MANUEL DE GODOY (2ª Parte). Por Cristófol Miró Fernández


Carlos IV era un hombre incapaz de distinguir entre amigos y enemigos, y Godoy recuerda como cada noche le preguntaba por lo que había hecho por sus súbditos aquel día. Ello implica que era un hombre que se preocupaba por el reino y sus habitantes, un punto a su favor, pero, como todos los Borbones, salvo Carlos III, que había enviudado el año 1758, un año antes de llegar al trono español, que jamás se volvió a casar aunque si se hubiera vuelto a casar su propio carácter fuerte e independiente, muy similar al fuerte carácter propio de Felipe II, le aseguraba independencia de criterio con respecto a sus ministros, de hecho, era él quien siempre tomaba las últimas decisiones y lo más importante, las mantenía hasta el final (en un símil de la dinastía Austria precedente, Carlos III era un Carlos I y un Felipe II mientras el resto de los reyes de su dinastía, incluida Fernando VII e Isabel II en el siglo XIX, eran personajes débiles de la talla de Felipe III, Felipe IV y Carlos II) su mujer tenía un gran poder sobre él y lo dominaba.

Carlos IV y María Luisa de Parma eran a su vez víctimas y verdugos. La elección de Godoy tuvo como motivo principal, como ya se dijo al inicio de este trabajo, la necesidad de tener un apoyo frente a la presión que padecían por parte de golillas civiles y miembros del ejército para poseer en exclusiva la voluntad real y dominar la política española. Vemos aquí los mismos elementos que determinaron la elección de Johann Everard Nithard y a Don Fernando de Valenzuela bajo el gobierno de la regente Doña Mariana de Austria y Don Carlos II a fines del siglo XVII, mientras el papel de Don Juan José de Austria lo protagoniza el Príncipe de Asturias, el futuro rey Fernando VII. Vemos, en pocas palabras, como a finales del siglo XVII, el final caótico de la dinastía Austria precedente a la borbónica…y aun más, Napoleón Bonaparte hace la réplica de Luis XIV y su hermano José de Felipe V…la historia se repite con distintos protagonistas, pero los sucesos pasan de un modo idéntico…salvo que aquí Fernando VII, recupera el trono de España el año 1814, lo que rompe la copia exacta de los hechos acaecidos a finales del siglo XVII y los acaecidos a finales del siglo XVIII.

Carlos IV, un inexperto entonces, y siempre, Príncipe de Asturias y rey posterior, bajo el gobierno de su padre Carlos III había sido usado por el bando aragonés, contrario a los golillas, para derrotar a los golillas, en lo que era una lucha entre reformistas y conservadores. No en vano su padre le dijo una frase que decía “un navío con velas encontradas no camina”, con lo que quería decirle que si la monarquía se enfrentaba entre sí, entonces el país se hundía en el caos y el desgobierno absoluto.

Con su hijo Fernando VII pasó exactamente lo mismo y Fernando VII fue usado por una nueva generación de “aragoneses” civiles y militares para deshacerse de Godoy. Azuzado por los celos hacia Godoy y por el odio a sus padres, llegó al extremo de querer dar un golpe de Estado en el año 1807…en esta ocasión el navío tenía las velas tan encontradas que no se movió del sitio donde estaba, se quedó varado y una tempestad llamada Napoleón Bonaparte lo hundió bajo el mar.

¿Qué podemos observar aquí, en este proceso de enfrentamiento interno de la monarquía que acabó destuyéndola? La lucha entre reformista y conservadores para dominar la política y a los reyes usando de caballo de Troya al propio príncipe sucesor al trono borbónico, lo que imposibilitaba que la familia real estuviera unida entre sí y pudiera afrontar las dificultades que España pasaba tanto en su interior como en su exterior.

¿Qué España recibió como herencia Carlos IV al suceder en el trono a su padre Carlos III? En apariencia era un reino fuerte, con una economía consolidada, unas medidas reformadoras llevadas a cabo por sus ministros que aseguraban que todo funcionara correctamente, una industria y un comercio que reportaba beneficios al Estado…un país en buen Estado y próspero, en pocas palabras, pero detrás de la mayor de las glorias se puede esconder el germen de la peor crisis que puede hundir toda esta imagen de esplendor, y en muy poco tiempo, unos años apenas…

Ante todo hablemos de Carlos III, nacido en 1709 en Madrid, durante la Guerra de Sucesión, era un hombre que sorprendía a quien lo conocía, y de un modo positivo. Llegado al trono el año 1759, a la edad de cincuenta años de edad, viudo el año 1758 y nunca de nuevo casado, era el Borbón gigante entre todos los Borbones enanos que lo habían precedido en el trono. Traía de su paso por el trono de las Dos Sicilias una fama de buen gobernante…y no sólo eso, también se trajo ministros de confianza, como el siciliano Leopoldo di Gregorio, marqués de Esquilache, que fue expulsado de España y del gobierno el año 1766 tras el célebre Motín de Esquilache (1732-1795), pensado e inspirado por Zenón de Somodevilla, Marqués de la Ensenada (1702-1781), que a su vez había sido expulsado de los cuatro cargos políticos que ostentaba, célebre por su catastro que dio luz por primera vez a una idea aproximada de la población española a mediados del siglo XVIII, entre los cuales se encuentra el Secretario de Marina, por los ingleses por mandato real de Fernando VI el año 1754, pues suponía un peligro para Inglaterra con su programa de construcción naval de una flota poderosa que compitiera con la inglesa en la carrera por el dominio mundial que por entonces ya existía en el mundo, en el que los principales protagonistas eran los ingleses, los franceses y los españoles, y que, como heredero de José de Patiño (1666-1736), estaba dispuesto a llevarla hasta el final y poner en entredicho la supremacía naval inglesa mundial.

 

“esto está hecho, mi querido Keene, por la gracia de Dios, el rey y la reina y mi bravo duque y cuando leas esta nota, el mogol estará a cinco o seis leguas camino de Granada. Esta noticia no desagradará a nuestros amigos en Inglaterra. Tuyo, querido Keene, para siempre, Dik. A las doce de la noche del sábado”

 

Wall a Keene, 20 de junio del 1754, Private Correspondence of Sir Benjamin Keene, p.38.

 

Carlos III era un rey con una personalidad muy marcada. Era, como Felipe II, un rey que tomaba las decisiones importantes por sí mismo, no sin el consejo y ayuda de sus muy sabios ministros, pero sí que la decisión final la tomaba él y no la cambiaba ante ningún tipo de presión, si no era muy fuerte u organizada. La diferencia entre un rey débil y un rey con un carácter fuerte es que quien domina a los Consejos es el rey en caso de ser fuerte y los Consejos dominan al rey en caso de ser débil…los Consejos y las potencias extranjeras, que como en la época de Fernando VI, veían amenazado su poder por el aumento de la flota española de mano del Marqués de la Ensenada, como ya se dijo anteriormente.

¿Qué implica que el rey tenga ministros extranjeros, como Felipe V tuvo a Jean Orry en finanzas o Carlos III tuvo a el Marqués de Esquilache y Grimaldi, ambos sicilianos? Implica que el rey puede hacer derivar sus intereses, por consejo de estos ministros, hacia intereses que no sean los deseados por la nobleza española natural del reino o que lo apoyen en políticas reformistas o de otro talante no deseadas por esta nobleza, pues una reforma de un soberano absolutista tiende a incidir siempre en una mayor concentración de poder en manos del monarca para dominar mejor el gobierno y la maquinaria del mismo.

De hecho, gran parte de la lucha del reinado de Carlos III y Carlos IV se basa en la lucha entre reformistas y tradicionalistas. El año 1766 Madrid de iba convirtiendo en una ciudad industrial, con un tejido industrial importante, básicamente nutrido de mendigos y vagos, que odiaban tal sistema de trabajo por explotador y cruel. Del mismo modo este colectivo de vagos y mendigos suplían de obreros a los astilleros que construían la flota española. En ambos lugares se consideraban poco menos que esclavos y urdían complots y motines para matar a los guardias y fugarse, complots y motines que contaban a los sacerdotes y estos los contaban a las autoridades pertinentes, que los desarticulaban rápidamente y castigaban a quienes los urdían. Detrás de todos estos motines y complots estaba la actitud de los ministros borbónicos que consideraban que los mendigos y los vagos eran gente que se había acostumbrado a vivir de la sopa boba de los conventos y de la limosna de la buena gente que la daba. Eran considerados,  improductivos y ociosos, y el gobierno ilustrado de Carlos III deseaba erradicarlos para convertirlos en trabajadores que dieran riqueza a la nación mediante su trabajo en fábricas estatales, básicamente textiles.

El año 1766 estalló el motín de Esquilache, impulsado de un modo indirecto por Zenón de Somodevilla, Marqués de la Ensenada, derribado por los ingleses del poder el año 1754, y relacionado tanto con las malas condiciones de vida que padecía la gente humilde como con la lucha entre reformistas y conservadores, los reformadores que mediante la reforma del Estado querían modernizar España y reforzar el poder de la monarquía borbónica, y los conservadores que sabían que si esto pasaba perderían poder político.

El Estado borbónico era ante todo un Estado militarista, y la Guerra de los Siete Años no había sido especialmente brillante para España. En general, los jefes militares españoles, miembros de la nobleza, eran conocidos por su ineptitud y arrogancia a la hora de entrar en batalla. Los ingleses llegarían a decir que “los españoles son infinitamente más difíciles de tratar como aliados más que como enemigos”, poniendo esto en relación con la escasa ayuda que darían a los ingleses en la lucha contra Francia negándose entre otras cosas a arriesgar su flota en combates navales al lado de los ingleses, en parte por puro sentido común, pues a fines del siglo XVIII no había con qué reponer la flota dañada en una batalla naval por los pocos caudales que el gobierno tenía para hacerlo y por la avanzada edad de los navíos militares españoles, y en parte por que era más seguro tener la flota cerca de una ciudad portuaria pues había menos posibilidades de ser atacada por el enemigo. Esto se vería claramente el año 1805 en Trafalgar, cuando la flota entera, en conjunción con la francesa, fue aniquilada por los ingleses bajo el mando de Lord Nelson, que moriría allí, junto con la muerte gran parte de los 6.000 marinos que componían la flota española, una pérdida mucho más luctuosa que la de los navíos, pues son vidas humanas, irreemplazables.

Esquilache había dado a elegir al rey o mantener una guerra, la de los Siete Años, y matar al pueblo de hambre o alimentar al pueblo hambriento. Carlos III eligió la guerra, y de esta mala decisión del rey quien salió perjudicado fue su ministro en vez del rey que envió las tropas a la guerra, lo que ocasionó que hubiera una inflación de precios de productos básicos, lo que aumentó el hambre del pueblo ya hambriento por naturaleza.

Si a esto unimos un pueblo hambriento que ha visto como la guerra sólo ha sido un desastre, con perdidas de vidas humanas de miembros de su colectivo, el aumento de impuestos para sufragarla, el hambre subsiguiente a la inflación de precios entre el pueblo y la oportunidad de los sectores conservadores para deshacerse de la política reformadora real y de Esquilache, para más motivación posible un extranjero siciliano, entonces el motín de Esquilache adquiere toda la dimensión de una crisis social en toda regla.

La excusa oficial fue que Esquilache había prohibido las capas que tapaban la cara completamente y los sombreros de tres picos, prendas usadas por los majos y los embozados, y en general por el pueblo llano, el mismo pueblo que padecía con toda crudeza los efectos combinados de las malas cosechas, el hambre, la inflación de precios, la pobreza cotidiana y las pérdidas de vidas de hombres en la desastrosa Guerra de los Siete Años.

Pero hubo otra víctima colateral del motín social: la industria naciente. Madrid, como ya se ha dicho, era una ciudad donde se desarrollaba una industria naciente, básicamente textil, y por lo tanto había una gran concentración de población obrera en la capital. El hecho que los obreros consiguieran aterrorizar al propio rey y al propio gobierno fue un hecho que desincentivó toda la iniciativa de crear un tejido industrial sólido, pues demostró que el pueblo unido podía enfrentarse al gobierno de un modo exitoso y conseguir que cediera en su política. En este motín las cifras hablan claro: en este motín se reunieron 15.000 y la cifra final de población reunida en la Puerta del Sol, el 24 de marzo, fue de 20.000-30.000 personas.

En definitiva, Esquilache, fue expulsado del cargo, mientras el rey, que huyó aterrorizado ante las masas enfurecidas el día 25 de marzo y había abandonado a la guardia de palacio a su suerte y murieron 19 de ellos a manos de los rebeldes que asaltaron Aranjuez al comprobar como el rey rehuía hablar con ellos, tuvo que ceder ante la multitud furiosa el día 26 de marzo.

 

¿Fue un levantamiento popular? No. Lord Rochford habla que la nobleza no se vio amenazada, lo lógico si fuera un levantamiento popular espontáneo que fuera contra la misma, y el hecho de que Campomanes hubiera decidido el año 1762 desamortizar las tierras de la nobleza fue un golpe para sus privilegios, y que Zenón de Somodevilla hubiera sustituido a Esquilache hubiera satisfecho a los jesuitas. La nobleza no aceptaba ser mandada por abogados como Esquilache, Campomanes, Moñino y Roda, y provinciales por añadidura.

 

“Cuando uno considera el gran orden con que se desarrolló, el desprecio que toda la gente mostraba hacia el dinero que les ofrecían, la claridad de sus ideas, afirmando que su principal objetivo era acabar con Esquilache y con el elevado precio del pan, y que la orden sobre los sombreros sólo era el pretexto, no hay lugar para la duda de que algunos de los grandes más importantes y los máximos representantes de la ley estaban detrás de todo el asunto.”

 

Rochford a Conway, Madrid, 31 de marzo a 5 de mayo de 1766, PRO, SP 94/173

 

El diciembre del año 1766 la Corte volvió a Madrid y promulgó un perdón general…¿general? Falso, en absoluto fue un perdón general hacia quien actuó en aquel motín contra la corona. El hecho de recluir a los vagos en hospicios por orden real e impedir que recibieran ayuda en forma de limosnas y sopa boba, que los jesuitas fueran expulsados de España al año siguiente y que muchos sacerdotes sobrantes fueran reenviados de nuevo a su respectivas diócesis y obispados dista mucho de ser un perdón general y se parece más a una represión atenuada para no hacer explotar una revolución social general que costara el trono y la vida al rey Carlos III. Carlos III se vengó de la afrenta, a pesar de que en un principio puso tierra de por medio para salvar la piel ante la masa furibunda y los nobles tradicionalistas. Era una afrenta al poder absolutista real, y esto significaba que si no sabía que había pasado y quienes eran los culpables su poder y prestigio internacional se verían dañados en Europa sin remedio. Los cargos que Esquilache ocupaba fueron entregados a Juan de Muniain (Guerra) y a Miguel de Múzquiz (Hacienda), ambos expertos administradores pero no miembros de la a nobleza tradicionalista, con lo que la nobleza se vio de nuevo desairada.

Acto seguido tropas llamadas por Carlos III se acantonaron en Madrid y detuvieron a todos los vagos de la ciudad y conducidos a un hospicio mientras se prohibía dar limosna a los religiosos y otros religiosos eran enviados fuera de Madrid. Así se desactivaba de un modo automático tanto la fuerza popular que amenazó el poder real como a los sectores tradicionalistas que lo apoyaron durante el motín de Esquilache.

