Archivos de la categoría 4 – ESTUDIOS Y TRABAJOS

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¿Existió realmente William Shakespeare? Existe realmente un hombre llamado William Shakespeare, nacido en Stratford, nacido el 26 de abril de 1564.

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¿Quién fue William Shakespeare (su casa natal en Stratford en la foto lateral) existió realmente? ¿Escribió sus obras o bajo su nombre se ocultaba otra persona? ¿Existió realmente William Shakespeare? Existe realmente un hombre llamado William Shakespeare, nacido en Stratford, nacido el 26 de abril de 1564. De familia humilde, su padre hizo fortuna en el negocio de los guantes. Casó el mes de noviembre del año 1584 con Anne Hatahway. Tuvo tres hijos y al parecer no se llevaban muy bien, pues en su testamento le llega a su esposa “su segunda mejor cama”, y nada más. Lo próximo que sabemos de él viene de unos años adelante, el año 1592, en Londres, donde trabaja de dramaturgo y actor. Y lo cierto es que compró una propiedad en Londres y otra en su ciudad natal, Stratford. Volvió a Stratford hacia el 1611 donde se convirtió en inversor inmobiliario exitoso del negocio de la malta y como prestamista. Lo próximo que sabemos es cuando muere: el 23 de abril de 1616, un día después de la muerte del gran Miguel de Cervantes en Madrid. Y de Shakespeare no se sabe con seguridad nada más que estos pocos datos biográficos.
Lo cierto es que la muerte de Shakespeare no fue muy traumática para sus nacionales, pasó casi inadvertida, y no fue hasta el siglo XVIII que Shakespeare adquirió la talla que ahora posee en el mundo cultural anglosajón y mundial. El año 1737 se descubrió el testamento de Shakespeare y otro importante documento: Richard Quiney, vecino de Stratford, le reclamaba una deuda de 30 libras. Aparte de esta escasa documentación, de la vida literaria de Shakespeare no se conoce absolutamente nada salvo las obras que firmó como suyas, pero no hay carta alguna a ningún otro literato que se haya encontrado escrita por William Shakespeare.
El año 1795 ocurrió el “milagro”. William Henry Ireland, un literato de escaso talento halló, tras años de búsqueda infructuosa del enlace definitivo entre el William Shakespeare de Stratford y el genio literario, varios documentos de capital importancia: la profesión de fe protestante del dramaturgo, una carta a su esposa, varios libros anotados por el mismo Shakespeare y una misiva de agradecimiento por unos poemas de la misma Elizabeth I, uniendo a todo esto el manuscrito perdido de “El Rey Lear”. Toda esta documentación surgida de la nada fue recopilada bajo el título “Miscellaneous Papers”…pero la gente culta empezó a sospechar que eran un fraude. Al final el propio Ireland admitió que lo eran totalmente, pero abrió la caja de los truenos a la hora de buscar quien fue realmente Shakespeare con multitud de teorías al respecto. Se había iniciado una “caza de Shakespeare”…y mientras tanto su figura crecía y crecía en importancia hasta el punto de convertirse Stratfotd en el siglo XIX en un lugar de peregrinación de los seguidores de la teoría positivista de la Religión de la Humanidad, muy arraigada en Inglaterra. Y al mismo tiempo la “caza de Shakespeare” estaba cada vez a niveles más altos. Si fuera actualmente, podríamos hallarnos como en el caso de Elvis Prestley, con una peregrinación de admiradores suyos a Memphis y con los rumores de que el Rey aún está vivo…

Shakespeare era Francis Bacon.

Al igual que William Henry Ireland el año 1795, el año 1857 la escritora norteamericana Delia Bacon creyó descifrar el enigma y escribió también un libro “The Philosophy of the Plays of Shakespeare unfolded (la filosofía de las obras de Shakespeare al descubierto)”, y filtró, a diferencia de William Henry Ireland, dudas razonables sobre la paternidad de sus supuestas obras. Las dudas llegaron a las mismas esferas académicas. Delia Bacon consideraba que el Shakespeare de Stratford no era un hombre con suficiente cultura como para escribir las maravillosas obras que impresionaban al mundo, de hecho se lo calificó como “un estúpido actor iletrado de tercera fila”. Sus obras reflejaban un profundo conocimiento del mundo de la corte, un hombre muy viajero y un hombre con una exquisita educación y cultura. Se consideraba una verdad incontestable que toda obra tenía algo de autobiográfica, que algo de la vida de su autor se había visto reflejado en su obra, partes de su vida. Y para este hecho, el auténtico Shakespeare tuvo que vivir en un ambiente cortesano por obligación.
Delia Bacon (foto lateral) buscó pues un candidato a la medida, y lo halló en Sir Francis Bacon (1561-1626), el eminente 2filósofo y escritor. Su biografía coincidía con las teorías de la época sobre literatura, así que se le adjudicó, por obra y gracia de Delia Bacon, la paternidad de la obra literaria de William Shakespeare, basándose en pruebas circunstanciales y algunas de ellas muy sugestivas. Francis Bacon había vivido una vida cortesana y conocía los usos de la Corte, había recibido una magnífica educación y había viajado a Italia (El mercader de Venecia u Otelo, por ejemplo), por lo que las semejanzas con Shakespeare eran notables. Siguiendo con esta teoría Sir Francis Bacon fue convertido en un rebelde encubierto, un hombre contrario a Isabel I, líder de un grupo de rebeldes republicanos que escribían obras contra su tiranía bajo pseudónimos que escondieran sus nombres reales. El teatro así se convertía en un arma política contra la tiranía real, y esta teoría contó con múltiples apoyos como por ejemplo el mismo Mark Twain o Natahniel Hawthorne, que por otra parte eran profundos admiradores de la obra literaria de Delia Bacon…
La teoría conspiratoria de Delia Bacon fue una fuente de inspiración de nuevos descubrimientos de mensajes secretos en cada obra de William Shakespeare. La teoría de la señora Bacon adquirió más cuerpo al hallarse la firma de Sir Francis Bacon en los últimos versos de la primera edición de La Tempestad. La cosa llegó a su límite impasable cuando el doctor Orville Ward Owen inventó una máquina para descifrar criptogramas ocultos en las obras de Shakespeare. A inicios del siglo XX la teoría de Delia Bacon había perdido ya muchos adeptos en el ámbito académico.

