NUNCA DIGAS NUNCA- ” NEVER SAY NEVER. Por Víctor Donamaría

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Antes de que cante el gallo me negaras tres veces, dijo el galileo a su sucesor in terram, Pedro, el pescador, el que tiró las redes cuando le vio aparecer en las orillas del Jordán, convencido de que aquel hombre que le había pedido le siguiese, con la enigmática declaración identificativa: “YO SOY QUIEN SOY Y VENGO DE DONDE VENGO”,  con esa declaración tan poco clara, Pedro le siguió, y Pedro le negó, las veces ya dichas.

Paquito Camps, el Curita, en la Plaza de Toros de Valencia, oía, con la vista en el cielo, como no podía ser de otra manera, aquella promesa:

-“Estoy contigo, delante, detrás a tu lado pero estoy contigo, nunca te abandonare.” A Paquito Camps el Curita, los oídos se le hacían chiribitas, ¡Ya estaba salvado! Podría seguir gobernando el Reino del Miguelete los años que hiciesen falta, Mariano se lo había prometido, hasta que…..

Una vez, el Jefe Supremo el Rey de la Tierra Media, Mariano el Corto, dijo refiriéndose a el, y a preguntas de una becaria de periodismo que todos los día le hacia la misma pregunta, acerca de la posible destitución del Presidente del Pais Valencia: “A esa persona de la que Vd., me habla”…. Oída esta entradilla, Paquito Camps el Curita., sabía que estaba defenestrado, y que le quedaba dos telediarios en la presidencia de la Generalitat del Turia.

Pasaron los días, los meses -no muchos- pues la podredumbre no daba a bastos, y otro personaje entró en la escena de la cochambre de la corrupción y del día a día de esta España nuestra Esta España mía, que diría Cecilia.

El inefable Luis Bárcenas, Luisito,el “cabron” -sic- para los antiguos, el contable que entró para echar una mano a Lapuerta y se hizo con la mano el pie, y hasta el edificio entero de los Genoveses.

Y ¡Como no! empezamos e recorrer el trillado camino de los presuntos, “eso se lo dirá Vd, a otras a mi no”, “eso es mentira”, “no hay pruebas, etc etc”. Y la Justicia española con la lentitud acostumbrada de muchos años de falta de medios y de interés en que se arregle, seguía avanzando como una pareja den la Guardia Civil de los tiempos de El Tempranillo, que pasito a pasito lo encontraron en el Himalaya disfrazado de eso que llamaban el Yeti, tardaron cien años, pero lo encontraron.

Nuestro juez, pasito a pasito, como la yenka, uno para adelante y dos para atrás, pero los papeles de Bárcenas vomitaban corrupción por todas sus líneas.

Vino la inefable indemnización en diferido y a plazos y las fotocopias de las fotocopias, etc. oct. Y terminaron con el Sr. Bárcenas en el Trullo y su mujer, casi.

Pero Mariano el Corto, cual galileo, “Soy el que soy y vengo de donde vengo”, le dijo aquello tan consolador, de “Aguanta Luis, quien aguante vence” Seis días después Luis sabia que también le había abandonado, con la de pasta que había proporcionado a Los Genoveses. La periodista que siempre preguntaba, ya era periodista ya no era becaria, si iba a dimitir o expulsar al sr, Bárcenas, oyó la frase condenatoria:
-“Esa persona de la que Vd., me habla”, Luisito, en el trullo de El Goloso, cuando ,lo oyó, sabía que como Paquito el Curita, había sido defenestrado.

