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¿QUÉ ES POESÍA ME PREGUNTAS…? Por Virgilio Arias Herenas

Cuando la poesía es sentimiento, y comunicación. Cuando lo que vemos, leemos u oímos, conmueve nuestro interior, y nos obliga a participar del mensaje haciendo nuestro su contenido. ¡Qué importa el medio empleado para alcanzar el fin!

Virgilio Arias Herenas,  vuelve íntimo su mensaje,  haciéndonos cocreadores de su obra…¿  qué es poesía me preguntas…? por JGM

MUCHO MÁS ALLÁ, POEMAS. Por José Ignacio Izquierdo.

 

“José Ignacio Izquierdo Gallardo  nació en Madrid el 5 de julio de 1961. Gestor Administrativo, realizó estudios de “Relaciones Laborales”  y de “Ciencias Políticas y Gestión Pública”.

“Escribidor” de relatos y cuentos, comienza su relación con la poesía hace pocos años cuando animado por los amigos abre su primer blog “El bosque de la niebla” donde publica sus versos y reversos con la sola intención de compartirlos.

En la actualidad está ultimando su proyecto “poemario de mis no presencias”, que tras “El bosque de la niebla” y “En el lugar de los sueños” completan lo que él llama la obra de un poeta inacabado.

Participa en tertulias literarias en Madrid y Toledo, ciudad donde reside, y pertenece al grupo de poetas “(Re)Taiga”, grupo que realiza actividades literarias relacionadas con la poesía.

Algunos de sus poemas han sido publicados en revistas universitarias de países Iberoamericanos.

Tiempo a Contratiempo

Tiempo a contratiempo

Desvestimos a la noche deseada.

Deslizamos como lobos hambrientos

la cremallera de nuestras vergüenzas

y dejamos al desnudo

la anhelada terquedad de nuestros cuerpos.

No nos importó que la lluvia

cegara nuestras pieles

ni que la oscuridad

doblegara nuestras mentes

hasta convertir nuestros sentidos

en figuras de cartón piedra.

 

No nos importó que el alba

nos encontrara entre las sábanas

del mañana,

y acariciara nuestras sienes

con gestos de complacencia.

Deshojamos la noche lentamente,

disfrazando nuestros silencios

como fuegos de artificio,

y dejamos flotar nuestra respiración

entre los espacios infinitos

de esta habitación imaginada.

Somos el olvido

que borra los recuerdos caducos

de nuestras vidas no vividas.

Somos el ángel que extermina

los rostros desconocidos

que se pasean con prestancia

por este lugar de paredes desconchadas,

de farolas de luz apagada,

de calles desiertas,

y de oscuridades con olor a sangre y a miedo.

Deshicimos la noche poco a poco,

brindando con el elixir

que solo nos permite recordar el futuro;

y nos sentamos a esperar la llamada

de los dioses de la mañana.

Somos tiempo a contratiempo

de una mirada buscada

que sabe que los recuerdos y los adioses

pretenderán que solo andemos

por los caminos yelmos

de nuestras soledades.

 

Culpable

 

 

Culpable

 

Dispuesto estoy a cumplir condena

por querer robar al otoño

el tiempo y la distancia que nos separa;

por pintar con colores de futuro las nostalgias.

Por querer soñar en pasado el pasado

y abrirme paso entre miradas del presente.

Por beberme la noche en un suspiro

y emborracharme del tiempo tardío

mientras dejo tras de mí

el negro abismo de mi nada.

Dispuesto estoy, si esa es mi suerte,

a que el universo me señale para siempre

por dejar marchitar

las últimas rosas de este jardín

sentenciado a la muerte y al olvido.

                      Porque ya no    “me conformo

                                               con mirar, de vez en cuando,

las cumbres de tu perfil

acariciadas por las primeras nieves del invierno;

ni imaginarte engalanada con ese manto blanco

que te protege del frío helador

de la indiferencia de los años…”

(del poema me conformo)

 

Finjo

Finjo

 

Finjo que no te quiero…

… y lo hago para defenderte de mi locura;

para no perderme entre las grietas abiertas

en las paredes de mis recuerdos;

para evitar que el agua de la lluvia

arrastre hacia el abismo de mi interior

los cálidos instantes de mis pensamientos.

Finjo que no te quiero

… y disimulo para que ni yo mismo

me dé cuenta de mi propio engaño;

para que otros no sepan,

aunque lo saben,

lo que se esconde

tras el silbido cómplice de mi mirada.

Finjo que la tarde no es tarde,

y que la oscuridad acecha tras la esquina

con intenciones deudoras.

Finjo para que mis sueños

te den la tregua y la distancia

que yo quiero

y que tú me exiges…

Que no hay colores en los besos

en blanco y negro,

Que no hay olores que recuerden

nuestros desnudos cuerpos

entre las sábanas de anochecer.

Finjo cerrando los ojos a tu paso,

como si con ello

desaparecieras de mi camino,

para recordarme que no existes,

existiendo;

que todo fue un sueño

que nunca se convirtió en realidad.

 

Mucho más allá

 

Mucho más allá

 

 

Más allá del fino telón

que separa la vida de la nada

y a la nada de la muerte.

Más allá del finito infinito universo.

Más allá, incluso,

de la inmensa profundidad

de los océanos,

de nuestra existencia,

de nuestros deseos.

 

Más, mucho más allá

de la fría ausencia

de mi presencia inacabada,

se encuentra tu presencia imaginada.

 

Más allá de los sueños,

de las noches en vela,

de historias terminadas,

de luces, de faroles, de penumbras,

de calles angostas y frías.

Más allá del más allá,

vives esperándome y soñándome,

mientras yo aquí, acá,

vivo soñando que me esperas.

 

Poemas y fotografías por José Ignacio Izquierdo