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Descubierta una nueva tribu indígena, en Acre, en la frontera entre Brasil y Perú

La Fundación Nacional del Indio divulga un vídeo del primer contacto con otra etnia cercana

EL PERIÓDICO / EFE / Barcelona

Jueves, 31 de julio del 2014 – 13.48 h

La Fundación Nacional del Indio (FUNAI) de Brasil ha divulgado un vídeo en el que aparece una tribu aislada de la civilización en Acre (en la frontera entre Brasil y Perú), hasta ahora desconocida. En la grabación, publicada en exclusiva en el Blog da Amazônia del portal Terra, se puede ver cómo la etnia de los Ashaninkas toman contacto e interactúan con esta nueva tribu.

El pasado día 27 de junio tuvo lugar el primer avistamiento, cuando miembros de la FUNAI estaban pescando y vieron a dos indígenas a los que se les había caído una cesta de limones en la orilla del río Envira, aunque el vídeo, divulgado el martes, corresponde a un contacto directo ocurrido el 29 de junio.

La entidad pública de atención a los indios en Brasil ha informado que consiguió acercarse al grupo aislado gracias a la intermediación de miembros de la etnia Ashaninka que viven en la aldea Simpatia, ubicada uno de los márgenes del río Envira y que recibe atención sanitaria de la Funai.

Un encuentro poco amistoso

En las imágenes divulgadas puede verse cómo se establece el contacto entre los Ashaninkas y unos integrantes de la tribu aislada que les hicieron señales de tener hambre y a los que les entregaron unas bananas. El encuentro entre ambas comunidades no fue demasiado amistoso. Al parecer, un informe recoge el saqueo de los hogares de los Ashaninka por parte de esta tribu que, armada con arcos y flechas, robó hachas y alguna prenda de ropa.

Los antropólogos de la Funai aseguran que todavía no están claros los motivos por los que esta tribu decidió ponerse en contacto con los Ashaninka, pero creen que puede deberse a la presión ejercida por los madereros peruanos. La tribu aislada poseía una escopeta que posiblemente fue sustraída a algún maderero o dejada olvidada por alguien en la región.

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BRASIL: DESDE LA INDEPENDENCIA A LA REPÚBLICA(5ª Parte). Por Cristófol Miró Fernández

Y la industria también movió ficha…


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Los precios de los bienes de subsistencia habían subido, lo que provocaba el enfado y la protesta de la población obrera brasileña, lo que desembocó en la revolta dos vintens el 1 de enero del 1880, lo bastante importante para provocar la caída del gabinete. Río de Janeiro vio como en el año 1881 se creó la Asociación Industrial, que lanzaba acusaciones al gobierno de obstaculizar sus empresas e ignorar sus esfuerzos para desarrollar económicamente Brasil. Lo cierto es que el gobierno aún tenía ciertos monopolios y privilegios industriales, cosa que casaba mal con un tejido industrial moderno y un modo moderno de ver la industria, más propios de una sociedad de corte absolutista que de una sociedad liberal y moderna. Esto fue pedido por el Corpo Uniao Operária junto con la exención de impuestos para poder importar maquinaria moderna. La sociedad industrail dio un salto enorme con la creación de grupos anarquistas y socialistas en Brasil, junto con el estallido creacionista de organizaciones obreras. Brasil se modernizaba en todos los aspectos a gran velocidad mientras el gobierno tenía rasgos típicos de un modo de gobernar absolutista…crecía el divorcio entre gobierno y sociedad.

Mientras la población crecía sin cesar en el sur del Brasil al mismo tiempo que el gobierno intentaba mantener la supremacía de un norte tradicionalmente poderoso pero que cada vez se veía más debilitado. Los inmigrantes, que no habían sido previstos por el gobierno como una fuerza de cambio social, vivían en el sur del Brasil, no en el norte, donde cada vez había más plantaciones de café, y, por lo tanto, más progreso demográfico, político y social. El gobierno todavía primaba las provincias del norte, mientras las del sur no eran representadas en el Parlamento de un modo relacionado con su actual poder…mientras se daba una lucha entre los burgueses del sur y los terratenientes tradicionales nordestinos…en realidad se daba una guerra interna en la propia sociedad donde la nueva sociedad moderna que el Imperio había contribuido a crear pugnaba por dominar la anacrónica sociedad orlada con tintes de gobierno absolutista en muchos aspectos. Cómo en la Revolución Francesa se dio una pugna entre una burguesía pujante y poderosa y una aristocracia terrateniente determinada a no perder poder social, cuando de hecho ya lo habían perdido…

Los burgueses paulistas se alinearon contra el Imperio con el Partido Liberal y el Partido Republicano y levantaron la bandera del federalismo, pues consideraban que el sistema parlamentario respetaba la voz del monarca más que la voz del pueblo, y era verdad, pues la voz del Parlamento era la voz del propio Pedro II…un Pedro II sin hijos varones para heredar el trono.

La sucesión era inviable. La princesa heredera, Isabel, y su marido, el Conde d’Eu, eran casi odiados por la población, por lo que dificultaba muchísimo sino impedía abiertamente la continuación del Imperio brasileño en la persona de sus sucesores…

El Conde d’eu era un antiguo general, que pertenecía a un grupo que también se quejaba del emperador por su injerencia en asuntos internos castrenses que , sin embargo, eran poderes reconocidos del propio emperador…el emperador era un hombre que no se dejaba dominar por los militares y seguía su propio criterio. Los militares preferían depender únicamente del ministro de Guerra, bastante influenciable…el emperador era un hombre que prefería los civiles sobre los militares, y eso hacía que se sintieran ofendidos.

Los militares, en paralelo a sus vecinos de las repúblicas vecinas, querían tener más poder social, y tras la Guerra del Paraguay tenían deseos de más fuerza política…como en la industria se desarrollaba una lucha entre los gobiernos civiles y los militares por el predominio político. El Brasil entero era un campo de lucha entre extremos yuxtapuestos que pugnaban o por seguir en el poder o por subir al poder…el Brasil de fines del siglo XIX era una sociedad en crisis completa.

Benajmin Constant, profesor de la Escuela Militar de Río de Janeiro, se posicionó a favor de la república para conseguir poder social y controlar a los civiles apoyados por el emperador Pedro II.

 

El final del Imperio.

 

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A mediados de los años 1880 el Partido Republicano confluyó con los militares en la idea de que el Imperio no podía evolucionar al ritmo que lo hacía la sociedad, con lo que tenía que caer la monarquía. Los militares crearon el año 1887 el Club Militar y se iniciaron las conspiraciones para derrocar a Pedro II. Usaron las aspiraciones y luchas de una sociedad en crisis para derribar un gobierno de civiles y ocupar ellos un poder que el emperador se negaba a ceder a estos militares. Pedro II no estaba dispuesto a permitirles entrar en política en un nivel muy alto, pues corría el riesgo de un golpe de estado, cosa que viéndolo que pasaba a su alrededor en las repúblicas vecinas era bien cierto y seguro que pasara, de hecho, el único militar en el gobierno era el ministro de Guerra…se daba un pulso entre monarca y militares, como se daba entre monarca e iglesia, y como al mismo tiempo se daba entre burgueses del sur y terratenientes del norte…

El emperador (arriba con su familia el año 1887), cada vez más aislado, cayó por efecto de un golpe de estado incruento el 15 de noviembre del año 1889, llevado a cabo por Manuel Deodoro Da Fonseca. Ese día se proclamó la república y Pedro II partió, sin saquear las arcas de Brasil, a Europa, donde murió en una humilde casa en París a finales del año 1891.

 

Plus ça change, plus c’est la même chose (todo ha cambiado para que todo siga igual)

 

¿Qué hizo caer el Imperio brasileño? ¿Cambió en algo Brasil? Brasil cayó por conjunción de tres fuerzas surgidas al unísono y que derribaron el gobierno de un emperador atrapado en su propio sistema político incapaz de mutar tan rápido como la sociedad que lo rodeaba. La iglesia se vio ofendida por su apoyo al liberalismo y la masonería, una masonería que practicaban muchos ministros y que hubiera supuesto, de haberla prohibido como quería la iglesia, ponerse en contra a sus propios ministros y su caída del poder, mientras al mismo tiempo el emperador representaba un papel religioso de primera instancia en Brasil…ni contigo ni sin ti…y eso hizo que la iglesia se pusiera en su contra, mientras él se ponía al lado de sus ministros, que pertenecían a los tradicionales sectores terratenientes del nordeste, un nordeste que por obra y gracia del progreso puesto en marcha por el propio gobierno, y la inmigración europea, había quedado rezagado con respecto al sur, antiesclavista, lo que puso contra el emperador a sus propios ministros terratenientes nordestinos dueños de esclavos, contrarios a los plantadores de café del sur, que preferían contratar a inmigrantes, muchas veces analfabetos, junto con los ex-esclavos africanos liberados el año 1888…y por si fuera poco, esta misma población inmigrada y ex-esclava emigraba a las ciudades, donde se procedía a un surgimiento de una vida industrial que demandaba unos cambios sociales, judiciales y políticos que hubieran supuesto el fin del Imperio y el predominio del norte brasileño, mientras al mismo tiempo, para impedir votar a los ex-esclavos la Ley Saraiva del 1881 impedía votar a los analfabetos, esa misma población que impulsaba y demandaba estos cambios en el gobierno brasileño…mientras el propio gobierno, que al mismo tiempo deseaba una modernización económica que diera salida a sus productos exportables en los diversos mercados mundiales, tenía privilegios y monopolios típicos de una monarquía absolutista…y mientras el estamento militar deseaba imponer su poder sobre un gobierno civil apoyado por el propio emperador…

Un cúmulo de contradicciones internas dentro de un gobierno que deseaba modernizar el Brasil sin modernizarse él mismo, pues sabía que este hecho implicaría su propia caída, dio paso a una serie de  tensiones entre las diversas partes que componían la sociedad misma hasta caer en brazos del grupo más cohesionado y con más ansias de poder de todos los combatientes en esta guerra intestina que fue el Brasil de fines del siglo XIX, el estamento militar, que ansiaba convertirse en el dueño de la república brasileña, antes imperio, pero que una vez comenzó a rodar la república se enfrentó a sus aliados a la hora de hacer caer a Pedro II, que demostraría ser un hombre honrado al morir en una humilde morada en el París de fines del año 1891 sin aceptar el ofrecimiento del saqueo permitido de las arcas brasileñas…

Y así se hizo la república de Brasil y se recorrió el largo camino iniciado en el siglo XVIII desde un Brasil colonial, pasando por un Brasil imperial y cavando la larga caminata histórica en un Brasil republicano, pasando desde Tiradentes y su muerte en la horca el año 1792 hasta la muerte de Pedro II el año 1891…un largo viaje de un siglo de duración llegaba a su fin.