Poco después le tocó recibir, fueran o no culpables, a los jesuitas, amigos de Ensenada. La victoria del motín hubiera supuesto que hubieran vuelto de nuevo al poder y que a través de ellos dominarían al rey la nobleza tradicionalista contraria a sus reformas. Poco después serían expulsados de España y Portugal en una política de reforzamiento de poder real, pues los jesuitas eran partidarios del Papa y Carlos III aspiraba a tener más poder absolutista, lo que pasaba por controlar ante todo la iglesia española y hacer descender la fuerza del poder papal en España. Cómo en el caso de la Orden del Temple en el siglo XIV en Francia y los reinos ibéricos, ellos fueron las víctimas de la lucha por el poder entre el Sumo Pontífice romano y el rey borbónico español y el rey luso, por idénticas razones.

Pero el motín se había dado por otras razones, y una de ellas era el hambre, derivada de la sequía, los altos impuestos, la inflación de precios y la Guerra de los Siete Años (1756-1763) europea. No sólo hubo motines de hambre en Madrid, sino en muchos otros lugares del reino, pero lo que atizó a estos motines con más fuego fue el motín de Esquilache en Madrid. Tras este surgieron todos los demás que fueron tan radicales que hubieron de ser reprimidos por el ejército, pero consiguieron su objetivo: los precios de los alimentos bajaron, aunque en Zaragoza, por ejemplo se cobraron la vida de once personas que fueron ejecutadas a raíz de estos motines del hambre popular.

Los jesuitas eran una orden muy rica. Pecado terrible en una sociedad y una época donde las guerras eran muy costosas de mantener y el gobierno muy belicoso. Aparte de esto eran papistas, como ya se dijo antes, con lo que por un lado tenían mucho dinero que el rey deseaba poseer y por otro no le eran tan fieles a su personas como él deseaba que fueran, aunque no le eran ciertamente desafectos, tenían voto de fidelidad al Papa, y eran partidarios de los sectores tradicionalistas de la Corte, contrarios a las reformas borbónicas. Aquí se hallan los tres pecados capitales que los hicieron ser expulsados de España. La iglesia la formaban unas 15.000 personas sobre una población total de 10’5 millones de habitantes, y las órdenes a las que pertenecían no eran precisamente pobres y desorganizadas, pero la orden jesuita, en una segunda edición de los templarios, estaba mucho mejor organizada que el resto, era más rica y era fiel al Papa. La copia exacta de la Orden del Temple, como ya se dijo anteriormente, y no sólo el rey deseaba su riqueza y propiedades, también las deseaban las restantes órdenes, que tras su desaparición saquearon y se apropiaron de sus bienes repartiéndoselos entre ellas, sumando a estos repartos las cátedras universitarias que poseían los jesuitas.

El año 1767, la noche del 21 de marzo, del modo más cobarde, fueron levantados de sus camas los monjes de la Orden a punta de bayoneta, metidos en carruajes del modo más rápido posible y enviados en barcos a América bien aprisa, ante la tibieza de la iglesia en general deseosa de lanzarse como buitres sobre sus riquezas, posesiones y cátedras universitarias. Fue una maniobra cobarde y sumamente tiránica de un rey que no quería que nadie le hiciera sombra en su poder absolutista y se merece un justo reproche.

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GUERRA IRAN – IRAK (1980 a 1988), Parte III. Compartido desde Youtube por MAM.

 

GUERRA IRÁN – IRAK  (1980 – 1988).  III Parte.

Irán-Irak -conocida en Irán como la Guerra Impuesta (e persa: جنگ تحمیلی, tr.Ŷang-e-tahmilí) y la Santa Defensa (en persa: دفاع مقدس, tr.Defâ’-e-moqqaddas), y en –árabe como la al-Qadisiyya de Sadam (‪en árabe قادسيّة صدّام‬, tr. Qādisiyyat Ṣaddām)-, fue un conflicto bélico surgido entre Irán e Irak, que aconteció entre los años 1980 y 1988, finalizando éste sin un claro vencedor. Sus orígenes se encuentran en la larga animosidad árabe-persa y en las rivalidades regionales; en concreto, Irak quería invertir la delimitación de fronteras entre los dos estados, establecida en los Acuerdos de Argel (1975), para conseguir la anexión de la región de Shatt al-Arab.
La guerra tuvo un enorme costo en cuanto a vidas perdidas, y aparte; causó un grave detrimento social a raíz de los graves daños a los aparatos económicos de ambas naciones, el cual se vió posteriormente en ambos países con cifras de paro de hasta dos dígitos -con un millón de soldados iraquíes e iraníes y civiles de ambos bandos muertos, así como dejó a muchos hombres aptos lisiados- pero se resolvería solamente ante la enorme presión internacional sin alguna clase de reparaciones ni tuvo cambios en las asignaciones fronterizas existentes antes de su inicio. El conflicto es comparado con la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918) por el uso de las mismas tácticas, incluyendo el fuego de trinchera a gran escala, nidos de ametralladoras, cargas de bayoneta, uso de alambre de púas atravesando trincheras, oleadas de ataques atravesando las tierras sin invadir y el uso extensivo de armas químicas como el gas mostaza por el gobierno iraquí contra las tropas iraníes y civiles como los kurdos iraquíes. Con el tiempo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió que las armas químicas podían usarse en la guerra. Así mismo esta misma organización la (ONU) nunca aclaró que Irak era el único que usaba armas químicas, para decir que la comunidad internacional guardaba silencio sobre Irak por el uso de armas de destrucción masiva contra los iraníes y los kurdos y que los Estados Unidos impidieron a la ONU condenar a Irak. Resolución 598 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Causas de la guerra
Ya en 1971, Irak había roto relaciones diplomáticas con Irán, debido a conflictos territoriales. Además, Irak estaba preocupado por la propaganda religiosa dirigida desde la nueva República islámica de Irán con el ayatolá Ruhollah Jomeini al frente, contra el régimen baazista laico de Bagdad y especialmente temía perder la lealtad de sus súbditos chiíes
Sin embargo, la principal razón de la guerra fue la creencia del presidente de Irak, Saddam Hussein, de que la potencia militar de Irán se había debilitado en gran medida por la Revolución iraní de 1979, que derrocó al Sha Mohammad Reza Pahlevi, y que el apoyo que conseguiría por parte de Occidente le permitiría obtener una fácil victoria, reconquistando Shatt al-Aranb y la provincia iraní de Juzestán para Irak.

Invasión iraquí
La guerra comenzó con la invasión de Irán el 22 de septiembre de 1980 cuando fuerzas iraquíes (190.000 hombres, 2.200 tanques y 450 aviones) atacaron la provincia de Juzestán -en la Operación Kaman 99-, rica en petróleo, donde vivían 3 millones de árabes. Hussein esperaba su apoyo (lo que no sucedió), pero, aunque las fuerzas iraquíes obtuvieron éxitos al principio, Sadam detuvo a sus tropas, lo que dio tiempo a Irán a reorganizar sus fuerzas y lanzarse al contraataque. En ese momento el gobierno iraní llamó a los jóvenes de su país a acudir al frente como voluntarios. Alrededor de 100.000 soldados y 200.000 milicianos se presentaron en poco tiempo. De este modo la guerra relámpago que esperaban los iraquíes se convirtió en una guerra de desgaste en un frente de 300 km.
Hacia1982, las tropas iraquíes habían sido expulsadas de la mayor parte de Irán, que rechazó la posibilidad de comenzar un proceso de paz y continuó una guerra que pensaban que podrían ganar.

Guerra de trincheras
Entre 1982 y 1987 las fuerzas iraníes organizaron la ofensiva a lo largo de la frontera, fundamentalmente en el sur, donde el principal objetivo era la conquista de Al Ba’ra a la vez que cortar la carretera que une Bagdad con Basora. Los ataques iraníes sobre las posiciones atrincheradas iraquíes recordaron las tácticas de desgaste de la I Guerra Mundial. Irán comenzó a usar numerosa infantería pobremente armada. En este tipo de guerra tenía ventaja sobre su enemigo, pues Irán tenía entonces 54 millones de habitantes e Irak sólo 18 millones. Los iraquíes compensaron su inferioridad numérica con el uso de armas químicas.
Se han relatado algunos casos en los que los infantes eran enviados al frente sin arma alguna, usando la táctica de desbordamiento . En otros casos se mandó a jóvenes y niños iraníes en masa y sin armas sobre los campos minados, para que detonaran los explosivos y dejaran los caminos limpios para el paso de los tanques; a los chicos se les daba llaves de Plástico hechas en Taiwan, pues se les consideraba como las llaves del Paraíso. Entre 1983 y 1988, años de constantes ofensivas iraníes contra Basora, murieron 60 mil personas. Los años más decisivos fueron 1985 y 1986.
Con la ayuda de grandes donaciones y préstamos de los estados árabes de la región del Golfo Pérsico (sobre todo Arabia Saudí), y el suministro de armamento (entre otros, de la Unión Soviética, Estados Unidos y Francia), Irak resistió en tierra, mientras su fuerza aérea atacaba ciudades iraníes e instalaciones petrolíferas en el Golfo Pérsico.
Irán tomó represalias contra los estados que apoyaban a Irak, mientras Saddam Hussein buscaba implicar a otros países en el conflicto. En 1987 Estados Unidos y otras potencias asumieron la responsabilidad de proteger el tránsito de buques petroleros en el Golfo Pérsico.
Irak recibió apoyo técnico y armas de Estados Unidos. Sus armas químicas fueron producidas con materiales de doble uso otorgados por Estados Unidos y algunas compañías alemanas. Se calcula que 50.000 soldados iraníes murieron a lo largo del conflicto debido a armas químicas.
En 2002 el diario británico The Independent divulgó una lista de 22 compañías norteamericanas que dieron apoyo a la fabricación de armas químicas por régimen de Saddam.

Negociaciones y cese del fuego
Hacia 1988 Irán continuaba la guerra, pero las fuerzas iraquíes lanzaron una serie de ofensivas exitosas. En julio de 1988, Irán e Irak se vieron empujados a aceptar la Resolución 598 -adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 20 de Julio de 1987- al ver que no podían vencer en el conflicto.
Finalmente se llegó a la paz el 20 de agosto de 1988, sobre la base del mantenimiento de la situación territorial anterior al enfrentamiento bélico. Se calcula que la guerra se saldó con un millón de muertos (el 60% de ellos iraníes) y casi dos millones de heridos, además de enormes gastos materiales que dejaron la economía de ambos combatientes en una situación muy precaria.
Jomeini afirmó que aceptar la paz había sido para él como «beber un trago de veneno». Entre las causas por las que el conflicto se mantuvo incluso cuando ambos contrincantes estaban exhaustos está el continuo aporte de armas entregadas por países extranjeros.

Irak
Como algo primordial Saddam Hussein tuvo atención al pueblo iraquí sufriera lo menos posible por la guerra y los proyectos civiles antes del conflicto continuaron. Al mismo tiempo se exaltaba su culto de la personalidad que tenía nuevas alturas de adulación sobre su régimen que tenía el control militar. Tras las victorias iraníes de la primavera de 1982 y el cierre de Siria del oleoducto iraquí Saddam miró a su política de frente interno; una política de austeridad y guerra total fue introducida para que la población entera se movilizara para la guerra. Todos los iraquíes fueron obligados a donar sangre, las demostraciones masivas de lealtad a Hussein se volvieron más comunes y más de 100,000 civiles fueron obligados a partir cañas en las aldeas del sur del país.
Para asegurarse la lealtad de los chiíes se admitió a muchos de estos el Partido Baath y el gobierno. Como parte del apoyo chií iraquí a la guerra el Estado pagó los costos de restaurar la tumba del imán Alí con mármol importado de Italia . A pesar de los costos de la contienda el gobierno hizo generosas contribuciones para los chiíes; el comportamiento del ayatola Jomeini durante su exilio en Najaf, en los años 60 y 70, donde él a menudo peleaba con los líderes ulemas iraquíes para esclarecer la ayuda chií al régimen iraquí en los 80, por lo que los chiíes de Irak apoyaron la guerra de su país contra Irán.
El periodista británico Patrick Brogan escribió:
Incluso los chiíes de Irak prefirieron la viciosa tiranía de Saddam Hussein, un sunita, antes que el paraíso chií del ayatola: Hussein es un árabe, Jomeini es un persa y 13 siglos de hostilidad no se dispersaron por un sermón de viernes.
Durante los primeros años del conflicto el gobierno iraquí se preocupó por los kurdos para que apoyaran la guerra contra Irán. En 1983 la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) aceptó cooperar conBagdad, pero el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) se opuso. Ese mismo año Hussein firmó un convenio de autonomía con Yalai Talabani, líder de la UPK, aunque el primero renegaría de su promesa de la autonomía kurda. En 1985 la UPK y el PDK unieron sus fuerzas y el Kurdistán iraquí fue escenario de una guerra de guerrillas que se prolongaría hasta el final de la guerra en1988. Una campaña de terror se desató en el verano de 1982 con más de 300 oficiales del ejército iraquí que fueron baleados en los campos de batalla y al año siguiente se desató una cacería contra el liderazgo de la comunidad chií con 90 miembros de la familia al-Hakim que fueron arrestados y 6 ahorcados; esto se extendió a los kurdos de los que 8,000 miembros del clan Barzani, de cuyo líder Masud Barzani que también es líder del PDK, fueron ejecutados. Desde 1983 fue tal la represión que el historiador israelí Efraim Karsh escribió que eran de “proporciones genocidas”. La Campaña Al-Anfal fue un intento para pacificar el Kurdistán iraquí.

Irán
El estallido de la guerra fue considerado por el gobierno iraní como un cambio de sentimiento celestial para defender su posición y consolidar la Revolución Islámica. La guerra se presentó al pueblo iraní como una gloriosa jihad y una prueba del carácter nacional, pues el régimen iraní hizo una política de guerra total e intentó movilizar la nación entera para la lucha. El conflicto marcó la declinación de la economía iraní que se venía haciendo con la revolución en 1978-79; como resultado de la guerra los estándares de vida cayeron dramáticamente en Irán en la década de los 80.
Como parte del efecto de guerra total el gobierno creó un grupo conocido como la Campaña de Reconstrucción que jugó la exención para que cultivaran la tierra los hombres que volvieron del frente. Los trabajadores deducían días de salario de sus cheques de pago para ayudar a financiar la guerra y se hicieron campañas masivas para donar comida, dinero y sangre para los soldados. En 1981 se desató una condición de guerra civil en las calles de las ciudades iraníes cuando el izquierdista Mujaheddin e-Khalg (MEK) intentó tomar el poder. En junio del mismo año hubo una lucha callejera entre el MEK y la Guardia Revolucionaria por varios días con cientos de muertos en ambos bandos y se desató una campaña de asesinatos que mató a cientos de oficiales del gobierno al final de ese año. El 28 de julio del mismo año el MEK asesinó al secretario general del Partido Republicano Islámico (PRI) Mohammad Beheshti y el 30 de agosto mató al presidente Mohammad Ali Rajai; en septiembre hubo batallas callejeras entre el MEK y la Guardia Revolucionaria por lo que cientos de izquierdistas iraníes (algunos de los cuales no estaban asociados con el MEK) fueron ahorcados por el gobierno en una secuela. Antes de ser vencido el grupo terrorista desató una campaña de bombas y asesinatos que fue respondida con una política de ejecuciones masivas de sospechosos miembros del MEK hasta1985. El gobierno iraní reprimió una rebelión en el Kurdistán iraní apoyada por Irak que fue gradual, ahogada con una campaña de represión sistemática; las manifestaciones estudiantiles antiguerra hechas en 1985 fueron destrozadas por activistas gubernamentales.
Una de las pocas excepciones para la política represora del gobierno era la tolerancia hacia el pacifista Movimiento de Liberación Islámico (MLI) liderado por el ex Primer Ministro Mehdi Bazargan En enero de 1985 Bazargan criticó la guerra después de 1982 en un telegrama a las Naciones Unidas como antiislámica e ilegítima, argumentando que Jomeini debería de haber aceptado la tregua que ofreció Hussein en 1982 en vez de frustrar el derrocamiento del Baath. Jomeini se molestó por ese telegrama y emitió una declaración pública en la que defendió la guerra como islámica y justa; para 1987 era evidente las señales de desgaste de la moral iraní que se reflejó en el fracaso de las campañas gubernamentales para reclutar “mártires” para el frente. El historiador israelí Efraim Karsh escribió que esas señales de declinación moral en 1987-88 jugaron un gran rol en la decisión de Irán de aceptar el cese de fuego de 1988. El británico Patrick Brogan escribió: La economía se desplomó. La guerra y la revolución cobraron sus bajas. Sólo las industrias bélicas sobrevivieron lo suficiente para prolongar el reclutamiento de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica; la maquinaria de guerra iraní no era capaz de suplir a los inmensos ejércitos que marchaban a la contienda cantando en los primeros días…El país entró en banmcarrota, la ley islámica prohíbe la usura y Jomeini la interpretó que Irán no debía prestar dinero contra los futuros ingresos del petróleo para encontrar las expensas de la guerra. El ingreso petrolero pasó de $20 mil millones en 1982 a $5 mil millones en 1988. En una cumbre de la OPEP en junio de 1988 Arabia Saudí, que había roto relaciones diplomáticas con Irán 2 meses antes, vetó una última iniciativa iraní de cortar la producción y subir los precios.
En una carta pública a Jomeini en mayo de 1988 Bazargan escribió: Desde 1986 usted no proclamaba la victoria y ahora eleva su llamado a la población para resistir hasta la victoria. ¿Esto no es una admisión de derrota de su parte? Asimismo lo criticó por la guerra, teniendo a Irán en quiebra y sacrificar a la juventud sin buen propósito.

