las cifras hablan por sí solas.

Mientras París era asediado los vencedores alemanes y los perdedores franceses se reunían en el Salón de los Espejos de Versalles para ratificar la derrota francesa en el mismo lugar donde el gran Louis XIV recibía a sus visitantes como muestra de poder…toda una gran humillación para Francia.

El 18 de enero del año 1871 se creó oficialmente el Imperio alemán, y el rey de Prusia fue hecho emperador alemán…con la fuerza de la lanza conseguida en el campo de batalla, el rey de Prusia fue aceptado como Kaiser alemán por todos los estados europeos salvo por sus derrotados enemigos y por Austria.

El 28 de enero la Comuna cedía y se iniciaba la feroz represión de los obreros arriba expuesta en fríos datos numéricos, pero Francia no tenía gobierno, ni se sabía que gobierno se deseaba en Francia y Bismarck, el auténtico kaiser alemán por justicia tenía que tratar con un gobierno francés para cobrar indemnizaciones de guerra.

Bismarck exigía que una votación masculina universal francesa eligiera una Asamblea Constituyente…mientras se quedó con Alsacia y Lorena, conquistadas por Louis XIV en el siglo XVII poblada con la mitad de población alemana, lo que las convertía de un modo automático en espacio vital alemán, pero que se consideraban franceses de corazón. Esta anexión creó un odio latente en Francia que fue una de las razones del enfrentamiento franco-alemán el año 1914.

El 10 de mayo se creaba la Tercera República Francesa con demasiadas heridas abiertas (la Comuna, Sedan, la anexión de Alsacia y Lorena a Alemania, etcétera).

 

El imperio alemán, sus contradicciones internas o como vivir en un imperio federal

 

 

 Kaiser Wilhelm I, primer gobernante del Imperio Alemán

 

 

 

 

Alemania era una gran potencia industrial, con un ejército poderoso. Bismarck, su artífice, había sabido manipular a toda Europa entre el año 1862 y el año 1871, aprovechando sus debilidades internas hasta doblegar a estados tan poderosos con Austria o el Imperio Francés, que derrotó y destruyó en Sedan. Europa estaba tan dividida que fue incapaz de unirse ante Bismarck, quien como Cavour, primer ministro de Vittorio Emmanuelle de Cerdeña, creó un Estado valiéndose de una Europa capaz de enfrentarse entre sí con suma facilidad.

Bismarck, que con justicia podría haber sido llamado kaiser en vez de canciller, había resultado victorioso de un modo tan completo que los liberales capitularon ante su poder. Prusia se había engrandecido hasta ser los dos tercios del territorio total del imperio, lo que le confería un peso notable dentro del propio imperio alemán. El 1867 la “ley de indemnidad” confería ciertos poderes dictatoriales a Prusia y la victoria contra Austria y los Estados Alemanes del año 1866 hicieron que el nacionalismo hiciese desaparecer al liberalismo. El imperio alemán no era democrático…pero tenía ese barniz.

El Imperio Alemán era una confederación de reinos, con dinastías locales a la cabeza de cada uno de ellos. Fue en resumidas cuentas, una versión extendida de la Confederación Alemana del Norte. El Reichstag de Berlín era un parlamento de masas, donde quien estaba allí era elegido por sufragio masculino universal, y en ese sentido era democrático, pero que los ministros del emperador respondieran sólo ante el propio emperador, eliminaba toda esta ficción.

Los diversos länders no tenían unas mismas leyes, y eran calcados de los EUA, donde las leyes eran diferentes para cada uno…hacía falta que las gentes creyeran que no eran súbditos de un imperio antidemocrático y ese barniz demócrata lo daban las leyes diferentes por cada länder alemán.

¿Elecciones populares, en Alemania? No, ¿para qué? Las élites fueron quienes pactaron con el kaiser en este Imperio federal, y los alemanes por naturaleza respetaban a su autoridades, con lo que aceptaban sus leyes, y de hecho creían que sus votos servían para algo, pues votaban a los miembros del Reichstag…mientras el Emperador, también rey de Prusia, tenía el control legal de la política exterior y las fuerzas armadas. Prusia era el alma alemana.

Mezcla de democracia y autoritarismo, era un Imperio federal. Los hombres podían votar los miembros del Reichstag por sufragio universal masculino, la cámara baja del Imperio, pero realmente su poder era muy pequeño, pues los ministros respondían sólo ante el Kaiser, lo que recortaba sus poderes de manera notable. Este barniz democrático pasaba por unos länder con leyes propias, mientras las élites pactaban con el Kaiser sin contar con el pueblo para nada (de hecho era una versión moderna del despotismo ilustrado, con el pueblo pero sin el pueblo), un Kaiser que era la mismo tiempo Rey de Prusia como Estado independiente…un autoritarismo compensado con un falsa idea democrática para atraer al pueblo todo esto en perfecto equilibrio y contando con el beneplácito y ayuda de las élites de las monarquías locales, que estaban contentas de no perder su poder ancestral de gobernantes todopoderosos en sus dominios familiares. Bismarck pudo jugar con toda Europa sin escrúpulos y en provecho de Prusia pero no hay que negar un hecho innegable: su talento político era inmenso. Junto con el Conde de Cavour en Italia, era el político más sagaz de la Europa, sin ningún lugar a dudas.

 

Autor: Cristóbal Miró Fernández

 

 

 

 

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LA GUERRA DE SECESIÓN NORTEAMERICANA. Por Cristóbal Miró Fernández

La Guerra de Secesión norteamericana que sacudió los Estados Unidos entre el 1861 y 1865 tuvo como excusa oficial la abolición de la esclavitud de los Estados esclavistas del sur, pero esta excusa tan simplista no puede esconder que tras este conflicto no hubo tan sólo una excusa humanitaria, sino que fue mucho más complejo. Este trabajo tiene por objetivo el explicar lo mejor posible la razón que llevó al estallido de este conflicto donde hubo batallas del calibre de Waterloo, pues por ejemplo en Gettisburg llegaron a luchar 300.000 hombres y morir más de 50.000 de ellos en la batalla cercana a la pequeña ciudad de Gettisburg, que contaba con 3.000 habitantes en 1865. Hubo tantos muertos que el gobierno de Washington pagó a todos los vecinos de Gettisburg para que ayudara a enterrar a los muertos cavando las fosas para mete dentro los cadáveres esparcidos por doquier…una nota terrible sobre el infierno de muerte y fuego que allí ocurrió.

¿Pero porque se llegó a esta guerra devastadora? Todo proceso histórico ha de verse en perspectiva hacia atrás y hacia delante unos ciertos decenios antes, pues es fruto de las características sociales, políticas, económicas, etcétera, del mundo que lo generó, y asimismo crea consecuencias según el azaroso devenir de la Historia que influyen en el futuro que ahora tenemos y vivimos.