 

Autor: Cristóbal Miró Fernández

BRASIL: DE LA INDEPENDENCIA A LA REPÚBLICA (4ª Parte). Por Cristófol Miró Fernández

8El Imperio y su sistema político.

 

 

Manuel Deodoro Da Fonseca, mariscal que destronó a Pedro II de Brasil el 15 de noviembre del año 1889, y acabó con el Imperio de Brasil.

Describamos el sistema político brasileño, antes que nada…de elecciones indirectas, era un sistema similar al existente en Europa y América, donde el caciquismo era moneda corriente y el fraude era la norma general. Para subsanar estos errores de fondo se intentaron varias reformas en 1842, 1855 y 1860, pero todas fueron un fracaso. Además de este hecho para votar había que tener más de 25 años, 21 en caso de militares, y tener como mínimo 100 milreis…es decir, era democrático, al estilo de la época, al permitir que votaran todos los varones de más de una cierta edad, pero censitario al establecer una renta mínima para conseguir tal derecho, lo que eliminaba toda noción de democracia. El año 1846 la renta mínima pasó a ser de 200 milreis, y para poder ser elegido era de 400 milreis. Tras cincuenta años la cantidad mínima era tan baja que casi todos los brasileños, incluidos los analfabetos, podían votar, lo que equivalía a un auténtico sufragio universal masculino, toda una sociedad democrática para la época, como la Alemania de Bismarck en la Europa contemporánea…

Brasil era el único país sudamericano donde podían votar los analfabetos. Pero eso tenía que acabarse. Los analfabetos, y especialmente los ex-esclavos africanos, de un modo claro no compartían la visión de la vida de las clases altas brasileñas que formaban el gobierno imperial de Pedro II y podían votar a alguien que no fuera muy complaciente con las ideas de los hacendados o el emperador…así que perdieron el derecho a voto el año 1881 por la ley Saraiva al tiempo que se instauraban las votaciones directas. Un rasgo de modernidad y un rasgo de arcaísmo que conllevó que la gente sin derecho a voto empezara a no ver el imperio con tan buenos ojos…

El régimen de gobierno era una monarquía parlamentaria.  La cadena comenzaba con el Emperador, que elegía al primer ministro, y éste a sus ayudantes, y había que controlar a ambas cámaras para gobernar de un modo efectivo el país.

Los senadores tenían por ley más de 40 años, y el Senado una pieza clave para el gobierno del Brasil. Los senadores tenían posiciones muy influyentes en el gobierno y el Consejo de Estado se nutría de ellos, que en muchos casos, en un 40%, eran nobles. Como Inglaterra o España liberales y conservadores se alternaban en el poder, creando un gobierno similar al de la Restauración de la España del 1875, y el Emperador decidía este orden de gobierno, mientras podía cesar los altos cargos de gobierno…la unión de intereses entre gobierno y Emperador era total y eso ayudó a que el gobierno de Brasil fuera estable y sin contratiempos, pero Brasil, como el México de Porfirio Díaz iba cambiando al compás del tiempo mientras el gobierno, cuya estabilidad lo anquilosaba lentamente, se convertía en incapaz de adaptarse a la sociedad cambiante (la negación del derecho de voto a los analfabetos es una muestra de tal hecho). Pedro II mientras tanto consideraba que el Parlamento debía controlar la dirección y la gestión administrativa del país mientras Pedro II se convertía en supervisor general y garante de la Constitución, aunque en un lugar donde el Parlamento estaba unido de un modo caso total con su emperador en sus intereses se podría decir que su voz era la de Pedro II…

 

Progreso social y cultural.

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Sin educación no hay progreso, y Pedro II lo sabía. Se esforzó por mejorarla, socavando sin darse cuenta su propio poder imperial, pues a más nivel educativo adquirido la población más se apercibe de las deficiencias que tiene el gobierno del lugar donde vive y exige los cambios necesarios para subsanarlas. Construyó 6.000 centros de educación primaria y secundaria por todo Brasil. El Colegio Imperial Pedro II (arriba en la foto), en Río de Janeiro, era uno de los más prestigiosos, junto las dos escuelas agrarias imperiales, destinadas a mejorar la explotación de la tierra y propiciar un mayor desarrollo económico, que hizo surgir ciudades mayores y nuevos grupos sociales que demandaban un cambio social y político…como en el México de Porfirio Díaz, el propio desarrollo social y económico de Brasil propició la caída de un sistema político anticuado incapaz y reticente a tal cambio.

Las ciudades cambiaron su fisonomía con la mejora sustancial de las infraestructuras, como el agua,

el gas, las cloacas y el tranvía, como y ase mencionó anteriormente en la referencia al Barón de Mauá el año 1851. Y las ciudades se llenaban de inmigrantes sin cesar (en 1872 Río de Janeiro tenía 172.000 habitantes siendo 84.000 de ellos inmigrantes, y en 1890 su población se duplicaba nuevamente).

 

Éxitos sociales y derrotas gubernamentales.

 

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La sociedad moderna del Brasil de fines del siglo XIX exigía cambios políticos. El año 1864 el Partido Conservador se escindió dos y se creó la Liga Progresista. La Liga Progresista exigía cambios como una descentralización política, una reforma electoral (exitosa), un nuevo Código Civil, la reforma del sistema judicial y modificar el Código de Comercio en lo referente a sociedades anónimas y quiebras…mientras el Partido Liberal también se escindió y se creó un ala radical llamada Partido Republicano el año 1870.

El emperador aún tenía popularidad el año 1870 y este Partido Liberal era muy minoritario, pero al cariz del cambio de los tiempos fue adquiriendo mayor poder hasta crearse numerosos clubes republicanos en las principales ciudades brasileñas. Renegaban del Imperio y deseaban ser republicanos (“Somos de América y queremos ser republicanos”), mientras sus miembros eran miembros de los nuevos sectores urbanos surgidos en el nuevo Brasil en las clases medias. Sólo había un plantador mientras el resto eran periodistas, abogados, médicos, etcétera. Todo un Partido que se negaba a aceptar que el gobierno estuviera en manos sólo de hacendados y élites de antiguo cuño y de clase noble.

El Partido Republicano, unido al Partido Conservador, fueron a la elecciones y Prudente José de Morais e Barros y Manuel Ferraz de Campo Salles, los dos primeros presidentes de la República, fueron los dos primeros diputados republicanos que accedieron al Parlamento.

La Guerra de la Triple Alianza originó un conflicto entre civiles y militares. La guerra había sido muy costosa en vidas y dinero, y su larga duración enfrentó a civiles y militares por su conducción, lo que implicó dos cosas contrapuestas, por un lado la lucha por el predominio del gobierno civil sobre el militar y que el nacionalismo brasileño se viera confirmado como un factor de unión de todo el país.

El Emperador, por otra parte, prefería favorecer la Armada y no el ejército de tierra. Con una lucha entre esclavistas terratenientes y grupos antiesclavistas cada vez más activos, la oposición al Emperador se extendió por los grupos de plantadores y posteriormente a la Iglesia, que tenía problemas con el Emperador por su actitud pro-liberal política en conflicto con Pio IX que deseaba reforzar el poder de la iglesia. El Emperador se enfrentaba así a sus sostenes tradicionales en el poder al apoyar a los grupos abolicionistas y los sectores liberales que herían a terratenientes esclavistas y a la Iglesia conservadora.

La iglesia se revolvió aún más contra el Emperador con ayuda de los nuevos sacerdotes educados en Europa. El año 1873 se produjo una polémica que incluía a gobierno e Iglesia. Muchos políticos eran masones y la Iglesia pugnaba por prohibir la masonería, con lo que se desató una guerra entre gobierno e Iglesia que acabó con el encarcelamiento del Obispo de Olinda el año 1874, privando al Emperador del apoyo de la Iglesia brasileña, en una copia de la sucesiva pérdida de apoyos sufrida por Napoleón III desde su ocupación militar de Roma hasta su caída el año 1870 tras Sedán.

Y la Iglesia hizo uso del nacionalismo brasileño para demostrar su repulsa al Emperador. En la revuelta nordestina de los quebra quilos, se unió la resistencia del campesinado a los nuevos impuestos, la resistencia a aceptar la introducción del sistema métrico decimal y la ayuda a los rebeldes del clero más integrista. Su lema “abajo los masones” implicaba no una revuelta social por nuevas imposiciones tributarias y el sistema métrico decimal, sino una revuelta religiosa y tradicionalista…

 

BRASIL; DE LA INDEPENDENCIA A LA REPÚBLICA (3ª parte). Por Cristófol Miró Fernández

6Pedro II de Brasil, los inicios de su largo gobierno.

Pedro II del Brasil, año 1826, con cinco años de edad.

El niño no podía gobernar, pues  era muy pequeño, así pues fue confiado el gobierno del Brasil no a un Regente, sino a tres…lo que invitaba a desacuerdos que dificultaban el gobierno del Imperio e invitaban a revueltas secesionistas basándose en esta inestabilidad gubernamental, pero por otra parte impedía el hecho que le fuera arrebatado el trono al infante imperial, pues eran tres y no uno, quien ejercía la Regencia, lo que impedía un Coup d’État que pasaría si fuera un solo Regente que decidiera optar de pasar de Regente a Emperador teniendo en cuenta la corta edad del titular del cargo que protegía…

Entre 1831 y 1840 estuvo vigente la Regencia, y fue un tiempo turbulento marcado por revueltas secesionistas en diversos puntos del país, en Pará y Río Grande do Sul, tendentes a crear repúblicas a imitación de lo que sucedía en sus vecinas repúblicas antes ibéricas. El poder real era débil, y un Regente no era en absoluto un Emperador, tan sólo un representante suyo y, por lo tanto, no era tan respetado.

Al mismo tiempo la política iba evolucionando lentamente en Brasil. Al primitivo partido liberal, unido, le sucedieron diversos partidos liberales herederos del primitivo, lo que los hizo ser débiles y fraccionarios, mientras la política se polarizaba cada vez más. Los liberales se dividieron en moderados, aliados a la monarquía en su forma presente, lo que serían los girondinos o los mencheviques, y los exaltados, que demandaban reformas profundas, lo que serían los jacobinos, que curiosamente acabaron realizando el tránsito por el mismo camino de Alejandro Lerroux, que comenzó comulgando con la izquierda y acabó su vida política siendo de derechas, y aliándose con los conservadores. Dados estos hechos políticos, en que los liberales moderados eran monárquicos y los exaltados acabaron siendo conservadores, los liberales-conservadores, lo que Michael Moore denomina partido demócrata-republicano en su libro “Stupid Whitemen”, acabaron formando parte de todos los partidos políticos brasileños entre el año 1840 y el año 1890, siendo tan tibios que apenas podían denominarse como liberales, cosa que también pasaba en el resto de repúblicas sudamericanas vecinas.