 

Fuente: wikipedia.

TALLER LITERARIO.- ACCEDER A LA MENTE DE LOS PERSONAJES. Por Raquel Viejobueno

Uno de los retos principales cuando escribimos es lograr que el lector pueda conocer, al máximo a los personajes, pero también que el lector,  se identifique con ellos. Para conseguir este objetivo contamos con una técnica importante, exponer los pensamientos de los personajes que estamos creando. En cualquiera de las creaciones que podamos hacer, debemos, imprescindiblemente, saber lo que piensan, ya sean aquellos que vemos todos los días, alguien de nuestro entorno familiar, un amigo, etc. Lo fantástico de la creación de personajes es que no tenemos censura, podemos adentrarnos es su mente hasta donde queramos. Aprovechando esta posibilidad que nos brinda la narración, debemos de exponer los sentimientos, emociones, y sensaciones de aquel que poco a poco va cogiendo forma, y que para el lector recobra vida en una descripción de su conducta, o su manera de enfocar las situaciones vividas, así como de su forma de sentir y transmitir a otros personajes su carácter. Tenemos que tener en cuenta también, que en ocasiones, con mostrar lo que piensan los personajes no hace falta aludir a más detalles, es decir, no es necesario que demos más información al lector, ni nos convirtamos en la mente omnipresente para aquellos que leen el texto. Encontramos dos formas de ir introduciéndonos en sus pensamientos, uno es a través del discurso directo y otro a través del discurso indirecto. El primero escuchamos directamente al personaje, a sus pensamientos, a través de su propia voz. En el discurso indirecto conocemos los pensamientos a través del narrador. En estos dos casos utilizamos el verbo directo como por ejemplo – pensó-. Sin embargo no debemos olvidar que cabe la posibilidad de omitirlo, utilizando las técnicas de discurso directo libre y discurso indirecto libre. El primero funciona exactamente igual que el discurso directo, pero con la diferencia que no existe  ningún verbo de dirección, el cual nos indica que vamos a exponer y abrir la mente del personaje al lector, tampoco se utilizan, ni guiones, ni comillas, ni ninguna otra señal.

El discurso indirecto libre, trata de exponer los pensamientos del personaje a través de la voz del narrador, esto supuso una manera nueva de concebir la literatura del siglo XX, según varios críticos literarios. La diferencia con el discurso indirecto es que se ha suprimido o eliminado en la narración el <<pensó que>>, con ello se ha conseguido una mayor proximidad con el protagonista de nuestra narración.

Estas leves explicaciones de cómo saber utilizar la voz del narrador, y cómo y dónde deben estar los personajes, sólo nos abren el camino a un mundo donde los estudiosos de la materia dedican tomos de libros para explicar tan rica y elaborada  técnica narrativa.

Así pues, no es fácil concebir o hacer mover a las creaciones en un folio, debemos, por con siguiente, ser conscientes que estamos ante un trabajo de suma importancia y que exige una destreza y conocimientos por parte del creador.

 

Raquel Viejobueno

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GUERRA IRAN – IRAK (1980 a 1988), Parte II. Compartido desde Youtube por MAM.

GUERRA IRÁN – IRAK (1980 – 1988).   II Parte.

Irán-Irak -conocida en Irán como la Guerra Impuesta (e persa: جنگ تحمیلی, tr.Ŷang-e-tahmilí) y la Santa Defensa (en persa: دفاع مقدس, tr.Defâ’-e-moqqaddas), y en –árabe como la al-Qadisiyya de Sadam (‪en árabe قادسيّة صدّام‬, tr. Qādisiyyat Ṣaddām)-, fue un conflicto bélico surgido entre Irán e Irak, que aconteció entre los años 1980 y 1988, finalizando éste sin un claro vencedor. Sus orígenes se encuentran en la larga animosidad árabe-persa y en las rivalidades regionales; en concreto, Irak quería invertir la delimitación de fronteras entre los dos estados, establecida en los Acuerdos de Argel (1975), para conseguir la anexión de la región de Shatt al-Arab.
La guerra tuvo un enorme costo en cuanto a vidas perdidas, y aparte; causó un grave detrimento social a raíz de los graves daños a los aparatos económicos de ambas naciones, el cual se vió posteriormente en ambos países con cifras de paro de hasta dos dígitos -con un millón de soldados iraquíes e iraníes y civiles de ambos bandos muertos, así como dejó a muchos hombres aptos lisiados- pero se resolvería solamente ante la enorme presión internacional sin alguna clase de reparaciones ni tuvo cambios en las asignaciones fronterizas existentes antes de su inicio. El conflicto es comparado con la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918) por el uso de las mismas tácticas, incluyendo el fuego de trinchera a gran escala, nidos de ametralladoras, cargas de bayoneta, uso de alambre de púas atravesando trincheras, oleadas de ataques atravesando las tierras sin invadir y el uso extensivo de armas químicas como el gas mostaza por el gobierno iraquí contra las tropas iraníes y civiles como los kurdos iraquíes. Con el tiempo el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas emitió que las armas químicas podían usarse en la guerra. Así mismo esta misma organización la (ONU) nunca aclaró que Irak era el único que usaba armas químicas, para decir que la comunidad internacional guardaba silencio sobre Irak por el uso de armas de destrucción masiva contra los iraníes y los kurdos y que los Estados Unidos impidieron a la ONU condenar a Irak. Resolución 598 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Causas de la guerra
Ya en 1971, Irak había roto relaciones diplomáticas con Irán, debido a conflictos territoriales. Además, Irak estaba preocupado por la propaganda religiosa dirigida desde la nueva República islámica de Irán con el ayatolá Ruhollah Jomeini al frente, contra el régimen baazista laico de Bagdad y especialmente temía perder la lealtad de sus súbditos chiíes
Sin embargo, la principal razón de la guerra fue la creencia del presidente de Irak, Saddam Hussein, de que la potencia militar de Irán se había debilitado en gran medida por la Revolución iraní de 1979, que derrocó al Sha Mohammad Reza Pahlevi, y que el apoyo que conseguiría por parte de Occidente le permitiría obtener una fácil victoria, reconquistando Shatt al-Aranb y la provincia iraní de Juzestán para Irak.

Invasión iraquí
La guerra comenzó con la invasión de Irán el 22 de septiembre de 1980 cuando fuerzas iraquíes (190.000 hombres, 2.200 tanques y 450 aviones) atacaron la provincia de Juzestán -en la Operación Kaman 99-, rica en petróleo, donde vivían 3 millones de árabes. Hussein esperaba su apoyo (lo que no sucedió), pero, aunque las fuerzas iraquíes obtuvieron éxitos al principio, Sadam detuvo a sus tropas, lo que dio tiempo a Irán a reorganizar sus fuerzas y lanzarse al contraataque. En ese momento el gobierno iraní llamó a los jóvenes de su país a acudir al frente como voluntarios. Alrededor de 100.000 soldados y 200.000 milicianos se presentaron en poco tiempo. De este modo la guerra relámpago que esperaban los iraquíes se convirtió en una guerra de desgaste en un frente de 300 km.
Hacia1982, las tropas iraquíes habían sido expulsadas de la mayor parte de Irán, que rechazó la posibilidad de comenzar un proceso de paz y continuó una guerra que pensaban que podrían ganar.

Guerra de trincheras
Entre 1982 y 1987 las fuerzas iraníes organizaron la ofensiva a lo largo de la frontera, fundamentalmente en el sur, donde el principal objetivo era la conquista de Al Ba’ra a la vez que cortar la carretera que une Bagdad con Basora. Los ataques iraníes sobre las posiciones atrincheradas iraquíes recordaron las tácticas de desgaste de la I Guerra Mundial. Irán comenzó a usar numerosa infantería pobremente armada. En este tipo de guerra tenía ventaja sobre su enemigo, pues Irán tenía entonces 54 millones de habitantes e Irak sólo 18 millones. Los iraquíes compensaron su inferioridad numérica con el uso de armas químicas.
Se han relatado algunos casos en los que los infantes eran enviados al frente sin arma alguna, usando la táctica de desbordamiento . En otros casos se mandó a jóvenes y niños iraníes en masa y sin armas sobre los campos minados, para que detonaran los explosivos y dejaran los caminos limpios para el paso de los tanques; a los chicos se les daba llaves de Plástico hechas en Taiwan, pues se les consideraba como las llaves del Paraíso. Entre 1983 y 1988, años de constantes ofensivas iraníes contra Basora, murieron 60 mil personas. Los años más decisivos fueron 1985 y 1986.
Con la ayuda de grandes donaciones y préstamos de los estados árabes de la región del Golfo Pérsico (sobre todo Arabia Saudí), y el suministro de armamento (entre otros, de la Unión Soviética, Estados Unidos y Francia), Irak resistió en tierra, mientras su fuerza aérea atacaba ciudades iraníes e instalaciones petrolíferas en el Golfo Pérsico.
Irán tomó represalias contra los estados que apoyaban a Irak, mientras Saddam Hussein buscaba implicar a otros países en el conflicto. En 1987 Estados Unidos y otras potencias asumieron la responsabilidad de proteger el tránsito de buques petroleros en el Golfo Pérsico.
Irak recibió apoyo técnico y armas de Estados Unidos. Sus armas químicas fueron producidas con materiales de doble uso otorgados por Estados Unidos y algunas compañías alemanas. Se calcula que 50.000 soldados iraníes murieron a lo largo del conflicto debido a armas químicas.
En 2002 el diario británico The Independent divulgó una lista de 22 compañías norteamericanas que dieron apoyo a la fabricación de armas químicas por régimen de Saddam.

Negociaciones y cese del fuego
Hacia 1988 Irán continuaba la guerra, pero las fuerzas iraquíes lanzaron una serie de ofensivas exitosas. En julio de 1988, Irán e Irak se vieron empujados a aceptar la Resolución 598 -adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU el 20 de Julio de 1987- al ver que no podían vencer en el conflicto.
Finalmente se llegó a la paz el 20 de agosto de 1988, sobre la base del mantenimiento de la situación territorial anterior al enfrentamiento bélico. Se calcula que la guerra se saldó con un millón de muertos (el 60% de ellos iraníes) y casi dos millones de heridos, además de enormes gastos materiales que dejaron la economía de ambos combatientes en una situación muy precaria.
Jomeini afirmó que aceptar la paz había sido para él como «beber un trago de veneno». Entre las causas por las que el conflicto se mantuvo incluso cuando ambos contrincantes estaban exhaustos está el continuo aporte de armas entregadas por países extranjeros.

Irak
Como algo primordial Saddam Hussein tuvo atención al pueblo iraquí sufriera lo menos posible por la guerra y los proyectos civiles antes del conflicto continuaron. Al mismo tiempo se exaltaba su culto de la personalidad que tenía nuevas alturas de adulación sobre su régimen que tenía el control militar. Tras las victorias iraníes de la primavera de 1982 y el cierre de Siria del oleoducto iraquí Saddam miró a su política de frente interno; una política de austeridad y guerra total fue introducida para que la población entera se movilizara para la guerra. Todos los iraquíes fueron obligados a donar sangre, las demostraciones masivas de lealtad a Hussein se volvieron más comunes y más de 100,000 civiles fueron obligados a partir cañas en las aldeas del sur del país.
Para asegurarse la lealtad de los chiíes se admitió a muchos de estos el Partido Baath y el gobierno. Como parte del apoyo chií iraquí a la guerra el Estado pagó los costos de restaurar la tumba del imán Alí con mármol importado de Italia . A pesar de los costos de la contienda el gobierno hizo generosas contribuciones para los chiíes; el comportamiento del ayatola Jomeini durante su exilio en Najaf, en los años 60 y 70, donde él a menudo peleaba con los líderes ulemas iraquíes para esclarecer la ayuda chií al régimen iraquí en los 80, por lo que los chiíes de Irak apoyaron la guerra de su país contra Irán.
El periodista británico Patrick Brogan escribió:
Incluso los chiíes de Irak prefirieron la viciosa tiranía de Saddam Hussein, un sunita, antes que el paraíso chií del ayatola: Hussein es un árabe, Jomeini es un persa y 13 siglos de hostilidad no se dispersaron por un sermón de viernes.
Durante los primeros años del conflicto el gobierno iraquí se preocupó por los kurdos para que apoyaran la guerra contra Irán. En 1983 la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK) aceptó cooperar conBagdad, pero el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) se opuso. Ese mismo año Hussein firmó un convenio de autonomía con Yalai Talabani, líder de la UPK, aunque el primero renegaría de su promesa de la autonomía kurda. En 1985 la UPK y el PDK unieron sus fuerzas y el Kurdistán iraquí fue escenario de una guerra de guerrillas que se prolongaría hasta el final de la guerra en1988. Una campaña de terror se desató en el verano de 1982 con más de 300 oficiales del ejército iraquí que fueron baleados en los campos de batalla y al año siguiente se desató una cacería contra el liderazgo de la comunidad chií con 90 miembros de la familia al-Hakim que fueron arrestados y 6 ahorcados; esto se extendió a los kurdos de los que 8,000 miembros del clan Barzani, de cuyo líder Masud Barzani que también es líder del PDK, fueron ejecutados. Desde 1983 fue tal la represión que el historiador israelí Efraim Karsh escribió que eran de “proporciones genocidas”. La Campaña Al-Anfal fue un intento para pacificar el Kurdistán iraquí.