Primero habría que buscar estas razones en el desigual desarrollo del norte y del sur de los Estados Unidos de América. El sur abastecía de algodón a las fábricas de Lancashire, Inglaterra, y era esclavista. El norte era industrial y era el destino de gran parte de los inmigrantes europeos que afluían en los Estados Unidos para mejorar su nivel de vida y salir de la pobreza. Aquí haría falta recordar las palabras de Alexis de Tocqueville en 1830, uno de los cinco célebres miembros de la École de Chartres, creada el 1820, de la cual formaba parte el célebre filósofo positivista August Comte, cuando dijo que en cien años, Rusia y Norteamérica, que entonces contaba ya con 31 millones de habitantes, serían unas potencias mundiales.

Pero remontémonos a inicios de siglo XIX, que es donde subyacen todos los factores que determinarán el final estallido de ese terrible conflicto armado, sin olvidar los datos ya referidos, pues ambos están íntimamente relacionados entre sí, pues ambos son causa y efecto de tal tragedia y, como ya referí antes, de su devenir histórico posterior.

Primero hablemos del tipo de unión que constituían estos Estados. Eran unos Estados con una capital federal, Washington D.C., pero con la peculiaridad que si lo decidían podían retirarse de esta unión y crear un estado propio separado del resto de socios que formaban los Estados Unidos. Y aquí viene el primer problema. Desde el inicio del siglo XIX hasta el 1860, cuando Lincoln fue elegido presidente, fue creciendo en el norte la idea de que los Estados Unidos debían unirse más fuertemente y jamás desunirse, mientras en el sur los diversos Estados consideraban que tenían derecho a considerarse libres si lo estimaban necesario. Cabe ver en esto sucesos el reflejo de los hechos de Europa del 1830 y del 1848 y sus revoluciones consiguientes, pues los Estados del sur se consideraban diferentes del norte, mientras los estados del norte no aceptaban que se quisieran separar del cuerpo del que formaban parte bajo ningún concepto. De hecho, cabe pensar que el sur pensaba que norte y sur conformaban ambas civilizaciones se consideraban diferentes, con caracteres sociales y tipos culturales completamente diferentes y ajenos entre sí.

 

El yankee y el virginiano son dos seres muy distintos, no simpatizan mucho entre sí, y con frecuencia están en desacuerdo (…)

El virginiano de pura raza es abierto, cordial, expansivo; hay cortesía en sus maneras, nobleza en sus sentimientos, grandeza en sus ideas; es el digno descendiente del gentleman inglés. Rodeado desde la infancia de esclavos que le libran de todo trabajo manual, es poco activo, incluso perezoso. Es generoso y pródigo (…). Cuando la cosecha de algodón ha sido buena y los precios sólidos, convoca a todo el mundo, salvo a los esclavos de sus tierras, a disfrutar de su opulencia, sin preocuparse mucho de cómo será la próxima cosecha. Practicar la hospitalidad es para él un deber, un placer, una satisfacción. Al modo de los patriarcas de Oriente o de los héroes de Homero, para agasajar a un huésped que la Providencia le envía o que le recomienda un viejo amigo, pone un buey en el asador y riega tan sustancioso almuerzo con vino de Madeira que exhibe tan orgulloso como a sus caballos (…).

Por el contrario, el yankee es reservado, concentrado, desconfiado; es de humor pensativo y sombrío, pero uniforme; su porte carece de gracia, pero es modesto, aunque sin bajeza; su primer contacto es frío, a menudo poco transparente; sus ideas son estrechas, pero prácticas; posee el sentido de lo que es conveniente, pero no de lo que es grandioso. Carece de la menor predisposición a lo caballeresco, y sin embargo, es aventurero y goza con la vida errante (…). El yankee es la hormiga trabajadora, es industrioso, sobrio, ahorrativo (…). Su casa es un santuario que no abre a los profanos; es poco hospitalario, o, más, bien, dispensa raramente la hospitalidad, pero, cuando la concede, es de forma generosa (…). Para ser hombre de Estado le falta esa largueza de espíritu y de corazón que mueve a comprender y amar la naturaleza del prójimo (…). Es un encarnizado individualista que lleva hasta los últimos límites el espíritu del terruño. Pero si no tiene hechura de estadista, es, en cambio, un administrador hábil, prodigioso hombre de negocios. Si carece de aptitudes para gobernar a los hombres, no tiene rival en el manejo de las cosas, para coordinarlas, para vaolorizarlas.

Chevalier, M.., Lettres sur l’Amérique du Nord, 1836, en J. Monnier et A. Jardin, Histoire, 1789-1848, París, Fernand Nathan, 1960, p. 468.

 

En 1820 los Estados del Sur decidieron usar su derecho a la independencia y declararse libres, a lo que se respondió con el “Compromiso de Missouri “, en el que la unión se mantuvo precariamente tras el compromiso de que hubiera el igual número de estados no esclavistas y estados donde la esclavitud estaba permitida.

En 1846, el Sur conquistó Nuevo México y el 1850 se creó un Estado no-esclavista, California. Esto rompía el equilibrio y de nuevo se llegó a otro acuerdo de urgencia para mantener la unidad de los Estados Unidos. Se llegó al “Compromiso de 1850”, en los que los estados del Norte no perseguirían la esclavitud y devolverían los esclavos fugitivos a sus dueños sureños en cuanto fueran detenidos en el norte. Esto inflamó más los ánimos de los abolicionistas, que querían abolir la esclavitud en el sur, creando un foco de tensión permanente entre los Estados del Norte y los Estados del Sur.

Ahora hablemos de la población norteamericana, evolución y distribución de la misma sobre los Estados Unidos. Cabe decir que hacia el año 1800 la población norteamericana era de 5,3 millones de personas. Hacia la época en la que Alexis de Tocqueville escribe la cita señalada anteriormente en 1830, la población era ya de 31 millones de habitantes. Cabe pensar hasta que punto la emigración europea fue la responsable de tal crecimiento poblacional y cabe tener en cuenta también el hecho de que en su gran mayoría estos inmigrantes europeos basculaban hacia el norte, hacia el mundo de las fábricas. En modo alguno bascularían hacia el sur y sus estados, era el reino del algodón y sus esclavos africanos, trabajadores no pagados y que conservó gracias a este hecho una cultura más puramente anglo-sajona, a diferencia del norte, el mundo de las fábricas, más cosmopolita aunque el idioma obligatorio que se usaba en la sociedad era el inglés en todos sus aspectos sociales, legales y educacionales, un factor al que los nuevos inmigrantes, aunque fueran alemanes se adecuaban de inmediato, no existiendo apenas racismo en esta sociedad de gente inmigrada desde la llegada de los primeros inmigrantes ingleses a Roanoke, en Virginia, en el año 1584, si exceptuamos los viajes de John Cabot (Giovanni Gabotto) bajo enrique VII el año 1496 y el de la compañía Merchants Adventurers en busca de oro el año 1576 y 1577 bajo el mando del capitán Martin Frobisher a tierras de los inuit.

 

Vista de New York, Broadway, año 1826.