 

Del Imperio a la República federal

 

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Era imposible controlar e impedir el surgimiento cada vez mayor de revueltas en diversas partes del Imperio brasileño, y el Imperio decidió pasar de roble a junco para mantener un Brasil unido. El Imperio hizo una modificación constitucional el año 1834 para favorecer una descentralización de poder que permitiera el surgimiento y el reforzamiento del poder local, que era el único modo de impedir que tales revueltas acabaran con el Imperio brasileño, pues un poder local fuerte podía conocer y controlar estas revueltas mejor que una lejana Corte en Río de Janeiro. De hecho el Imperio se convirtió en una república federal, un paso intermedio entre un Estado centralizado y una repúblicas independientes…ni para unos ni para otros, un punto intermedio que podía contentar a todos los sectores políticos.

Pero, ¿y los Regentes? Tres eran garantía de desgobierno seguro, pues no siempre había acuerdo entre ellos para tomar una decisión, con lo que el año 1835 de tres se pasó a uno. El cargo recayó en Diego Feijó (imagen superior), que intentó luchar contra los intentos de secesión federalista y en el intento de fortalecer la figura real y el poder central, condición básica para un Brasil estable políticamente, pero el año 1837 fue obligado a dejar el cargo al conservador Pedro de Araújo Lima.

Lo cierto es que Brasil era un avispero. Inestable políticamente, se debatía entre un estado centralizado fuerte y unas fuerzas centrífugas que deseaban crear unas repúblicas independientes que destruirían este Brasil unido. Al final se optó por un statu quo, que favoreció el consenso social sobre la monarquía y el joven monarca, merced a la acción de un grupo de buenos políticos que consiguieron mantener la unidad del Brasil, mantener la monarquía, restablecer la autoridad y el orden y, lo más importante, garantizar un gobierno donde los civiles prevaleciesen sobre los militares, evitando ejemplos como Santa Anna en México o Juan Manuel de Rosas en Argentina, por ejemplo.

Conforme el príncipe crecía, su mayoría de edad era un problema mayor. En 1841 fue coronado como Pedro II, pero no comenzó a gobernar hasta el año 1847 de manera efectiva. El año 1840 la Constitución evolucionó añadiendo una cláusula que permitía que hubiera una cierta descentralización política en la existencia legal de las asambleas legislativas regionales, anteriores al año 1834. El año 1841 el tradicional nacionalismo brasileño regional secesionista aun hacía de las suyas. La rebelión farroupilha de Río Grande do Sul se extendió hasta el año 1845, llamando la atención del propio Garibaldi. El año 1849 estalló una nueva rebelión praiera en Recife, el lugar donde estalló la rebelión del año 1817, de signo liberal, entendido este término siempre de un modo muy relativo en el siglo XIX, acaecida cuando cayó el gobierno liberal brasileño y como reacción a este hecho.

Conviene recordar que en Europa estallaba el año 1848 la célebre Primavera de los Pueblos y que tuvo su eco en todo en todo el mundo europeo o europeizado por aquella época. Esta revuelta fue aplastada el año 1852 y Pedro II, negándose a la represión política, abogó por el perdón general como medio de conseguir una reconciliación nacional. Muy exitosa esta táctica política, fue el origen de cuarenta años de paz y prosperidad en Brasil, algo que teniendo en cuenta la historia de Sudamérica en el siglo XIX, era un acontecimiento extraordinariamente raro, pudiendo considerarse materia de milagro bíblico.

El año 1853 se inició una nueva etapa política llamada periodo de la conciliación. El marqués de Paraná fue puesto al frente del gobierno en un intento, bastante turbulento, de conseguir un gabinete donde liberales y conservadores llevaran a cabo una vida política juntos…aunque viendo imposible este hecho el emperador se vio obligado a usar sus derechos tradicionales, no democráticos, de disolución del gabinete para poder mantener un imperio gobernable, en 1863 y 1868. No cabe decir que esta acción del emperador Pedro II fue muy mal vista por la opinión pública y contribuyó poderosamente a socavar su figura como gobernante individual, amén de su figura como monarca, pero dados los enfrentamientos ente liberales y conservadores contenían tal posibilidad real de desestabilizar Brasil que el emperador, a su pesar, sólo pudo hacer uso de este impopular poder regio para evitar la catástrofe.

Por otra parte el propio emperador se convirtió en el más eficiente y popular embajador de Brasil a nivel mundial, consiguiendo asimismo potenciar las relaciones diplomáticas y comerciales con Europa y América, ampliando así lo conseguido con Inglaterra por Juan VI el año 1808 y con Portugal el año 1825. Las oligarquías no habían cambiado mucho con el paso del tiempo, seguían siendo orgullosamente brasileñas amén de formar una clase social superior, en un país con un modelo político ordenado y coherente. Como parte de este mundo que era Brasil y asumiendo sus funciones políticas de un modo natural y responsable, ayudaron a la creación de un Estado, que sin embargo no era cohesionado, pues al tradicional nacionalismo brasileño como país se unía el también tradicional nacionalismo regional que había impulsado revueltas secesionistas en el pasado.

Brasil dependía del trabajo esclavo para su economía exportadora, para cultivar productos en sus haciendas de sus terratenientes. El año 1872 Brasil tenía una población de casi 10 millones de personas donde seis de cada diez habitantes era esclavo africano.

El tráfico de esclavos había ido en evidente descenso desde el año 1850 hasta el año 1860, cuando se empezó a prohibir la compra de esclavos por los ingleses, al mismo tiempo que en los EUA se empezaba a debatir la monstruosidad de tal trata de persona por los EUA y en muchas repúblicas sudamericanas se había ilegalizado tal negocio esclavista. El problema era que muchas economías dependían para su supervivencia de tal trata de personas y eso hacía que los ingleses desde el año 1826 hicieran los oídos sordos ante los ruidos de las cadenas de los esclavos en las bodegas de muchos barcos en no pocas ocasiones…

Los nuevos tratados comerciales del emperador llevados a cabo con Europa y América hicieron que la demanda de productos brasileños en los diversos mercados mundiales creciera mucho, y, como en los Estados del sur de los EUA y su algodón para las siempre hambrientas industrias francesas e inglesas, esto hizo imposible abandonar el sistema de trabajo esclavista. Los brasileños consideraban una herida mortal a su orgullo la injerencia inglesa en su política económica, pero los ingleses consiguieron tras el tratado de Aberdeen (1845) llevara a una efectiva ilegalización de la trata de africanos el año 1850, pero eso no implica que se eliminara la esclavitud, y por otra parte, es innegable que los esclavos tenían hijos que nacían esclavos, con lo que el número de esclavos no decaía, sino aumentaba…

El año 1860 la necesidad de abolir la esclavitud tal y como en los EUA deseaban los abolicionistas volvió a poner sobre el tapete este tema en Brasil. Tras la liberación de esclavos del 1863 en los EUA, sólo Brasil como gran país occidental mantenía este tipo de trabajo. En 1871 se decretó, por la ley Rio branco, la libertad de vientres (los hijos de las esclavas nacáin libres), lo que significaba que a todas luces el número de esclavos ya no crecería más, sino que sólo podría descender. Esta medida desató rencores entre plantadores y abolicionistas, pues los abolicionistas deseaban la liberación total de los esclavos y los plantadores temían verse arruinados por esta medida. El año 1884, Ceará y Amazonas liberaron a sus esclavos, tras el lanzamiento del libro O Abolicionismo, de Joaquim Nabuco de Araújo, el año 1883. El año 1885 fueron liberados los esclavos de más de 60 años, por otra parte ya mayores para trabajar en las plantaciones, y el año 1888 fueron liberados todos los esclavos que aún no habían sido liberados por el momento, unos 700.000 esclavos.

Como en los EUA, los plantadores perdieron su mano de obra esclava sin recibir ninguna compensación a cambio, lo que implica que se arruinaron, y de paso se arruinó el apoyo de las élites gubernamentales al monarca brasileño, y cuando unas élites dejan de apoyar a un gobernante con es en este caso, la crisis política suele acarrear el fin de su poder…

El Brasil del año 1888 era un Brasil donde los esclavos eran muy importantes para la producción de productos exportables a mercados mundiales diversos, pero los esclavos oponían cada vez más resistencia a su modo de trabajo, y por otra parte, los plantadores de las zonas donde era difícil abastecerse de esclavos preferían la seguridad del abastecimiento de trabajadores emigrantes europeos, más segura, legal, y menos conflictiva que la mano de obra esclava. Como en la Roma bajo imperial se procedía a una sustitución de esclavos por colonos en las tierras de los aristócratas…

pero también muchos miembros de los sectores medios de la sociedad aspiraban a vivir en un mundo más moderno, acorde con los tiempos que corrían a fines del siglo XIX.

Los esclavos liberados, como sus homólogos de los EUA tras el año 1863, se distribuyeron en las ciudades en su mayor parte, y como en los EUA, ocupaban los estratos más bajos de la sociedad. Habían dejado de ser esclavos, pero no dejaron de ser marginados sociales…

 

Ordem e progreso

 

 

 

Entre 1870 y 1930 el lema oficial de “Ordem e Progreso” del estado brasileño figuró incluso en la propia bandera y sí, fue una época de progreso constante para el país sudamericano. Creció la población de 4 a 10 millones, llegaron 100.000 inmigrantes de media al año, y también llegaron inversiones del extranjero para acelerar el progreso brasileño general…mano de obra y dinero, mano de obra para hacer evolucionar el modelo social y dinero para construir fábricas y mejorar y modernizar las existentes…con unos ingresos públicos que aumentaron 14 veces por el aumento de población y un producto nacional multiplicado por diez, mientras las vías férreas se extendían por todo Brasil y cada vez con más celeridad y cantidad de kilómetros… pero este progreso económico, como pasó en México con Porfirio Díaz, implica un cambio social permanente, y cuando un gobierno es lento para tal cambio o es reticente a hacerlo se produce una ruptura de las relaciones gobierno-nación, y eso, muchas veces, lleva a su colapso y su caída…

El hecho es que el flujo migratorio se dio en mucha cantidad hacia el sur, hacia Sao Paulo y Río Grande do Sul, zonas donde se estaban expandiendo sus fronteras agrícolas, y eso determinó asimismo el fin de la esclavitud, como ya se dijo antes, pues era menos conflictivo conseguir mano de obra inmigrada a sueldo que una mano de obra esclava cada vez más arisca y rebelde, eso sin tener en cuenta que la trata de esclavos había sido prohibida tras el Tratado de Aberdeen (1845)…

Esos inmigrantes iban cada vez más en aumento, y ello modificó la población…del predominio de gentes africanas y nativas de la selva a un aumento espectacular de población blanca, que se podía decir que era en muchas ocasiones italiana, portuguesa, y española, seguida de gentes de otros lugares del este de Europa, como judíos que huían de la cada vez más extensa represión y odio que sobre ellos lanzaban sus vecinos cristianos y las autoridades zaristas (recuérdese a tal efecto los terribles progroms del 1906 en la Polonia ocupada por los rusos, conocida por las 14 gubernias, donde la población local fue lanzada a unos progroms devastadores sobre la población judía que vivía en estas 14 gubernias por instigación directa de las autoridades zaristas).