Irán
El estallido de la guerra fue considerado por el gobierno iraní como un cambio de sentimiento celestial para defender su posición y consolidar la Revolución Islámica. La guerra se presentó al pueblo iraní como una gloriosa jihad y una prueba del carácter nacional, pues el régimen iraní hizo una política de guerra total e intentó movilizar la nación entera para la lucha. El conflicto marcó la declinación de la economía iraní que se venía haciendo con la revolución en 1978-79; como resultado de la guerra los estándares de vida cayeron dramáticamente en Irán en la década de los 80.
Como parte del efecto de guerra total el gobierno creó un grupo conocido como la Campaña de Reconstrucción que jugó la exención para que cultivaran la tierra los hombres que volvieron del frente. Los trabajadores deducían días de salario de sus cheques de pago para ayudar a financiar la guerra y se hicieron campañas masivas para donar comida, dinero y sangre para los soldados. En 1981 se desató una condición de guerra civil en las calles de las ciudades iraníes cuando el izquierdista Mujaheddin e-Khalg (MEK) intentó tomar el poder. En junio del mismo año hubo una lucha callejera entre el MEK y la Guardia Revolucionaria por varios días con cientos de muertos en ambos bandos y se desató una campaña de asesinatos que mató a cientos de oficiales del gobierno al final de ese año. El 28 de julio del mismo año el MEK asesinó al secretario general del Partido Republicano Islámico (PRI) Mohammad Beheshti y el 30 de agosto mató al presidente Mohammad Ali Rajai; en septiembre hubo batallas callejeras entre el MEK y la Guardia Revolucionaria por lo que cientos de izquierdistas iraníes (algunos de los cuales no estaban asociados con el MEK) fueron ahorcados por el gobierno en una secuela. Antes de ser vencido el grupo terrorista desató una campaña de bombas y asesinatos que fue respondida con una política de ejecuciones masivas de sospechosos miembros del MEK hasta1985. El gobierno iraní reprimió una rebelión en el Kurdistán iraní apoyada por Irak que fue gradual, ahogada con una campaña de represión sistemática; las manifestaciones estudiantiles antiguerra hechas en 1985 fueron destrozadas por activistas gubernamentales.
Una de las pocas excepciones para la política represora del gobierno era la tolerancia hacia el pacifista Movimiento de Liberación Islámico (MLI) liderado por el ex Primer Ministro Mehdi Bazargan En enero de 1985 Bazargan criticó la guerra después de 1982 en un telegrama a las Naciones Unidas como antiislámica e ilegítima, argumentando que Jomeini debería de haber aceptado la tregua que ofreció Hussein en 1982 en vez de frustrar el derrocamiento del Baath. Jomeini se molestó por ese telegrama y emitió una declaración pública en la que defendió la guerra como islámica y justa; para 1987 era evidente las señales de desgaste de la moral iraní que se reflejó en el fracaso de las campañas gubernamentales para reclutar “mártires” para el frente. El historiador israelí Efraim Karsh escribió que esas señales de declinación moral en 1987-88 jugaron un gran rol en la decisión de Irán de aceptar el cese de fuego de 1988. El británico Patrick Brogan escribió: La economía se desplomó. La guerra y la revolución cobraron sus bajas. Sólo las industrias bélicas sobrevivieron lo suficiente para prolongar el reclutamiento de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica; la maquinaria de guerra iraní no era capaz de suplir a los inmensos ejércitos que marchaban a la contienda cantando en los primeros días…El país entró en banmcarrota, la ley islámica prohíbe la usura y Jomeini la interpretó que Irán no debía prestar dinero contra los futuros ingresos del petróleo para encontrar las expensas de la guerra. El ingreso petrolero pasó de $20 mil millones en 1982 a $5 mil millones en 1988. En una cumbre de la OPEP en junio de 1988 Arabia Saudí, que había roto relaciones diplomáticas con Irán 2 meses antes, vetó una última iniciativa iraní de cortar la producción y subir los precios.
En una carta pública a Jomeini en mayo de 1988 Bazargan escribió: Desde 1986 usted no proclamaba la victoria y ahora eleva su llamado a la población para resistir hasta la victoria. ¿Esto no es una admisión de derrota de su parte? Asimismo lo criticó por la guerra, teniendo a Irán en quiebra y sacrificar a la juventud sin buen propósito.

 

Fuente: wikipedia.

SILENTES Y RESIGNADOS

SILENTES Y RESIGNADOS, por Gabriel Alcolea.

 

 

Desde la muerte del dictador, son ya varias las generaciones que, electoralmente hablando, han acuñado su derecho a manifestar su contento o insatisfacción a la situación que les dejan vivir. El resto de españoles, venimos de aquellos tiempos de oscurantismo y caciques, del olor a grasa y caspa, a incienso y a Formación del Espíritu NaZional.
Eran momentos distintos, pero no mucho peor a los de ahora, aunque parezca lo contrario. Entonces, por menos de ¡¡quién se ha creído usted qué es!!, te soltaban un par de porrazos e ibas derecho al cuartelillo o la comisaría. Más o menos, como, ahora, está empezando -y lo que veremos- a suceder. En verdad que por aquellos lares, salvo los muy audaces, atrevidos, valientes o los muy organizados, pocos éramos capaces de plantar cara al orden establecido. Ya escampará, pensábamos los más ingenuos. Como ahora…
Pero, hete aquí, que pasaron los años y algunos de los nuevos políticos, la mayoría desconocidos para la gran masa social -que apenas si sabíamos quién era aquel ministro de amplia barriga que con singular arrojo y valentía se sumergió en aguas almerienses para demostrar que, contra un ministro de Franco, las bombas nucleares poco tenían que hacer y que por lo que decía la prensa del momento (¿o era del Movimiento?) se trataba de un señor con locas ideas que traía a su excelencia, el caudillo, por la calle de la amargura- se alinearon junto a este rebelde demócrata de toda la vida y, en uno de los estudios políticos a futuro más certeros de nuestra historia, se les ocurrió “darnos” cuatro derechos individuales, sociales y laborales que fue el no va más de la modernidad. Vamos, para no creérselo. Nos pasó como en aquel cuento infantil llamado Biblia, a los judíos de Moisés con el dichoso maná (supongo que el germen del ahora famoso maní caribeño).
Se juntaron y, en unas cuentas noches de juegos, artificios y cuentas malabares electoralistas, nos dijeron: ¡ Hale, ahí tenéis vuestro futuro. A disfrutarlo, idiotas!. Y, vaya si lo hicimos…Tanto nos gustó, que aún seguimos en el mismo sitio: en Babia.
Fue ésta una “democracia”a medida de la idiosincrasia y adormecimiento a que el pueblo español había llegado a través del miedo, la falta de libertades, la resignación y la incultura (la política y la otra…). Y lo hicieron a costa de una cosa a la que llamaron transición y a un pan como unas tortas a la que bautizaron como Constitución. Algo tan carca y patosa como aquella señorita Poppins, con la que creíamos salir volando en busca de la anhelada libertad política y los derechos que creímos merecer, cual extranjeros allende de los Pirineos, esos tipos tan raros que, según nuestros ancestros, sólo perseguían hacernos la puñeta por la mucha envidia que nos tenían.
Han tenido que pasar otros cuarenta años para que, algunos, sólo algunos, se den cuenta de que esto sigue igual que antes. Expolio, mentiras y corrupción. Los mismos perros, aunque con otros collares.
Nací en el 49. Entonces, nadie podía elegir a su concejal. Entonces, nadie podía elegir al Jefe del Estado. Hoy, sesenta y cuatro años después, estamos en las mismas. En derechos sociales, en sólo unos meses, hemos retrocedido a aquella época. ¡Es la política, idiota!.
Seguimos igual, y las ingentes manifestaciones callejeras, ponen de manifiesto aún más la egolatría y la insolidaridad de los españoles. Mareas de todo tipo y color, sí, pero cada uno por su lado. Muchos, sólo ven la calle y las pancartas cuando han tocado “su” bolsillo. Pero nunca antes…ni después.
Silencioso, resignado, inerte, el pueblo español acude remiso de nuevo al matadero. Será verdad eso de que somos diferentes?. ¿Será cierto el axioma de que cada pueblo tiene lo que se merece?.¿Qué más ha de suceder para que, unidos en un frente común, despojemos al Estado de su ilegitima herencia y de la manipulación de los serviles partidos mayoritarios?.

Familia Carlos IV

MANUEL DE GODOY (1ª Parte). Por Cristófol Miró Fernández

 

 

Don Manuel de Godoy (1767-1851), valido de Carlos IV (1788-1808), hijo de Carlos III (1759-1788), rey de España. Don Manuel de Godoy, valido instantáneo, y nunca mejor dicho, fue hecho valido con 21 años de edad, sin experiencia política alguna, sin conocimientos algunos en la materia, sin capacidad alguna de ser valido en ningún aspecto…¿Por qué fue hecho valido, entonces? Por la sencilla razón que Carlos IV y su esposa necesitaban alguien en quien apoyarse para gobernar, pues eran presionados por golillas y militares para que hicieran caso a uno y desdeñaran al otro bando. Necesitaban alguien que no fuera ni funcionario civil (golilla o aragonés) ni militar, y encontraron por casualidad a Manuel de Godoy. Podríamos encontrar aquí un segundo Nithard o un segundo Valenzuela, y sería correcto considerarlo así, pero su ascensión al cargo de valido fue todavía más sorprendente y absurda: se cayó del caballo haciendo su ronda de vigilancia en presencia de los reyes el septiembre del año 1788 en San Ildefonso. Acto seguido se levantó sin aspavientos y volvió a montar en el equino. La princesa de Asturias lo vio, lo llamó a sus habitaciones y el joven guardia a caballo entró como guardia de las habitaciones reales y salió destinado a ser primer secretario de Estado, otra forma de llamarlo valido el año 1792 tras ser ascendido rápidamente durante estos años en guardia real, ser colmado de favores y riquezas y ser convertido en un personaje conocido en la Corte gracias a sus amigos reales…así de absurdo.

Él mismo lo describe en sus diarios el año 1840 en el exilio parisino al que fue el año 1808 tras la reunión en el palacio de Fontainbleau entre los reyes y su hijo Fernando VII con Napoleón Bonaparte, en el que ambos bandos acabaron abdicando a favor del dictador, convertido en Emperador el año 1804, y del que nunca volvió:

“No fue culpa ni ambición de parte mía que se hubieran propuesto y quisiese Carlos IV tener un hombre de quien fiarse como hechura propia, cuyo interés personal fuese al suyo, cuya suerte pendiese en todo caso de la suya, cuyo consejo y cuyo juicio, libre de influencias y relaciones anteriores, fuese un medio más para su acierto o su resguardo, en los días temerosos que ofrecía Europa. Por esta idea, todo suya, me colmó de favores, me formó un patrimonio de su propio dinero, me elevó a la grandeza , me asoció a su familia y ligó mi fortuna con la suya.”

Príncipe de la Paz, Memorias, I, p.54.

Cabe tener en cuenta que un monarca que elige de esta manera a sus validos ministros suele acabar hundiendo su reinado tarde o temprano, pues pierde credibilidad ante la elite y el pueblo, que no comprende ni acepta al nuevo valido, elevado al cargo de un modo tan improvisado y poco meditado. Sería bueno recordar como elegía a sus ministros la reina Isabel II de España (1836-1868) y que guarda bastante relación con este modo de elegir ministros “a dedo”…se la conoce como la “política del Cotillón” y el ministro X sabía que seguía o no en el cargo si la reina bailaba con él el baile del Cotillón en ocasiones especiales. Este medio de elegir ministros y ministerios completos, junto con la política que guiaba a todo el reino, eran profundamente inestables y la reina, junto con el casamiento en 1836 con su primo Francisco de Asís, conocido por su homosexualidad latente, hasta el punto que el pueblo lo llamaba Doña Paquita, la petición de la rosa blanca al Papa, lo que implicaba que era virgen después de casada y que no había consumado el matrimonio con su esposo, la camarilla que la aconsejaba en su decisiones compuesta por el Padre Claret y Sor Patrocinio, la monja de la llagas, las derrotas militares en la reconquista de América en al año 1866, la propia fealdad de la reina, cuyo parecido físico y de gobierno con su padre Fernando VII, sus numerosos amantes, fruto de su estúpido matrimonio político, la inestabilidad de España entre 1833 y 1868 y la crisis económica del 1866 que llevó a la bancarrota del Credit Mobiliare Français, llevó al final de la monarquía borbónica el año 1868 y el Sexenio Revolucionario (1868-1874).

Lo cierto es que Don Manuel de Godoy no era poco inteligente, pero tampoco era un genio político, su inteligencia tenía limitados recursos, y su formación educacional era sencillamente correcta, pues era hidalgo, nacido en Badajoz. Ello no implica que un hidalgo no pudiera ser bien educado y llegar alto, de hecho todos los altos burócratas de la época borbónica eran hidalgos e incluso los había de clase humilde, como José de Gálvez, ministro de Carlos III, muerto el año 1787, un año antes que el rey Carlos III, cuyos dos hermanos eran conocidos como honrados carreteros.

Lo que realmente irritaba a los ministros era el modo improvisado y poco meditado por el que Godoy fue hecho valido por los reyes, y su escasa formación para tal puesto político. El pueblo tampoco lo entendía, y era lógico, y eso hacía que Godoy no fuera aceptado por la sociedad española en conjunto.

Manuel de Godoy tenía una relación un tanto especial con el género femenino. Su misma elección como ayudante real era debida a la elección “a dedo” de la Princesa de Asturias, una mujer que, contra la costumbre de la época, era una mujer muy abierta en el trato con los hombres. Se dijo que fue la amante de Godoy, cosa que no es cierta, o no lo fue tras su casamiento en el año 1797. Lo que sí fue su gran amiga, así como amigo del rey Carlos IV, un hombre del que después hablaremos del carácter que tenía. Godoy, en realidad era lo único que permitía un acierta libertad de movimientos a los monarcas, como Nithard o Valenzuela garantizaban lo mismo a Doña Mariana de Austria entre el año 1664 y 1675.

Como describe el historiador Muriel, en la Historia de Carlos IV, I, p.141, “Lo que dolía a los españoles era el origen del favor de Don Juan Manuel Godoy, debido únicamente a la pasión de la reina”, lo que quitaba credibilidad tanto a los monarcas como a su criatura, a quien estos convirtieron en Grande de España, duque de Alcudia, Príncipe de la Paz, comendador de la Orden de Santiago, miembro de la gran orden de Carlos III y de la orden del Vellocino de Oro, asimismo fue hecho mariscal de campo, generalísimo y almirante. Y toda esta abultada lista de condecoraciones varias para un joven sin apenas nociones para llevar a cabo sus funciones. Por si esto fuera poco, en agosto de 1789 se concedió una renta vitalicia a Godoy de 266.667 reales. Esta renta fue traspasada a su amante, Pepita Tudó, tras su boda con María Teresa de Borbón, el año 1797, boda también orquestada por los reyes, aunque la amante, el auténtico amor de Godoy, siguió siendo amante suya, tuvo dos hijos con ella, fue nombrada condesa, y padeció su mismo destino fatal con su casa asaltada por la multitud enfurecida el año 1807.

Porque hacia el año 1796 Godoy se enamoró realmente de Josefa Tudó, una humilde muchacha gaditana. Pero no era la esposa que los reyes deseaban para él y un año después fue esposado por inspiración real, y obligación real, con la noble María Teresa de Borbón, prima del rey. Pero como ya se dijo antes, jamás olvidó a la joven gaditana y fue muy favorecida por Godoy, dándole título de condesa y pasándole su renta vitalicia de 266.667 reales, un regalo real dado a este por los reyes el año 1789. Godoy jamás retó a los reyes en sus decisiones y siempre las aceptó, de otro modo hubiera sido desairado y hubiera perdido la posición social que había conseguido, y para un “humilde” hidalgo esta posición de poder, de títulos y dinero era un regalo inestimable.