 

El hecho es que el norte fue evolucionando hasta convertirse en el reino de las fábricas, y el sur en el reino del algodón y sus esclavos, mayoritariamente africanos que constituían cerca de la mitad de su población, mientras el norte era la tierra de los inmigrantes europeos, entre los que empezaba a surgir la conciencia de que la esclavitud tenía que ser abolida por monstruosa, hecho que ya se había dado en las repúblicas latinoamericanas hacia el 1850, inglesas hacia 1833, en las francesas en 1848 y en el imperio austro-húngaro en la misma fecha, pero en los estados del sur fue imposible. La demanda de algodón crecía cada día con mayor fuerza debido a la creciente industrialización europea, lo que, a su vez, originaba otros tipos de conflictos de otra índole.

El primer gran conflicto que iba unido a la economía algodonera del sur era el problema de las tarifas proteccionistas que el norte deseaba alzar para impedir que los productos ingleses invadieran su economía y sus industrias. Cabe recordar aquí un par de ejemplos del pánico que los industriales del norte sentían hacia el comercio inglés y sus bajos precios de producción, pero usaré dos lugares diferentes, la India y el Perú. Cabe recordar aquí que para sojuzgar la India y destruir su comercio nativo se decidió introducir a partir de los años 1840 paños de Manchester en todos los mercados que compraban productos manufacturados indios. Los productos manufacturados indios eran más caros, más elaborados y menos cuantiosos que los británicos al hacerse a mano, mientras los costes de producción de los productos británicos eran más baratos, se pagaban sueldos más bajos a los obreros que los producían, se producían en serie y eran de menor calidad, pero por el hecho de producirse en serie y ser de menor coste de producción, se vendían más baratos y barrieron los productos indios de sus mercados comerciales.

Ahora vayamos al Perú, al cerro de la explotación minera de Pasco Copper Corporation. Toda la maquinaria minera de Pasco era inglesa de importación, por lo cual se llevaban parte de beneficios. Cabe recordar aquí que el puerto de Lima estaba lleno de maquinaria industrial minera inglesa abandonada y oxidada, puesto que al no haber carreteras que la pudieran llevar a los centros mineros que la habían comprado y tener que ser llevada sobre lomos de asnos, era virtualmente imposible transportarla hasta su ubicación final y allí se quedaba.

 

 

Foto de Napoleón III, emperador de Francia (1851-1870), sobrino de Napoleón I, emperador francés (1804-1815).

 

Cabe ubicar también aquí la conquista de México por parte de Napoleón III entre 1861 y 1864, en plena guerra de secesión. La excusa oficial era que México se había negado a indemnizar a los súbditos franceses que habían padecido la convulsa situación política del país azteca que era endémica desde la época del Imperio de Itúrbide del año 1821. Con esta excusa de fondo, Inglaterra, Francia y España tomaron el puerto de Veracruz en el año 1860, pero Napoleón III de Francia, tras dejar la excusa oficial siguió tomando el país azteca hasta que conquistó la capital y colocó como emperador títere a Maximiliano de Austria, que fue ejecutado por Juárez el 1863 tras derrotarlo en la guerra civil siguiente y conseguir el control sobre los conservadores, representados por Maximiliano de Austria. Esta conquista se hizo en espera de la destrucción de los Estados Unidos de América a raíz de la guerra que padecían por entonces y su atomización en pequeñas repúblicas independientes y débiles, sobre las que Napoleón gobernaría desde México en las del sur y transportaría tanto algodón como fuera posible a precios bajos hacia sus fábricas textiles francesas. Pero nada de esto sucedió, y Maximiliano de Austria fue ejecutado, el Norte ganó la guerra y Napoleón III fracasó en sus planes. Pero esto ya es otra historia, aunque como se puede observar también está relacionada con este hecho.

En relación a este hecho cabe ubicar el conflicto que deriva de unos Estados sureños deseosos de hacer negocio con Inglaterra vendiendo algodón a bajo precio y un norte industrial que al mismo tiempo necesitaba tales materias primas y temía a una Inglaterra que podía importar productos baratos al norte y sus mercados y hundir su economía.

Ahora les sugeriría que volviésemos al año 1848, cuando Europa fue sacudida por una fallida explosión de nacionalismos conocida como “Primavera de los Pueblos” y que fue tanto la reedición de la revuelta nacionalista del 1830 contra el imperio austriaco y ruso, surgidos de la Santa Alianza del 1815 en su forma existente hasta el año 1918, como su recuerdo en los estados sureños, hijos de Europa.

El año 1848 había pasado, así como la década del 1850, con el “Compromiso del 1850” en un intento desesperado de mantener viva la unión de estados norteamericanos que conformaban los Estados Unidos de América, pero cabe recordar que el proceso de guerras nacionalistas que llevarían a la creación de Alemania, tras las guerras de 1864 y 1866 contra austriacos y los propios estados alemanes independientes como estado culminarían el año 1870 con la derrota francesa en Sedán, mientras Italia se consolidaría como estado en la década de 1850, tras la batalla de Magenta y Solferino en el año 1859 contra los austriacos, con ayuda de los galos de Napoleón III aunque hasta el 1870, tras Sedán, Roma se convirtió en capital de Italia, pues Roma perdió la protección francesa al caer el Segundo Imperio y abdicar Napoleón III.

Por eso los estados sureños aun podían aspirar a separarse de los norteños, pues veían en estos ejemplos de nacionalismos europeos su propio reflejo como estado diferente de los norteños, mientras los norteños aspiraban a crear un estado unitario bajo una sola ley y una sola capital, Washington.

En 1860 fue elegido presidente republicano Abraham Lincoln, que moriría el 14 de abril del año 1865 de un disparo a bocajarro de una Deringer Philadela empuñada por John Wilkes Booth mientras estaba en un teatro de Washington, con el consiguiente plan de crear una tarifa aduanera alta para todos los Estados Unidos, un ferrocarril a escala nacional y un desarrollo económico y capitalista a escala nacional. Todo ello se unió a los deseos abolicionistas del ala más extremista del partido republicano, al que no pertenecía Lincoln, y todo ello desembocó en una petición formal de retirada de la Unión de estados de los estados sureños. Ello motivó que toda esta explosiva situación política y social desembocara en el envío de tropas al sur para obligarlos a permanecer en la Unión capitaneada por el Norte, su posterior resistencia y la guerra que siguió entre 1861 y 1865, con la victoria final del Norte sobre el Sur en Gettisburg en 1865.

Entre 1861 y 1865 existieron dos bandos en liza, y dos presidentes, uno para cada uno. La Confederación, apoyada por muchos estados europeos, preferentemente industriales por las razones páginas anteriormente aducidas y que tenía relación con el algodón tan necesario para sus industrias textiles, bajo el mandato del general Robert E. Lee (1804-1870), con capital en Richmond y el Norte bajo el mandato de Abraham Lincoln, con capital en Washington.