De Sir Francis Bacon al Conde de Oxford

3Shakespeare tuvo que ser un hombre de elevados ideales. La Religión de la Humanidad tenía un referente en el profesor John Thomas Looney (foto lateral), y Shakespeare era un referente filosófico y cultural muy importante para este movimiento. Looney consideraba que un prestamista no podía ser un hombre de elevados ideales y de gran profundidad filosófica, pero no tenía ni idea que candidato proponer para ser Shakespeare…hasta que leyó el poema Venus y Adonis. En este poema identificó como posible candidato a Edward de Vere (1550-1604), 17o Conde de Oxford. Como aristócrata que era, y como en el caso de Sir Francis Bacon, su nivel cultural, sus viajes y su conocimiento de la vida en la Corte lo convertían en el perfecto candidato…y de ser así, la nobleza inglesa de la época en pleno podría ser William Shakespeare…
Edward de Vere era ya un respetado poeta y dramaturgo en la Corte y no le hubiera costado mucho escribir bajo un segundo nombre obras en claves alegóricas críticas con la política y la sociedad inglesa de la época, y en eso a Looney no le faltaba razón.
Como en el caso de Sir Francis Bacon, Edward de Vere se convirtió en un tipo de héroe trágico al que una confabulación de nobles e intelectuales le prohibió ocupar su lugar justo en la Historia. Como en el caso de Sir Francis Bacon, las pruebas eran meramente circunstanciales y los escasos datos biográficos de Shakespeare conocidos daban pie a estas teorías.
El mismo Sigmund Freud se sumó a estas teorías en los EUA. Y el mismo cine de Hollywood ha estrenado la película “Anonymous”, que llega al extremo de lo absurdo no sólo mostrando la teoría oxfordiana sino incluso diciendo que Edward de Vere era al mismo tiempo hijo y amante de Elizabeth I.

Christopher Marlowe, el tercer candidato.4

Christopher Marlowe (imagen lateral) era un conocido dramaturgo y poeta en época de William Shakespeare. Era el célebre autor de obras como “El Doctor Fausto” o “Eduardo II”, y Shakespeare lo admiraba profundamente. Salidos del mismo ambiente social, Marlowe era muy culto, a diferencia de Shakespeare. Estudió seis años en Cambridge y llegó a ser más famoso que el propio William Shakespeare. Murió, se dice, el 30 de mayo del año 1593 en una reyerta de taberna, pero como siempre las cosas se suelen complicar un poco a gusto del consumidor…el año 1895 Wilbur G.Zeigler, abogado y escritor norteamericano publicó la novela titulada “It was Marlowe: a Story of the Secret of three centuries (Fue Marlowe: un Historia del secreto de tres siglos)”. Esta novela hablaba de Marlowe y Shakespeare como de la misma persona, y que no había muerto aquel día 30 de mayo del año 1593, sino que había huido fingiendo su muerte para salvar su vida de las acusaciones de ateísmo que lo habían arruinado profesionalmente y que lo iban a llevar ante la justicia. De nuevo esta teoría estaba basada en puras conjeturas, y a inicios del siglo XX ya había perdido credibilidad ante el empuje de la teoría baconiana y oxfordiana.

William Shakespeare era él mismo…5

William Shakespeare (retrato lateral), el hombre de Stratford, vivía en un pequeño mundo como era el del teatro de la época, y gozaba de la simpatía de muchos admiradores dentro y fuera de este reducido círculo. Uno de ellos, Francis Meres, citaba a Shakespeare como a una gran figura cultural de la época, y al mismo tiempo hablaba de Edward de Vere como de otra persona distinta. Francis Beaumont, escritor como Shakespeare de la Compañía del Chambelán, remitió una carta el año 1608 a Ben Johnson en la que elogiaba a su colega por haber llegado al mundo del teatro con un bagaje tan escaso a sus espaldas y haber conseguido tantas cosas. Es más, en una ocasión expresó su orgullo al decir que había contado con William Shakespeare como actor en una de sus obras de teatro.
Shakespeare era profundamente admirado en el mundo teatral de la época, y muy conocido. Este mundo tan reducido como era el del teatro isabelino tenía por fuerza que carecer de secretos entre sus miembros, y Francis Beaumont y Ben Johnson no dudan en momento alguno de la existencia de Shakespeare como personal real y tangible. La duda es como un actor de tercera consiguió engañar a toda Inglaterra convirtiéndose en un genio teatral y firmando obras que otros escribían…
Edward De Vere murió el año 1604. Por lo pronto diez obras de Shakespeare salieron a la luz diez años después de su muerte. Sus partidarios creen que él escribió estas obras y tras su muerte fueron revisadas de nuevo. ¿Quiénes fueron estos otros?
La Compañía del Chambelán contaba con escritores a sueldo como Thomas Middleton, John Wilkins, John Fletcher o Wiliam Shakespeare entre otros. Y la clave del misterio está aquí. Muchas obras de teatro se escribían a dos manos en vez de a una sola en el Londres de la época. Es muy posible que Shakespeare escribiera parte de sus obras en colaboración con otras insignes plumas de la época.
Pero esta idea cuenta con la animosidad de oxfordianos y baconianos, que consideran que se quiere quitar a sus autores la gloria de un futuro brillante que no tuvieron ya en su época. Shakespeare, el hombre de Stratford, pudo ser perfectamente quien escribió sus propios versos y los firmó, pero el enigma sigue vivo y los partidarios de Sir Francis Bacon y Edward de Vere siguen dando guerra…