 

 

En todo caso se calcula que entre 1872 y 1930 llegaron 2,2 millones de inmigrantes, que crecieron a su vez mediante su descendencia en Brasil.

La labor de Pedro II como embajador del Brasil fue notablemente eficaz, pues crecían sin cesar sus nuevos mercados, sobre todo en los EUA y Europa, que por entonces se estaban industrializando, y Brasil era una fuente de materias primas para sus industrias. Entre 1850 y 1860 se abrieron nuevos bancos en Brasil, y fábricas que desarrollaron el comercio brasileño, y con las fábricas se expandía más el sector financiero para dar crédito y gestionar las inversiones norteamericanas e inglesas. Este capital favoreció al gobierno y los ayuntamientos, y muchos bancos ingleses fueron creados en la década del 1860, cuando la ley británica amparaba su creación en el extranjero, aunque a partir del 1880 los ingleses vieron mejor mercado en el Río de la Plata y dejaron un poco de lado al Brasil.

Brasil “gozó” de los servicios de los banqueros ingleses de la familia Rothschild, que realizaron empréstitos al Brasil convirtiéndose en los banqueros oficiales del gobierno mientras entre 1850 y 1875 fueron prestadas al país sudamericano 23.500.000 libras esterlinas por diversas entidades bancarias inglesas. La deuda externa así contraída con Inglaterra era enorme, pero Brasil era solvente y podía pagarla a sus acreedores.

Estos empréstitos sirvieron para construir vías férreas e infraestructura urbana y rural, como puertos o demás servicios públicos como gas, agua, electricidad, etcétera. Brasil era la Rusia de los franceses, donde el imperio zarista se modernizó a golpe de préstamo francés.

Y todo ello conllevó a que Brasil viviera una era dorada de progreso sostenido y se expandieron las exportaciones gracias a la mejora de vías de comunicación e infraestructuras. El Barón de Mauá, Irineus da Souza, fue quien fundó el Banco Mauá el año 1851, y fue un gran mecenas del desarrollo brasileño: puso la iluminación a gas de Río de Janeiro y creó una naviera de barcos de vapor que surcaban el Amazonas.

Creación de caminos de la “unión y la industria” entre Río de Janeiro y Minas Gerais, en 1853, construcción (inicio) del ferrocarril Pedro II el año 1855…todo habla de unas infraestructuras para la exportación de productos en continuo crecimiento hasta que Brasil entró en la guerra de la Triple Alianza entre el Paraguay y Brasil y sus dos aliados, Argentina y Uruguay (1864-1870), con lo que muchos empréstitos dados a Brasil servían para comprar armamento para luchar y el progreso se paró momentáneamente hasta el año 1880 cuando volvió a ser relanzado de nuevo.

El café se convirtió en el primer producto exportable del Brasil, delante del azúcar, un producto muy rentable económicamente por la cantidad de tierras libres que había en el sur brasileño, sin contar la mano de obra inmigrante europea que afluía al Brasil sin cesar…y a los empréstitos a tal industria exportadora.

El café era de fácil transporte y fácil almacenaje, y no requería complicados procesos de transformación industrial para su exportación, y su cultivo en grandes haciendas, a diferencia de en Jamaica o Colombia, le daban ventaja a Brasil en este producto. El café se convirtió en un artículo tan importante para Brasil y su comercio que se convirtió en una parte muy importante de su éxito comercial y Brasil casi lo convirtió en un monocultivo suyo, tanto rendimiento daba. A inicios del siglo XX Brasil producía el 77% del café mundial, y llegó a ser el país controlador de todo su comercio a nivel mundial y quien controlaba y fijaba sus precios también a nivel mundial. Si Saint Domingue a fines del siglo XVIII era una sacarocracia, se puede decir que Brasil era una “cafetocracia” a nivel planetario. Sólo el año 1940 hicieron bajar su poder, pues el surgimiento de otros competidores sudamericanos y extra sudamericanos hicieron que Brasil exportara el 60% del café mundial…

Brasil era imparable. Sus exportaciones no cesaban de crecer, sobretodo basándonos en el hecho que Brasil tenía estabilidad interna para llevar a cabo progresos económicos, cosa que no pasaba el año 1870 en la gran mayoría de sus vecinos sudamericanos, pero jamás pudo igualar a su vecina Argentina.

No sólo de café vive Europa y los EUA, y la industria de la locomoción empezaba a impulsar en Brasil un cierto intento de diversificación de productos exportables, como el caucho, que dado su creciente valor por tonelada constituyó un buen producto a exportar a sus mercados norteamericanos y europeos. Junto con el café, ahora con un porcentaje total compartido con el cacao, un 10%, la carne vacuna, la madera y otros productos forestales, antaño conocidos como drogas do sertao, el caucho tenía un porcentaje del 25% en el 100% total del mercado exportador brasileño. La goma sintética y nuevos competidores hundieron esta industria de un modo catastrófico en poco tiempo.

Al margen de estos productos el Brasil también exportó algodón, sobre todo durante la época de la Guerra de Secesión cuando la Confederación sureña estaba en guerra con la Unión norteña, y el azúcar, que tuvo una breve vida en los dos últimos decenios del siglo XIX, pero tan nueva industria no resistió los viejos y nuevos competidores y mucho menos la conquista de Cuba y Puerto Rico por los norteamericanos el año 1898, que les daba acceso directo a su producción isleña como dueños que eran ahora de ambas ex-colonias españolas, mientras el avance de la industria cafetalera en el sur brasileño de Minas Gerais, Sao Paulo y Río de Janeiro, hizo que las regiones nordestinas entraran en una crisis económica, lo que influyó poderosamente en el posterior devenir histórico del Imperio de Pedro II de Brasil.

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BRASIL: DELA INDPENDENCIA A LA REPÚBLICA(2ª Parte).Por Cristófol Miró Fernández

4Brasil se independiza.

 


 

Brasil iba cambiando poco a poco. El año 1816, la reina María I había fallecido y Juan VI pasó de príncipe a rey portugués. Paralelamente, en el norte, en Pernambuco había estallado una revuelta que se quejaba contra las duras condiciones económicas y los privilegios que poseían los portugueses sobre los brasileños. Pernambuco se convirtió en república independiente durante tres meses, hasta el mayo del 1817 cuando cayó Recife, tras los cuales fue sometida de nuevo al poder de la Corona. Como pasó en el caso de la revuelta donde murió el célebre Tiradentes el año 1792, esta muestra de nacionalismo brasileño auguraba tiempos movidos, y sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes que había en los dominios españoles que rodeaban Brasil…

Mientras en Portugal Napoleón abandonaba Lisboa y el gobierno caía en un regente muy impopular para la población metropolitana. El año 1820 estalló una revolución liberal, como en su vecina España con el Trienio Liberal, y las Cortes pidieron con urgencia la vuelta de Juan VI a Lisboa. El rey aceptó volver a la metrópolis, dejando un Brasil saqueado y arruinado, la Corte decidió saquera todos los bancos y volver con el botín a Portugal, y a su hijo como rey, Don Pedro (imagen superior), de 24 años de edad. Brasil despertaba de su sueño de sede real a colonia de nuevo…

En enero del año 1821 Portugal convocó Cortes para promulgar una constitución escrita y Brasil decidió que podría participar en este texto legal…y entonces Brasil se despertó del todo de su sueño. Los liberales se negaron a permitir que Brasil participara, para ellos era una simple colonia, como para sus vecinos españoles y ordenaron la vuelta del rey a Portugal, la sede del gobierno luso. Brasil vio cómo su sueño de ser algo más que una colonia no fue más que un hermoso sueño que ahora se había acabado.

Juan VI se convirtió en el rehén de los brasileños, y a su alrededor se desató un enorme tira y afloja entre Portugal y Brasil. Las oligarquías se comenzaron a reunir a su alrededor y el “partido brasileño” aumentó su fuerza. Estas élites hicieron lo que no consiguió Iturbide con su Imperio Mexicano, mantener Brasil unido mediante pactos y alianzas. Sin enfrentamientos civiles como los acaecidos en las repúblicas herederas del Imperio Español, el dinero se invirtió en industrias y demás asuntos económicos que dieron brillantez al Brasil de mediados del siglo XIX, mientras la sociedad permaneció estable y en paz interna. Garantías seguras estas para un brillante desarrollo sostenido del lugar que las goza.

El 7 de septiembre del año 1822 resonó el “grito de Ipiranga” (independencia o muerte, compárese este lema con el lema de la revolución cubana de Fidel Castro “libertad o muerte”). Este grito implicó la independencia brasileña, la fuerza enorme del nacionalismo de un Brasil que tras tantos éxitos anteriores no quería perder ni un ápice de lo conseguido. El 12 de octubre Don Pedro fue declarado oficialmente Emperador de Brasil y fue coronado como tal el día 1 de diciembre. Lord Cochraine, ayudante de San Martín y aliado militar, en operaciones corsarias llevadas a cabo para hostigar a los mercantes españoles, metió baza en este conflicto y expulsó a los portugueses de sus guarniciones acantonadas en Pará, Maranhao y Bahía. El año 1823 Brasil podía considerarse independiente bajo la figura de su joven emperador Don Pedro I, con la derrota de los portugueses que habían ocupado Montevideo, y Inglaterra mantenía un cliente que, como se vio antes, contrató empréstitos entre 1823 y 1824 por valor de 3.200.000 libras esterlinas convertidos en una humillante deuda externa cuyos intereses Brasil pagaba religiosamente a Londres llenado sus arcas… los favores hechos por una potencia ávida de ganancias y mercados donde vender sus productos industriales pocas veces son desinteresados, y se pude decir que los ingleses habían sucedido a España y Brasil sobre el dominio de sus antiguas posesiones sudamericanas en lo que podría llamarse sin duda alguna neocolonialismo económico (y político).