General Robert E. Lee, presidente de la Confederación de Estados Sureños durante la guerra civil norteamericana o Guerra de Secesión entre los años 1861 y 1865, con capital en Richmond.

No se trata aquí en este trabajo de repasar la larga lista de batallas que sucedieron en esta larga y cruenta guerra civil que enfrentó un mismo país en una devastadora, sanguinaria y fratricida guerra, como todas, en definitiva. Aun así tampoco se trata de pasar un velo sobre tales sucesos luctuosos, pues una guerra X tiene unos antecedentes, un desarrollo de la misma en relación a la sociedad donde se desarrolla y unas consecuencias en el futuro, ya sea a corto, medio y/o largo tiempo sobre todo el mundo que lo rodea y con el que se relaciona, y en un ámbito global como es el mundo del siglo XIX, el marco donde un proceso histórico X se desarrolla es mundial.

Recordemos pues a buenos generales de ambos bandos, como el general Grant, nordista, y el general Stonewall Jackson, que lo igualaba en valor y talento y que falleció en la batalla “perfecta” de Chancelorsville (1863), que aunque ganada por lo sudistas, no pudo ser aprovechada por la muerte del general Stonewall Jackson durante la misma, como antes referí al hablar de dicha batalla.

Pero no todos fueron grandes generales. Cabe recordar el caso del general Mclellan y Burnside, ambos nordistas, aunque ambos generales eran completamente distintos, aunque igual de ineptos. El general Ambrose Everett Burnside (1824-1881) se caracterizaba por enviar a la lucha a sus soldados aunque supiera que iban derechos a la masacre, convirtiendo cada batalla en la que participaba en una batalla de Balaclava (1854), donde en la Guerra de Crimen (1853-1856) fue devastada la caballería ligera inglesa al ser lanzada contra las baterías de artillería rusas aunque se la había advertido al comandante británico Fitzroy Sommerset (1778-1855) que hacia donde enviaba sus soldados serían masacrados por los cañones de las tropas zaristas durante el asedio de Sebastopol.

Batallas en las que Burnside demostró su talento para masacrar sus propias tropas fueron las de Atientam (1862) y el largo asedio de Petersburg (1864), y las víctimas de su incompetencia se cuentan en 20.000 soldados unionistas de 1861 a 1865.

McLellan (1825-1855) era todo lo contrario. Pese a saber que podía ganar batallas pues sus fuerzas eran el doble que las del enemigo confederado, su miedo a entrar en batalla convertía una victoria segura en una derrota segura. Pueden darse como ejemplos a la misma batalla de Atientam (1862) ya referida antes en el caso del general Burnside. La conjunción de ambos “genios” militares llevó a la derrota sin remedio de las tropas unionistas en esta batalla. Pero no era todo cobardía en McLellan. Se enfrentó en las elecciones de 1864 a Abraham Lincoln, pero obviamente y dadas las derrotas y la fama de cobarde en el campo de batalla de dicho general, la derrota fue tan segura aquí como en el campo de batalla.

Dado ya este repaso a unas cuantas batallas y generales de esta pavorosa contienda civil y habiendo hablado de la decisiva batalla de Gettisburg (1865), donde perdió la Guerra de Secesión el sur confederado al inicio de dicho trabajo y haber ya referido en otro punto anterior la fallida expedición francesa para dominar México entre 1861 y 1864, podríamos ya pasar tratar de la época posterior a esta guerra, conocida como la época de la reconstrucción de los Estados Unidos de América, ahora ya como un estado unido de modo irrevocable por la Décimocuarta Enmienda a la Constitución, mientras la esclavitud fue abolida de modo oficial en todos los Estados Unidos de América el año 1865 por la Décimotercera Enmienda.

 

Asesinato de Abraham Lincoln, cometido por John Wilkes Booth, el 14 de abril de 1865 en Washington, mientras asistía a una obra de teatro.

El asesinato de Lincoln por John Wilkes Booth, un fanático sudista, o en otro aspecto, y este mucho más lógico, un terrateniente que había quedado arruinado tras la abolición de la esclavitud o alguien, como muchos otros confederados, que habían padecido durante la guerra pérdidas y desgracias y tenía ansias de venganza hacia el hombre que desde el Norte había enviado las tropas el año 1861 y provocado el conflicto bélico, desató el Norte vencedor la idea que había que barrer toda la organización anterior a la guerra e imponer el modo de gobierno e instituciones de la Unión vencedora. El mismo año 1865 el zar Alejandro II (1855-1881), muerto el año 1881 por una bomba y creador de la tristemente célebre Sección Tercera, o policía secreta zarista, vendía Alaska a los norteamericanos, mientras la abolición de la esclavitud abría vastas esperanzas a los nuevos ex-esclavos para una nueva vida en libertad y arruinaba y convertía en poco menos que mendigos a sus antiguos dueños, pues no se les compensó en absoluto por la pérdida de fuerza de trabajo que representaban sus esclavos.

Muchos fueron quienes fueron al sur a alfabetizar a los ex-esclavos, movidos por movimientos humanitarios, pero también fueron muchos otros por las ansia de hacer dinero fácil abriendo industrias, ocupando cargos públicos vacantes o ganando el dinero de cualquier modo ilícito, siendo estos dos anteriores referidos anteriormente no menos limpios ni legales que el tercero, pues hubo gran cantidad de enriquecimiento conseguido por métodos poco ortodoxos.

Ante todo, y disculpen mi olvido en el tema debería haberme referido a la célebre Doctrina Monroe (1820), aquella que dice explícitamente la frase de América para los americanos. Con la victoria en la Guerra de Secesión de la Unión se hizo realidad tal Doctrina Monroe en los territorios de los Estados Unidos de América, todo ello completado con la venta de Alaska por el gobierno zarista a los norteamericanos y el fracaso del imperio francés en México con la victoria de Juárez sobre Maximiliano de Austria en el año 1864. La pregunta a esta Doctrina Monroe es si América para los americanos fue usada para dar el poder de América a todos sus habitantes o tan sólo a los Estados Unidos de América sobre las repúblicas sudamericanas y fue la base de su posterior expansión imperial con la United Fruit Company a finales de siglo XIX y inicios del siglo XX y la construcción del Canal de Panamá el año 1914, con su posterior ansia de dominio imperialista de toda el área sureña de dicho continente mediante el apoyo a gobiernos aliados suyos derechistas en los países sudamericanos, el apoyo de la CIA y el FBI a tales gobiernos, y la lucha con el comunismo que aspiraba a los mismos objetivos entre los años 20 del siglo XX y la caída de la Unión Soviética el año 1991, aunque los nuevos gobiernos socialistas que vuelven a resurgir tras el modelo chavista venezolano, con su líder político, el presidente Chávez de la República Bolivariana de Venezuela, muerto muy recientemente, siguen luchando contra los Estados Unidos de América y Europa según los mismo objetivos heredados de la revolución cubana guiada por Fidel Castro, tras su conquista del poder en Cuba el 1 de enero del año 1959, con lo que tal lucha heredada del siglo XIX sigue viva aun en nuestros días.