Autor: Cristóbal Miró Fernández

ESTUDIOS LITERARIOS. LA APTITUD LÍRICA, por Raquel viejobueno

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Supongamos que nos podemos convertir en un hablante lírico, de aquellos que recogen su mundo y lo dejan volar entre versos, o prosas poéticas. Sería necesario definir de forma precisa la lírica, que no sería más que aquel género literario donde se transmiten sentimientos, emociones o sensaciones a una persona, o a un objeto de inspiración. Como se menciona anteriormente, la lírica se relaciona con el verso, pero podemos convertirnos, sin ninguna duda, en hablantes de prosas poéticas, con el objetivo de  desnudar  aquellas realidades o mundos.

Para poder llegar a ser un buen hablante lírico tenemos que tener un objeto o persona que nos estimule, o nos haga resurgir aquellas emociones, sentimientos que guardamos en nuestro mundo interior. Ese sentimiento lírico, no deja de ser una idea abstracta que el autor o el personaje lírico canaliza a través de  sus versos o prosas poéticas, con el objetivo de plasmar el estado del alma del hablante, y mostrarlo al mundo.

No podemos olvidar que para ser un hablante lírico tenemos y debemos de tener una aptitud lírica en todo momento. Existen tres formas de hacerlo, enunciativa, apostrófica y carmínica. En la primera, el hablante intenta conservar la objetividad, mantiene cierta distancia, y el hablante lírico describe una situación o un entorno. Para ello es importante utilizar ciertos rasgos gramaticales que nos sirvan de instrumentos para poder llevar a cabo la aptitud enunciativa. Se utiliza la tercera persona, aportando con ella un distanciamiento. Así, los términos como ellos, o ellas, marcan una lírica de terceros, donde el autor se mantiene entre bastidores, utilizando libremente sus versos o prosas, y no dejándose ver directamente.

En la aptitud apostrófica, el hablante lírico interactúa con un interlocutor ficticio, realizando conexiones figuradas, pero que al lector de cierta manera, le increpa y le sugestiona, ya que le refiere sus sentimientos, emociones e inquietudes, y le hace partícipe de aquellos mundos interiores.

Pero quizá, la más utilizada, aquella que los autores líricos ponen de manifiesto constantemente a través de  la apertura de sus mundos oníricos, donde el lector puede entrar fácilmente en la lírica, en el  poema, en el  verso, en definitiva. Es la  aptitud denominada carmínica, es aquella que el autor deja al descubierto, sin ningún tipo de remordimiento, ni miedo,  incluso sentimos que la podemos tocar físicamente y nos eriza el cabello, es decir, todo aquello que le hace sentir, emocionarse en su mundo, o mundos. Es una simbiosis entre el hablante lírico y el objeto o persona que le causa todos los sentimientos. El yo está presente en todo momento, y podemos sentirlo. El lector se detiene en el mundo del hablante lírico, y en muchos casos, se observa una acogida de sentimientos y emociones, una cierta reciprocidad entre el lector y el autor, nos sentimos señalados por aquellas palabras, emociones descritas. La aptitud carmínica, nos proporciona un abanico de conexiones que son difíciles de olvidar, sobre todo si nos sentimos igual que si estuviéramos frente a un espejo, frente al reflejo de nosotros mismos. Los mundos oníricos que escondemos y solo  la lírica y sus aptitudes, junto con la voluntad del hablante lírico, hace posible dejar al descubierto bellezas de la palabra, obras que hacen historia y persisten en los años.

Ser lírico es una empresa compleja, cargada de responsabilidad personal y compromiso social. Ser voz y palabra no es fácil, aun sabiendo que aquel que nos puede leer se está observando a él mismo, o está dejando prisionera su propia aptitud, y sus mundos entre la palabra y el sentimiento.

Ser lírico es desnudarse ante los demás, construir catedrales de palabras e imágenes, formas y maneras de enfrentarse a un mundo que hay que inventase.

Raquel Viejobueno

libros-viejos

EL SABOR CLANDESTINO DE LAS LETRAS. Por Kai Mai Olbri

Literatura y Poesía

 

 

 

 

 

 

Kai-Mai

 

 Biografía

KAARNA (seudónimo: OLBRI), KAI-MAI

Nacida el 5 de mayo de 1943, Tallinn, Estonia.

Igresada en 1971 del Instituto de Bellas Artes de Estonia en la especialidad de adornos metálicos artesanales.

Miembro de la Unión de los Artistas y la de los Escritores de Estonia.

Pintora y escritora de profesión libre.

