LA VEROSIMILITUD DEL POETA, por Raquel Viejobueno.

 

Importante es tener en cuenta, y sobre todo saber, sobre la verosimilitud del poeta. A este no le corresponde decir lo que ha sucedido, sino lo que puede suceder según la verosimilitud.

Si partimos de comparar un poeta con un historiador, no podríamos decir nunca que su diferencia sea que el poeta compone  en  verso, y el historiador en prosa, ya que según Aristóteles, no resultaría problemático versificar a Herédoto. La diferencia real, sería, que mientras el historiador cuenta lo que es, y ha sucedido, el poeta escribe sobre los posibles de ser. Esta diferencia marca otras, como por ejemplo, que la historia posee carácter particular, mientras que la poesía tiene un carácter general, por ser más filosófica y elevada.

Así pues, basándonos nuevamente, en la milagrosa y única poética de Aristóteles, la poesía no debe tener connotaciones fotográficas, sino verosímiles, se trata, pues, de un realismo que generaliza, pero siempre controlado por la verosimilitud o la necesidad racional. Evidentemente esto no supone un rechazo a los hechos reales, siempre que sean verosímiles. Podemos encontrarnos entre las lagunas de la duda y tener conflictos  entre la razón (verosimilitud) y la realidad; en este caso nuestro maestro de millones de años se pone al lado de la razón.

Cabe lugar una estupenda frase de Aristóteles, que recoge la esencial del tema tratado:

Se debe preferir lo imposible verosímil, a lo posible increíble”

No obstante existe cabida en la verosimilitud para las cosas inverosímiles, pues es posible que ocurra algo que pensábamos imposible. El filósofo, llegado a este punto subraya la existencia de una lógica especial reconocida para la poesía, basándose en lo convincente verosímil, no contradictorio y necesario. Dándose estas condiciones no importa que en la poesía haya algo imposible.

Así pues, el conflicto arte-realidad se resuelve con tres premisas claves: la norma especial del arte, que permite pincelar las cosas como deberían ser, la verosimilitud, y la última premisa, por el contexto.

Sacando el jugo de todo lo anterior, llegamos a la conclusión, una necesidad para recurrir a  algo  irracional, es cuando se rechaza lo imposible.

Para nuestro filósofo, la base de todo entendimiento es la razón, y todo debe pasar por ella, y no debemos dejar escapar absolutamente nada. Esta es la única forma posible de acercarse al conflicto del arte y su realidad de la verosimilitud y de lo inverosímil y de las miles de realidades sumergidas en cualquier forma, cuerpo o aspecto. La razón, el entendimiento y la comprensión, hacen posible el conocimiento a tan excelso arte como es la poesía y sus cientos de formas de construirla.

Sin duda toda una realidad.

Raquel Viejobueno

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