Pero ocupémonos ahora del tema de la abolición de la esclavitud. Muchos dueños, si no todos, quedaron completamente arruinados, como ya se dijo anteriormente, mientras sus antiguos esclavos iniciaban una nueva vida llena de esperanzas aunque siempre con la animadversión latente de la población blanca de los estados sureños de la antigua Confederación.

Muchos aprendieron a leer y escribir y el Norte decidió que había que equipara su derechos a los de sus vecinos blancos en toda su extensión. No en vano muchos esclavos durante la guerra habían luchado junto a la Unión para derrotar la Confederación, y ello significaba que se habían ganado el derecho a tener derechos iguales a sus vecinos blancos. Se puede entender también que los ejércitos de la Unión tendrían muy difícil ganar la guerra sin la ayuda de aquellos hombres que conocían perfectamente el terreno que pisaban, a diferencia de muchos soldados blancos de la Unión que jamás habían salido del Norte.

 

Esclavos afro americanos, siglo XIX, liberados tras la Guerra de Secesión (1861-1865). O se equipararon jamás en derechos con la población blanca hasta los años 70 del siglo XX.

Hasta 1870 esta población ex-esclava tuvo la esperanza de ver sus esperanzas cumplidas, pero a partir del año 1870, apagados los bríos abolicionistas de los hombres del Norte, la población blanca volvió a recuperar poder hasta marginarlos de nuevo de la sociedad.

Esta marginación duró hasta los años 70 del siglo XX, aunque mucho se dijera que John Fitzgerald Kennedy (1917-1963) hizo avanzar la legislación para dar derechos a la población afro americana y las mujeres. En cuanto a las segundas, resabe que sólo hubo una mujer en todo el gabinete de Kennedy durante su presidencia de 1961 a 1963 y se sabe que tras su elección presidencial invitó a un cantante afro americano para cantar para él en la Casa Blanca, pero debido a que su piel era oscura, muchos votantes del Sur se podían sentir ofendidos, así que anuló su visita prevista y tarjo a un cantante blanco para sustituirlo. No cabe tener en cuenta que este hecho pesó sobre las conciencias de la población afro americana que vio esta muestra de racismo por parte de Kennedy y por esto tal vez Malcolm X expresó alegría ante su asesinato en Dallas en 1963, aunque los blancos jamás comprendieron este hecho y lo denostaron.

Dejemos para otra historia los miles de ejemplos de racismo que los blancos del sur demostraron hacia sus vecinos afro americanos durante gran parte del siglo XX. La cuestión era demostrar con algunos hechos como el racismo siguió vivo en esta zona del sur estadounidense hasta épocas bien recientes y como en muchas facetas diarias estadounidenses aun sigue vigente hoy día.

Ahora volvamos al año 1865, si les parece a ustedes bien, y recuperemos el viejo proyecto del ferrocarril trasnacional puesto en vigor el año 1860 y una de las causas que desencadenó la Guerra de Secesión. En 1869 en Utah se puso el primer rail del tren a escala nacional gestionado por la compañía Unión Pacific. Estaba a punto de iniciarse la era del ferrocarril, construído en gran medida por obreros inmigrantes chinos, o coolies, y con ella la era de expansión por el Oeste, con la Ley Homestead, por la que a pequeños campesinos se les concedían créditos para adquirir tierra y fundar granjas, y con esta ley llegó también la edad de las guerras contra los amerindios de las praderas, pero esto concierne a otra historia que aquí no toca nombrar.

En otro orden de cosas, los industriales del Norte fueron los grandes beneficiados de esta contienda, pues si el Norte ganó la guerra fue entre otras razones por la fuerza empresarial de tales Estados, que con sus fábricas fabricaban armas en más cantidad que las agrícolas regiones sureñas de la Confederación.

En el año 1861, la tarifa Morrill hizo que tuvieran permiso gubernamental para surtir de armas al ejército de la Unión, y, como en la España posterior a la Guerra Civil (1936-1939), el año 1941 con la creación de la RENFE, la Union Pacific tuvo también carácter de empresa nacional ligada a intereses industriales en connivencia con el gobierno de Washington.

Cabe tener en cuenta que en un estado devastado por la guerra y en especial en el sur, donde la vieja clase terrateniente había quedado poco menos que anulada social, política y económicamente, hubiera lugares donde la industria del triunfante Norte tuviera lugar donde ubicarse y posiciones sociales que conquistar.

De hecho, el ejército del Norte ganó la guerra, sus industriales se convirtieron en la fuerza que modernizó el Sur devastado y conquistado y hubo una política que daba tierras a los campesinos para que se establecieran en el Oeste. Estamos hablando a todas luces de una conquista total de estas tierras levantiscas que lucharon contra el Norte y cayeron derrotadas en la guerra civil.

Fue el inicio de la Norteamérica que ahora conocemos, con un ferrocarril nacional, la expansión hacia el Oeste, la expansión futura del poder de los norteamericanos hacia Suramérica y su colonización política desde finales del siglo XIX y inicios del siglo XX, su industrialización y creación de grandes empresas a nivel nacional y de grandes empresarios enriquecidos enormemente por medio de sobornos y demás modos ilegales, y demás aspectos que dieron lugar a los Estados Unidos de América que ahora conocemos, como ya dije antes, aunque su nacimiento fue sellado con la sangre de muchas personas que perecieron en la Guerra de Secesión del 1861 al 1865. Como en la III República Francesa tras Sedán (1870) y la destrucción de la Comuna de París en 1873, fue el inicio de un nuevo mundo que nació sobre ríos de sangre, dolor, lágrimas, sufrimiento y muertes.

 

Autor: Cristóbal Miró Fernández.

 

Fecha: lunes, 25 de marzo del año 2013.

MEMORIAS DE UNA SAGA. LA FAMILIA MACHADO UNIDA EN MADRID

Comenzamos hoy la publicación en Pulso Digital una serie de cinco vídeos en los que vamos a repasar la historia de los poetas Antonio y Manuel Machado, y  de su familia en general, contada por su sobrina Leonor Machado, a partir de  sus recuerdos y vivencias.  El  formato es una  entrevista en la que sobresale, por encima de las preguntas y sugerencias, la  capacidad memorística y la sinceridad expresiva de Leonor, que va desgranando, frase a frase,  la   humanidad que  los poetas, los hermanos, las cuñadas, la matriarca de la familia Ana Ruiz, que acompañó a su hijo Antonio, desde Madrid hasta el exilio, y no descansó en paz  hasta  tres días después de la  muerte de este en Colliure (Francia).  Leonor trata de  reflejar  la intimidad,  del día a día de su familia con la que convivió, y en circunstancias bastante penosas, sobretodo a partir del golpe de estado militar de 1936, y va recordando  esos detalles que   nos explican sus caracteres   y personalidad   a través de acciones, frases, gustos, aficiones o manías, en suma  gestos  que impregnaban  de humanidad la vida cotidiana de seres  cuya obra y actitud   ante la vida  ha transcendido  la barrera del tiempo. JGM

 

 

 

EN RECUERDO DE RAFAEL ALBERTI, EN EL 110 ANIVERSARIO DE SU NACIMIENTO. Por Jesús García Moreno.