Presidente de la Unión de las Acuarelistas de Estonia 1997-2004.

Exposiciones internacionales en los distintos países

como Estonia, Latvia, Lituania, Finlandia, Rusia, Suecia, Noruega, Perú.

Más de 50 exposiciones individuales en Estonia y el exterior.

 

Los premios:

Diploma de Trienal de Acuarela del Báltico – 1997, 2001

Autorretrato en forma de la película “La Libertad Se Empieza del Dentro” (“Vabadus algab seest”) 2009

http://www.cultureunplugged.com/play/2432

Creación:

Debut: poemas en la revista „Looming” (“La Creación”) Estonia 1979

Espectáculo:„El Grito“ („Karje“), editorial Kaarna, Estonia 2006

novela: „Italia Inspirada“ („Inspireeriv Itaalia“), editorial Kaarna, Tallinn 2008

“Palabras Inconvertibles“ (“Pöördumatud sõnad“), editorial “Eesti Raamat”, Tallinn 1991

“El correo de la Prima Noche“ (“Õhtune post“), editorial Kaarna, Tallinn 2005

“El pozo sin Fondo de la Luna Llena” (“Täiskuu põhjatu kaev“) es un Poemario bilengüe – en estonio y castellano, editorial Canopus, Tallinn 2013

Poemas publicados en la Antología “Por los Caminos de la Poesía“ Argentina, 2012

y “Antología Poética Chile” tomo I, Chile, 2012

Laureada del Concurso de la Poesía de Henrik Visnapuu, Estonia 1989.

Festival Internacional de la Poesía “Hullunud Tartu” (“Loca Ciudad Tartu”) el 8-9 de noviembre de 2013 en Tartu, Estonia

Miembro de “Hermanos en Letras”— Creadora del Logotipo de “Café con Ron”

libros-viejos

EL SABOR CLANDESTINO DE LAS LETRAS.

Por Kai Mai Olbri

 

(El significado personal de la literatura)  

 

A los cinco años y por mi exclusiva cuenta, leí un libro voluminoso que era sólo para los adultos. A pesar de no haber entendido mucho, su contenido modeló mi pensamiento en los años que siguieron.

Los libros disponibles escritos para los niños de mi edad, en los que podía visualizar imágenes brillantes, nunca me atrajeron. Siempre sentí que sus autores eran aburridos y subestimaban a los niños y sus poderosas fantasías.

Mi madre y yo vivíamos en la línea de pobreza y nunca tuvimos suficiente dinero para comprar   libros, pero mi sed de lectura era tan grande que  decidí adquirirlos con el dinero destinado a  la comida en la escuela. Para que aparecieran en mi casa de modo legal, utilicé un poco de astucia, de modo que escribía en las primeras páginas:   Para Kai-Mai por su habilidad”, y de ese modo se mostraban en mi casa como regalos de la escuela.

En aquel período no me importaba tanto el contenido ni el autor del libro. Para mí un volumen debía ser voluminoso, con tapa dura y costar exactamente el dinero del que disponía en este momento. De este modo, mi biblioteca privada era abigarrada como un huevo de Pascua.

Leía en todos los momentos en que podía. En las noches apagaban las luces y mi madre me ordenaba que fuera a dormir, pero yo continuaba leyendo con una linterna de bolsillo. Cierta vez, mi madre lo advirtió y confiscó mi libro junto con la linterna.

Entonces,   encontré una nueva oportunidad: con otro libro oculto bajo de mi camisón, salía al corredor sin calefacción y apoyando mis codos sobre el felpudo, leía durante varias horas, temblando de frío hasta finalizar el libro.

Luego de algún tiempo, volvieron a descubrirme. Entonces me mudé al cuarto de baño muy frío que se situaba en el mismo corredor, de donde nadie podría echarme sin violar los derechos humanos.

Son pocos los libros que no he leído hasta el fin, porque en mi opinión cualquiera de ellos puede aportar algo útil.   Al menos se puede tomar como   referencia para comparar otros textos.

En mi edad adulta he tratado de evitar los libros triviales. Hasta ahora no tengo  un género, una escuela o un autor preferidos en la literatura. Mi criterio sigue siendo: lo bueno-lo malo… Digo en broma: „soy tan unilateral que sólo tengo un favorito“. Hay docenas y docenas de libros y escritores en Estonia y en otros países, a los que admiro. Por eso hay libros que he leído varias veces, encontrando en cada oportunidad,  algo nuevo en ellos.

Tengo  una colección peculiar: muchos años he conseguido los mismos libros en diferentes idiomas y es así que poseo volúmenes traducidos a cuatro o a nueve lenguas.    La misma afición tenía mi marido   muchos años antes de encontrarnos.

Al vivir en una sociedad cerrada, como fue la Unión Soviética, se dificultaba el acceso  a la buena literatura. A menudo los libros de los mejores autores estaban prohibidos y un alumno ordinario ni siquiera llegaba a conocer su existencia.

Entre esa cantidad enorme de libros que llegaban a mis manos, recibí algunos poemarios que me dejaron indiferente. Llegué a la conclusión que la poesía no era para mí, hasta que un día por casualidad vi en un estanco un fino libro de poemas al que  compré sin saber por qué.  Lo leí de un tirón y procuré averiguar el idioma del que fuera traducido.   Resultó que el autor de esos extraorinarios  versos era estonio.

Al finalizar la tarde de ese mismo día, escribí mi primer poema; ya había cumplido los años de  lo que se considera una  mediana  edad.