El año 1824 los Estados Unidos e Inglaterra aceptaron un Brasil independiente, y el embajador británico consiguió que Brasil firmara dos tratados con Portugal e Inglaterra el año 1825 para enterrar el hacha de guerra…dos tratados con trampa para Brasil. La cláusula secreta con Portugal decía que Brasil le debía pagar, después de haber sido saqueada previamente su Hacienda el año 1821, dos millones de libras a Don Juan por la pérdida del Brasil, mientras a esta onerosa carga se sumaban los intereses de la deuda externa con Inglaterra. En definitivas cuentas, que Brasil tenía que pagar con largueza a Portugal e Inglaterra el derecho a ser independiente (Portugal) y la ayuda recibida para serlo (Inglaterra)…pero Brasil era libre, bajo la persona de Don Pedro, un Emperador que podía dejar Brasil en favor de Portugal, pues como hijo de Don Juan, era el heredero del trono luso…

 

El Imperio de Don Pedro I.

 

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Don Pedro I, Emperador del Brasil y por herencia rey de Portugal, decepcionó en exceso a unos poco listos liberales, pues concebían erróneamente que el monarca debiera gobernar como un monarca moderno de un modo diferente al que lo había hecho su padre. Es difícil concebir como un monarca que ha visto gobernar toda su vida a su antecesor en un estilo absolutista pueda cambiar de modo de gobernar, pues tiene unas bases de gobierno absolutista asumidas desde su infancia, por lo tanto, si no es un monarca visionario y reformista, tenderá a repetir los patrones aprendidos en su niñez. Y Pedro I no era reformista ni visionario…aunque tampoco un absolutista al estilo Fernando VII. Influenciado por las ideas revolucionarias que se habían llevado a cabo en las ex-colonias españolas, y que a su vez bebían de la revolución americana, Pedro I reconoció y aplicó la Declaración de Derechos del Hombre americana, de la que derivaba la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de la Francia revolucionaria del 1789. Con estos elementos de base Brasil tuvo una Constitución democrática dentro de una monarquía parlamentaria, unitaria y centralizada que estaba destinada a durar casi cincuenta años.

Pero estos derechos no incluían a toda la población brasileña, excluyendo a los esclavos de esta, lo que también se hacía en las nuevas repúblicas herederas del imperio español. Los rasgos básicos de este gobierno eran una mezcla de tradición absolutista y modernidad. Al estilo inglés, era formalmente liberal, con una cámara de diputados elegida periódicamente mediante elecciones, y un Senado vitalicio, lo que sería la Cámara de los Lores inglesa, hecha por nobles. El rey era asistido por un Consejo de Estado, encabezaba el poder ejecutivo y nombraba, y cesaba, al Primer Ministro sin tener el Parlamento nada que decir al respecto, siendo este un rasgo despótico de monarca absolutista, al mismo tiempo que nombraba a los miembros del Consejo de Estado, designaba a los senadores según los resultados de las votaciones, y convocaba o disolvía la Cámara de Diputados y convocaba elecciones parlamentarias, de suerte que si la Cámara rechazaba un gabinete, el propio Emperador podía disolverla y crear otra nueva por oponerse a su voluntad.  Pedro I además era responsable de nombrar y promover funcionarios civiles y militares, de reglamentar la legislación aprobada por el Parlamento y de distribuir los recursos entre los organismos administrativos, a lo que unía sus plenas competencias en materia religiosa, con lo que la separación Estado y religión era tibia.

Ningún comienzo es fácil, y este tampoco lo fue. En 1817 en Pernambuco estalló otra sublevación (imagen superior) para crear una Confederación del Ecuador, de corte liberal y republicano, en una reacción contra una monarquía no democrática y contra el peso portugués en el gobierno que hería a los brasileños en su nacionalismo, como en la España del siglo XVIII se luchaba entre el partido francés y el partido español. Don Pedro reaccionó de un modo poco tolerante y para atajar esta revuelta cortó las garantías legales de los derechos ciudadanos, mientras al poco tiempo en el sur estallaba otra revuelta con idéntica intención secesionista.

El año 1826 murió Don Juan, y Don Pedro, Emperador del Brasil, fue llamado a ser rey de Portugal. Brasil volvería a ser una simple colonia de Portugal, de nuevo…pero Don Pedro renunció a la corona portuguesa a tiempo, para acallar rumores que Portugal atraía más a Don Pedro que Brasil. Pero había más problemas en Brasil: Don Pedro empezaba a actuar como un déspota que vulneraba la propia Constitución no habiendo convocando al Parlamento hasta el año 1826 y la economía se hundía lentamente, lo que implicaba que había un alto riesgo revolucionario. Como las cosas no iban a mejor, Don Pedro I, Emperador del Brasil, optó por abdicar el 7 de abril de 1831, en un infante de cinco años, Don Pedro II, que según el propio Don Pedro I reconocía me filho tem sobre min a ventagem de ser brasileiro. Don Pedro II, nacido el 12 de diciembre del año 1825 de Amelia de Leuchtenberg, la segunda esposa de Don Pedro I, nació en Río de Janeiro, y era un monarca NACIONAL. Pacíficamente y sin levantar grandes odios, y eso puede implicar sin saquear las reservas de la Hacienda brasileña como hizo Don Juan el año 1821, el ex-emperador partió a su exilio europeo con su familia. Su salida voluntaria del poder conjuró una revolución y permitió que la nueva burocracia de oligarcas terratenientes sustituyera la colonial antigua sin romper con la tradición de la misma.

 

BRASIL: DE LA INDEPENDENCIA A LA REPÚBLICA( 1ª Parte).Por Cristófol Miró Fernández

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Juan VI de Portugal

 

El Brasil de finales del siglo XVIII.

 

Con una población establecida básicamente en la costa, donde se hallaba cerca de la mitad de toda la población brasileña, el interior de la colonia portuguesa seguía muy deshabitado. Fue en este contexto poblacional donde la Ilustración hizo su aparición, que influenció todos los movimientos sociales del siglo XVIII brasileño independentistas, aunque el motivo de esta misma independencia

a de la metrópolis portuguesa tiene mucho más que ver con la llegada de la familia real lusa, en su huida de Napoleón el año 1808, que con la independencia americana de las trece colonias inglesas o la Revolución Francesa, como tampoco tuvo suficiente fuerza el cierre de fábricas y manufacturas reales, por orden del marqués de Pombal y sus reformas, aunque acarrearan no pocos malestares sociales con respecto a la metrópolis.

Pero si la Ilustración no influenció en su independencia, la cercanía a los nuevos estados norteamericanos y la idea de Nación que representa la Revolución Francesa empezó a forjar en el Brasil la idea de que constituían una nación diferente de Portugal, y junto con la conversión de la colonia en el año 1808 de colonia a sede de la realeza estos hechos desembocaron en la independencia brasileña del año 1822, pero a diferencia de las colonias españolas Brasil no se fracturó en nuevas repúblicas, gracias a que su independencia fue mucho más tardía y la presencia real contribuyó a mantenerla unida.

 

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Precedentes de la emancipación.

 


 

Cómo ya se dijo anteriormente la Ilustración tuvo mucho peso en el Brasil colonial y sus élites, y como en la Europa contemporánea, la Ilustración impulsó debates sociales vivos que impulsaron creaciones como la Academia Científica y de la Sociedade Literaria, lo que en España serían Las Sociedades de Amigos del País mezcladas con influencias literarias como la del padre Feijoo, por ejemplo, en definitiva, sociedades culturales que mediante la filosofía y la ciencia aplicadas  a su mundo contemporáneo pretendían mejorar éste en beneficio de la sociedad. Obviamente estas sociedades eran más activas donde estaban las principales capitales del Brasil colonial, como Bahía y Río de Xaneiro. Estas élites burocráticas eran complementarias con los grandes centros económicos como Minas Gerais y su minería del oro, centros económicos por otra parte afectados negativamente por las reformas pombalinas.

La combinación de los factores de unas élites influidas por la Ilustración y unas reformas pombalinas que afectaron negativamente a la economía de diversas zonas brasileñas dieron como resultados revueltas como las existentes en la América española, como la de Túpac Amaru, Juan José Condorcanqui, en el Perú del año 1780, por ejemplo, de contenido anti fiscal por la razón de las  reformas  metropolitanas con un ideario ilustrado, de una relativa importancia, pues eran obviamente de alcance local, lo que impedía que fueran generales y facilitaba el apresamiento de sus líderes, pero que demuestran un incipiente nacionalismo que llevaría a la independencia de estas zonas de la metrópolis europeas.

El año 1789 estalló la revuelta de la Inconfidencia Mineira, en Ouro Preto, en Minas Gerais, una zona especialmente rica en minas de oro y con una élite muy influenciada por la Ilustración, la independencia americana y el liberalismo europeo, puesto que era una zona económicamente importante. Conviene recordar como Saint Domingue ardía en estas mismas fechas en una guerra brutal entre blancos y mulatos por la lucha de la supremacía política en Saint Domingue, entre unos blancos que habían marginado a los mulatos hasta límites insoportables y unos mulatos que, mediante las Sociedades de Amigos de los Negros revolucionarias aspiraban a conseguir de nuevo derechos que los blancos les habían arrebatado de un modo casi total, con lo que cabe incluir las revueltas brasileñas en un contexto general sudamericano donde las ideas norteamericanas revolucionarias influían de un modo decisivo en su surgimiento.

El número de revoltados de esta revuelta brasileña era de 20 personas, un número demasiado escaso para llevar a cabo una revuelta que incluyera a todo Brasil, y era local por el escaso número de sus miembros involucrados, pero incluían miembros de las élites tales como religiosos, un hacendado local y dos tenientes de dragones, uno de los cuales era el famoso Tiradentes (imagen superior). Esta revuelta estaba carente de toda motivación social de ayuda a los oprimidos de Minas Gerais. Deseaba establecer una república democrática con el objetivo de estimular la industria del oro y los diamantes dañadas por las reformas pombalinas, y condonar la deuda con Portugal. Debía estallar cuando el gobernador anunciara el cobro de la derrama, odiada por el pueblo. Esperaban que este hecho convirtiera la revuelta en general e incluyera a las capas populares descontentas con ese impuesto…pero nunca se llegó a cobrar la derrama. El gobernador fue avisado de esta revuelta y suspendió el cobro de la derrama.

Sin causas de revolverse, la sociedad no se movió y los cabecillas fueron detenidos y encarcelados. Tras tres años de juicio sus condenas a muerte por traición fueron conmutadas por voluntad real por la del exilio, mientras Tiradentes, que primero negó su participación en tal conjura pero al final la aceptó hasta el punto de autodenominarse responsable directo de tal revuelta fallida, fue colgado y después descuartizado como condena normal en esa época por traición a la monarquía.

Era el 21 de abril del año 1792, y desde ese día Tiradentes es ensalzado como un héroe republicano por los brasileños y el 21 de abril convertido en día de fiesta nacional. Posteriormente a estos hechos, el gobierno metropolitano reaccionó con desmesurada violencia prohibiendo imprentas y creando una lista negra de libros prohibidos que fueran nuevos semilleros de revueltas similares a la evitada, y creó una larga serie de agravios que lastraron la relación de las élites brasileñas con el gobierno de la metrópolis, lo que originó otra revuelta fallida el año 1794 en Río de Xaneiro.