Vídeo: EL mar, la mar…recitado por Rafael Alberti

 

 

Vídeo: Rafael Alberti un poeta de su tiempo, comentado por Luis García Montero

 

 

Rafael Alberti Merello, nació en el Puerto de Santa María (Cádiz) el 16 de diciembre de 1902, de una familia de origen italiano que se dedicada al negocio del vino en Cádiz y murió el 28 de octubre de 1999.

Comenzó sus estudios en el colegio de jesuitas San Luis Gonzaga. EL ambiente ultra religioso y la férrea disciplina chocaron con el espíritu del joven, que acabó siendo expulsado en 1916 por mala conducta.

En 1917 se trasladó junto con su familia a Madrid, allí se decidió por la práctica de la pintura, su principal actividad hasta 1923.

En 1920 falleció su padre. Ante su cuerpo yacente, Rafael escribe sus primeros versos.

Una afección pulmonar le obliga a trasladarse a San Rafael, en la sierra de Guadarrama. Allí desarrolla su inquietud poética que quedaría plasmada en el Poemario “Marinero en tierra” (1924).

Restablecido de su lesión pulmonar regresa a Madrid donde frecuenta la Residencia de Estudiantes rodeándose de otros poetas como Federico García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillen, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, entre otros jóvenes que acabarían conformando el grupo poético más importante de la literatura española del siglo XX.

En 1925 con “Marinero en tierra” obtuvo el Premio Nacional de Literatura “ex aequo” con Gerardo Diego.

En 1927, aquel grupo de poetas decidieron, coincidiendo con el tricentenario de la muerte de Luis de Góngora y Argote (Córdoba, 1561-1627) [1] en el Ateneo de Sevilla. De aquel acto surgió la llamada Generación del 27.

Rafael Alberti decidió implicarse de lleno en la política al final de la dictadura de Primo de Rivera, apoya el advenimiento de la II República Española y se afilia al Partido Comunista.

Junto con María Teresa León Goyri[2] (Logroño, 1903-Madrid 1988) su compañera de por vida.

Junto  a su compañera,  y otros intelectuales, contribuyeron a la salvación del Museo del Prado junto a  otros edificios emblemáticos de Madrid bombardeados  por la Legión Cóndor, enviada por Hitler en apoya del general golpista Francisco Franco.

Rafael Alberti, en conmemoración del acontecimiento, escribió el drama  “Noche de guerra en el Museo del Prado”.

Trasladado a Valencia, junto a otros intelectuales como León Felipe y Antonio Machado, celebraron en esa ciudad, en Madrid y Barcelona, en julio de1937, el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura[1].

EL final de la Guerra Civil, supuso el exilio, junto a su compañera María Teresa León, primero en Francia, de donde tuvieron que huir al ser acusados de comunistas peligrosos por el régimen del Mariscal Petain. Llegaron a Buenos Aires en 1940, en Argentina les nación su hija, Aitana. Desde 1963 establecieron en Roma. Durante esa etapa viajaron por Rusia, Europa, América y China. Regresarían a España en 1977. Año en que fue elegido diputado al Congreso por el Partido Comunista. Renunciando posteriormente a su escaño.

A partir de ese año se dedica con fervor a su labor literaria, se prodiga en recitales, conferencias, homenajes en olor de multitud. No llegó a ser admitido en la Academia de la Lengua pero obtuvo el Premio Cervantes en (1983), aunque previamente (1983) había renunciado al Premio Príncipe de Asturias, por sus convicciones republicanas.

 

El 28 de octubre de 1999, fallece en su casa de El Puerto de Santa María, su villa natal. Sus cenizas fueron esparcidas en su mar, aquel que le inspiro a través de la nostalgia por su ausencia, su obra “Marinero en tierra”.

 

 

Su poesía es “popular” -según Juan Ramón Jiménez-, “pero sin acarreo fácil, personalísima, de tradición española, pero sin retorno innecesario, nueva, fresca y acabada a la vez, rendida, ágil, graciosa, parpadeante: andalucísima”. La etapa neogongorista y humorista de Cal y canto (1926-1927) marca la transición de este autor a la fase superrealista de Sobre los ángeles (1927-1928). A partir de entonces, y tras afiliarse al partido comunista, su obra adquiere tono político. Este giro le lleva a considerar

su obra anterior como un cielo cerrado y una contribución irremediable a la poesía burguesa.


[1]   Luis de Góngora y Argote ( Córdoba, 1561-1627)   poeta y dramaturgo del barroco español del  Siglo de Oro , Fue el máximo  exponente de la corriente literaria denominada culteranismo o gongorismo. Su obre fue estudiada  e imitada, a lo largo del tiempo, como si de un clásico latino se tratara.

[2] María Teresa León Goyri, Estudió en la Institución Libre de Enseñanza, fue licenciada en Filosofía y letras, De clara vocación progresista, fue escritora de novelas, obras de teatro, poesía y articulista, glosadora de temas sociales, culturales y en defensa de la mujer. Fundo, junto a Rafael Alberti, las revistas Octubre (1933) y ya en plena guerra civil El Mono Azul.

[3] La Alianza de Intelectuales Antifascistas para la Defensa de la Cultura, creada en el 30 de julio de 1936,  fue una organización de carácter civil. Sus antecedentes directos se deben buscar en Paris (1935) dónde se constituyó, con la participación de algunos intelectuales españoles, la Asociación Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, de la que su homónima española se creó como sección…

En el congreso de julio del 37 en Valencia participaron escritores como Antonio Machado, León Felipe, Pablo Neruda, Nicolás Guillen, Ernest Hemingway, Cesar Vallejo, Raúl González Tuñón, Octavio Paz, André Malraux, Luis Aragón, entre otros.

Vídeo: Enrique Morente interpreta a Rafael Alberti

 

Vídeo: Entrevista en TVE a Rafael Alberti

Bibliografía:

-Antología del grupo poético de 1927, Edición de Vicente Gaos, actualizada por Carlos Sahagún. Cátedra Letras Hispánicas,Ediciones Cátedra(Grupo Anaya, Madrid, 2001

-Wikipedia

-Página web www.cerrvantes

Vídeos:

Entrevista subido por sleeperawake22

El mar, la mar… recitado por R.ALberti , subido por juanelotv

Rafael Alberti un poeta de su tiempo, subida por cedecom

 

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COMENTARIO SOBRE EL LIBRO LOS SIETE MITOS DE LA CONQUISTA DE AMÉRICA DE MATTHEW RESTALL.Por Jesús García Moreno

                        ÍNDICE

 

Referencias sobre el libro y el autor…………………………………………………………………..   pág. 3

Comentario sobre bibliografía del autor y

Escuela historiográfica………………………………………………………………………………………   pág. 4

Comentario del texto…………………………………………………………………………………………  pág. 5

Conclusión…………………………………………………………………………………………………………pág. 10

 

Identificación del libro:

RESTALL, Matthew: Los siete mitos de la conquista española.