En los antiguos países liberales, ocupados y asfixiados por  Rusia y a pesar de sus  fronteras clausuradas,  circulaban hojas de papel manuscritas con poemas compuestos por  autores prohibidos o prisioneros políticos. Copiadas a mano y distribuidas de persona a persona,  mantenían la mente alerta y viva la esperanza que algún día la situación podría cambiar.

Viajes de la URRS al extranjero eran posibles sólo para unos pocos individuos elegidos; para los demás, la única manera de trasladarse y ver el otro mundo eran los libros. Yo los utilizaba ampliamente. Las impresiones recibidas de mis lecturas acompañaron mis noches y mis sueños, haciéndome sentir feliz y libre. Mis sueños, precisamente, eran como las películas  de múltiple serie: el actual continuaba el de la noche anterior, y así por cuatros o cinco noches seguidas . A veces en ellos yo tenía un papél principal; a veces  era la espectadora de una película interesante sobre  una tierra inalcanzable, y al despertar, el nuevo día no me resultaba tan helado e inexpresivo.

Años más tarde, cuando  en la Unión Soviética  se profundizó el deshielo,  pude viajar a Perú, a Machu Picchu,  al Templo del Sol, con el cual soñara intensamente durante veinte años. La emoción me produjo un ligero mareo y al recuperarme entendí que había valido la pena vivir hasta ese momento.

Paradójicamente hoy, con acceso libre a cualquier literatura,  ya no leo tanto como antes. Pienso que mi  edad me exige escribir, pero sin ningún duda todo lo leido me ha ayudado sobrevivir en los tiempos más duros y ha influido mucho en mi personalidad. Gracias a la literatura soy exactamente la que soy: curiosa, impetuosa, dispuesta a lograr mi propio desarrollo.

Mis mejores momentos los he pasado en mi biblioteca personal, donde cuento con cerca de 5 mil libros; más de la mitad los he donado a la escuela, en la que realizara mis primeros estudios.

Un libro en la biblioteca propia es como una pieza de joyería que no usas todos los días, pero siempre sientes la alegría de su existencia y sabes que puedes recurrir a él  cuando lo necesitas.

 

Kai-Mai Olbri   21 de enero de 2014

 

 

Rata

BREVES CONSEJOS DE UNA RATA. Por Ricardo Iribarren

 

Literatura y Poesía

 

 

 

 

 

 

 

(Cómo obtener libros en Internet)

Rata

 

 

Siempre fui una rata de biblioteca.

 

El párrafo anterior no se refiere a que en mi ADN actúen genes de  roedor, ni que sienta un gusto particular por el rancio sabor de las viejas páginas de los incunables. La expresión sirve para designar una fauna urbana  a la que pertenezco, formada por sujetos ojerosos y macilentos que   alguna vez recorrimos incansables las librerías de la Avenida Corrientes en las noches de Buenos Aires. A eso de las tres de la mañana, rodeados de viejos volúmenes y alucinados por búsquedas fantasmagóricas, podíamos  consumir en el propio local un café con leche  con medialunas (golosina argentina, variedad dulcificada del “Croissant” francés).

 

Uno de los problemas  vinculados con la afición a los libros, fue siempre el enorme peso de  los volúmenes y el espacio que requerían. Las gruesas bibliotecas de madera, que ocupan paredes enteras, son las formas perfectas para conservarlos. Pero cuando las condiciones de vida exigen reducirse a una habitación pequeña, dichos anaqueles, propios de novelas decimonónicas, deben volar al mundo celeste de las utopías.

 

En  mi haber tengo varios divorcios con sus respectivas discusiones por las pertenencias. Muchas veces, al separarme, tuve que hacerlo a un  cuarto minúsculo; entonces, el peso y el volumen de los libros que acumulara, excedían sobradamente mi espacio y mi capacidad de moverme. Fue así que dejé en el camino abundantes bibliotecas. Rezagos dolorosos. Lamentables cadáveres de placenteras horas de lectura.

 

Con el paso de los años surgió el libro digital, y cuando el invento se perfeccionó, la rata que hay en mí encontró la solución. Sus incisivos tuvieron que olvidar las rugosidades del papel y aprender a saborear   sutiles sabores de delicias virtuales. En los diez mil volúmenes que llevo en mi Tablet, hay cosas que se extrañan, como la posibilidad de subrayar y realizar anotaciones en los márgenes; además, estas tenues bibliotecas  convierten en sueños del pasado los monumentales laberintos de Jorge Luis Borges y las ominosas descripciones de Humberto Eco.

 

¿Cómo conseguir los libros?

Los E Book o libros digitales se ofrecen en varios formatos; el más popular y recomendable es el conocido como “PDF” que puede leerse con el programa “Acrobat Reader”; conserva la apariencia original del libro, lo que es útil si tiene esquemas o cuadros. Otros formatos son el Word o el Epub, todos ellos incluidos en los modernos soportes de lectura.

 

Para el aspirante a roedor de la cultura, son abundantes los sitios de Internet que pueden proporcionar volúmenes virtuales, ya sea para descargar o leer en línea. Algunos de ellos son absolutamente gratis y otros requieren un pago mínimo; los títulos que ofrecen van desde obras clásicas hasta los autores más leídos de la actualidad. Mencionaré algunos y pido a los lectores que   aporten aquellos que pudiéramos desconocer.