La revuelta de los alfaiates (sastres) en Bahía el año 1798 fue de signo distinto completamente y demuestra como las ideas de la Ilustración empapaba la sociedad entera, no sólo las élites. Sus revoltados fueron gentes del pueblo que trabajan en un ámbito urbano, gente de color como mulatos o africanos, libres o libertos.

El año 1797 la carestía de alimentos alimentó la rebelión popular en Bahía, donde además se mezclaban otras reivindicaciones con el fin de la esclavitud, el libre comercio, una república y un salario mayor para los militares. Aplastada esta revuelta y conociendo los sucesos contemporáneos de Saint Domingue, el miedo a la revuelta entre la población mulata y africana llevó a la ejecución y descuartizamiento de cuatro de sus cabecillas.

Época de revueltas locales, ninguna fructificó por las medidas represivas usadas por la corona, viendo los sucesos de la vecina Saint Domingue, prematuras e impulsadas por una élite cada vez más descontenta con una metrópolis que imponía sus medidas económicas en un Brasil cada vez más nacionalista.

 

La ayuda napoleónica a la creación del imperio del Brasil.

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El año 1807 Napoleón cruzó la frontera portuguesa e invadió Portugal. El príncipe heredero Juan VI consiguió la ayuda de los británicos para huir al Brasil, que ahora, a falta de metrópolis, era la sede de la Corona portuguesa. Brasil no era ya una colonia, era la sede de gobierno. Se podría decir que el rey portugués se había convertido en el rey brasileño y Brasil en un reino. Lo que la realeza entendía como una huida momentánea a la espera de una vuelta a Portugal en Brasil era visto desde el punto de vista nacionalista como la superación de su status de colonia domeñada a centro de poder real y sede de gobierno. El 22 de enero del 1808 la Corte, junto con 10.000 cortesanos y burócratas, llegaba a Bahía y el reloj para la independencia brasileña empezaba a funcionar de un modo automático e imparable.

Este hecho hizo posible que todo lo que se aspiraba en Brasil por las élites fuera llevado a cabo de un modo rápido. Brasil era equiparado en derechos con la metrópolis invadida y el año 1815 pasó de Virreinato a Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve. El nacionalismo brasileño se vio influenciado por esta estancia de la Corte en Sudamérica. Cierto que la realeza impulsó el renacer económico y científico del Brasil, junto con su nacionalismo, pero este avance social y económico a orillas del Amazonas hizo que nacieran envidias ente muchos portugueses, que veían como el progreso de Portugal era ahora el progreso del Brasil.

La Carta Regia del enero del año 1809 abrió los puertos brasileños al libre comercio con Inglaterra y abolió el monopolio comercial anterior. Los ingleses consiguieron ventajas comerciales notables mientras los comerciantes portugueses eran gravados con unos altísimos aranceles por parte del Brasil, del 24% frente al 15% de los ingleses, que hizo nacer un creciente rencor en tierra lusa, que veía como bajo los designios ingleses, la Corte brasileña maltrataba a sus propios comerciantes. Brasil se convertía no ya en colonia portuguesa, sino en colonia inglesa, y era objeto de una gran afluencia de casas comerciales inglesas, cuyo gobierno se cobraba de esta manera el favor y la deuda contraída por la familia real al huir de Portugal el año 1808. En Brasil no mandaba la familia real portuguesa, mandaba Inglaterra…el año 1816, tras la derrota napoleónica y al no ser y a Brasil una pieza del Imperio napoleónico, los aranceles fueron igualados y cesó la discriminación. El Bloqueo Continental impuesto por los británicos a Napoleón no tenía ya sentido si Napoleón había ya sido derrocado del poder.

Mientras tanto Brasil pasaba paulatinamente de colonia sojuzgada a sede temporal de gobierno portuguesa y Corte Real. La administración del Brasil se iba equiparando a la administración de Lisboa en muchos aspectos, creándose en Río el Consejo de Estado, y la Suprema Corte de Justicia (lo que ahora sería un Tribunal Supremo), un banco, una imprenta y una biblioteca con fondos bibliográficos traídos desde Lisboa, junto con facultades de derecho, medicina y una academia militar, e incluso se empezó a publicar un periódico…que la Corte concibiera que tras todas estas mejoras y progreso en Brasil, satisfaciendo las ansias nacionalistas de las élites, podían ser retiradas de un plumazo una vez la Corte pudiera volver a Portugal implica que era muy corta de vista…

Pero no sólo era Brasil quien evolucionaba, sino la propia Corte emigrada. Los cortesanos forjaban lazos cada vez más estrechos con las élites brasileñas cuanto más tiempo pasaba la Corte en Brasil, pues a todas luces Brasil era ahora la metrópolis en vez de Portugal, y ciertos lazos como los familiares, atan bastante fuertemente a sus contrayentes, lo que dificultaba en gran medida la vuelta de la Corte a Lisboa, y si a ello sumamos que a estos lazos hay que unir los patrimoniales, puesto que muchos cortesanos se habían vuelto hacendados al comprar tierras, como que complica bastante más el retorno a la antigua Corte…abandonar familia y propiedades es un tema ciertamente delicado.

Económicamente Brasil consiguió lo que Tiradentes había deseado, que la economía floreciera de nuevo con un esplendor nunca visto. Los ingleses eran buenos clientes brasileños, y los puertos brasileños exportaron muchos productos merced a la cercanía de éstos a la costa, y eran buenos clientes ingleses porque la libertad de comercio hizo que importar mucha producción de bienes europeos, sobretodo inglesa, que no frenó su presencia en Brasil tras la independencia, sino que la aumentó, alcanzando cien casas comerciales inglesas el año 1822 en Brasil. Como en las antiguas colonias españolas, Inglaterra importó material y maquinaria para mejorar la explotación de minas de oro y diamantes (recuérdese el caso peruano de la Pasco Copper Corporation, y el hecho de que el puerto del Callao estuviera lleno de maquinaria industrial minera oxidándose a causa de la imposibilidad de llevar tal maquinaria a las minas destinadas por ausencia de caminos para llevarla a su destino).

La fortaleza brasileña comercial se demuestra tras la crisis bursátil del 1825. Mientras las repúblicas de origen español no podían pagar los intereses de la deuda externa, Brasil pudo seguir pagando los intereses de la deuda externa debidos a Inglaterra de un modo continuado, habiendo contraído una deuda con dos bancos ingleses por empréstitos de valor de 3.200.000 libras esterlinas.  Ciertamente era un cliente mucho más seguro que México para los franceses, para comerciar y pagar deudas contraídas con países europeos.

Como puntilla a este éxito y progreso brasileño, Juan VI optó por reconquistar la Colonia do Sacramento a España, cedida el año 1750 por los monarcas borbónicos y después recuperada por estos mismos monarcas de nuevo de manos portuguesas. En el año 1811 y el año 1816 Juan VI impulsó dos invasiones militares en la Banda Oriental, librando a Buenos Aires del indeseado Artigas, caudillo revolucionario que abogaba por una reforma radical social apoyando los derechos de las clases sojuzgadas contra el poder de los terratenientes de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Con la derrota de Artigas, el año 1821 se creó el estado Cisplatino incorporando Uruguay al Brasil…que Antonio Lavalleja, el año 1825, se encargó de hostigar al mando de “los treinta y tres orientales”, en connivencia con el gobierno argentino en una guerra de tres años contra Brasil, creando la República Oriental de Uruguay, que tuvo que hacer equilibrios para sobrevivir a los argentinos y los brasileños. Recordando a Napoleón y su frase tras Bailén, Brasil se podía decir que tenía una mancha en su ropaje.

LA REVOLUCIÓN MEXICANA (3ª parte). Por Cristófol Miró Fernandez

Plutarco Elías Calles y la vuelta abortada al porfiriato.

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¿Qué significa el cargo de Jefatura Suprema al que Venustiano Carranza aspiraba? Obviamente una superación del cargo de presidente de México, y tiene un sentido mucho más parecido al de dictador, similar al que ejercía Porfirio Díaz, era una segunda edición del sistema de gobierno porfirista, sin duda alguna favorecido por la razón de que quienes ostentaron el cargo tras Madero, incluido Madero, fueron hombres que o bien representaban a la oligarquía terrateniente del norte (Madero), o eran miembros del ejército (Huerta) o senadores porfiristas (Carranza). Esto implica que estaban influenciados por el gobierno porfirista en gran medida, pues en ambos tres casos formaban parte de la élite que mantenía vivo el régimen o que era aparte intrínseca de él, y por mucho que dijeran  que abjuraban del mismo, obviamente tenderían a reproducirlo por tendencia natural o intereses diversos varios.

Años 20. Los EUA empiezan a apoyar a dictaduras derechistas e intervencionistas con aun más ahínco que en el pasado por toda Sudamérica para contrarrestar la influencia que la Unión Soviética empezaba a demostrar en el mundo entero y al mismo tiempo permitir la expansión de la United Fruit Company, al mismo tiempo empresa y modo de control gubernamental de los países sudamericanos llevado a cabo por los EUA, por toda Sudamérica, todo eso con ayuda de su policía militar, un ejército que impedía que cualquier régimen contrario a los EUA pudiera germinar en cualquier estado del sur del continente. Los caudillos agraristas Villa y Zapata podrían ser tenidos como representantes de la corriente comunista en Sudamérica por su demanda constante de repartir tierras entre el campesinado hambriento, y es en este contexto donde cabe señalar las muertes de Zapata el año 1919 y de Villa el año 1923. La caída de Carranza el año 1920 puede ser entendido en este mismo contexto, pues su intención de nacionalizar los recursos naturales de México puede ser tenido como un intento de sovietización de México en perjuicio de los intereses extranjeros que operaban e invertían en las industrias aztecas, a parte que desafiaba la Enmienda Platt del 1902. El tiempo había avanzado y cualquier intento de nacionalizar cualquier recurso natural en perjuicio de los EUA o de cualquier otro país europeo, o las demandas de expropiación de tierras de las élites, como implicaba las demandas agraristas, se veían por los norteamericanos como una posible presencia del enemigo comunista en el continente americano, y por lo tanto, tenía que ser automáticamente neutralizado. Ya José Martí y Maceo habían caído durante la guerra de independencia cubana del 1898 bajo idénticos presupuestos (nacionalismo anti-norteamericano) y años antes la reina Lilioukalani de Hawái había sido derribada del poder por estos motivos el año 1891.