Godoy se decía que era amante de la reina, lo que no pasaba de un simple bulo acentuado por el carácter abierto de la reina con los hombres, se sabía que era amante de Pepita Tudó, estaba casado con la prima del rey, María Teresa de Borbón, y aun así más mujeres lo rodeaban cada día, lo que le hacía un flaco favor a su ya inestable elección política. Cuando algún deseaba algún favor de Godoy le enviaba para pedírselo a su más hermosa hija, con lo que la antesala de su palacio siempre estaba lleno de mujeres, aparte de objetos lujosos, con lo que Godoy se creaba una clientela que lo apoyaba en su designios políticos de ser aceptado por la nobleza, algo vital cuando el modo de elección de tal ministro es tan absurda como lo fue la de Godoy.

“Da audiencia a mujeres de todo tipo, princesas, duquesas, títulos y no títulos, todas juntas en la antesala iluminada por una sola lámpara”

Bute a Grenville, Aranjuez, 26 de junio de1795, PRO, FO 72/73

Pero que fuera amigo de la reina no implica que siempre fuera amable con ella, que fuera sumiso con ella. Lady Holland realizó una investigación entre el año 1803 y 1804 para saber realmente que tipo relación tenía Godoy con la reina y concluyó:

“Es imposible afirmar con certeza cuáles son los lazos que existen entre él y la reina. Él la desaira, la ha insultado y ha conseguido la confianza del rey con independencia de la influencia de ella; sin embargo, cuando sufre más intensamente la presión de la impopularidad o la interferencia francesa, ella le apoya eficazmente…”

Lady Holland, 24 de noviembre de 1803, Spanish Journal, p.118

Una relación ambigua, una relación que implicaba no tan sólo una sincera amistad, que la hubo, pues fue Godoy quien vivió los últimos minutos de vida de la reina en Roma, sino también una amistad interesada por ambos lados, por el de Godoy, la necesidad de ascensión social y de poder y dinero en un hombre ambicioso, y por la de los reyes la necesidad de contra con un apoyo cuando eran incapaces de reaccionar ante la situación política complicada que vivía España y ellos no eran capaces de llevar las riendas del poder, por lo que consideraban a Godoy un genio político que salvaría España del desastre, aunque las cartas de la reina indican que era sincera amiga suya.

“Saves que te he dicho me gustava y quería que fueran que fuesen las cartas y resoluciones puestas por ti, por la fuerza, justicia y decoro con que hablas en ellas, haciendo quede el Rey como corresponde y que este pobre Reyno no esté despreciado por todos y por los mismos naturales”

María Luisa a Godoy, Aranjuez, 25 de junio de 1803, San Ildefonso, 14 de agosto de 1806, en Seco Serrano, Godoy, pp. 88 y 97.

“Amigo Manuel, no te expongas y te guardes, pues hay malos pícaros, y que siempre sigas como hasta aquí, pues no tenemos más amigo que tú, ni quien como tú nos sea fiel y afecto. Luisa”

Citado por Corona, Revolución y reacción, pp. 283-285; véase también Carlos Pereyra, ed., Cartas confidenciales de la reina María Luisa y don Juan Manuel Godoy, Madrid, 1935.

Palabras ciertas, cuando el primer pícaro de esta “Trinidad en la Tierra” era el propio Príncipe de Asturias, el futuro rey Fernando VII (1814-1833), que conspiró para expulsar a su propio padre del trono el año 1808 en el Motín de Aranjuez, y pactó con Napoleón en Fontainebleau para conseguir el trono de Madrid, aunque en realidad quien en un principio ganó fue Napoleón, que engañó y quitó el trono tanto a Carlos IV y María Luisa como a Fernando VII. Y ni Godoy se salva de dicho título de pícaro, pues hizo un trato con Napoleón para conseguir el título de Príncipe del Algarbe portugués si permitía pasar las tropas napoleónicas para tomar Portugal el año 1808, lo que hizo en realidad Napoleón, aunque también se adueñó poco después del trono español, con lo que el trato entre Godoy y Napoleón tampoco fue respetado ni aplicado.

El rey Carlos IV, miembro de la “Trinidad en la Tierra”, según palabras de la reina María Luisa, era un hombre que, como todos los miembros de su familia hijos de Felipe V, tenían una obsesión u otra, lo que los incapacitaba para gobernar y hacía recaer el gobierno o en sus mujeres (Isabel Farnesio, Bárbara de Braganza, María Luis de Parma) o en validos (Godoy). Felipe V era un obseso sexual y religioso, Luis I no tuvo tiempo de reinar, pero también, como hijo de Felipe V que era, tenía ciertos problemas mentales, reflejados en el hecho que pasara un año para que Luis I compartiera mesa con su joven esposa, Luisa Isabel de Orleáns, 18 meses antes de que durmieran juntos y algunos más antes de que consumaran el matrimonio, Fernando VI era un hombre que vivía en el mundo infantil de los juguetes de cuerda, Carlos III era un obseso de la caza y Carlos IV lo era de los relojes, los que pasaba horas y horas observando su funcionamiento).

JESÚS ÁVILA GRANADOS VISITA LOS OLIVOS MILENARIOS DEL TERRITORIO DEL SÉNIA

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[wzslider]Aprovechando la visita a Morella del escritor, periodista y conferenciante Jesús Ávila Granados, donde el pasado sábado día 25 de mayo tenía previsto presentar su libro El último hereje, fue invitado por la Mancomunidad del Territorio del Sénia para visitar los olivos milenarios de aquella zona geográfica. La Mancomunidad tuvo conocimiento de su visita gracias a la entrevista que hice al escritor y que publiqué en varios medios: La Ventana de la Agencia, Vinaròs News, Pulso Digital y en mi blog La Via Augusta.
Aprovechando que tenía libre la mañana del sábado, Jaume Antich, exgerente y asesor de la Mancomunidad y Tere Adell, la actual gerente, recogieron en Morella a Jesús y su mujer Loli para trasladarse hasta el término municipal de La Jana con la finalidad de visitar la finca del Pou del Mas, junto al antiguo trazado de la Vía Augusta. Hasta allí también habíamos llegado mi amigo Paco Itarte y yo mismo para unirnos al grupo.
La finca del Pou del Mas es un museo natural donde a cada ejemplar de olivo milenario se le ha colocado un panel donde se especifican las características del mismo.
Después de visitar y fotografiar detenidamente cada uno de los olivos y los misterios que han guardado celosamente a lo largo de más de un milenio de vida, nos desplazamos hasta Canet lo Roig para ver otros ejemplares de olea europea: los primeros en la entrada del pueblo, junto al camino pecuario asfaltado que sale de la N-232 en las proximidades de La Jana y, posteriormente, el olivo conocido como el las Cuatro Patas, también en las inmediaciones del municipio.
A petición de Jesús, regresamos a La Jana para visitar el miliario romano situado en la plaza principal del pueblo, justo delante de la fachada de la iglesia parroquial.
Desde allí nos dirigimos a Ulldecona. Tras cruzar el río Sénia, dejamos atrás la provincia de Castellón para adentrarnos en las tierras del Sur de Tarragona. Rodeamos la población para enseñar a Jesús otro miliario romano que se encuentra a las afueras en dirección a Santa Bàrbara. Con posterioridad, Jaume, quiso enseñarnos el terreno que ha comprado recientemente junto a la sierra del Montsià y que también posee unos pocos ejemplares de olivos monumentales. En este punto aprovechamos para hidratarnos y dar a Jesús todo tipo de información relativa a los proyectos que lleva a cabo la Mancomunidad. Después, la comitiva (si mi, ya que la abandoné en aquel punto), se trasladó hasta la partida del Arion para visitar lo que sin duda es la joya de la corona de los olivos monumentales: el Fondo del Arion, propiedad de la familia Porta Ferré de la Galera que contiene la que se conoce como la Farga I, el olivo más monumental de Catalunya y catalogado por la Generalitat.
Por las imágenes de vídeo que grabó mi amigo Paco y que he podido ver, Jesús y su mujer quedaron encantados al contemplar aquel paraje con los esplendorosos ejemplares de olivos y los muros de piedra con sus escaleras para salvar los distintos niveles del terreno, así como de la pequeña barraca, también de piedra y que antaño sirvió para cazar pájaros. Esta zona, como ocurriera con la finca del Pou del Mas, también se ha convertido en un museo natural.
La visita terminó de la mejor manera posible. Los últimos 4 integrantes (mi amigo Paco había regresado a Ulldecona) fueron almorzar al Antic Molí, del chef Vicent Guimerá, uno de los restaurantes que incluye en su carta platos elaborados con el aceite de los olivos milenarios. El restaurante está situado al lado de la carretera de Ulldecona a la Sénia, junto al río del mismo nombre, el protagonista involuntario de esta historia y que, como dice la canción del grupo Pepet i Marieta: une, que no separa.

Páginas web recomendadas:

http://www.tauladelsenia.org/

http://www.asociacionterritoriosenia.org/

http://www.anticmoli.com/

http://www.molidelacreu.com/

Y vídeos:

 

Oli i Oliveres Mil·lenàries del Territori del Sénia from giraVolt Produccions on Vimeo.

 

Museu Arion from giraVolt Produccions on Vimeo.

Mira que bo! – Antic Molí – Ulldecona from Mira que bo! on Vimeo.

 

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ROMANCERO, SEGUNDA PARTE: “La Guerra, el Honor, el Amor y la Muerte a través del Romancero Castellano”. Por Valentín Villalón.

Segunda Parte

La emotividad, la podemos encontrar, a veces en los actos más mas sencillos e intrascendentes de la vida, todo depende de la forma de contar los hechos ,depende siempre de quien nos lo cuente, de la persona encargada de trasmitir el hecho relatado. En el mismo hecho dos personas distintas, pueden ver distintos motivos a resaltar, los mismos actos, provocan en diferente personas diferentes formas de interpretar la misma realidad.

En el romancero, y a través de estos anónimos poetas, vemos la realidad que estos poetas nos muestran de forma distinta a como nosotros la hubiéramos podido ver. Sin embargo, a la misma persona, el mismo relato, puede despertar sensaciones distintas contado por diferentes narradores.

Si miramos detenidamente el romance del pastor desesperado podemos ver la versión que nos da el poeta anónimo que lo creó, y podemos imaginarnos la visión que podía habernos dado del mismo hecho cualquier otro lugareño ,menos sensible, que nos hubiera hecho el mismo relato.

No cabe duda que el poeta anónimo, que escribió “ el Pastor Desesperado” era un gran poeta lírico, prueba de ello ha siso, que pasados los siglos, hoy sigan teniendo vigencia. Este romance se sigue cantando en recitales, Paco Ibáñez entre otros, lo ha musicalizado y quizá mil años después de que algún juglar lo creara puede oírse en la vos de otros actualizados juglares, que lo trasmiten en sus discos y en sus recitales.

Es El Pastor Desesperado uno de los más hermosos poemas de amor del Romancero Castellano. Como casi siempre, las más bellas historias de amor, terminan mal, y este romance , no iba a ser una excepción, también termina mal.. Termina con la muerte del Pastor Enamorado, protagonista principal de esta bella historia de amor y de muerte.

 

ROMANCE DEL PASTOR DESESPERADO

Por aquel lirón arriba

lindo pastor va llorando;

del agua de sus ojos

el gabán lleva mojado.

-Buscaréis, ovejas mías,

pastor más aventurado,

que os lleve a la fuente fría

y os caree con su cayado

¡Adiós, adiós, compañeros,

las alegrías de antaño!

Si me muero deste mal,

no me enterréis en sagrado;

no quiero paz de la muerte,

pues nunca fui bien amado;

enterréisme en prado verde,

donde paste mi ganado,

con una piedra que diga:

“Aquí murió un desdichado;

murió del mal de amor.

que es un mal desesperado.”

Ya le enterraron al pastor

en medio de verde prado,

el son de un triste cencerro,

que no hay allí campanario.

Tres serranitas le lloran

al pie del monte serrano;

una decía: “Ay mi primo”,

otra decía, ¡Hay mi hermano!

la más chiquitas del ellas:

“Adiós lindo enamorado,

mal te quise por mi mal

siempre viviré penando”.

 

Romance del Prisionero

Es un poema completo, concretamente un romance anónimo que pertenece al Romancero Viejo. Esta clase de romances se ha transmitido oralmente desde su creación, por el poeta anónimo que lo escribiera, hasta la llegada de la imprenta.

Pertenece al género lírico porque en él se cuenta el estado de ánimo del único personaje del relato. El protagonista, expone en el relato, su tristeza, su estado interior, sus más íntimos sentimientos, condicionados por el estado de ánimo que le produce la prisión en la que se encuentra.

 

ROMANCE DEL PRISIONERO

Que por mayo era por mayo,

cuando hace la calor,

cuando los trigos encañan

y están los campos en flor,

Cuando canta la calandria

y responde el ruiseñor,

cuando los enamorados

van a servir al amor,

sino yo, triste, cuitado,

que vivo en esta prisión,

que ni sé cuándo es de día

ni cuándo las noches son,

sino por una avecilla

que me cantaba al albor.

Mató mela un ballestero ;

¡déle Dios mal galardón.

 

ROMANCE DE DON BUESO

Rafael Alberti

El romance tradicional de Don Bueso, o de La hermana cautiva relata la aventura fronteriza del caballero que, yendo a tierras extrañas en busca de amores, encuentra a su hermana, cautiva por los moros desde tiempos atrás. El regreso a casa de la desdichada niña es de un realismo conmovedor. La tradición oral ha mantenido con singular viveza esta historia, transmitida durante siglos en todo el mundo hispánico en versiones poética y musicalmente diversas, adaptadas unas al canto melancólico propio del norte peninsular, y otras al festivo de la navidad andaluza.

Lunes era, lunes
de Pascua florida,
guerrean los moros
los campos de Oliva.
¡Ay campos de Oliva,
ay campos de Grana,
tanta buena gente
llevan cautivada!
¡Tanta buena gente
que llevan cautiva!,
y entre ellos llevaban
a la infanta niña;
cubierta la llevan
de oro y perlería,
a la reina mora
la presentarían.
—Toméis, vos, señora,
esta cautivita,
que en España toda
no la hay tan bonita;
toméis vos, señora,
esta cautivada,
que en todo tu reino
no la hay tan galana.
No la quiero, no,
a la cautivita,
que el rey es mancebo,
la enamoraría.
—No la quiero, no,
a la cautivada,
que el rey es mancebo,
la enamorara.
—Mandadla, señora,
con el pan al horno,
allí dejará
hermosura el rostro;
mandadla, señora,
a lavar al río,
allí dejará
hermosura y brío.
Paños de la reina
va a lavar la niña;
lloviendo, nevando,
la color perdía;
la niña lavando,
la niña torciendo,
aun bien no amanece
los paños tendiendo.
Madruga Don Bueso
al romper el día,
a tierra de moros
a buscar amiga.
Hállola lavando
en la fuente fría:
—Quita de ahí, mora,
hija de judía,
deja a mi caballo
beber agua limpia.
—¡Reviente el caballo
y quien lo traía!,
que yo no soy mora
ni hija de judía,
sino una cristiana
que aquí estoy cautiva.
—¡OH qué lindas manos
en el agua fría!,
¿si venís, la niña,
en mi compañía?
¡OH qué blancas manos
en el agua clara!
¿si queréis, la niña,
venir en compaña?
—Con un hombre solo
yo a fe no me iría,
por los altos montes
miedo te tendría.
—Juro por mi espada,
mi espada dolida,
de no hacerte mal,
más que a hermana mía.
—Pues ir, caballero,
de buen grado iría.
¿Paños de la reina
yo qué los haría?
—Los de grana y oro
tráelos, vida mía,
los de holanda y plata
al río echarías.
Y digas, la niña,
la niña garrida,
¿has de ir en las ancas
o has de ir en la silla?
—Montaré en las ancas
que es más honra mía.
Tomola don Bueso,
a ancas la subía.
Tierras van andando,
tierras conocía,
tierras va mirando
da en llorar la niña.
—¿Por qué lloras, flor,
por qué lloras, vida?,
¡maldígame Dios
si yo mal te haría!
—¡Ay campos de Grana,
ay campos de Oliva,
veo los palacios
donde fui nacida!
Cuando el rey mi padre
plantó aquí esta oliva,
él se la plantaba,
yo se la tenía,
mi madre la reina
bordaba y cosía,
yo como chiquita
la seda torcía,
mi hermano don Bueso
los toros corría;
yo como chiquita
la aguja enhebraba,
mi hermano don Bueso
caballos domaba.
¡Abrid puertas, madre,
puertas de alegría,
por traeros nuera
traigo vuestra hija!
—¡Si me traes nuera,
sea bien venida!
Para ser mi hija,
¡qué descolorida!
—¿Qué color, mi madre,
qué color quería,
si hace siete años
que pan no comía,
si no eran los berros
de una fuente fría
do culebras cantan,
caballos bebían?
¡Si no eran los berros
de unas aguas margas
do caballos beben
y culebras cantan!
¡Válgame Dios, valga,
y Santa María!
¡Ay campos de Grana,
ay campos de Oliva!