 

Sitios gratuitos:

 

El Libro Total

 

http://www.ellibrototal.com/ltotal/

 

Agradezco a James Klein que me hizo conocer este sitio. Cuenta con una excelente interfaz gráfica y permite leer un abundante catálogo de  variados volúmenes en línea. También provee música diversa, de modo que podamos durante horas, sumergirnos plenamente en universos artísticos y profundamente gratificantes.

 

LIBRODOT

http://www.librodot.com/en/home

 

Al igual que el anterior contiene una nutrida biblioteca. De él pude bajar gran cantidad de libros de Tagore traducidos al español, que son difíciles de conseguir. También es gratuito; tan sólo exige la inscripción y envían al correo personal del usuario la actualización de los libros recién ingresados  con una frecuencia quincenal. Se recomienda para autores clásicos.

 

Proyecto Gutenberg

 

http://www.gutenberg.org/wiki/Main_Page

 

Contiene libros en español e inglés. Se trata de un proyecto dirigido a autores universales que incluye ensayos sobre los mismos de mucho valor. Ideal para encarar trabajos de investigación literaria o lingüística, así como para buscar volúmenes especiales.

 

Quedelibros

http://www.quedelibros.com/

 

Este espacio funcionó de manera admirable durante muchos años en su tarea de aportar libros en forma gratuita . Actualmente se encuentra en una crisis que esperemos sea de crecimiento. Funciona, pero acotado y con cierta dificultad. También exige registro y en mi caso particular, recurro a él  cuando no encuentro algunos títulos en otros sitios.

 

Sitios pagos.

 

Libros gratis (Buscador de libros y documentos en español)

http://librosgratis.net/

 

El  monto mensual que hay que abonar es razonable y permite obtener todo tipo de libros, sin límite de descarga. Son escasos los vínculos rotos o inconducentes, y colma las expectativas de un lector exigente.

 

Scribd

http://es.scribd.com/

 

Cuenta con una colosal biblioteca virtual que no sólo incluye volúmenes, sino documentos sobre el tema que se indaga, aportados en muchos casos por universidades e investigadores de todo el mundo y en todos los idiomas. Del mismo modo que “Libros Gratis” exige una módica suma mensual. Ideal para recopilar material con fines de investigación o para encontrar libros con el objeto de pasar un buen rato.

 

Esperamos haber inoculado en el lector el sutil virus que lo llevará a hundirse horas, días y por qué no años, en las impalpables delicias de la lectura; en el irresistible sabor de las páginas, ya sean virtuales o procedentes de la vieja madera. (En uno y otro caso, las emociones de la lectura traerán inevitablemente aromas de bosques, de mañanas soleadas y gritos de alegría).

 

Ricardo Iribarren

 

APUNTE BIOGRÁFICO.

 Ricardo Iribarren (seudónimo: Gocho Versolari, aplicado a su obra poética)  Escritor argentino, nacido en 1949 en la ciudad de Mar del Plata. Sus principales publicaciones en papel son “El ángel y las cucarachas”, Mérida Venezuela, 2006 y “La vida está aquí – seis ensayos y siete leyendas sudamericanas”  Editorial “Abya Yala” — Buenos Aires — (1992).   La mayor parte de su obra se encuentra inédita en los circuitos comerciales convencionales. Toda ella se halla debidamente registrada.

 

Como aspecto fundamental de la biografía del autor destacaremos su búsqueda de nuevas formas de expresión de los géneros tradicionales apoyadas en las transformaciones tecnológicas y su interacción con el contenido artístico, desde la invención de la escritura, pasando por el descubrimiento de la imprenta hasta llegar a las instancias digitales e interactivas de la actualidad.

 

Publicación permanente en Internet:

 

GOCHO VERSOLARI: SU OBRA POÉTICA

  

http://gochobersolari.blogspot.com/

 Ricardo Iribarren

 

 

 

 

 

ESTUDIOS LITERARIOS. Momentos con Pilar Sastre Tarduchy y Óscar Rodrigáñez Flores, por Raquel Viejobueno

Hoy  he parado el momento, quizá parte de lo que debería continuar y he obligado a detenerse. Estuve leyendo detenidamente un poemario, un cantar, quizá, mejor denominarlo como el estallido de voces que no dejan de resonar, aunque no hubiera eco. Tenemos dos poetas, que calan los sentidos, pero no aquellos que tímidamente desvelan el sueño, sino aquellos sentidos que nos permiten vivir. Pilar y Óscar, entrelazan su perspectiva ontológica para realizar un poemario donde, entre el amanecer y el atardecer, pasa toda una vida, un surgir de acontecimientos estancados en la mirada, en el alma del poeta, que presuroso intentan escapar de lo trivial. No es fácil lanzarse al océano de las letras sin salvavidas, aún menos encontrarse sin orilla donde respirar, y sin embargo, ellos arriesgan al máximo el poder de la poética para dejarse ver desnudos. Óscar desmenuza aquel amor que roza entre las manos, le hace respirar, y posiblemente le daña, pero le resucita en cada muerte que parece. Pilar es el atardecer de su voz, de aquel sigilo de mujer que está pero no se hace notar por miedo. Y lo dicen ellos, no yo;

 

La vida enseña

Que la noche muere

Igual que tus errores

O los míos. 

De esta sutil manera de despojarse toca Pilar al otro, al que leemos entre la luz del atardecer, o el canto de la mañana. Sus errores son el aprendizaje de un camino que labra desde la lejanía del público y los aplausos, pero que sin embargo están y son.

 

 

En esta orfandad de invierno,

Sueño con bosques transparentes

Y el eslabón de tu piel

Me hace perpetuo tu respeto.