Pero volvamos con Plutarco Elías Calles, ahora, si les parece bien. La tierra seguía siendo el campo de batalla de todo régimen mexicano desde Madero, y ahora que los grandes líderes agraristas habían sido eliminados, cierta calma había vuelto al campo mexicano. Con los agraristas ahora aliados de Obregón, era hora de llevar adelante una política que impidiera el resurgimiento del agrarismo violento repartiendo tierras, sin arruinar a los terratenientes, al campesinado mexicano hambriento de ellas, llevando cabo al mismo tiempo una contrarrevolución que calmara los ánimos de la antigua élite porfirista. Obregón fue sucedido por Plutarco Elías Calles (foto superior) el año 1924 y jugaron al doble juego de dar tierras, pocas, a las comunidades nativas, mediante ejidos, y repartieron parte de las Haciendas de los terratenientes, que por otra parte recobraban la posesión de las mismas en la porción que se les había dejado, en lotes individuales, mientras otras Haciendas eran repartidas entre los líderes de la revolución y sus familias. Una política que contentaba a todos, a los campesinos y a los hacendados, antiguos y nuevos.

En el norte estas medidas fueron poco observadas y los grandes hacendados, partidarios de la revolución, se ganaron el derecho de no ver sus tierras apenas repartidas, pero en el sur, ante la mayor demanda de tierras, las medidas fueron más efectivas y repartieron 1.500.000 de hectáreas frente a las 173.000 que había repartido Carranza.

Otra cosa bien distinta fue la política religiosa. Calles llevaba a cabo una política anticlerical como se observaba en la Constitución del año 1857, lo que hizo estallar la rebelión cristera el año 1926, que conllevó la muerte de maestros rurales, pues estos hablaban de la revolución a las gentes de los pueblos. Su consigna “Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe” encendió un incendio que se extinguió el año 1929 y comprometió de nuevo la estabilidad del país azteca. Sólo con ayuda del Vaticano y los Estados Unidos fue parada, Y Calles se comprometió a no atacar a la iglesia aun manteniendo sus medidas laicistas.

La sucesión de Calles fue bastante accidentada y recuerda la sucesión de Carranza por Obregón. El año 1928, el lema de Porfirio Díaz fue derogado en provecho de Obregón, pero fue asesinado. El país entró en ebullición. Calles decidió crear un partido, el PNR (Partido Nacional Revolucionario) para calmar la situación. Formaban parte de él los grupos sociales que apoyaban la revolución, los jefes del ejército y los caudillos favorables al régimen. Calles aprovechó para convertir su régimen en un maxi mato, lo que Carranza denominaba Jefatura Suprema, y que en resumidas cuentas era una dictadura, quedando él como Jefe Máximo conviviendo con presidentes sin apenas poder político alguno…una dictadura recubierta de un leve barniz democrático.

El año 1933 fue elegido presidente un militar honrado y progresista, el general Lázaro Cárdenas, que osó tomar medidas contrarias a las que el todopoderoso Jefe Máximo deseaba, unido a los caudillos campesinos provinciales y a los líderes obreros, que se mostraban descontentos con la política de Calles. Calles inició el ataque contra Cárdenas, y ese fue su final. Vicente Lombardo, el mayor dirigente obrero, creó el Comité Nacional de Defensa Proletaria para ayudarlo a defenderse, y Calles, vencido, anunció el final del porfiriato tardío que era el maximato y se exilió a los Estados Unidos el año 1935. México por fin, después de 25 años de sufrimientos y muertes, éxitos y fracasos, había por fin dejado atrás al porfiriato y a sus sucesores políticos que aspiraban a resucitarlo, designándose dictadores como Trujillo había hecho en Santo Domingo el año 1930. La herencia de Juárez y su Constitución del año 1857 había revivido de nuevo, y aún sigue viva en México, mientras los campesinos consiguieron en cierto modo tierras para cultivar, su principal demanda, mientras el porfiriato había sido derrotado como opción política el año 1935, con la instauración de una democracia efectiva el año 1935 tras la caída del maximato y la dictadura del Jefe Máximo Plutarco Elías Calles, aunque como política económica seguía viva, pues los intereses extranjeros estadounidenses dominaban la economía mexicana comprando petróleo al país azteca, lo que implicaba que las demandas nacionalistas de los hacendados norteños que habían impulsado a Madero el año 1910 habían fracasado (pero el año 1910 aun no existía la fuerza arrolladora del comunismo soviético)…en definitiva, la revolución mexicana había culminado con una serie de éxitos y fracasos, teniendo como trasfondo las dictaduras latinoamericanas, y la lucha entre los EUA y la URRSS por el dominio del mundo…había nacido en un mundo antiguo, de inicios del siglo XX, de anteguerra, y había culminado en un mundo moderno, de los años 30. Con rasgos iniciales de una revolución del siglo XIX había creado un mundo del siglo XX, México había cruzado de un modo traumático el puente de un mundo antiguo a un mundo nuevo…

 

Autor: Cristóbal Miró Fernández

LA REVOLUCIÓN MEXICANA (2ª parte). Por Cristófol Miró Fernandez

Y llegó Madero…

 

3

 

Francisco Madero (arriba), un rico hacendado del norte, decidió aprovechar esta crisis generalizada política y social para hacer oír su voz y la de su partido, la del Partido Anti reeleccionista. Su partido concretaba la vieja idea de “sufragio electivo: no reelección”, la vieja idea que resumía todas las peticiones populares de toda la población contra el gobierno decadente de Porfirio Díaz, desde los agricultores desheredados hasta los empresarios que deseaban librarse de los Estados Unidos y comandar un cambio social en un mundo del siglo XIX con una economía del siglo XX.

Díaz, viéndose amenazado, optó por enviarlo al exilio, lo que acabó de hundir su régimen en la ciénaga. Cómo en la Revolución Francesa, cierto número de hacendados norteños pidió repartir tierras entre el campesinado hambriento, quizá por sinceros sentimientos humanitarios o quizá para no perecer víctima de la creciente agitación que se vivía en el norte, más poblado y por lo tanto con muchos más problemas con los campesinos sin tierra que en el sur de México. Esto acabó del todo ya con el régimen de Díaz, que veía como sus más fieles apoyos lo abandonaban. Mientras tanto, Madero lanzaba desde Texas, los Estados Unidos, en octubre el Plan de San Luís Potosí, el germen revolucionario, y con ayuda de los antiguos aliados de Porfirio Díaz, ahora ya desechado por el voluble y traidor gobierno norteamericano, Porfirio vivía en un gobierno muerto en vida. El 20 de noviembre Madero llamó a la revolución, usando la frase que primero encumbró como demócrata y liberal a Porfirio Díaz y ahora lo mataba como reaccionario conservador: sufragio electivo, no reelección”.

 

Las revoluciones mexicanas

 

 

Justo Sierra, historiador mexicano contemporáneo del porfiriato hablaba que dicho régimen era un camino necesario para llegar a la modernización y la democracia en México. Cierto es que la modernización mexicana, tras la crónica inestabilidad política y social anterior a la llegada de Porfirio Díaz al poder, sólo podía llevarse a cabo con ayuda de un poder exterior que estabilizara un traumatizado país como era México y donde los odios viscerales desatados durante las revoluciones y contrarrevoluciones de un gobierno y otro auguraban que en cualquier momento podía de nuevo estallar una nueva guerra civil. Que este régimen llevara a México a la democracia, eso ya es otra historia. El apoyo de Porfirio a los sectores conservadores de la sociedad y a los Estados Unidos cierto que estabilizó el país, pero dadas las condiciones convulsas del gobierno mexicano las clases altas desarrollaron un pánico a permitir un desarrollo democrático social que diera derechos a la población pobre, a las mujeres y a los iletrados similar al que se vivió en París tras la Comuna del 1871. Esto desembocó en un sistema social conservador alérgico a todo cambio social que pudiera derivar en una merma de sus derechos tradicionales, una medida contraproducente, pues el sistema político se esclerotizó mientras la sociedad modernizada demandaba cambios que podrían hacer saltar por los aires este sistema político conservador, y rota toda vida democrática, las diversas tendencias sociales se fueron radicalizando al calor de la sociedad cada vez más ansiosa de un cambio social hasta que tras el estallido de la revolución  y la implosión del régimen porfirista, toda esta combinación explosiva estalló sin control causando 1.000.000 de muertos hasta que consiguió ser encauzada de un modo exitoso para la creación de un nuevo orden social en un México moderno.

México vivió varias revoluciones simultáneas, lo que imposibilitó que el país se estabilizara durante largo tiempo, a diferencia de Rusia, donde a los mencheviques los sucedieron los bolcheviques, dictatoriales pero que consiguieron dominar la marea revolucionaria rusa hasta crear lo que fue la URRSS. Los latifundistas del norte, contrarios a Porfirio Díaz, y encabezados por Francisco Madero, no aspiraban a un cambio social profundo que diera solución a los problemas de tierras de los campesinos, pues implicaría perder su medio de vida, influencia social y riqueza, mientras los campesinos no estaban dispuestos a tolerar un régimen político dominado por los oligarcas pues los odiaban por el abuso que de ellos habían hecho durante decenios al mismo tiempo que entendían que un gobierno que dominaran estos oligarcas no permitiría jamás que pasaran de braceros a propietarios de tierras para cultivar.

Estos mismos latifundistas eran nacionalistas y no deseaban estar bajo el poder de un gobierno decrépito y siervo de los norteamericanos, pero carecían de fuerza para imponerse a los campesinos rebeldes del norte y el sur y al final los norteamericanos fueron quienes los ayudaron a dominar México de nuevo, mientras coqueteaban con Zapata para ver quién sería su aliado más dócil para ser su posterior títere gubernamental, o los latifundistas o los revolucionarios.

Y mientras tanto los partidos de izquierda deseaban un cambio social que diera cabida a las nuevas aspiraciones de los sectores nacidos de la modernización económica y los nativos mexicanos deseaban recuperar sus tierras expoliadas por terratenientes e iglesia desde los años 70 del siglo XIX, a partir de la Ley Lerdo. El caso es que la lucha magna entre campesinos y oligarquía oscurecieron estos dos últimos sectores, urbanos y nativos, ante la magnitud y violencia de sus enfrentamientos.

 

Del amor al odio.

 


 

El campesinado se unió a los maderistas contra el régimen de Porfirio, pues esperaban que sus demandas de tierras para salir de la pobreza fueran escuchadas. Madero comprendió que sólo uniéndose a los campesinos podría derribar a Porfirio Díaz, y como era un rico hacendado del norte encontró apoyos entre los importantes caudillos norteños Pancho Villa (Doroteo Arango) y Pascual Orozco. Pronto se unieron los focos rebeldes del sur, bajo el mando de Emiliano Zapata. Porfirio Díaz vio que su derrota era segura y tras conquistar Chihuahua, cayó seguidamente Baja California y Veracruz. En marzo del año 1911 Porfirio aceptaba su derrota y se exiliaba a Francia, donde moriría el año 1915.