 

ROMANCE DEL CAUTIVO

Mi padre era de Ronda

y mi madre de Antequera;

cautivaron me los moros

entre la paz y la guerra,

y llevaron me a vender

a Vélez de la Gomera.

Siete días con sus noches

anduve en el almoneda,

no hubo moro ni mora

que por mí una blanca diera,

sino fuera un perro moro

que cien doblas ofreciera,

y me llevara a su casa,

echaramé una cadena.

Dábame la vida mala,

dábame la vida negra:

de día majaba esparto,

de noche molía cibera,

echo me un freno a la boca

porque no comiese de ella,

Pero plugo a Dios del cielo

que tenía el ama buena;

cuando el moro se iba a caza

quitaba me la cadena;

echaba me en su regazo,

mis regalos me hiciera,

espulgaba me y limpiaba

mejor que yo mereciera;

por un placer que le hice

otro muy mayor me hiciera:

diérame casi cien doblones

en libertad me pusiera,

por temor que el moro perro

quizá la muerte nos diera.

Así plugo a Dios del cielo

de quien mercedes se espera

que me ha vuelto a vuestros brazos

como de primero era.

 

MORIANA LA CAUTIVA

Igual que el Romance del Prisionero, este romance, nos cuenta la tristeza que invade a esta Moriana, que a diferencia de la Moriana del veneno, es cristiana y prisionera en tierra de moros. Moriana escucha las quejas de quien era su enamorado, su marido o su amante, mientras ella estaba jugando a las tablas, con quien probablemente fuera su secuestrador, con el que ahora mantiene una estrecha relación amorosa.

Moriana en un castillo
con ese moro Galván
jugando estaba a las tablas
por mayor placer tomar.
Cada vez que el moro pierde
bien perdía una ciudad;
cuando Moriana pierde
la mano le da a besar;
del placer que el moro toma,
adormecido se ha.

Tendió la vista Moriana,
caballero vio asomar;
llorando viene y gimiendo
palabras de gran pesar:
—¡Arriba, canes, arriba,
que mala rabia os mate!;
en jueves matáis el puerco
y en viernes coméis la carne.
¡Ay que hoy hace los siete años
que ando por aquestos valles,
trayendo los pies descalzos,
las uñas corriendo sangre,
buscando triste a Moriana,
la hija del imperante!,
la cautivaron los moros
la mañana de san Juan,
cogiendo rosas y flores
en las huertas de su padre.
Bien le conoce Moriana
con alegría y pesar;
Lágrimas de los sus ojos
en la faz del moro dan.

Con pavor recordó el moro
y comenzara de hablar:
—¿Qué es esto, la mi señora?
¿Quién vos ha hecho pesar?
Si os enojaron mis moros,
luego los haré matar;
o si las vuestras doncellas,
árelas bien castigar;
y si pesar los cristianos,
yo los iré a conquistar.

 

ROMANCE DE JULIANESA.

El romance de Julianesa es el mismo romance que el de Moriana y el moro Galván, o el Romance de Moriana cautiva. Probablemente, cuando se escribió la segunda versión, llevaría muchos años muerto el juglar que escribió la versión primera y quien la copió, quiso darle un nombre nuevo que estuviera más acorde con la idea que el tenía de lo que pensaba que debiera ser el romance que iba a dar como suyo.

¡Arriba, canes, arriba!
¡que mala rabia os mate!
En jueves matáis el puerco
y en viernes coméis la carne.
Ya hace hoy los siete años
que ando por este valle,
pues traigo los pies descalzos,
las uñas corriendo sangre;
pues como las carnes crudas
y bebo la roja sangre.
Busco, triste, a Julianesa,
la hija del imperante,
pues me la han tomado moros,
mañanica de Sant Juane
cogiendo rosas y flores
en un vergel de su padre.

Oído lo ha Julianesa,

que en brazos del moro estáe,

las lágrimas de sus ojos,

al moro dan en la face.

El romance de la mora Moraima es un romance de amor, un romance de deseo, la protagonista es una mujer joven, como ella misma dice, morilla de bel catar . Podríamos decir aquí, sin temor a equivocarnos que era una mocilla ardiendo en deseos de tener un hombre entre sus brazos, y tal vez por eso no encontrara su brial.

 

ROMANCE DE LA LOBA PARDA

Se le atribuye a los pastores de Extremadura el mérito de haber creado el más bello y emotivo romance pastoril español. Su popularidad y su área de difusión, es al menos tan grande como España, y pienso, que no se ha hecho una sola publicación en castellano del romancero, donde no esté incluido este romance. Por esto vamos con esta establecida costumbre de incluirla aquí, igual que otros ha hecho, que nos hace ver la distancia existente entre los dueños de tierra y los trabajadores que la explotan, y a pesar de esto, como defienden el ganado que guardan, aunque los dueños sean otros.

Estando yo en la mi choza

pintando la mi callada,

las cabrillas altas iban

y la luna rebajada;

mal barruntan las ovejas,

no paran en la majada.

vi. de venir siete lobos

por una oscura cañada.

Venían echando suertes

cuál entrará a la majada;

le tocó a una loba vieja,

patituerta, cana y parda,

que tenía los colmillos

como punta de navaja.

Dio tres vueltas al redil

y no pudo sacar nada;

a la otra vuelta que dio,

sacó la borrega blanca,

hija de la oveja churra,

nieta de la orejisana,

la que tenían mis amos

para el domingo de Pascua.

-¡Aquí, mis siete cachorros,

aquí, perra trujillana,

aquí, perro el de los hierros,

a correr la loba parda!

Si me cobráis la borrega,

cenaréis leche y hogaza,

y si no me la cobráis,

cenaréis de mi callada.

Los perros tras de la loba

las uñas desmigajaban;

siete leguas la corrieron

por unas sierras muy agrias.

Al subir un cotarrito

la loba ya va cansada:

-Tomad, perros, la borrega,

sana y buena como estaba.

-No queremos la borrega

de tu boca alobadada,

que queremos tu pelleja

para hacer una zamarra;

el rabo para correas,

para calzarse las bragas;

de la cabeza un zurrón,

para meter las cucharas;

las tripas para vihuelas,

para que bailen las damas.

Moraima

Yo me era mora Moraima

Morilla de bel catar,

Cristiano vino a buscarme

hablome en algarabía,

como aquel que la bien sabe:

-Ábreme las puertas, mora,

sí Alá te guarde de mal.

-¿Cómo te abriré, mezquina,

que no sé quién te serás?

-Yo soy el moro Mazote,

hermano de la tu madre,

que un cristiano dejó muerto,

tras mí venía el alcalde.

Si no me abres tú, mi vida,

aquí me verás matar.

Cuando esto oí, coitada,

comiénceme a levantar,

vistierame una almejía

no hallando mi brial,

fuérame para la puerta

y abrila de par en par.

 

ROMANCE DE LAS TRES CAUTIVAS

Pertenece este romance igual que los cinco anteriores a esa parte del romancero, donde nos cuentan, una parte de la vida diaria de la reconquista, el diario acontecer de los que sufren la esclavitud que conlleva la guerra. Sus protagonistas son los olvidados, los que permanecen encerrados en las mazmorras, esperando que por ellos paguen una importante suma de dinero, que quien la tiene que pagar, no lo puede hacer, porque carece de medios, o por que el encarcelado estorba fuera y se tiene que morir en una mazmorra, como le pasa al protagonista del Romance del Prisionero, o como le pasó a don García, hijo del rey Fernando I de Castilla, que a la muerte de su padre, este le deja Galicia a título de reino. Y una vez muerto su padre, su hermano Sancho II, que era el primogénito, invade su reino, se lo arrebata, lo hace prisionero y lo encierra en un castillo, a las afueras de Valladolid. A la muerte de Sancho II en el cerco de Zamora, su hermano Fernando, es nombrado rey de Castilla, después de la jura en Santa Gadea, donde el Cid Campeador, por encargo de las cortes de Castilla le hace jurar que no ha sido ni consentido en la muerte de su hermano. Cuando el nuevo rey de Castilla toma posesión de su reino, se olvida de su hermano don García que seguía prisionero en Valladolid, y allí quedó don García, prisionero hasta su muerte, por el mero hecho de que su padre lo nombrara rey de Galicia.

En el campo moro,
entre las olivas,
allí cautivaron
tres niñas perdidas;
el pícaro moro
que las cautivó
a la reina mora
se las entregó.
- Toma, reina mora,
estas tres cautivas,
para que te valgan,
para que te sirvan.
- ¿Cómo se llamaban?,
¿Cómo les decían?
- La mayor Constanza,
la menor Lucía,
y la más chiquita,
la llaman María.

Constanza amasaba,
Lucía cernía,
y la más chiquita
agua les traía.

Un día en la fuente,
en la fuente fría,
con un pobre viejo,
se halló la más niña.
- ¿Dónde vas, buen viejo,
camina, camina?
- Así voy buscando
a mis tres hijitas.
- ¿Cómo se llamaban?
¿Cómo les decían?
- La mayor Constanza,
la menor Lucía,
y la más pequeña,
se llama María.
- Usted es mi padre.
- ¡Tú eres mi hija!
- Yo voy a contarlo
a mis hermanitas.
- ¿No sabes, Constanza,
no sabes, Lucía,
que he encontrado a padre
en la fuente fría?
Constanza lloraba,
lloraba Lucía,
y la más pequeña
de gozo reía.

 

ROMANCE DE MARQUILLOS.

¡Cuán traidor eres, Marquillos!

¡Cuán traidor de corazón!

Por dormir con tu señora

habías muerto a tu señor.

Desque lo tuviste muerto

quitástelé el chapirón;

fuéraste al castillo fuerte

donde está la Blanca Flor.

-Ábreme, linda señora,

que aquí viene tu señor;

si no lo quieres creer,

veis aquí su chapirón.

Blanca Flor, desque lo viera,

las puertas luego le abrió;

echóle brazos al cuello,

allí luego la besó;

abrazándola y besando

a un palacio la metió.

-Marquillos, por Dios te ruego

que me otorgases un don:

que no durmieses conmigo

hasta que rayase el sol.

Marquillos, como es hidalgo,

el don luego le otorgó;

como viene tan cansado

en llegado se adurmió.

Levantóse muy ligera

la hermosa Blanca Flor,

tomara cuchillo en mano

y a Marquillos degolló.

La misa del amor

Mañanita de San Juan,
mañanita de primor,
cuando damas y galanes
van a oír misa mayor.
Allá va la mi señora,
entre todas la mejor;
viste saya sobre saya,
mantellina de tornasol,
camisa con oro y perlas
bordada en el cabezón.
En la su boca muy linda
lleva un poco de dulzor;
en la su cara tan blanca,
un poquito de arrebol,
y en los sus ojuelos garzos
lleva un poco de alcohol;
así entraba por la iglesia
relumbrando como el sol.
Las damas mueren de envidia,
y los galanes de amor.
El que cantaba en el coro,
en el credo se perdió;
el abad que dice misa,
ha trocado la lección;
monaguillo que le ayuda,
no acierta responder, no,
por decir amén, amén,
dice amor, amor.

 

Romance del veneno de Moriana

El romance de esta Moriana vengativa que vamos a ver ahora, es la venganza por un abandono amoroso. Cuando don Alonso le comunica a Moriana su próxima boda, y la invita a asistir a ella, es cuando esta prepara el veneno, que ya debía tener guardado con anterioridad. Cuando entra en su cuarto y nos dice el poema: Tres onzas de solimán / con el acero ha molido, de la víbora los ojos, / sangre de un alacrán vivo. Esto nos debe hacer pensar, que envenenar a don Alonso, lo había programado Moriana con tiempo suficiente, para no estar preparando los ingredientes para hacer el veneno en el momento que lo iba a necesitar. Hay mas romances de Moriana, donde Moriana es mora o cristiana, según le venga al autor y con otros temas que no son el veneno, aunque, al menos en los romances que yo conozco, el argumento, gira siempre en torno al amor.

Madrugaba don Alonso
a poco del sol salido;
convidando va a su boda
a los parientes y amigos;
a las puertas de Moriana
sofrenaba su rocino:
—Buenos días, Moriana.
—Don Alonso, bien venido.
—Vengo a brindarte Moriana,
para mi boda el domingo.
—Esas bodas, don Alonso,
debieran de ser conmigo;
pero ya que no lo sean,
igual el convite estimo,
y en prueba de la amistad
beberás del fresco vino,
el que solías beber
dentro, en mi cuarto florido.
Moriana, muy ligera
en su cuarto se ha metido;
tres onzas de solimán
con el acero ha molido,
de la víbora los ojos,
sangre de un alacrán vivo:
—Bebe, bebe, don Alonso,
bebe de este fresco vino.
—Bebe primero, Moriana,
que así está puesto en estilo.
Levantó el vaso Moriana,
lo puso en sus labios finos;
los dientes tiene menudos,
gota dentro no ha vertido.
Don Alonso, como es mozo,
maldita gota ha perdido.
—¿Qué me diste, Moriana,
qué me diste en este vino?
¡Las riendas tengo en la mano
y no veo a mi rocino!
—Vuelve a casa, don Alonso,
que el día ya va corrido
y se celará tu esposa
si quedas acá conmigo.
—¿Qué me diste, Moriana,
que pierdo todo el sentido?
¡Sáname de este veneno,
yo me he de casar contigo!
—No puede ser, don Alonso,
que el corazón te ha partido.
—¡Desdichada de mi madre
que ya no me verá vivo!
—Más desdichada la mía
desque te hube conocido. ero;

 

Romance de la gentil dama y el rústico pastor

Está se la gentil dama

paseando en su vergel,

los pies tenía descalzos,

que era maravilla ver;

desde lejos me llamara,

no le quise responder.

Respondile con gran saña:

-¿Qué mandáis, gentil mujer?

Con una voz amorosa

comenzó de responder:

-Ven acá, el pastorcillo,

si quieres tomar placer;

siesta es del mediodía,

que ya es hora de comer,

si querrás tomar posada

todo es a tu placer.

-Que no era tiempo, señora,

que me haya de detener,

que tengo mujer y hijos,

y casa de mantener,

y mi ganado en la sierra,

que se me iba a perder,

y aquellos que me lo guardan

no tenían qué comer.

-Vete con Dios, pastorcillo,

no te sabes entender,

hermosuras de mi cuerpo

yo te las hiciera ver:

delgadita en la cintura,

blanca soy como el papel,

la color tengo mezclada

como rosa en el Rosell,

el cuello tengo de garza,

los ojos de un esparver,

las teticas agudicas,

que el brial quieren romper,

pues lo que tengo encubierto

maravilla es de lo ver.