Barcelona, Paidós, 2004, 307 págs., ISBN:84-493-1638-3

 

Título original:

Seven Myths of the Spanish Conquest

Originalmente publicado en ingles, en 2003, por Oxford University Press, Nueva York.

Traducción de Marta Pino Moreno

Introducción a la trayectoria del Autor

Matthew Restall cursó sus estudios universitarios en:

Universidad de Oxford, Inglaterra

BA, Honors, First Class, Modern History, 6/1986

Honorary MA, Modern History, 6/1989

Y en:

Universidad de California en Los Ángeles (UCLA)

Ph.D., Colonial Mexican History, 9/1992

MA, Latin American History, 3/1989

Actualmente es profesor en:

History Department                             612 Old Farm Lane

The Pennsylvania State University              State College, PA 16803

University Park, PA 16802-5501                 814-880-2484

814-865-1121                                   restall@psu.edu

 

Comentario sobre la  bibliografía del autor

Su obra es extensísima, tanto en la producción de libros como artículos, congresos y conferencias, intervenciones en programas de TV, y como asesor y participante en documentales y films.

La mayor parte de sus trabajos de investigación y divulgación, están basados en el estudio de los acontecimientos históricos, antropológicos, sociales y culturales que tuvieron lugar en el área denominada  Latinoamérica desde el descubrimiento de América, postrimerías del siglo XV, hasta  finales del siglo XVIII.

Escuela Historiográfica

M. Rastall, se considera  un historiador adscrito en la corriente  etnohistória, en relación directa con escuela teórica y metodológica “Nueva Filología”, centrando su objeto de investigación en la Mesoamérica del período colonial; sus aportaciones se basan en el estudio de de las fuentes primarias de las lenguas nativas de ese área resaltando la importancia crucial de estas fuentes para el conocimiento y la interpretación de las sociedades indígenas.

Esta disciplina se ha desarrollado en la intersección entre la historia y la antropología, aunque metodológicamente, según el propio M.Restall,“ En términos de su metodología y de la preparación de sus adherentes, la nueva filología se localiza principalmente en la historia, y con una incidencia menor en la antropología, con la participación de la lingüística, la historia del arte y otras disciplinas”.

 La aplicación de este método de investigación facilita el acercamiento a la realidad socio-cultural de grupos o sociedades  deficientemente estudiados, con independencia de la época o situación política por la que el  grupo estudiado atraviese.

Estructura del comentario

Para la realización del comentarios he  seguido el mismo orden que ha llevó a cabo el autor en   el planteamiento de su libro.

La figura de Cortés en la Conquista

1º.-El mito de los hombres excepcionales

En el caso de las expediciones para el descubrimiento y conquista de América, las circunstancias se presentaban oscuras para la mayor parte de los futuros participantes. ¿Qué movió a los  hombres sencillos, incultos, supersticiosos de la baja edad media a incorporarse a un proyecto tan arriesgado?

Para mí, la precaria situación personal y el soporte que al proyecto ofrecieron  la Iglesia y la  corona. Pero también tuvo influencia la “enigmática” personalidad del líder.

La gente siguió a Colón y Colón los llevo a tierra.

 Juan de La Cosa, los Hermanos Pinzones, Rodrigo de Triana, los marineros y demás empleos, todos fueron básicos en el descubrimiento, pero la acción fue ideada y dirigida por uno, Colón. El origen de sus motivaciones personales, como en el caso de Cortés, Pizarro y otros, fue el deseo de obtener fortuna y honores.  Para ello debieron  poner en práctica todas sus dotes de liderazgo y utilizar un nivel de astucia, diplomacia y agresividad que le granjearon el aprecio de sus hombres, si bien el nivel de aprecio, muy a menudo estuvo directamente relacionado con los beneficios obtenidos.

La fuente documental utilizada por la  historiografía clásica, los documentos llamados “las probanzas de méritos” y las Crónicas(pª 38-39),  documentos destinados a justificar los éxitos conseguidos para la corona, personalizados en los méritos del líder, han contribuido a su mitificación .

2º.-Mito del ejercito del Rey 

 

Parece que la creación del mito del ejército surge, como un hecho propagandístico a  mediados del siglo XVII, cuando ya  los ejércitos en Europa son una organización  poderosa y disciplinada,  y los tercios españoles la mejor infantería del continente. Qué mejor referencia para ese ejército que la conquista del continente americano.

 

La Hueste de la conquista estaba regida por  un sistema más parecido a la gleba utilizada por los señores feudales. en el caso americano, el reclutamiento se realizaba a expensas del promotor, como un contrato de dependencia, y con la aportación de esclavos, y  con la promesa de riqueza y mejora del estatus.

Parece lógico que entre los reclutados se encuentren ex soldados y oficiales con experiencia en el manejo de las armas y en el combate. Lo cierto es que las fuentes contemporáneas no hablan en ningún caso de un ejército con las connotaciones que ese término encierra.

3º.-El mito del conquistador blanco

 

A través de Mathew Restall, descubrimos la importancia que en la ejecución de la conquista y colonización de América, no solo estuvieron se realizaros con la intervención de castellanos, sino también por parte  miles de hombres libres indígenas o esclavos africanos, se personaliza la actividad en la gesta de Juan Valiente (p.92) que siendo esclavo adquirió honores y tierras luchando en Chile junto a Valdivia,  y  de millones de nativos que tomaron parte en ella como miembros activísimos, a menudo  utilizando la influencia de los conquistadores  para la obtención de  sus propios intereses geopolíticos, diferentes  de los intereses de los propios conquistadores, aunque bien manipulados y dirigidos por estos, en su provecho.

 La visión sobre el objetivo final de la conquista, aparte de la obtención de riquezas y honores personales, era más amplia y se enmarcaba en el sometimiento de la tierra y las gentes  conquistadas para mayor riqueza y poder de la corona que los legitimaba desde la metrópoli.

4º.-El mito de la completitud

 

De facto, y partiendo del acierto de la corona al tomar posesión para sí de las tierras del nuevo mundo, reservándose el derecho de otorgar títulos e imponer contratos bajo satisfacción del ”quinto” a la corona (p.109), para que los receptores de los mismos pudieran, bajo su responsabilidad y con cargo a su hacienda, organizar un flete, contratar una hueste y llevar a buen término lo pactado en contrato, no solo conquistar, sino  hacer viable el progreso económico en las conquistas,  bajo responsabilidad penal o pecuniaria por incumplimiento, como en los casos de Sebastián de Benalcazar o Hernando Pizarro,(p. 109).

La obligación de demostrar que se ha cumplido lo contratado de forma rápida y beneficiosa para el reino, llevaba a los conquistadores a justificar mediante los documentos “probanzas de méritos” y cartas a la corona la culminación de las tareas encomendadas.