Y aquí empezaron los problemas. El porfiriato cayó rápidamente, lo que implicó dos cosas muy distintas: que el gobierno de la nación azteca no se sumió en un caos ingobernable y siguió vigente en muchos aspectos el régimen caído, y que esto implicó que los cambios sociales tan deseados por la población mexicana fueron más tibios de lo deseado, ya que muchos hombres del antiguo gobierno siguieron ocupando sus antiguos cargos. Esto, que aseguraba una estabilidad gubernamental era un hecho que demostraba que en las grandes líneas, el viejo régimen seguía vivo.

Madero fue hecho presidente de México por aclamación popular en las urnas. Era un hombre que deseaba estabilidad en México, y ello implicaba que rehuía las manifestaciones que implicaran ideas extremistas o profundamente revolucionarias, como las del campesinado hambriento de tierras (no olvidemos que él mismo poseía una gran Hacienda en el norte y eso supondría su propia ruina), al mismo tiempo que atender a todos los proyectos y demandas sociales que los diversos sectores sociales mexicanos demandaban era algo imposible, pues eran contrapuestas las unas a las otras, como en el caso de los agraristas y los hacendados norteños.

Zapata y Orozco vieron que Madero no aceptaba las expropiaciones totales de tierras que los campesinos cometían en las Haciendas de los poderosos, así que se enfrentó al presidente en una guerra abierta. El Plan de Ayala del año 1911, lanzado por Zapata, legitimaba las expropiaciones hechas en tierras latifundistas, con la característica que indemnizaba a los antiguos propietarios con la vuelta a su propiedad de la tercera parte de sus antiguas propiedades, al mismo tiempo que deslegitimaba a Madero como presidente declarando a Orozco como líder de la revolución.

Madero reaccionó enviando al general Victoriano Huerta, un militar del porfiriato, para derrotar a los rebeldes. Esta medida fue errónea completamente: por un lado Madero demostraba su debilidad necesitando a un militar para acallar la oposición violenta a su gobierno, y por otro el envío de un antiguo miembro del ejército de Porfirio Díaz lo colocaba a su mismo nivel represor, como un continuador del porfiriato, a ojos de quien odiaba el antiguo régimen. Pero no podía hacer otra cosa, así que tomó esa decisión fatídica, la única que podía tomar para hacer cumplir la ley y la constitución ante la fuerza revolucionaria de Zapata y Orozco.

La vuelta al pasado convulso mexicano.

4 

Cumplida la misión con éxito, Huerta (imagen superior) concibió la idea de hacerse con el poder y destituir a Francisco Madero del cargo de presidente de México. Volvemos a ver aquí el clásico ejemplo de Santa Anna en el siglo XIX y del propio Porfirio Díaz el año 1876 cuando derribó a Lerdo De Tejada tras suceder a Benito Juárez. Madero estaba desacreditado ante quienes lo habían elegido como presidente el año 1911, y ante Norteamérica pues había demostrado su debilidad ante Zapata y Orozco. Pero antes de derribarlo hacía falta hacer un poco de teatro… Félix Díaz también se había dado cuenta de la debilidad de Madero, y como sobrino de Porfirio Díaz, encabezó una revuelta contra Madero, con el apoyo de los Estados Unidos. En una reunión llevada a cabo entre Huerta, Félix Díaz y Henry Lane Wilson, el representante norteamericano, Huerta apresó al presidente Madero y lo ejecutó, convirtiéndose él, en vez de Félix Díaz, como los americanos hubieran deseado, en presidente de México. Un nuevo Lucas Alamán había sido derribado por un nuevo Santa Anna. Y los Estados Unidos de nuevo demostraron su capacidad para traicionar a sus estimados aliados que ellos mismos habían ayudado a encumbrar al poder.

Huerta era un continuador del porfiriato puro y duro, lo que desembocó en la revuelta de Villa en Chihuahua y de Venustiano Carranza, un antiguo senador porfirista y un gran hacendado local. De nuevo se repetía la unión de Madero con las tropas revolucionarias de Villa y Orozco el año 1910, ahora con diferente nombre de hacendado pero con igual posición social e iguales ansias de derribar al nuevo Porfirio Díaz…

Woodrow Wilson decidió no reconocer el gobierno de Huerta, aunque antes le había dado apoyo, dando otra muestra del voluble carácter de la política norteamericana, y decidió apoyar al nuevo Madero, para derribar al nuevo Porfirio…pero había que buscar una excusa.

Y la excusa fue al estilo acorazado Maine en el puerto de la Habana el año 1898. Un choque armado entre tropas mexicanas y norteamericanas fue usado como motivo de una declaración de guerra económica al México de Huerta. Norteamérica ocupó el puerto de Veracruz, llevándose de un modo inmediato todas las rentas principales que recibía México por vía comercial para los Estados Unidos el año 1914. Sin recursos para su gobierno, Huerta aún tenía que sufrir como sus anteriores enemigos derrotados le presentaban de nuevo liza en el norte y el sur de México. Villa y Zapata eran imbatibles y sin recursos y aislado Huerta abandonó el gobierno y huyó en julio del 1914 de Ciudad de México, que fue ocupada por Carranza seguidamente, con bendición norteamericana.

 

México se convierte en ingobernable.

5 

Venustiano Carranza había llegado al gobierno de un México ingobernable. El gobierno de Huerta había sido disuelto, de hecho se había disuelto el gobierno central de todo México, y eso aumentó el poder enorme ya de por sí de los señores de la guerra que eran Villa en el sur y Zapata y su División del Norte en el Norte de México. Se habían convertido casi en reyezuelos de las regiones que dominaban, y no obedecían al gobierno central de Ciudad de México. Para conseguir controlar a tales señores de la guerra y a los campesinos que ansiaban tierras de cultivo, víctimas de unos y otros al mismo tiempo, el gobierno constitucionalista levantó de nuevo la bandera de la reforma agraria.

Pero Villa y Zapata no estaban por la labor de dejarse someter por Carranza, que ambicionaba la Jefatura Suprema sobre México. La lucha entablada entre los irreductibles caudillos agrarios y el gobierno central se saldó con la momentánea derrota inicial del gobierno central, que en noviembre supuso la huida de Carranza hacia Veracruz, donde se hizo fuerte bajo patrocinio norteamericano, que legitimó su gobierno. Con la ayuda de los Estados Unidos, el control de las rentas aduaneras, ahora convertidas en arma poderosa para derribar o mantener gobiernos en México y el apoyo de otro caudillo agrarista, Álvaro Obregón, reyezuelo de Sonora, derrotó a los agraristas de Villa el año 1915, con lo que el control sobre México comenzaba a estar de nuevo en manos de Carranza.

Para pacificar el país, buscó institucionalizar y consolidar la Revolución desde el propio gobierno, con lo que, a diferencia del depuesto Madero y del golpista Huerta, el pueblo comenzaba a ver como el gobierno asumía sus ilusiones y las deseaba cumplir y al mismo tiempo restaba apoyos a los líderes agraristas siempre levantiscos.

Se llevó a cabo los viejos planes de reforma agraria según habían sido ya pensados, meditados y deseados desde la época de Guerrero, en los años 20 del siglo XIX, y que intentaba dar tierras a quienes no las tenía, con lo que los agraristas perdían apoyo entre el campesinado, así como permitir la sindicalización obrera y permitir el derecho a huelga de estos. Con respecto al ejército heredado del porfiriato y que había dado pruebas claras que estaba dispuesto a traicionar a los gobiernos mexicanos a la primera de cambio, teniendo en cuenta el ejemplo de Huerta, sencillamente fue disuelto, quitándola mismo tiempo el principal apoyo a los oligarcas porfiristas e imposibilitando así que pudieran poner trabas a las reformas que el gobierno llevaba a cabo.

 

El relevo de Carranza.

 6

 

Álvaro Obregón (foto superior) ampliaba poco a poco su poder e influencia en el entorno de Carranza, hasta convertirse en el hombre fuerte del régimen…y una más que posible competencia a Carranza. El año 1917 se hizo una nueva Constitución, que en grandes líneas sigue rigiendo en México, de talante nacionalista e intervencionista, lo que implica un poder más fuerte del presidente mexicano, que quería aspirar a la Jefatura Suprema, una palabra muy parecida a la de dictador. Villistas y zapatistas no intervinieron en su redacción, aunque recogía demandas de obreros y campesinos, lo que implicaba que al final los sectores sociales que habían impulsado la revolución para modernizar la sociedad y conseguir mejores condiciones de vida empezaban a ver progresos. Heredera de la Constitución anticlerical del año 1857, también nacionalizó las riquezas del suelo, lo que implicaba un apoyo a los hacendados norteños que habían apoyado a Francisco Madero el año 1910 para liberar a México de la influencia norteamericana. Obsérvese como también en Europa la Revolución Rusa llevada a cabo por los bolcheviques en Rusia observaba también estos mismos objetivos, aunque llevaba aparejada la nacionalización de tierras y fábricas y muerte o exilio de hacendados y empresarios, como diferencia con la revolución mexicana contemporánea, pero llama la atención como eran de similares ambas sociedades. El año 1927, ante las suspicacias y antipatías despertadas entre los sectores inversionistas extranjeros, la Corte Suprema negó carácter retroactivo a esta medida constitucional, que veía con temor un panorama similar al de la Unión Soviética en la frontera mexicana, y normalizó las relaciones entre México y los EUA, los principales clientes del país azteca.

Obregón era contrario a Carranza en sus ideas de gobernar, que apoyaba las medidas normalizadoras, al mismo tiempo que acumulaba cada vez más poder e influencia, constituyendo un serio rival para Carranza, con lo que éste decidió dar un golpe militar para desbancarlo del poder, que fracasó y acabó con la muerte, en 1920, del propio instigador del golpe y la elevación de Obregón al poder, si no lo estaba ya…

Los agraristas eran otro punto a tener en cuenta para conseguir estabilizar al país azteca. Irreductibles y seguros en sus dominios, no estaban dispuestos a dejarse dominar por el gobierno central, con lo que la única solución fue su eliminación física. Zapata cayó el año 1919 y Villa el año 1923. Los agraristas perdían sus caudillos principales y por fin México podía seguir con la institucionalización de la revolución iniciada el año 1910.

Obregón ganó las elecciones apoyado por un amplio espectro social, que incluía agraristas como Gildardo Magaña, miembros del ejército, el Partido Liberal Constitucionalista (burgués), la anarquista (obrera) Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), las clases medias urbanas y algunos intelectuales como José Vasconcelos. En pocas palabras, México tenía un gobierno estable al final, de amplio consenso social, y con el apoyo de industriales ingleses y americanos, que veían protegidos sus intereses por Obregón, convirtiendo el petróleo en el principal producto exportable mexicano.