-Ni aunque más tengáis, señora,

no me puedo detener.

El romance conocido como Romance de la Gentil Dama y del rústico pastor es un romance que pertenece al romancero viejo, de autor anónimo,, fechado en el siglo XVI. El hecho que este romance se publicara en el siglo XVI no quiere decir que se escribiera entonces. Los romances se compusieron en la Edad Media y se transmitieron de forma oral de generación en generación. Ya a finales del siglo XV y durante el XVI, abundarán las colecciones de romances, y se afianzará una de las manifestaciones más genuinas de la literatura tradicional española: el Romancero.

Este romance desarrolla un asunto novelesco, un capitulo más de la vida, el deseo de una dama de compartir su siesta y su cama con el pastor que va en busca de su ganado. Este no cede a los deseos de la dama, a pesar de que esta lo llama con insistencia. Este tipo de romances alcanzan altas cotas de originalidad y de valor literario. Son fruto de la invención, no se inspiran en acontecimientos históricos ni en ciclos literarios; son fruto del hacer colectivo y desarrollan leyendas universales y motivos folclóricos.

El tema, se centra es el rechazo del pastor ante las acometidas carnales de su pretendienta. Impertérrito y digno ante las acometidas de tan hermosa mujer aduce como razones de su negativa su mujer, sus hijos y sus obligaciones como pastor

 

LANZAROTE Y EL CIERVO DEL PIE BLANCO

El rey tenía tres hijos,
todos tres los maldecía:
Uno se le volvió perro,
que en cadenas lo tenía;
otro se le volvió moro,
moro de la morería,
y el otro se volvió ciervo,
ciervo que al monte se iría.
-No me pesaba del perro,
sino el alma que perdía;
ni me pesaba del moro,
sino en la ley que vivía,
que come la carne en viernes
y bebe del agua fría.
De quien me pesa es del ciervo,
que por los montes corría
comiendo manos de hombre,
que otra cosa no comía.-
A la puerta de la iglesia
a pregonar un día
que al que le trajese el ciervo
mil ducados le daría
y a la infanta coronada,
con ella le casaría.
Salen duques, salen condes,
y el ciervo no parecía.
Baltasar se alabó
entre las damas un día
que él solo mataba al ciervo,
solito, sin compañía.
Baltasar tenía un caballo
que al par del viento corría;
cogió la espada en la mano,
la su espada guarnecida,
se tiró ese lomo abajo,
se tiró ese lomo arriba
y ha encontrado un ermitaño
que hacía la santa vida:
-Por Dios te pido, ermitaño,
y por la Virgen María,
ese ciervo del pie blanco
¿donde tendría su guarida?
-Por aquí ha pasado un ciervo
tres horas antes del día,
comiendo manos de hombre,
que otra cosa no comía;
no deja duques ni condes,
ni cosa que sea viva.-
-Arriba, caballo, arriba,
con mi espada guarnecida,
tengo de matar al ciervo
aunque me cueste la vida.-
Allí lo hallara durmiendo
al pie de una fuente fría.
El ciervo, de que lo oyó,
a Baltasar se vendría:
-Yo bien sabía, Baltasar,
que en busca mía venías,
aquel que te mandó acá
poco estimaba tu vida.-
Allí formaron la guerra,
Baltasar la vencería:
le mató cuatro leones
y una leona parida;
lo amarra de pies y manos
y con el ciervo camina.
Desque los vio el rey venir,
de contento lloraría:
-Vamos a contar monedas,
que para ti las tenía.
-Yo no quiero las monedas,
que yo monedas tenía,
lo que quiero es a la infanta
que me tiene prometida;
si palabra de rey vale,
debiera de ser cumplida.

—-Se cantaba ya en el siglo XV. Nebrixa cita este “romance antiguo” dos veces en su Gramática sobre la lengua castellana, impresa en Salamanca en 1492, para ejemplificar dos características métricas de los romances viejos: la asonancia (el consonar sólo las vocales) y el verso de “diez e seis sílabas”. En el primer caso, los versos citados son:

-Digas tú, el hermitaño, que hazes la vida santa:
–Aquel ciervo del pie blanco ¿dónde haze su morada?.
-Por aquí passó esta noche un ora antes del alva.

y en el segundo:

-Digas tú, el ermitaño, que hazes la santa vida,
aquel ciervo del pie blanco ¿dónde haze su manida?

Aunque quepa pensar que Nebrixa conociera el romance en dos versiones de distinto asonante, me inclino a creer que se trataba de un texto en que se daban estrofas paralelas (no necesariamente en “pareados”), tal como aún ocurre con romances de la tradición del siglo XX (sobre todo en el muy conservador romancero sefardí de Marruecos).

Este diálogo, que ha pervivido casi inalterado en la tradición oral durante más de medio millar de años, formaba parte de una narración que, en la única versión completa publicada en el siglo XVI (en el Cancionero de Romances de Amberes, 1550), comenzaba más o menos como nuestro texto:

Tres hijuelos avía el rey,
–tres hijuelos, que no más,
por enojo que uvo d’ellos,
–todos malditos los ha;
El uno se tornó ciervo,
–el otro se tornó can,
el otro se tornó moro,
–passó las aguas del mar;

aunque, como aquí vemos, en asonante –á, no en –í.a. Tras esta presentación del “ciervo”, el cual va a ser el verdadero protagonista del romance, se nos sitúa, bruscamente en un primer escenario, descrito en asonante –á.o:

Andávase Lanzarote
–entre las damas holgando,
grandes bozes dio la una:
—Cavallero, estad parado…

—-Y en él se nos explica la razón de la “quête”, ‘demanda’ o búsqueda del “ciervo del pie blanco”: es que la dama (¿la “dueña de Quintañones” a la cuál maldice el ermitaño al fin del romance?) le exige esa búsqueda como prueba de amor, en calidad de “arras” al ofrecérsele en casamiento. Sólo en la escena en que Lanzarote asume la empresa surge el asonante –í.a (sin huellas del otro asonante –á.a que aún pervivía en paralelo a fines del siglo XV). En esta escena, la respuesta del ermitaño ofrece adicionales detalles que enlazan con la tradición oral del siglo XX:

 

LA BELLA MALMARIDADA

La bella mal maridada,

de las lindas que yo vi,

véote tan triste, enojada,

la verdad dila tú a mí.

Si has de tomar amores

por otro, no dejes a mí,

que a tu marido, señora,

con otras dueñas lo vi.,

besando y retozando,

mucho mal dice de ti;

juraba y perjuraba

que te había de ferir.

Allí habló la señora,

allí habló, y dijo así:

—Sácame tú, el caballero,

tú sacásesme de aquí;

por las tierras donde fueres

bien te sabría yo servir:

yo te haría bien la cama

en que hayamos de dormir,

yo te guisaré la cena

como a caballero gentil,

de gallinas y capones

y otras cosas más de mil;

que a este mi marido

ya no le puedo sufrir,

que me da muy mala vida

cual vos bien podéis oír.

Ellos en aquesto estando,

su marido helo aquí:

—¿Qué hacéis mala traidora?

¡Hoy habedes de morir!–

—¿Y por qué, señor? ¿por qué?,

que nunca os lo merecí.

Nunca besé a ningún hombre,

ni hombre me besó a mí.

Las penas que él merecía,

señor, dadlas vos a mí:

con riendas de tu caballo,

señor, azotes a mí;

con cordones de oro y sirgo

viva ahorques a mí.

En la huerta del naranjo

viva entierres tú a mí,

en sepultura de oro

y labrada de marfil,

y pongas encima un mote,

señor, que diga así:

«Aquí está la flor de las flores,

por amores murió aquí

cualquier que muere de amores

mándese enterrar aquí

que así hice yo, mezquina,

que por amar me perdí.

 

ROMANCE DE LANZAROTE Y EL CIERVO DEL PIE BLANCO

Romance de Lanzarote y el ciervo

Tres hijuelos había el rey
tres hijuelos, que no más;
por enojo que hubo de ellos
todos maldito los ha.
El uno se tornó ciervo,
el otro se tornó can,
el otro se tornó moro,
pasó las aguas del mar.

Andaba se Lanzarote
entre las damas holgando,
grandes voces dio la una;
—Caballero, estad parado;
si fuese la mi ventura,
cumplido fuese mi hado
que yo casase con vos,
y vos conmigo de grado,
y me dieses en arras
aquel ciervo del pie blanco.
—Dároslo he yo, mi señora,
de corazón y de grado,
y supiese yo las tierras
donde el ciervo era criado.

Ya cabalga Lanzarote,
ya cabalga y va su vía,
delante de sí llevaba
los sabuesos por la traílla.
Llegado había a una ermita,
donde un ermitaño había:
—Dios te salve, el hombre bueno.
—Buena sea tu venida,
cazador me parecéis
en los sabuesos que traía.
—Dime tú, el ermitaño,
tú que haces santa vida,
ese ciervo del pie blanco
¿dónde hace su manida?
—Quedaos aquí, mi hijo,
hasta que sea de día,
contaros he lo que vi.
y todo lo que sabía.
Por aquí pasó esta noche
dos horas antes del día,
siete leones con él
y una leona parida.
Siete conde deja muertos
y mucha caballería.
Siempre Dios te guarde, hijo,
por doquier que fuer tu ida,
que quien acá te envió
no te quería dar la vida.
—¡Ay dueña de Quintañones,
de mal fuego seas ardida,
que tanto buen caballero
por ti ha perdido la vida!

 

ROMANCE DE FERNANDO IV El EMPLAZADO

Seguro que muchos de vosotros habéis oído hablar del peñón de los Carvajales, pero quizá desconozcáis el romance. Aquí abajo os facilito el romance íntegro (tenía fragmentos en Castellano antiguo, que he procurado quitarlos). Este romance, es también conocido como romance del Emplazado, pero para no confundirlo con el Romance del Emplazado de Federico García Lorca, es por lo que hago esta aclaración.

El romance, nos cuenta un hecho histórico. Nos cuenta como el rey Fernando IV de Castilla, tras haber condenado a morir despeñados, desde el peñón de Martos dentro de una jaula llena de grandes púas, a los hermanos Carvajal de forma injusta, estos emplazan al rey a comparecer ante el juicio de Dios, en el plazo de treinta días. Tenía el rey veintisiete años cuando se produjeron estos hechos. Durante estos treinta días vivió muy preocupado, y al cumplirse el plazo que le habían dado los hermanos Carvajal, se echo la siesta, y cuando fueron a buscarlo, lo encontraron muerto en la cama. Desde entonces, el peñón de Martos, que es un pueblo de Jaén, es conocido por el nombre del peñón de los Carvajales, ya que Carvajal era el apellido de los hermanos que emplazaron a este rey, a comparecer en el plazo de treinta días ante el juicio de Dios.

Válgame Nuestra Señora
que dicen de la Ribera,
donde el buen rey don Fernando
tuvo la su cuarentena
Desde el Miércoles corvillo
hasta el Jueves de la cena
el rey no afeitó su barba
ni se lavó su cabeza;
una silla era su cama
un canto su cabecera;
cuarenta pobres comían
cada día a la su mesa:
de lo que a los pobres sobra
el rey hacía su cena;
con vara de oro en mano
bien hace servir su mesa.
Dícenle sus caballeros
do había de tener la fiesta:

A Jaén dice, señores,
con mi señora la reina
En Jaén tuvo la pascua
y en Martos el cabo de año.
Parte se para Alcaudete,
ese castillo nombrado.
El pie tiene en el escribo,
aún no había descabalgado,
cuando le daban querella
de dos hombres hijosdalgos,
y daban le la querella
dos hombres como villanos:
Justicia, justicia, el rey,
pues que somos tus vasallos,
de Don Pedro Carvajal
y don Rodrigo su hermano,
que nos corren nuestras tierras
y nos roban nuestro campo,
fuerzan nos nuestras mujeres
a tuerto y desaguisado
y comen nos la cebada:
no nos quieren pagar.
Hacen otras desvergüenzas
que era vergüenzas contar
Yo haré de ellos justicia;
tornaos a vuestro ganado.
Manda pregonar el rey
y por todo su reinado,
que cualquier que los hallase
le darían un buen hallazgo.
Halló los el almirante
allá en Medina del Campo,
comprando muy ricas armas,
jaeces para sus caballos,
para ir a ver el pregón
que buen rey había dado.
Presos ,presos, caballeros,
presos, presos, hijosdalgos.
No por vos, el almirante,
si de otro no es mandado.
Sed presos, los caballeros,
que del rey traigo mandado.
Pues así es, el almirante
plácenos de muy bien grado.
Por las sus jornadas ciertas
a Jaén habían llegado.
Manténgase Dios, el rey.
Mal vengáis, hijosdalgos.
Mandó les cortar los pies,
mandó los cortar las manos
y mandó los despeñar
de aquella peña de Martos.
Allí habló el menor de ellos,
el menor y más osado:
¿Por qué nos matas, el rey,
siendo tan mal informado?
Pues nos quejamos de ti
al Juez que es soberano,
que dentro de treinta días
con nosotros seas en plazo;
y ponemos por testigos
a san Pedro y a san Pablo,
ponemos por testimonio
al apóstol Santiago.
Y sin más poder decir
mueren estos hijosdalgos.
Antes de los treinta días
malo esta el rey don Fernando,
el cuerpo cara oriente
y la candela en la mano.
Así falleció su alteza,
de esta manera citado.

El poder siempre genera abusos, y los reyes de todos los países del mundo, cuanto más poder han ostentado, mas abusos han cometido. Igual que el rey don Fernando IV de Castilla cometió actos injustos contra sus súbditos, los cometió el rey Pedro I de Castilla contra los suyos, como vamos a ver en los tres poemas que vamos a ver a continuación. Dentro de las dinastías que han regido a España a lo largo se su historia, ha tenido muchos reyes con sus manos tintas en sangre, y lo mismo que los reyes españoles, se han manchado de sangre al gobernar, se han manchado otros gobernantes, que sin ser reyes, han gobernado como si lo fueran, haciendo ostentación de su poder, de su fuerza, mientras sus manos se iban tiñendo de sangre. ¡ Que fácil le ha sido siempre a los poderosos delinquir, y al pueblo, que difícil le ha sido pedirle cuentas y hacerle justicia. En España nunca se ha ejecutado a un rey, y si ha habido reyes que lo han merecido.

 

Romance del rey don Pedro el Cruel

El rey más conocido en España por su crueldad, ha sido don Pedro I de Castilla, más conocido por Don Pedro el Cruel, aunque tan bien fue conocido con el sobrenombre de Don Pedro el Justiciero. Si no fue el más cruel, que puede ser que si haya sido si ha sido el rey del que sus crueldades han sido más y mejor cantadas por los juglares, los cantautores de la Edad Media. De él vamos coger aquí tres romances, aunque nos dejamos otros sin mencionar. Estos romances, nos muestran la premonición de su muerte, de cómo mandó matar a su esposa doña Blanca de Borbón y de cómo mató a su hermano Don Fadrique con traición en Sevilla, donde lo cita a venir para asistir a unos imaginarios trofeos que según él se habían montado.

Por los campos de Jerez

a caza va el rey don Pedro;

en llegando a una laguna,

allí quiso ver un vuelo.

Vio volar una garza,

dispárale un sacre nuevo,

le remontara un neblí,

a sus pies cayera muerto.

A sus pies cayó el neblí,

Túb0lo por mal agüero.

Tanto volaba la garza,

parece llegar al cielo.

Por donde la garza sube

vio bajar un bulto negro;

mientras más se acerca el bulto,

más temor le va poniendo,

con el abajarse tanto,

parece llegar al suelo,

delante de su caballo,

a cinco pasos de trecho.