 

Y Óscar entre susurros como titula al poema, donde el eslabón de la piel es sólo un sentido de vida, una forma de estar  perdurar en una existencia demasiado corta, tan corta, quizá como ese suspiro que estrangula la razón.

Todas las composiciones son una forma de conjugar la realidad del otro, la forma de enfrentarse al día, que amanece y a la noche que anochece, y entre esas horas desprovistas de poética, donde reina el caos y lo material, están surgiendo, continuamente, formas para vestir sus composiciones.

Vuelvo a insistir de manera efusiva la necesidad de destacar voces que se pierden entre el barullo de la nada, del poder, o simplemente del estallido de la indiferencia. Y continuo, como una hormiga laboriosa releyendo sus poemas que dan vida entre la inmensa forma de ver el mundo, entre las horas muertas del día que pasa corriendo sin dejar tregua a nada. Óscar un amanecer de metáforas y simbolismos que tejen su estilo. Pilar un atardecer donde cobijar aquellos sentimientos perpetuos, con sutileza y elegancia.

Mi compromiso no es otro más que asegurarme que el lector, usted, que está al otro lado de esta palabra, goce de las sensaciones que he tenido por esta lectura.

Parto de la dificultad de conjugar dos voces en una misma publicación, de estar en la misma cuerda floja y no caerse, ni siquiera empujarse, porque cada uno tiene el don de mantener el equilibrio de su creación, aquel que les hace únicos y firmes.

Hoy mi artículo, trata de desempolvar versos que, sin estar encañados, navegan por el mismo mar revuelto de la poesía.

Pilar y Óscar un amanecer y un atardecer, donde el día se les quedará pequeño. No dejen de leerlos.

 

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ESTUDIOS LITERARIOS. LA “L” por Raquel Viejobueno

 

“La L, toda una señorita; elegancia y significado”

 

Hablaré de esta señoría, altiva y elegante, que se pasea por el campus del abecedario con el rostro levantado y con su mirad tocando el cielo.

 

Hablemos de la

 

L

 

 

 

 

 

 

Es interesante decir, que como la gran parte de nuestro alfabeto, esta señorita se la debemos a los fenicios, que a su vez, la tomaron prestado de un signo del jeroglífico egipcio. Los fenicios la denominaron Lamed, es decir, “bastón”, y es que pareciera que sujetó el cielo con su esbeltez. Los griegos y los etruscos la tomaron, igualmente de los fenicios, pero tuvieron que ser los romanos quienes la dieron sus variantes, mayúscula y minúscula, la forma que ha mantenido hasta la actualidad. En La Edad Media, existió la costumbre, por los amanuenses, de ligar, en un solo trazo una letra con otra, así pues nos la podemos encontrar con un bucle en forma de pez, debido a esta tendencia. Es interesante señalar,  que en este sentido es curioso que la palabra lengua, contenga en muchos idiomas la letra L, lingua en latín, que trasladó la letra a todas las lenguas romances, glosa en griego, lissan en árabe.

 

Respecto a su fonética, interviene activamente la lengua, cuya parte delantera hace presión con los alveolos de los dientes superiores, haciendo posible el sonido de la maravillosa “l”, cuya escritura, nos lleva a poder formar palabras como; La, quinto tono de la escala musical. Lunes, el origen de esta palabra, se encuentra en el nombre que recibió de los romanos. Ellos dedicaban un día a nuestro satélite natural, y lo llamaron lunae dies, es decir, el día de la luna. Pasó al latín vulgar como lunis dies, por la influencia del martis dies. Pero no sólo los romanos dedicaban un día al satélite, en inglés y alemán  podemos encontrar lo mismo, que literalmente significa el día de la luna, así pues, los lunes debemos mirar al cielo, para encontrarnos lo que muchas veces nos pasa desapercibido.

 

Las letras son todo un misterio, una forma de dar cuerpo a las palabras y salir volando por el campo de los textos.

 

Platón consideraba que esta letra daba nombre  a las cosas lisas, ligeras, así como resbalar. Pero no sólo podemos encontrarla con esa función, sino con infinitas más. Para abrigarnos del frío usamos leotardos o leotardo, las dos formas son correctas, cuyo nombre proviene de quien los creó, con el fin de ropa de trabajo, Monsieur Léotard, famoso acróbata francés del siglo XIX.

 

Y así podríamos seguir hasta llegar a miles de folios, bailando, volando, y saltando entre signos y significados que hacen posible el misterioso y apasionante mundo del lenguaje.

letra-l-fuego-fire-flames-l-al[1]

 

 

Raquel Viejobueno

 

 

 

PABLO NERUDA HABLA SOBRE FEDERICO GARCÍA LORCA. Por Jesús García Moreno

 

 

 

Pablo Neruda, poeta universal conoció a Federico García Lorca, un genio de la poesía y del teatro, la extraordinaria admiración mutua que se generó de forma inmediata no estuvo exenta de periodos de una cierta tirantez entre ambos. Pablo Neruda  que nos va a contar sus impresiones sobre Federico, y su carácter poco dado a la rigidez en sus compromisos sociales  y a la puntualidad en sus citas.