Cuando el Líder Supremo se refiere a alguien con eso de “Esa Persona de la que Vd., me habla” y todo el personal de la Organización, dicen que lo desconocen, y dejan de llamarles por su nombre es que han decidido quitarles la escalera y la brocha, incluso la red de protección. Ahí te pudras. Siempre esta actitud, va unida a la de no pronunciar JAMAS,  palabra corrupción, en el momento que entra en vigor lo de “Esa persona de la que Vd., me habla” entra automáticamente en vigor lo de “Esas cosas” para sustituir a “corrupción”

Últimamente, la esperanza blanca del PP, el ungido, el designado, por los dioses del Olimpo, para sustituir al Dios Aznar Zeus, que por irse allá donde se fracasa a las Helades del FMI, El Excmo. Sr. D. Rodrigo Rato, el iniciador de eso que llaman tarjetas Blacks o tarjetas opacas (nos hemos vuelto tan finos para decir tarjetas de estafadores), perdió la posibilidad de ser lo que es MARIANITO El Corto, el Jefe de Todo esto, y mire Vd. por donde en una de estas, se descubre que D. Rodrigo antes de dejar Bankia hecha unos zorros, participó en eso de las Black Cards.

Marinito el Corto, ni corto (y valva la redundancia) ni perezoso lo denomino ante las periodistas que habían empezado de becarias ya gozaban del estatus de periodistas de contratos de una semana, -“Esa persona de la que Vd. me habla” ha pedido la baja en el partido. No dijo que con pedir la baja en el partido se ahorraba la investigación y se quedaba con la pasta afanada.

Don Rodrigo, allá en sus cuarteles de invierno, con su vaso de Whisky on the rocks en la mano, (Chivas Regal of course), se dio cuenta de que no era nadie, habia pasado a la lista de los Impronunciables. Mientras sorbía con deleite y algo de amargura su licor, se preguntaba cuanto tardarían Mari Loli, la Bien Paga o Esperancita la Condesa Consorte a ser denominadas “Esa persona de la que Vd. me habla” Horas, pensó y el Whisky se le atraganto, se le fue por otro camino.

3-11-2014

 

 

 

CAZANDO ESTRELLAS por Raquel Viejobueno.

Cazando estrellas.

Salí al patio de luces para tender la ropa que, húmeda, se dejaba hacer. Miré arriba, un diminuto cuadrado azul blanquecino, era la única entrada de luz y aire. Mi vecina que ansiosa de diálogo, me oyó desde la cocina solitaria, abrió la puerta, y disimulando  no verme, fingió sorprenderse de mi presencia. No me extrañó, ya nada me extrañaba. Comenzó hablar, a contar y a decir, y yo, a escuchar, a callar a asentir. El diálogo no nacía y en ese aborto de comunicación, creí morir antes de haber estado en ese patio de luces. Olía a hambre, a manchas en la piel de los trabajadores, a corrupción en los delantales de los que cocinan para el pueblo, olía a desahucio, a penas y lágrimas que se secan en la piel, y se quedan como barro, como tatuajes de tiempo.

Continué tendiendo mi ropa, colocándola lo mejor posible, y mientras lo hacía me sentí peor que si hubiera estado en la más absoluta soledad.

El abandono social, la indiferencia por los olores que nos estrangulan y nos despojan del significado de ser humanos, me brotaban como un herpes por todo el cuerpo. Mi ropa, que se quemaba de rabia, era ya viejos harapos de un pasado que no quería recordar, y me vecina hablaba, a veces sonreía, decía y contaba, y yo escuchaba, miraba de reojo, callaba. El cuadrado azul pareció ser más pequeño, y el patio de luces más oscuro, y poco a poco cada ropa fue tornándose como figuras rocambolescas de personas olvidadas, vidas de cartón y existencias en alcantarillas. Sentí que era el lugar, ese era mi país y mi territorio, con los mismos olores, las mismas tristezas, y la melancolía de no encontrar diálogo. Mi vecina hablaba, se tocaba los cabellos y hacía que colocaba pequeños objetos, yo iba perdiendo mis identidades, y vi volar mis sueños, escapar entre los ojos mi infancia, y vi a mis vecinos mudos que colgaban en cuadros sus dramas.

Cada vez quedaba menos luz, menos aire, y mi ropa quedó expuesta a un futuro que no vislumbraba, lo único que pude creer, y mientras oía a mi vecina relatar y relatar, fue salir a cazar estrellas, para cosmos-universo-estrellasdejarlas al pie de la frontera de la vida que quería crear y compartir. Ese día salí a cazar estrellas y ya nunca regresé…

Raquel Viejobueno