De él salió un pastorcillo,

sale llorando y gimiendo,

la cabeza desgreñada,

revuelto trae el cabello,

con los pies llenos de abrojos

y el cuerpo lleno de vello;

en su mano una culebra,

y en la otra un puñal sangriento;

en el hombro una mortaja,

una calavera al cuello;

a su lado, de traílla,

traía un perro negro,

los aullidos que daba

a todos ponían gran miedo;

y a grandes voces decía:

-Morirás, el rey don Pedro,

que mataste sin justicia

los mejores de tu reino:

mataste tu propio hermano,

el Maestre, sin consejo,

y desterraste a tu madre,

a Dios darás cuenta de ello.

Tienes presa a doña Blanca,

enojaste a Dios por ello,

que si tornas a quererla

darte ha Dios un heredero,

y si no, por cierto sepas

te vendrá desmán por ello;

serán malas las tus hijas

por tu culpa y mal gobierno,

y tu hermano don Enrique

te habrá de heredar el reino;

morirás a puñaladas,

tu casa será el infierno.

Todo esto recontado,

despareció el bulto negro.

Hechos históricos del reinado del rey Don Pedro I de Castilla

Rey de Castilla y León (Burgos, 1334 – Montiel, La Mancha, 1369). Era hijo de Alfonso XI, a quien sucedió en 1350. El comienzo de su reinado estuvo marcado por la debilidad del poder real frente a las facciones que se disputaban el poder: los diversos hijos bastardos que había tenido Alfonso XI con Leonor de Guzmán, los infantes aragoneses primos del rey y la reina madre -María de Portugal-.

Inicialmente controló el poder la facción de la reina madre y del favorito Juan Alfonso de Alburquerque, que reorientó la política exterior hacia la alianza con Francia; para cimentarla, se concertó el matrimonio del rey con Blanca de Borbón (1353). Pero por entonces el rey era ya amante de María de Padilla, por la que abandonó a su esposa tres días después de la boda, haciéndola encerrar en el Alcázar de Toledo; con ello provocó la ruptura con Francia, la caída de Alburquerque y el estallido de una rebelión en Toledo, que pronto se extendió a otras ciudades del reino.

La insurrección contra el autoritarismo real aunó a la nobleza con las oligarquías municipales, reclamando ambas mayor participación en el gobierno del reino; al frente de la misma se situaron el propio Alburquerque (muerto poco después) y don Enrique de Trastámara (el futuro Enrique II, uno de los bastardos de Alfonso XI). El rey fue obligado a ceder, quedando confinado en Toro; pero pronto consiguió escapar y recuperar la iniciativa. Pronto comenzando una guerra civil que sólo terminaría con la muerte del monarca.

A medida que fue tomando ciudades, fue ejecutando en represalia a la mayor parte de los sublevados, con la excepción de don Enrique, que consiguió refugiarse en sus tierras de Asturias. La guerra civil se transformó en guerra exterior desde que Pedro I de Castilla atacó a Pedro IV de Aragón (1356), al tiempo que Inglaterra se alineaba con los partidarios de don Pedro y Francia con los de don Enrique, en el marco de la Guerra de los Cien Años que enfrentaba a ambos países.

 

Muerte de Doña Blanca

—Doña María de Padilla,

no os me mostréis triste, no

que si me casé dos veces

lo hice por vuestro amor,

y por hacer menosprecio

a doña Blanca de Borbón.

Envió luego a Sidonia

que me labren un pendón,

será de color de sangre,

de lágrimas su labor;

tal pendón, doña María,

se hace por vuestro amor.

Fue a llamar a Alonso Ortiz,

que es un honrado varón,

para que fuese a Medina

a dar fin a la labor.

Respondiera Alonso Ortiz:

-Eso, señor, no haré yo,

que quien mata a su señora

es aleve a su señor

El rey no le dijo nada,

en su cámara se entró

enviara dos maceros

los cuales él escogió.

Estos fueron a la reina,

Hallaron la en oración.

La reina como los vido

casi muerta se cayó,

mas después en sí tornada,

con esfuerzo les habló:

-Ya sé a qué venís, amigos,

que mi alma lo sintió;

y pues lo que está ordenado

no se puede excusar, no.

Di, Castilla, ¿qué te hice?

No por cierto, no traición.

¡OH Francia mi dulce tierra!

¡OH mi casa de Borbón!

Hoy cumplo dieciséis años

en los cuales muero yo;

el rey no me ha conocido,

con las vírgenes me voy.

Doña María de Padilla,

esto te perdono yo;

por quitarte de cuidado

lo hace el rey mi señor.

Los maceros le dan priesa,

ella pide confesión:

perdónalos a ellos,

y puesta en contemplación

danle golpes con las mazas:

así la triste murió.

Romance del don Fadrique

Yo me estaba allá en Coimbra,

que yo me la hube ganado,

cuando me vinieron cartas

del rey don Pedro, mi hermano,

que fuese a ver los torneos

que en Sevilla se han armado.

Yo, Maestre sin ventura,

yo, Maestre desdichado,

tomara trece de mula,

veinticinco de caballo,

todos con cadenas de oro,

de jubones de brocado.

Jornada de quince días

en ocho la había andado.

A la pasada de un río,

pasándole por el vado,

cayó mi mula conmigo,

perdí mi puñal dorado,

ahogarás me un paje,

de los míos más privado,

criado era en mi sala

y de mí muy regalado.

Con todas estas desdichas

a Sevilla hube llegado;

A la puerta Macarena

encontré con un ordenado,

ordenado de evangelio,

que misa no había cantado.

-Mantenga te Dios, Maestre,

Maestre, bien seáis llegado.

Hoy te ha nacido hijo,

hoy cumples veintiún años.

Si te pluguiese, Maestre,

volvamos a bautizarlo,

que yo sería el padrino,

tú, Maestre, el ahijado.

Allí hablara el Maestre,

bien oiréis lo que ha hablado:

-No me lo mandéis, señor,

padre, no queráis mandarlo,

que voy a ver qué me quiere

el rey don Pedro, mi hermano.

Di de espuelas a mi mula,

en Sevilla me hube entrado.

De que no vi. tela puesta,

ni vi. caballero armado,

fui me para los palacios

del rey don Pedro, mi hermano.

En entrando por las puertas,

las puertas me habían cerrado;

quitaron me la mi espada,

la que traía a mi lado,

quitaron mi compañía,

la que me había acompañado.

Los míos, desque esto vieron,

de traición me han avisado,

que me saliese yo fuera

que ellos me pondrían en salvo.

Yo, como estaba sin culpa,

de nada hube curado.

Fui me para el aposento

del rey don Pedro, mi hermano.

-Mantenga os Dios, el rey,

y a todos de cabo a cabo.

-Mal hora vengáis, Maestre,

Maestre, mal seáis llegado.

Nunca nos venís a ver

sino una vez en el año,

y ésta que venís, Maestre,

es por fuerza o por mandado.

Vuestra cabeza, Maestre,

mandada está en aguinaldo.

-¿Por qué es eso, buen rey?

nunca os hice desaguisado,

ni os dejé yo en la lid,

ni con moros peleando.

-Venid acá, mis porteros,

hágase lo que he mandado.

Aún no lo hubo bien dicho,

la cabeza le han cortado;

a doña María de Padilla

en un plato la ha enviado.

Así hablaba con ella,

como si estuviera sano,

las palabras que le dice

de esta suerte está hablando:

-Aquí pagaréis, traidor,

lo de antaño y lo de hogaño,

el mal consejo que diste

al rey don Pedro, tu hermano.

Asió la por los cabellos,

Echado se la a un alano;

el alano es del Maestre,

puso la sobre un estrado,

a los aullidos que daba

atronó todo el palacio.

Allí demandara el rey:

-¿Quién hace mal a ese alano?

Allí respondieron todos

a los cuales ha pesado:

-Con la cabeza lo ha, señor,

del Maestre, vuestro hermano.

Allí hablara una su tía

que tía era de entrambos:

-Cuán mal lo miraste, rey,

rey, qué mal lo habéis mirado.

Por una mala mujer

habéis muerto un tal hermano.

Aún no lo había bien dicho

cuando ya le había pesado.

Fuese para doña María,

de esta suerte le ha hablado:

-Prendedla, mis caballeros,

ponédmela a buen recaudo,

que yo le daré tal castigo

que a todos sea sonado.

En cárceles muy oscuras

allí la había aprisionado,

él mismo le da a comer,

él mismo con la su mano,

no se fía de ninguno,

sino de un paje que ha criado

 

ROMANCE DEL INFANTE VENGADOR

Helo, helo por do viene el infante vengador,
caballero a la jineta en un caballo corredor,
su manto revuelto al brazo, demudada la color,
y en la su mano derecha un venablo cortador;
con la punta del venablo sacarían un arador,
siete veces fue templado en la sangre de un dragón
y otras tantas afilado porque cortase mejor,
el hierro fue hecho en Francia, y el asta en Aragón.
Perfilándoselo iba en las alas de su halcón.
Iba buscar a don Cuadros, a don Quadros, el traidor.
Allá le fuera a hallar junto al emperador,
la vara tiene en la mano, que era justicia mayor.
Siete veces lo pensaba si lo tiraría o no
y al cabo de las ocho el venablo le arrojó;
por dar al dicho don Cuadros, dado ha al emperador,
pasado le ha manto y sayo, que era de un tornasol,
por el suelo ladrillado más de un palmo lo metió.
Allí le habló el rey, bien oiréis lo que habló:
-¿Por qué me tiraste, infante? ¿Por qué me tiras, traidor?
-Perdóneme tu alteza, que no tiraba a ti, no,
tiraba al traidor de Cuadros, ese falso engañador,
que siete hermanos tenía no ha dejado si a mí, no.
Por eso delante de ti, buen rey, lo desafío yo.
Todos fían a don Cuadros y al infante no fían, no,
sino fuera una doncella, hija es del emperador,
que los tomó por la mano y en el campo los metió.
A los primeros encuentros Cuadros en tierra cayó.
Apeara se el infante, la cabeza le cortó
y tomara la en su lanza y al buen rey la presentó.
De que aquesto vido el rey con su hija le casó.

 

Romance del prior de san Juan

Los reyes no se fiaban de la nobleza, ni la nobleza se fiaba de los reyes, unos y otros tenían motivos mas que suficientes para no fiarse, como prueba podemos poner este romance, donde vemos como el rey no se fía del prior de San Juan, ni el prior de San Juan se fiaba del rey.

Don Rodrigo de Padilla,

aquel que Dios perdonase,

tomara e rey por la mano

y apartó lo en puridad

-Un castillo está en Consuegra

que en el mundo no le hay tal,

más para vos vale, el rey,

que para el prior de Sant Juan.

Convidadme vos, el rey,

Convidadme a cenar,

la cena que vos le dieses

sea como en Toro a don Juan,

que le cortéis la cabeza

sin ninguna piedad:

desque se la hayáis cortado,

en tenencia me lo das

Ellos en esto estando,

el prior llegado ha.

-Mantenga Dios a tu Alteza,

y a tu corona real.

-Bien vengáis vos, Prior,

digáis me la verdad:

¿el castillo de Consuegra,

decidme, por quién está?

-El castillo con la villa

está todo a tu mandar.

-Pues convido os, el Prior,

para conmigo a cenar.

-Pláceme, dijo el Prior,

de muy buena voluntad.

Déme licencia su Alteza,

licencia me quiera dar,

mensajeros nuevos tengo,

irlos quiero aposentar.

-Vais con Dios, el buen Prior,

luego vos queráis tornar.

Va se para la cocina,

donde el cocinero está;

así hablaba con él

como si fuera su igual:

-Toma estos mis vestidos,

los tuyos me quieras dar;

ya después de medio día

salido se ha a pasear.

Va se a la caballeriza

donde el macho fue a estar.

-De tres ya me has escapado,

con esta cuatro serán,

y si de ésta me escapas,

de oro te haré herrar.

De presto le echó la silla,

y comienza a caminar.

Media noche era por filo,

los gallos querían cantar

cuando se entró por Toledo,

por Toledo, esa ciudad.

Antes que el gallo cantase

a Consuegra fue a llegar.

Halló las guardas velando,

y empiézales a hablar:

-Decidme, veladores,

decidme la verdad,

El castillo de Consuegra,

cuyo es y a qué mandar?

-El castillo con la villa

es el prior de San Juan.

-Pues abridme las puertas,

Catad de aquí donde está.

La guardia de que lo vio

Abrió las de par en par.

-Tomadme ese macho,

a él me queréis curare:

dejadme a mí la vela,

porque yo quiero velar.

¡Vela, vela, veladores,

que rabia os quiera matare!

que quien a buen señor sirve,

ese galardón le dan.

Y estando él en esto

el buen rey llegado ha:

halló las guardas velando,

comiénzales a hablar:

-Decidme, veladores,

que Dios os quiera guardare:

¿el castillo de Consuegra,

decidme, por quién está?

-El castillo con la villa,

por el Prior de San Juan.

-Pues abridme las puertas;

Catad de aquí donde está.

-Afuera, afuera, el buen rey,

que el Prior llegado ha.

-¡Macho rucio, macho rucio,

muermo te quiera matar!

¡siete caballos me cuestas,

y con este ocho serán!

Abridme, buen Prior,

allá me dejéis entrar;

que por mi corona os juro

de nunca he haceros mal.

-Hacerlo he esto, buen rey,

que agora en mi mano está.

 

Ramiro II de Aragón

Desde muy joven Ramiro II pasó su vida dedicado a la Iglesia, primero como monje en el monasterio francés de San Ponce de Tomeras; luego como abad de San Pedro el Viejo (Huesca) y, por último, como obispo de Roda-Barbastro.

Su hermano, el rey Alfonso I, legó sus reinos a las Órdenes Militares (es decir, a la orden de los Templarios, a los Hospitalarios y a los caballeros del Santo Sepulcro de Jerusalén), pero nadie pensó en cumplir dicho testamento, y los nobles aragoneses, reunidos en Jaca, reconocieron a Ramiro como rey. Por su parte, los navarros eligieron a García el Restaurador. Ramiro era entonces obispo de Roda-Barbastro y se encontraba celebrando la Natividad de la Virgen en Tierrantona1 cuando recibió la noticia de la muerte de su hermano el día anterior, teniendo que ocupar el trono. Su coronación tuvo lugar en Zaragoza el 29 de septiembre de 1134.

ROMANCE DE LA CAMPANA DE HUESCA

Don Ramiro de Aragón,

el Rey Monje que llamaban,

caballeros de sus reinos

asaz lo menospreciaban:

que era sobrado manso

y no sabidor en armas,

por lo que no le obedecen,

por lo que le desacatan.

Enviado ha un mensajero

al monje que lo criara,

a San Ponce de Tomeras,

donde el buen abad moraba,

por que el diese consejo

en la bajeza en que estaba.

Mal recaudo os traigo, Rey,

que el monje no vos preciaba,

ni me quiso dar respuesta;

creo que de vos burlaba;

se entró luego a una huerta

en leyendo vuestra carta,

y afilando un cuchillo,

las ramas emparejaba.

Oyendo estas razones,

el rey las disimulara;

entendió bien la respuesta

y el consejo que le daba

Hizo llamar a las Cortes,

a Cortes que celebraba;

dice que hacer quería

una solemne campana

que se oyese por el reino

y sonase en toda España.

….

Mandó cortar las cabezas

los que más del burlaban.

quince fueron sentenciados,

a los otros perdonara.

Mandó sacar las cabezas

a los mozos de la sala;

díjoles que era sus padres

todas las que allí miraban,

porque le tenían en poco

y en su presencia burlaban;

que viesen aquel ejemplo

y ellos mojasen la barba.

Así fue temido el Monje

con el son de esta campana