Todo dentro del homenaje que al cumplirse treinta años del asesinato de Federico García Lorca, Radio París dedicó al inmortal poeta. La ORTF  (Radio Televisión Francesa) había adquirido los derechos de emisión de ‘Ayer, Federico García Lorca, recuerdos y testimonios’, un interesante cortometraje realizado por el fotógrafo argentino Roberto Otero, Yerno de Rafael Alberti y de María Teresa León,  el cual había recogido para su elaboración los testimonios de un importante elenco de intelectuales españoles exiliados. A lo largo de varios vídeos, reproduciremos la voz grabada en Radio París, y extraída de la página de la Universidad de Alicante “Devuélveme la voz”, con el testimonio de Pablo Neruda,  ampliamos esta serie de testimonios que continuará con los de  Jorge Guillen y José Bergamín, entre otros. José Bergamín,  fue editor de la revista ” Cruz y raya” ( Madrid 1933-1936)y la persona a la que Federico García Lorca confió el borrador de “Poeta en Nueva York” pocos días antes de marchar a Granada en donde sería asesinado el 20 de agosto de 1.936 por las fuerzas franquistas . Posteriormente, José Bergamín, exiliado en México, publicó la primera edición en Castellano de Poeta en Nueva York en 1940, y posibilitó, cediendo el manuscrito, la primera edición del poemario en inglés.

 

ESTUDIOS LITERARIOS. “ENTRE PALABRAS” DE JESÚS GARCÍA MORENO. Por Raquel Viejobueno

http://poesiaerestu.com/entre-palabras-jesus-garcia-moreno/

“Y me puse allí donde termina la noche, para salvar el vacío que nunca deja el agujero de las palabras”

Y es así, como debo de expresar  una sensación tan rica, no de otra forma. Difícil objetivo desgranar parte de un poemario. Esta vez me he atrevido a entrar en los Universos de García Moreno, poeta que estuvo humildemente a la sombra de su propia obra poética. Sí, oyen bien, mientras florecían esos mundos, él caminaba sin saber que estaba latente, porque todo en el mundo tiene su momento, su forma, su continuidad, y su final.  Y allí estaba él, mirando hacia arriba, comprendiendo que eran sus sentidos, y no otros, los que tendrían que despertar esas neblinas. En cuestión de pocos años, fue creando y comprendiendo sus Universos, esos que ya estaban y que tuvieron que macerar, con su paciencia y su saber estar. Este poemario, en el cual les dejo la ventana y la puerta abiertas, no es sólo unas palabras bien avenidas, sino un conjunto de mundos entrelazando la voz del poeta.

Empecemos por observar un título que entre las grietas del entre, hay bosques, y mundos oníricos que García Moreno nos brinda. No hay vacío entre palabras, sino mudeces reconocidas como ecos, donde acompañan sus escalofríos, los de todos de una forma sensible para llegar al lector.

El poeta comienza su libro, asumiéndose preso de la propia poesía, y se lo confiesa  a Manuel, amigo personal, y sabe que son en sus propias campanas, donde la música de la poesía le obliga a bailar con la vida.

Es complejo, o prácticamente imposible no sentir la humildad del poeta, porque hay que ser humilde cuando se deja en el papel parte del alma, y sabes que ya no es tuya, sino de cualquier persona que se preste a leerla. Una y otra vez nos encontramos con la caída en la evidencia del poeta, de ese brote emocional de la palabra bien creada.

Importante es destacar el transcendente valor de la poesía machadiana en García Moreno, que se acoge como una gota de lluvia a un manantial, para ir directo a uno de los mejores océanos: ser poesía.

Así pues, “Entre palabras”, es un poemario, todo él, de poesía elaborada, sensitiva, humanista, cuidada. Digamos que es una cosecha con la mejor vid, para tratarla desde la lejanía del tiempo y beber un vino exquisito. Detiene sus pretéritos en recordar a sus retoños, porque es notable volver a atar lazos, aquellos que la madurez personal puede desatar, y recuerda a su niña, con su infancia paseándola por la acera, y sus ganas de crecer, y vuelve el recuerdo en poesía, para que el lector, puede ser esa niña, o esa infancia, o quizá el final del último verso.

No podía ser de otra manera, y es así como se construye a sí mismo García Moreno. Despertando mundos sublimes, oníricos, como aquel que llamamos “amor”, pero bien podría ser denominado “Vida”, porque la vida sin amor es una muerte jadeante y definitiva.

Es el poeta el que lo define como sinfonía de sentidos, galaxias, es decir, un Cosmos completo de esencia. La poesía sinfónica entre sueños, nos enseña a un hombre-poeta nostálgico, entregado  todo él, a un único despertar: amar. Es una razón poderosa entre las palabras porque son dedicadas a su compañera, única forma de concebir la vida, dando y creando, compartiendo el verso, siendo encabalgamiento en la línea del otro. Es su sensibilidad humana una madeja de sensaciones que al lector le quita la noche en la lectura.

Es entre músicas donde encuentra, no sólo un consuelo poético, sino también personal. El lector queda abstraído encontrándose a sí mismo en la melodía del chelo, o del oboe, y vuelve a ser el lector el que cierra las notas del poema, de los poemas, el acto de crear, de ser verso, o una voz entre palabras.

No estamos ante un escribidor de versos, sino, ante un poeta constructor de catedrales versadas, que nos da cobijo a todos, ofreciéndonos una paz interior, fuente, sin duda, de su trayectoria.

Hay tanto que decir entre esas palabras, como tanto que leer de lo que no está escrito, y por mucho que yo les diga, ponga, cuente, no es comparable, con poseer un buena luz y un poemario como “Entre palabras” de Jesús García Moreno.

Disfrútenlo.

Raquel Viejobueno