La tajante actitud adoptada por la corona ante el incumplimiento de lo contratado por Colón en las Capitulaciones de Santa Fe, fue ejemplarizante en cuanto a la obligación de cumplir lo contratado, aunque esto desembocó en imagen falsa de la plenitud de una conquista que tardo siglos en completarse, y aun prosiguió con algunas grupos, después del proceso de independencia, como los araucanos de Chile, los charrúas de Uruguay, los mayas de Yucatán, o los indígenas de Argentina (p.117). También en lo relativo a la conquista espiritual se acordó una convención para que una de las bases que habían servido de justificación a la conquista quedara apta para un aprobado general a pesar de la terca pervivencia de mitos y supersticiones anteriores.

 

5º.-El mito de la comunicación

 

Aun hoy, en la época de la globalización y profusión de los medios, existen barreras gestuales de comunicación, que en según los habientes pueden producir malentendidos, ciertos gestos cotidianos en un área étnico-cultural son vistos de forma sorprendente en otra.

A nadie sorprende que entre las  diferentes culturas nativas, y la  cultura castellana se produjeran desencuentros, solo superados por la voluntad de comprensión y entendimiento.

Los gestos se interpretan antes que el lenguaje, pero el entendimiento a través de lenguaje es imprescindible, por eso los conquistadores recurrieron muy pronto al uso de intérpretes, Colón utilizó a dos de los cinco nativos que trajo a España en su primer viaje. Cortés, recogió a Gerónimo de Aguilar que por un naufragio aprendió maya, y a Malinche una nativa Nahua que conocía el maya y el nahualt(p.129) Malinche fue la voz y los oídos de Cortés, esta capacidad de comunicación que tuvo Cortés fue superior a la obtenida  en otras acciones de conquista, el interprete Felipillo con Pizarro, lo que pudo  propiciar situaciones complicadas. La cualidad político-diplomática de la intérprete Malinche, en mi opinion, fue un valioso refuerzo a la actuación de Cortés, al que sigue reconociéndosele un dominio de la oratoria por encima de la media. Lo cierto es que los conquistadores y los nativos ante el  problema  tuvieron que desarrollar la  capacidad de comunicación utilizando  traductores y/o gestos cuyo significado acabó siendo asimilado por ambos lados.

6º.-El mito de la devastación indígena

 

Matthew Restall, defiende con firmeza las causas naturales en la explicación  del mito de la devastación indígena, algo que, a parece como evidente cuando se analiza el estado actual de la cultura nativa. Los pueblos indígenas americanos, demostraron una alta capacidad de adaptación a las circunstancias cambiantes de su realidad cotidiana, lo que, a pesar de las
devastadoras que sufrieron y las masacres llevadas a cabo durante la conquista  y explotación de la colonización, y denunciadas principalmente por Fray Bartolomé de las Casas en su Brevísima relación de la destrucción de la Indias y por Fray Antonio Montesinos, en su célebre sermón a los colonos de La Española (P.156).

Así nahuas, mayas, zapotecas, mixtecos, otomís en México y Guatemala. Quechuas, aimaras en Perú o Bolivia, entre otros,  mantuvieron  su vitalidad étnica y sociocultural a través de una extraordinaria capacidad de adaptación,adoptando como propias instituciones como el Cabildo, que bajo se mantuvo bajo el gobierno de los indígenas y supuso una herramienta para el  desarrollo de la organización municipal indígena. Y superando situaciones como “[…] una pérdida de 40 millones de personas en un siglo, es probablemente el mayor desastre demográfico de la historia humana”(p.185). que Restall atribuye no a la intención de exterminio de los conquistadores, que necesitaban a los indios para su beneficio, sino por las enfermedades importadas.   Estoy de acuerdo con Restall, también cuando afirma que muchos historiadores han menospreciado la compleja vitalidad sociocultural de los pueblos nativos y su enorme capacidad de adaptación y superación.

7º.-El mito de la superioridad

 

M.Rastall, analiza el mito de la superioridad con una ecuanimidad y sentido común admirable, no puede uno menos que estar de acuerdo con  las aseveraciones que aporta como antítesis de las razones míticas que tradicionalmente han explicado la superioridad, con argumentos relacionados con el egocentrismo  de la civilización Europea: Mayor cultura, dominio del lenguaje escrito, superioridad militar y armamentística, etc. Todos estos  razonamientos conducen a la percepción de una clara y rotunda superioridad de una civilización sobre la otra.

No se puede negar la influencia de las armas, sobre todo la espada “[…]la única arma de eficacia incuestionable era la espada de acero. Por sí sola valía más que un caballo, un arcabuz y un mastín juntos”(p.203).

 Hay que tener en cuenta que los indígenas no poseían el concepto nación como las europeas y no presentaron un frente de lucha común contra el invasor, es más usualmente se aliaban con él para enfrentarse a sus enemigos locales tradicionales con claro ánimo de lucro.

Es evidente que entre las fuerzas de los conquistadores y los indígenas nativos, existieron diferencias que lograron decantar la situación hacia el lado de los castellanos.
El autor da tres como fundamentales “[…] Enfermedad desunión indígenas y acero explican gran parte del triunfo de la conquista”.

Desde un punto de vista más global, la conquista de América no fue solamente una situación de enfrentamiento entre dos contendientes, con capacidades distintas  para el desarrollo de una acción bélica de de conquista o defensa de territorio.

Tras el descubrimiento, la suerte de la forma de vida hallada en el continente estaba destinada a cambiar, y a cambiar drásticamente al verse impelida hacia “adelante” por el empuje de un mundo en una  fase de desarrollo que lo llevo a dominar a todas las formas de vida social del Globo en una centuria.

Conclusión

 

El libro de Matthew Rastall ha representado para mí,  un descubrimiento, una nueva posibilidad de abordar el estudio de la conquista de América a partir de planteamientos abiertos al conocimiento de la información aportada por todas los actores en conflicto. El nivel de mitología que a uno se le ha ido acumulando a lo largo de los años de formación no especializada en el tema se diluye, y los participantes individuales o agrupados, adquieren un matiz que los “reduce” a nivel humano. Las hazañas, las penurias las atrocidades, cobran una dimensión entendible, y explicable en el contexto de los acontecimientos.  Colón para Castilla, para Europa, descubrió un nuevo continente, poblado de seres humanos, y riquezas para explotar, ese hecho irreversible en sí mismo, y predecible, en un plazo más o menos corto, en el final del siglo XV apreciando la evolución de los descubrimientos marinos desde Europa, supuso un cambio radical, para los pobladores que en el habitaban y también para el continente  Europeo. Las riquezas aportadas al  viejo mundo, y su repercusión  en el desarrollo de la economía europea, permitió a sus naciones a partir de ese hito, evolucionar hasta convertirse en el centro del universo por varios siglos.

 Por Jesús García Moreno.

Licenciado en Historia